The Project Gutenberg eBook of Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at www.gutenberg.net Title: Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras Release Date: 2 May 2004 [eBook #12502] Language: Spanish Character set encoding: iso-8859-1 ***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BUENA NUEVA DE ACUERDO A LUCAS: TRADUCCIÓN DE DOMINIO PÚBLICO ABIERTA A MEJORAS*** Development site http://de.geocities.com/nuestroamigojesus/bdp ------------------------------------------------------------------- Esta traducción se basa especialmente en la biblia World English Bible - WEB (http://www.ebible.org). Así como la biblia World English Bible, esta traducción y sus fuentes se liberan al dominio público. En particular están permitidos por siempre el uso ilimitado, la redistribución, reproducción y retransmisión por cualquier medio conocido o por conocer así como su modificación. Nosotros, los traductores, no ofrecemos garantía alguna, sólo quisiéramos hacer la voluntad de Dios (aunque no estamos seguros de estar haciéndola bien). Sin los conocimientos, ni autoridad que requiere una traducción de un texto inspirado por Dios, nos atrevimos a comenzar porque no habíamos encontrado una versión de este texto en español y de dominio público. Probablemente al traducir hemos introducido errores y eventualmente la versión en la que nos basamos también tenga (aunque hemos procurado comparar con otras traducciones). Quien movido por su fe en Jesús desee mejorar esta traducción está cordialmente invitados al grupo virtual evangelios-dp http://groups.yahoo.com/group/evangelios-dp Puede buscar actualizaciones o citar como fuente de la traducción: http://de.geocities.com/nuestroamigojesus/bdp Lo invitamos a difundir esta traducción, a mejorarla pero sobre todo a colaborar en la construcción del Reino de Dios que creemos se logra haciendo la voluntad de Dios, siguiendo a Jesús. ------------------------------------------------------------------- ------------------------------------------------------------------- Buena Nueva de acuerdo a Lucas ------------------------------------------------------------------- [1] 1 001:001 Como muchos han decidido poner en orden una narración sobre los temas que hemos tratado, 001:002 de acuerdo a como nos los enviaron quienes desde el comienzo fueron testigos presenciales y ministros de la palabra, 001:003 también me pareció bueno, después de haber rastreado el transcurso de todo con precisión desde el primer momento, escribirte en orden, excelente Teófilo; 001:004 para que puedas conocer la verdad de algunos temas en los que fuiste instruido. 001:005 Hubo en los días de Herodes, el rey de Judea, cierto sacerdote de nombre Zacarías, de la división de sacerdotes de Abias. Él tenía una esposa de las hijas de Aaron, y su nombre era Isabel. 001:006 Ambos eran justos ante Dios, caminando sin culpa entre los mandamientos y ordenanzas[2] del Señor. 001:007 Pero no tenían niños, porque Isabel era estéril, y ambos eran de edad avanzada. 001:008 Ocurrió, mientras él realizaba el oficio de sacerdote ante Dios en la orden de su división, 001:009 de acuerdo a la costumbre de los oficios sacerdotales, que por sorteo le correspondió entrar al templo del Señor y quemar incienso. 001:010 La multitud entera estaba afuera, orando a la hora del incienso. 001:011 Un ángel del Señor se le apareció a la derecha del altar de incienso. 001:012 Zacarías se perturbó cuando lo vio, y el miedo se apoderó de él. 001:013 Pero el ángel le dijo, «No tengas miedo, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada, y tu esposa Isabel, te dará un hijo, y tu debes llamarlo Juan. 001:014 Tendrás alegría y satisfacción; y muchos se alegrarán por su nacimiento. 001:015 Porque él será grande ante la vista del Señor, y no beberá vino ni bebidas fuertes. Él estará lleno de Espíritu Santo, incluso desde el vientre de su madre. 001:016 Él convertirá a muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. 001:017 Él ira delante de él en el espíritu y poder de Elías, `para voltear los corazones de los padres hacia los niños,´ y al desobediente a la sabiduría del justo; y alistará gente preparada[3] para el Señor.» 001:018 Zacarías le dijo al ángel, «¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque soy un hombre viejo, y mi esposa ya está avanzada en años.» 001:019 El ángel le respondió, «Soy Gabriel, que está en la presencia de Dios. Fui enviado para hablarte, y traerte esta buena noticia. 001:020 Observa, quedarás en silencio y no podrás hablar, hasta el día que estas cosas ocurran, porque no creíste mis palabras, que se cumplirán en el tiempo apropiado.» 001:021 La gente estaba esperando a Zacarías, y se asombraban por la demora en el templo. 001:022 Cuando él salió, no podía hablarles, y ellos percibieron que él había tenido una visión en el templo. El continuó haciéndoles señales, y permaneció mudo. 001:023 Ocurrió, cuando los días de su servicio se completaron, que él partió a su casa. 001:024 Después de esto Isabel, su esposa, concibió, y se escondió 5 meses, diciendo, 001:025 «Porque el Señor ha hecho esto, en los días que me ha mirado, para alejar mi pena ante los hombres.» 001:026 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a la ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 001:027 donde una virgen comprometida en matrimonio con un hombre de nombre José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María. 001:028 Habiendo llegado, el ángel le dijo, «¡Alégrate, tu inmensamente favorecida[4]! El Señor está contigo. ¡Bendita eres entre las mujeres!» 001:029 Pero cuando ella lo vio, se perturbo con lo que decía, y se preguntó el significado de aquel tipo de saludo. 001:030 El ángel le dijo «No te asustes María, porque has encontrado gracia de Dios. 001:031 Observa, concebirás en tu vientre, y traerás un hijo, y le pondrás por nombre `Jesús.´ 001:032 Él será grande, y será llamado el Hijo del Más Alto. El Señor Dios le dará el trono de su padre, David, 001:033 y reinará sobre la casa de Jacob por siempre. No habrá fin para su Reino.» 001:034 María le dijo al ángel, «¿Cómo puede ser esto, considerando que no me ha conocido hombre alguno[5]?» 001:035 El ángel le respondió, «El Espíritu Santo vendrá a ti, y el poder del Más Alto te cubrirá. Por eso también el santo que nacerá de ti será llamado el Hijo de Dios. 001:036 Observa, Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo a su avanzada edad; y este es el sexto mes para la que era llamada estéril. 001:037 Porque nada es imposible para Dios[6] .» 001:038 María dijo, «Observa, soy la sierva del Señor; que se cumpla en mí de acuerdo a tu palabra.» Entonces el ángel se alejó de ella. 001:039 María se levanto en esos días y fue con afán a la región montañosa, a una ciudad de Judea, 001:040 y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 001:041 Sucedió que cuando Isabel escuchó el saludo de María, el bebe saltó en su vientre, e Isabel se llenó del Espíritu Santo. 001:042 Ella llamó con fuerte voz y dijo, «¡Bendita eres entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! 001:043 ¿Por qué soy tan favorecida para que la madre del Señor venga a mi? 001:044 ¡Porque, cuando la voz de tu saludo llegó a mis oídos, el bebé saltó en mi vientre de felicidad! 001:045 ¡Bendita es la que ha creído, porque se cumplirán las cosas que le han sido dichas por el Señor!» 001:046 María dijo, «Mi alma alaba al Señor. 001:047 Mi espíritu se ha regocijado en el Señor mi Salvador, 001:048 Porque Él ha mirado el humilde estado de su sierva. Porque desde ahora, todas las generaciones me llamarán bendita. 001:049 Porque, aquel que es poderoso ha hecho grandes cosas por mi. Santo es su nombre. 001:050 Su piedad es de generación en generación para aquellos que le temen. 001:051 Él ha mostrado fuerza con su brazo[7]. Ha esparcido el orgullo en la imaginación de sus corazones[8]. 001:052 Él ha destronado a poderosos[9]. Y ha exaltado a los bajos. 001:053 Él ha llenado a los hambrientos de cosas buenas. Él ha enviado a los ricos con las manos vacías. 001:054 Ha ayudado a Israel, su servidor, para que pueda recordar la piedad[10], 001:055 Como habló con nuestros padres, a Abraham y a su semilla[11] por siempre.» 001:056 María se quedó con ella aproximadamente tres meses, y luego regresó a su casa. 001:057 Ocurrió que el tiempo para dar a luz de Isabel se había completado, y tuvo un hijo. 001:058 Sus vecinos y sus parientes escucharon que el Señor había aumentado su piedad por ella, y se alegraron con ella. 001:059 Al octavo día fueron a circuncidar al niño; y lo querían llamar Zacarías, como su padre. 001:060 Su madre contestó, «No así; él se llamará Juan.» 001:061 Ellos le dijeron, «No hay ningún familiar[12]de ustedes que se llame así.» 001:062 Le hicieron señales a su padre, para saber como lo llamaría él. 001:063 Él pidió una tableta para escribir, y escribió, «Su nombre es Juan.» Todos quedaron maravillados. 001:064 Su boca se abrió de inmediato, su lengua se liberó y habló bendiciendo a Dios. 001:065 El temor se apoderó de todos los que vivían alrededor de ellos y todos estos acontecimientos fueron contados por toda la región montañosa de Judea. 001:066 Todos los que los escucharon se cuestionaban en su corazón, diciendo, «¿Qué será de este niño?» La mano de Dios estaba con él. 001:067 Su padre, Zacarías, estaba lleno del Espíritu Santo y profetizó diciendo 001:068 «Bendecido sea el Señor, el Dios de Israel, Pues el ha visitado y ha obrado la redención para su pueblo; 001:069 Y ha alzado un cuerno de salvación para nosotros[13] en la casa de su siervo David. 001:070 (Cómo ha dicho por boca de sus santos profetas quienes han estado desde la antigüedad), 001:071 Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos odian; 001:072 Y ha mostrado piedad hacia nuestros padres, Y ha recordado su santa alianza, 001:073 Y nos daría[14] el juramente que le ha hecho a Abraham, nuestro padre, 001:074 Para permitir, siendo liberados de nuestros enemigos, que le sirvamos sin temor, 001:075 En santidad y rectitud ante Él todos los días de nuestra vida. 001:076 Y tu, niño, serás llamado un profeta del Más Alto, Pues irás antes de la gracia del Señor para preparar su camino[15], 001:077 Para dar a conocer la salvación[16] a su gente mediante la redención de sus pecados, 001:078 Por la protectora piedad de nuestro Dios, por la que el amanecer[17] desde lo alto nos visitará, 001:079 Para brillar sobre los que se sientan en la oscuridad y en la sombra de la muerte; Para guiar nuestro pie por la senda de la paz.» 001:080 El niño crecía, se hacia fuerte en espíritu, y permaneció en el desierto hasta el día de su aparición pública ante Israel. 2 002:001 Ocurrió en esos días, que salió un decreto de Cesar Augusto indicando que toda la gente de su dominio[18] debía registrarse. 002:002 Este fue el primer censo realizado cuando Cireneo era gobernador de Siria. 002:003 Todos fueron a registrarse, cada uno a su propia ciudad. 002:004 José también salió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea a la ciudad de David, que es llamada Belén, porque él era de la casa y de la familia de David; 002:005 para registrarse junto con Maria, quien estaba comprometida con él en matrimonio y estaba embarazada. 002:006 Ocurrió, mientras estaban allá, que llegó el día en el que ella debía dar a luz. 002:007 Ella trajo a su primogénito, y lo envolvió en bandas de algodón, y lo acostó en un establo, porque no había espacio para ellos en la posada. 002:008 Había pastores en la misma región que permanecían en el campo, y cuidaban su rebaño durante la noche. 002:009 Entonces, un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor brilló a su alrededor, ellos estaba muy asustados. 002:010 El ángel les dijo, «No se asusten, porque les traigo una buena noticia de gran regocijo, que será para toda la gente. 002:011 Porque les ha nacido, este día, en la ciudad de David, un Salvador, quien es Cristo el Señor. 002:012 Esta es la señal para ustedes: encontrarán un bebe envuelto en mantas de algodón, acostado en un establo.» 002:013 De repente, apareció con el ángel una multitud del ejercito celestial alabando a Dios y diciendo, 002:014 «Gloria a Dios en lo más alto, Sobre la tierra paz, buena voluntad hacia los hombres[19].» 002:015 Ocurrió, cuando los ángeles se alejaron de ellos hacia el cielo, que los pastores se dijeron entre sí, «Vamos a Belén, ahora, a ver esto que ha ocurrido, y que el Señor nos ha hecho saber.» 002:016 Fueron de prisa y encontraron a Maria, a José y al Bebe acostado en el establo. 002:017 Cuando lo vieron, publicaron ampliamente el mensaje que les había sido dicho sobre este niño. 002:018 Todos los que los oían se admiraban de las cosas que los pastores les decían. 002:019 Y Maria mantenía todas estos mensajes, considerándolos en su corazón. 002:020 Los pastores volvieron, glorificando y orando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, tal como les fue dicho. 002:021 Cuando pasaron ocho días para la circuncisión del niño, se le llamó Jesús, como fue dado por el ángel antes de que fuera concebido en el vientre. 002:022 Cuando los días de su purificación se completaron de acuerdo a la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén, para presentarlo ante el Señor 002:023 (como está escrito en la ley del Señor, «Todo varón que abra el vientre debe ser llamado santo para el Señor»), 002:024 y para ofrecer un sacrificio de acuerdo a lo que está dicho en la ley del Señor, «Un par de tórtolas o dos pichones de paloma.» 002:025 En Jerusalén había un hombre llamado Simeón. Este hombre era justo y devoto, esperaba la consolidación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. 002:026 Se le había rebelado por intermedio del Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo[20] del Señor. 002:027 Él llegó en el Espíritu al templo. Cuando los padres trajeron al niño, Jesús, para obrar con Él de acuerdo a la costumbre de la ley, 002:028 él recibió al niño en sus brazos, bendijo a Dios y dijo, 002:029 «Ahora estás liberando tu siervo, Maestro, De acuerdo a tu palabra, en paz; 002:030 Pues mis ojos han visto tu salvación[21], 002:031 que has preparado ante los rostros de todas las naciones[22]; 002:032 Una luz de revelación para los gentiles[23], y la gloria de tu pueblo Israel. 002:033 José y su madre estaban maravillados de las cosas que estaban diciéndose sobre Él, 002:034 y Simeón los bendijo y dijo a María su madre, «Esté niño está puesto para la caída y surgimiento de muchos en Israel y como una señal de disputa[24]. 002:035 Si, una espada atravesará tu propia alma, para que los pensamientos de muchos corazones puedan ser revelados.» 002:036 Había una Ana, una profetiza, la hija de Fanuel, de la tribu de Aser (ella tenía muchos años, habiendo vivido con un marido siete años desde su virginidad, 002:037 y siendo viuda por casi ochenta y cuatro años), que no salía del templo, alabando a Dios con ayuno y oración[25] noche y día. 002:038 Llegó justo en ese momento, ella dio gracias al Señor, y habló de Él a todos los que buscaban redención en Jerusalén. 002:039 Cuando habían cumplido con todas las cosas de acuerdo a la ley del Señor, retornaron a Galilea, a su propia ciudad, Nazaret. 002:040 El niño crecía y se hacía fuerte en espíritu, llenándose de sabiduría y la gracia de Dios estaba sobre él. 002:041 Sus padres[26] iban cada año a Jerusalén para la Pascua. 002:042 Cuando Jesús tenía doce años, fueron a Jerusalén como de costumbre a la fiesta, 002:043 y cumplidos los días, cuando estaban regresando, el niño Jesús se quedo en Jerusalén. José y su madre no lo sabían, 002:044 porque suponían que estaba en el grupo, viajaron durante un día y entonces lo buscaron entre sus familiares y conocidos. 002:045 Como no lo encontraron regresaron a Jerusalén, buscándolo. 002:046 Sucedió que después de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, tanto escuchándolos como formulándoles preguntas. 002:047 Todos los que lo escuchaban se asombraban de su sabiduría[27] y de sus respuestas. 002:048 Cuando lo vieron, se sorprendieron y su madre le dijo «Hijo, ¿Por qué nos has tratado de esta forma? Mira, tu padre y yo estábamos buscándote ansiosamente.» 002:049 Él les dijo, «¿Por que me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en la casa de mi Padre?» 002:050 Ellos no entendieron las palabras que Él les dijo. 002:051 Jesús se fue con ellos, y llegaron a Nazaret. Él fue obediente con ellos, y su madre guardó todas estas palabras en su corazón. 002:052 Y Jesús creció en sabiduría y estatura, y estaba en favor con Dios y con los hombres. 3 003:001 Entonces en el decimoquinto año del reinado del Cesar Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes siendo tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de la región de Iturea y Traconite y Lisanias tetrarca de Abilinia, 003:002 siendo los sumos sacerdotes Anás y Caifás, la palabra de Dios llego a Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto. 003:003 Fue a las regiones alrededor del Jordán, predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. 003:004 Como está escrito en el libro de las palabras de Isaías el profeta, «Una voz[28] gritando en el desierto ¡Preparen el camino del señor! ¡Hagan sus caminos rectos! 003:005 Todo valle será llenado. Toda montaña y colina bajará. Lo torcido se hará recto[29], Y los caminos abruptos se aplanaran[30], 003:006 Toda carne verá la salvación[31] de Dios.´» 003:007 Por esto le decía a las multitudes que iban a ser bautizadas por él, «A ustedes raza de víboras, ¿Quién les ha dicho que huyeran del castigo que vendrá? 003:008 Así que traigan frutos de arrepentimiento valederos, y no comiencen a decir entre ustedes, `Tenemos a Abraham como padre'; ¡porque les digo que Dios puede levantar hijos de Abraham de estas piedras! 003:009 Justo ahora el hacha está en la raíz de los árboles. Y todo árbol que no de buenos frutos será cortado, y arrojado al fuego.» 003:010 Las multitudes le preguntaban, «¿Qué debemos hacer?» 003:011 Él les contestaba, «Aquel que tenga dos cabras, que le de al que no tiene. Aquel que tenga comida, que haga lo mismo.» 003:012 Los recolectores de impuestos también vinieron a ser bautizados, y le decían, «Maestro, ¿Qué debemos hacer?» 003:013 Él les decía, «No recolecten más de lo que les está establecido.» 003:014 Unos soldados también le preguntaron, «¿Qué sobre nosotros? ¿Qué debemos hacer?» Él les dijo, «No ejerzan violencia sobre nadie, ni acusen a nadie erradamente. Estén contentos con su salario.» 003:015 Como la gente estaba a la expectativa, todas las personas razonaban en sus corazones con respecto a Juan, si quizás él fuera el Cristo, 003:016 Juan les contestaba a todos, «Yo de hecho los bautizo con agua, pero Él vendrá, quien es más fuerte que yo, a quien no soy digno de amarrar los cordones de las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en fuego, 003:017 el rastrillo está en su mano, y Él limpiará su piso para separar granos, y reunirá el trigo en su granero; pero quemará el bagazo con fuego inextinguible.» 003:018 Y con muchas otras exhortaciones predicaba la buena nueva a la gente[32], 003:019 pero Herodes el tetrarca, era reprobado por Juan a causa de Herodías, la esposa de su hermano[33] y por todas las cosas malas que había hecho Herodes, 003:020 agregando a todas ellas que encerró a Juan en prisión. 003:021 Sucedió cuando todas las personas eran bautizadas, que Jesús también fue bautizado. Mientras oraba[34] el cielo se abrió, 003:022 y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal como una paloma; y una voz salió del cielo diciendo, «Tu eres mi hijo amado. En ti estoy bien complacido.» 003:023 Cuando Jesús comenzó a enseñar, tenía casi treinta años, era hijo (como se suponía) de José, el hijo de Eli, 003:024 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José, 003:025 hijo de Matatias, hijo de Amós, hijo de Nahúm, hijo de Esli, hijo de Nagai, 003:026 hijo de Mat, hijo de Matatias, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá, 003:027 hijo de Joanán, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, 003:028 hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmadam, hijo de Er, 003:029 hijo de Jesús, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat, hijo de Levi, 003:030 hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonam, hijo de Eliaquim, 003:031 hijo de Melea, hijo de Mena, hijo de Matata, hijo de Natan, hijo de David, 003:032 hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Sala, hijo de Naasón, 003:033 hijo de Aminadab, [35]hijo de Arni, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá, 003:034 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor 003:035 hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala, 003:036 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec, 003:037 hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán, 003:038 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios[36]. 4 004:001 Jesús lleno del Espíritu Santo regresó del río Jordán, y fue guiado por el Espíritu al desierto 004:002 por cuarenta días, allí fue tentado por el diablo[37]. No comió nada durante esos días. Luego cuando se completaron tuvo hambre. 004:003 El diablo le dijo, «Si eres el hijo de Dios, ordena a esta piedra que se convierta en pan.» 004:004 Jesús le contestó, «Esta escrito, ´El hombre no debe vivir sólo de pan, sino de cada palabra de Dios.´» 004:005 El diablo guiándolo a una montaña alta le mostró todos los reinos del mundo en un momento. 004:006 El diablo le dijo, «Yo te daré toda esta autoridad y su gloria, pues me ha sido entregada a mi; y yo se la doy a quien yo quiera. 004:007 Si me adoras todo será tuyo.» 004:008 Jesús le contesto, «¡Aléjate de mí Satanás![38] Pues está escrito, `Adorarás a tu Señor Dios y sólo a Él servirás.´» 004:009 Lo condujo a Jerusalén, lo puso en la torre del templo, y le dijo, «Si eres el hijo de Dios, lánzate desde aquí, 004:010 porque está escrito, `Él le dará a sus ángeles un encargo con respecto a ti, que te cuiden;´ 004:011 y, `En sus manos ellos te cargarán,' `Para evitar que tu pie pueda tropezar contra una piedra.´ 004:012 Jesús contestándole, le dijo, «Ha sido dicho, `No tentarás al Señor tu Dios.´» 004:013 Cuando el diablo había completado cada tentación, se alejo de Él por cierto tiempo. 004:014 Jesús retornó a Galilea, en el poder del Espíritu, y las noticias sobre Él se difundieron por todas las áreas vecinas. 004:015 El enseñaba en las sinagogas, y era glorificado por todos. 004:016 Llegó a Nazaret, donde Él había crecido. Entró, como era su costumbre, a la sinagoga el día sabático, y se levantó a leer. 004:017 El libro del profeta Isaías le fue entregado. Abrió el libro, y encontró el lugar donde estaba escrito, 004:018 «El Espíritu del Señor está en mí, Porque me ha ungido para predicar la buena nueva al pobre. Él me ha enviado a sanar a los que tiene el corazón roto, A proclamar la liberación e los cautivos, Devolver la vista a los ciegos, Para rescatar a aquellos que son oprimidos[39], 004:019 Y para proclamar el glorioso año del Señor» 004:020 Cerró el libro, lo devolvió a quienes asistían, y se sentó. Los ojos de todos los que estaban en la sinagoga estaban fijos en Él. 004:021 Jesús comenzó a decirles, «Hoy, la Escritura se ha cumplido en lo que han oído.» 004:022 Todos lo atestiguaron, y se preguntaban sobre las palabras llenas de gracia que procederían de su boca, y decían, «¿No es este el hijo de José?» 004:023 Él les dijo, «Sin duda ustedes me dirán esta parábola, `Médico, ¡ sánate a ti mismo! lo que hayas hecho en Capernaum, hazlo también aquí en tu pueblo.´» 004:024 Les dijo «Con seguridad les digo, ningún profeta es bienvenido en su propio pueblo. 004:025 Pero en verdad les digo, había muchas viudas en Israel en los días de Elías, cuando el cielo se cerró tres años y seis meses, cuando hubo una gran hambruna en toda la tierra. 004:026 Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a Sarapeta, en la tierra de Sidón, a una mujer que era viuda. 004:027 Había muchos leprosos en Israel en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, excepto Naaman, de Siria.» 004:028 Todos en la sinagoga se llenaron de ira, cuando oyeron estas cosas 004:029 Se levantaron, lo sacaron de la ciudad, y lo llevaron al borde de la colina sobre la que su ciudad estaba construida, para lanzarlo por el precipicio. 004:030 Pero Él, pasando por en medio de ellos, siguió su camino. 004:031 Bajó a Capernaum, una ciudad de Galilea. Él estaba enseñando el día sabático 004:032 y la gente se maravillaba de su enseñanza, porque sus palabra tenía autoridad. 004:033 En la sinagoga había un hombre que tenía un espíritu de un demonio impuro, y gritaba con fuerte voz, 004:034 «¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Se quien eres: ¡El Santo de Dios!» 004:035 Jesús lo reprendió, diciendo, «Quédate en silencio y sal de él!» Cuando el demonio lo había tirado al suelo en medio de ellos, salió de él, sin haberle hecho daño. 004:036 Todos se asombraron, y se hablaban unos a otros, diciendo, «¿Qué es esta palabra? ¡Pues con autoridad y poder da ordenes a los espíritus impuros, y ellos salen! 004:037 Las noticias sobre Él se difundieron en todos los alrededores de la región. 004:038 Él salió de la sinagoga, y entró a la casa de Simón. La suegra de Simón sufría de una gran fiebre, y le rogaron por ella. 004:039 Él se le acercó, y reprendió a la fiebre, y esta la abandonó. Inmediatamente ella se levantó y les sirvió. 004:040 Cuando el sol se estaba poniendo, todos los que tenían alguna enfermedad fueron llevados donde Él; y Jesús ponía sus manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba. 004:041 También salían demonios de muchos de ellos, gritando, «¡Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios!» Reprendiéndolos, Él no los dejaba hablar, porque ellos sabían que Él era el Cristo. 004:042 Cuando amaneció salió y fue a un lugar inhabitado, y las multitudes lo buscaban, y llegaron donde Él. Lo querían retener, para que no se fuera lejos de ellos. 004:043 Pero Él les dijo, «Debo predicar la buena nueva del Reino de Dios en otras ciudades también. Porque por esa razón he sido enviado.» 004:044 El enseñaba en las sinagogas de Galilea. 5 005:001 Ocurrió mientras estaba en le lago de Genesaret, que la gente lo presionaba[40] mientras escuchaba la palabra de Dios. 005:002 Él vio dos botes en el lago, los pescadores habían salido, y estaban lavando sus redes. 005:003 Entró en uno de los botes, que era de Simón, y le pidió que lo alejará un poco de la tierra. Se sentó y enseño a las multitudes desde el bote. 005:004 Cuando había terminado de hablar, le dijo a Simón, «Ve a lo profundo, y lanza tu redes para pescar.» 005:005 Simón le dijo, «Maestro, trabajamos toda la noche sin pescar nada; pero por tu palabra lanzaré la red.» 005:006 Cuando hicieron esto, cogieron una cantidad tan grande de pescados, que su red estaba por romperse. 005:007 Acudieron a sus compañeros de otro bote, para que les ayudaran. Fueron y llenaron ambos botes, tanto que casi se hundían. 005:008 Pedro Simón, cuando vio esto, cayó ante los pies de Jesús, diciendo, «Aléjate de mí Señor, porque soy un pecador.» 005:009 Porque él estaba asombrado, así como los que estaba con él, por la pesca que habían hecho; 005:010 y también así estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús le dijo a Simón, «No te asustes. Desde ahora pescarás gente viva[41].» 005:011 Después de llevar sus botes a tierra, dejaron todo, y lo siguieron. 005:012 Ocurrió, mientras que estaban en una de las ciudades, que había un hombre lleno de lepra. Cuando vio a Jesús, cayó ante su rostro, y le rogó, diciendo «Señor, si tu quiere, puedes hacerme limpio.» 005:013 Jesús estiró su mano, y lo tocó, diciendo, «Yo lo quiero. Queda limpio.» Y de inmediato la lepra lo abandonó. 005:014 Jesús le encargo no decirle a nadie, «Pero sigue tu camino, y muéstrate al sacerdote, y haz una ofrenda por tu limpieza de acuerdo a los mandamientos de Moisés, como testimonio para ellos.» 005:015 Pero la noticia sobre el caso se difundió ampliamente, y grandes multitudes se reunieron para oír a Jesús y para que sanara sus enfermedades. 005:016 Pero Jesús se retiró al desierto y oró. 005:017 Ocurrió que uno de esos días, cuando Él estaba enseñando; que había fariseos y maestros de la ley sentados, quienes habían llegado de todas las villas de Galilea, Judea y Jerusalén. El poder del Señor estaba con Él para sanarlos. 005:018 Algunas personas le trajeron un hombre paralítico sobre una camilla, y buscaron ponerlo frente a Jesús. 005:019 Como no encontraron camino debido a la multitud, subieron al techo, y lo deslizaron por entre las tejas con su camilla en el medio, frente a Jesús. 005:020 Viendo su fe, Él le dijo, « Hombre, tus pecados te son perdonados.» 005:021 Los escribas y los fariseos comenzaron a razonar, diciendo, «¿ Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» 005:022 Pero Jesús, percibiendo sus pensamientos, les contesto, «¿Por qué piensan así en sus corazones? 005:023 ¿Qué es más fácil decir,`Tus pecados te son perdonados´ o decir `Levántate y camina´? 005:024 Pero sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad sobre la tierra para perdonar pecados» le dijo al hombre paralítico, «Te digo, levántate, toma tu camilla y ve a tu casa.» 005:025 Inmediatamente se levantó frente a Él, tomó su camilla, y partió a su casa, dando gloria a Dios. 005:026 El asombro se apoderó de todos, y glorificaron a Dios. Estaban llenos de miedo y decían, «Hemos visto cosas extrañas[42] hoy.» 005:027 Después de esto Él salió, vio un recolector de impuestos de nombre Levi sentando en la oficina de impuestos, y le dijo, «¡ Sígueme!» 005:028 Él dejó todo, se levantó y lo siguió. 005:029 Levi hizo un gran banquete para Jesús en su casa. Había una multitud de recolectores de impuestos y otros que se reclinaban con ellos. 005:030 Los escribas y los fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo, «¿Por qué ustedes comen y beben con recolectores de impuestos y pecadores?» 005:031 Jesús les contestó «Aquellos que están saludables no necesitan un médico, pero si quienes están enfermos. 005:032 No he venido a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores.» 005:033 Ellos le dijeron, «¿Por qué los discípulos de Juan ayunan y oran continuamente, así como los discípulos de los fariseos, pero los tuyo comen y beben? 005:034 Él les dijo, «¿Pueden ustedes hacer que los amigos[43] del novio ayunen, mientras el novio está con ellos? 005:035 Pero vendrán días cuando les quitarán al novio. Entonces ellos ayunarán esos días.» 005:036 También les dijo una parábola. «Nadie pone un retazo de un vestido nuevo sobre un vestido viejo, o de lo contrario se romperá el nuevo, y el pedazo nuevo no se ajustará al viejo. 005:037 Nadie pone vino nuevo en odres viejos, o de lo contrario el vino nuevo romperá el cuero, se regará, y los cueros se destruirán. 005:038 Así que el vino nuevo debe ponerse en odres frescos, y ambos serán preservados. 005:039 Ningún hombre que ha tomado vino añejo, desea de inmediato el nuevo, porque dice, `El añejo es mejor.´» 6 006:001 Ocurrió en el segundo día sabático[44], que iban por los campos de grano. Sus discípulos arrancaban las espigas de los granos, y comían, frotándolas entre sus manos. 006:002 Pero algunos de los fariseos les decían, «¿Por qué hacen eso que no es permitido hacer en el día sabático?» 006:003 Jesús, contestándoles, dijo, «¿No han leído lo que David hizo cuando estuvo hambriento, él y los que estaban con él; 006:004 como él entró en la casa de Dios, y tomó y comió el pan sagrado[45], y lo dio también a los que estaban con él, pan que no es permitido comer excepto para los sacerdotes? 006:005 Les dijo, «El Hijo del Hombre es señor del día sabático.» 006:006 También ocurrió otro día sabático que Él entró a la sinagoga y enseñó. Había allí un hombre cuya mano derecha estaba tullida. 006:007 Los escribas y los fariseos lo miraban, para ver si lo sanaría en el día sabático, y así podrían encontrar una acusación contra Él. 006:008 Pero Él conocía sus pensamientos; y le dijo al hombre que tenía la mano tullida, «Levántate, y párate en la mitad.» Él se levantó y se mantuvo de pie. 006:009 Entonces Jesús les dijo, «Les preguntaré algo: ¿Es legal en el día sabático hacer el bien, o hacer daño? ¿Salvar una vida, o matar? 006:010 Miro a todos a su alrededor, y le dijo al hombre, «Estira tu mano.» Así lo hizo, y su mano fue restaurada tan sana como la otra. 006:011 Pero los escribas y los fariseos se llenaron de ira, y hablaron entre ellos sobre lo que podrían hacer a Jesús. 006:012 Ocurrió en esos días, que salieron a una montaña a orar, y Él continuó toda la noche en oración a Dios. 006:013 Cuando se hizo de día, Él llamó a sus discípulos, y de entre ellos escogió a doce, a quienes también llamó apóstoles: 006:014 Simón, a quien también llamó Pedro; Andrés, su hermano; Santiago; Juan; Felipe; Bartolomé; 006:015 Mateo; Tomas; Santiago, el hijo de Alfeo; Simón, quien era llamado el Celote; 006:016 Judas el hijo de Santiago; y Judas Iscariote, quien se haría traidor. 006:017 Jesús bajó con ellos a un lugar plano repleto de sus discípulos, y un gran número de personas de toda Judea y Jerusalén, y de las costas de Tiro y Sidón, quienes fueron a oírlo y a ser sanados de sus enfermedades[46]; 006:018 así como aquellos que eran afligidos por espíritus impuros, y estaban siendo sanados. 006:019 Toda la multitud buscaba tocarlo, porque de Él salia un poder que los sanaba a todos. 006:020 El levanto sus ojos a sus discípulos, y les dijo, «Benditos son ustedes que son pobres Porque de ustedes es el Reino de Dios. 006:021 Benditos sean ustedes que tienen hambre hoy, Porque serán saciados. Benditos son ustedes que lloran ahora, porque reirán. 006:022 Benditos son ustedes cuando a causa del Hijo del Hombre, sean odiados por hombres, cuando los excluyan, los insulten[47] y desprecien sus nombres como malos. 006:023 Alégrense en ese día, y salten de felicidad, porque sepan, que su recompensa en el cielo es grande, porque sus padres hicieron lo mismo con los profetas. 006:024 «¡Pero pobres de ustedes que son ricos! Porque ustedes ya han recibido su consuelo. 006:025 ¡Pobres de ustedes, que están llenos hoy! Porque ustedes tendrán hambre. ¡Pobres de ustedes que ríen ahora! Porque ustedes se lamentarán y llorarán después. 006:026 ¡Pobres,[48] cuando,[49] los hombres hablen bien de ustedes! Porque sus padres hicieron lo mismo con los falsos profetas. 006:027 «Pero les diré a ustedes que oyen: amen a sus enemigos, hagan el bien a aquellos que los odian, 006:028 bendigan a los que los maldigan, y oren por aquellos que los maltratan. 006:029 A aquel que te golpea en la mejilla, ofrécele también la otra; y a aquel que te quita el abrigo, no le retengas tu túnica. 006:030 Da a todo el que te pida, y no le reclames al que te ha quitado bienes para que te los devuelva. 006:031 «Lo que desean que la gente haga con ustedes, hagan exactamente eso con ellos. 006:032 Si aman a aquellos que los aman, ¿qué bendición esperan[50]? Si incluso los pecadores aman a los que los aman. 006:033 Si hacen el bien a aquellos que les hacen el bien, ¿qué bendición esperan? Si incluso los pecadores hacen lo mismo. 006:034 Si le prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué bendición es para ustedes? Si incluso los pecadores le prestan a pecadores, para que les devuelvan lo mismo. 006:035 Pero amen a sus enemigos, y hagan el bien, presten sin esperar a cambio[51]; y su recompensa será grande y serán hijos del Más Alto; porque Él es benévolo con el desagradecido y el malo. 006:036 Por eso sean piadosos, así como su Padre también es piadoso. 006:037 No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados. Liberen y serán liberados. 006:038 «Den, y les darán: en buena medida, recortado, vibrante y desbordante, se les dará a ustedes[52] Porque con la misma medida que midan, ustedes serán medidos.» 006:039 Jesús les dijo una parábola. «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No se caerán ambos a un hoyo? 006:040 Un discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el que este completamente entrenado[53] será como su maestro. 006:041 ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano, pero no consideras el tronco que está en tu propio ojo? 006:042 ¿O cómo le puedes decir a tu hermano, `Hermano, déjame quitar la paja de tu ojo´; cuando tu mismo no te vez el tronco que tienes en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu propio ojo y luego puedes ver claramente para remover la paja del ojo de tu hermano, 006:043 Pues no hay buen árbol que de frutos podridos; ni tampoco un árbol podrido que de frutos buenos. 006:044 Pues cada árbol se reconoce por sus propios frutos. La gente no recoge higos de espinos, ni tampoco uvas de zarzas. 006:045 El hombre bueno saca del buen tesoro de su corazón lo que es bueno, y el hombre malo saca del mal tesoro de su corazón lo que es malo, pues de lo que abunda en el corazón, habla la boca. 006:046 ¿Porqué me llaman `Señor, Señor,´ y no hacen las cosas que yo les digo? 006:047 Les voy a mostrar a quien se parece todo el que venga a mi, escuche mis palabras y las practique. 006:048 Es como un hombre que construyó una casa, que cavó profundo y puso la base sobre la roca. Cuando hubo una inundación la corriente golpeó la casa y no la pudo mover, porque su base se encontraba sobre la roca. 006:049 Pero aquel que escucha y no practica, es como el hombre que construyó una casa sobre la tierra sin una base, contra la cual golpeó la corriente e inmediatamente cayó y la ruina de esa casa fue grande.» 7 007:001 Tras haber terminado de hablar al pueblo, entró a Capernaum. 007:002 Cierto siervo de un centurión, que era apreciado por su amo, estaba enfermo a punto de morir. 007:003 Cuando oyó sobre Jesús, le envió a los ancianos de los Judíos, para que le pidieran ir y salvar[54] al siervo. 007:004 Cuando llegaron donde Jesús, le rogaron fervientemente, diciendo «Vale la pena que hagas esto por él, 007:005 porque ama nuestra nación, y construyó la sinagoga para nosotros.» 007:006 Jesús salió con ellos. Cuando estaba no lejos de la casa, el centurión le envió amigos a decirle, «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo. 007:007 Por eso ni yo mismo pensaba que fuera digno de venir a ti; pero dí una palabra, y mi siervo será sanado. 007:008 Pues yo también soy un hombre[55] puesto bajo autoridad, teniendo a mis ordenes soldados. Le digo a este, `¡Ve!´ y él va; y a este otro, `¡Ven!´ y el viene; y a mi siervo, `Haz esto´ y él lo hace.» 007:009 Cuando Jesús oyó esto, se maravilló de él, se volteó y dijo a la multitud que lo seguía, «Les digo, que en Israel no he encontrado una fe tan grande.» 007:010 Los que fueron, al regresar a la casa, encontraron bien al siervo que había estado enfermo. 007:011 Ocurrió poco después, que fue a una ciudad llamada Nain. Muchos de sus discípulos junto con una gran multitud, fueron con Él. 007:012 Cuando se acercó a la puerta de la ciudad, un hombre que estaba muerto era sacado, era hijo único de su madre, quien era viuda. Mucha gente de la ciudad estaba con ella. 007:013 Cuando el Señor la vio, tuvo compasión de ella y le dijo, «No llores.» 007:014 Él se acercó y tocó el cofre, mientras que quienes lo cargaban se detenían. Dijo, «Joven, te digo, ¡Levántate!» 007:015 Aquel que estaba muerto, se sentó, y comenzó a hablar. Y Jesús lo entregó a su madre. 007:016 El temor se apoderó de todos, y glorificaron a Dios diciendo «¡Un gran profeta se ha levantado entre nosotros!» y «¡Dios ha visitado a su gente!» 007:017 Esta noticia sobre Él se difundió por toda Judea, y por todas las regiones alrededor. 007:018 Los discípulos de Juan le contaron sobre todas estas cosas. 007:019 Juan, llamando a dos de sus discípulos, los envió a Jesús, diciendo, «¿Eres tu el que está por venir, o debemos buscar otro?» 007:020 Cuando los hombres llegaron a Él le dijeron, «Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para decirte, `¿Eres tu el que está por venir, o debemos buscar otro?´» 007:021 En ese momento Él curaba muchas enfermedades, plagas y malos espíritus, y a muchos ciegos les daba vista. 007:022 Jesús les contesto, «Vayan y digan a Juan las cosas que han visto y oído: los ciegos reciben la vista, los inválidos caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos se levantan, y los pobres reciben la buena nueva. 007:023 Bendito aquel que no es ofendido por mí[ 56].» 007:024 Cuando los mensajes de Juan se habían ido, Él comenzó a decirle a las multitudes sobre Juan, «¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 007:025 ¿Pero qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido en ropas suaves? Porque, aquellos que se visten hermosamente, y viven delicadamente, están en las cortes de los reyes. 007:026 ¿Pero qué fueron a ver? ¿Un profeta? Si, se los digo, mucho más que un profeta. 007:027 Este es aquel de quien está escrito, `Observa, yo envío mi mensajero antes de tu gracia, Quien preparará tu camino antes de ti.´ 007:028 «Porque les digo, entre aquellos que son nacidos de mujer no hay un profeta más grande que Juan el Bautista, y aún así aquel que es menos en el Reino de Dios es más grande que él.» 007:029 Cuando toda la gente y los recolectores de impuestos oyeron esto, declararon que Dios era justo, habiendo sido bautizados con el bautizo de Juan. 007:030 Pero los fariseos y los maestros de la ley rechazaron la voluntad[57] de Dios, al no ser bautizados por él. 007:031 Y el Señor dijo,[58]«¿Con qué compararé la gente de esta generación? ¿Cómo que son? 007:032 Son como niños sentados en una plaza de mercado, que se llaman unos a otros, diciendo, `Tocamos la flauta para ti, y ustedes no bailaron. Nos lamentamos, y ustedes no lloraron.´ 007:033 Porque Juan el bautista vino sin comer pan ni beber vino y ustedes le dijeron, `Él tiene un demonio.´ 007:034 El Hijo del Hombre ha venido comiendo y bebiendo, y ustedes dicen, `Observen, un glotón y un bebedor; ¡un amigo de recolectores de impuestos y pecadores!´ 007:035 Aunque la sabiduría es justificada por todas sus obras[59].» 007:036 Uno de los fariseos lo invitó a comer con él. Jesús entró en la casa del fariseo, y se sentó a la mesa. 007:037 Ocurrió que una mujer de la ciudad, que era una pecadora, cuando supo que Él se reclinaba en la casa del fariseo, llevó un jarro de alabastro con aceite. 007:038 Quedándose detrás, a sus pies, sollozando, comenzó a mojar sus pies con sus lágrimas, y a secarlos con el cabello de su cabeza, besaba sus pies, y los ungía con el aceite. 007:039 Cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, se dijo a si mismo, «Si este hombre fuera un profeta, habría percibido quien y que clase de mujer lo toca, porque ella es una pecadora.» 007:040 Jesús le dijo, «Simón, tengo algo que decirte.» Él le contestó, « Maestro, dí.» 007:041 «Cierto prestamista que tenía dos deudores. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta. 007:042 Cuando ambos no pudieron pagar, él los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?» 007:043 Simón contestó, «Supongo, que aquel a quien perdonó más.» Jesús le dijo, «Haz juzgado correctamente.» 007:044 Volteándose hacia la mujer, le dijo a Simón, «¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y tu no me has dado agua para mis pies, pero ella ha mojado mis pies con sus lágrimas, y los ha secado con su cabello. 007:045 Tu no me has besado, pero ella, desde que he llegado, no ha cesado de besar mis pies. 007:046 Tu no ungiste mi cabeza con aceite, pero ella a ungido mis pies con aceite[60]. 007:047 Por eso te digo, sus pecados, que son muchos, son perdonados, porque ella ha amado tanto. Pero a aquel que poco se le perdona, también ama poco.» 007:048 Él le dijo a ella, «Tus pecados son perdonados.» 007:049 Aquellos que se sentaban a la mesa comenzaron a decir entre ellos, «¿Quien es este que hasta perdona pecados?» 007:050 El le dijo a la mujer, «Tu fe te ha salvado. Ve en paz.» 8 008:001 Sucedió que después Jesús fue por ciudades y pueblos, predicando y llevando la Buena Nueva del Reino de Dios. Con Él estaban los doce, 008:002 y ciertas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y sus enfermedades: María a quien llamaban Magdalena, de quien habían salido siete demonios; 008:003 y Juana la esposa de Cuza, quien era administrador de Herodes; Susana y muchas otras que los[61] apoyaban con sus bienes. 008:004 Cuando una gran multitud se reunió y personas de cada ciudad fueron donde Jesús, Él les habló con una parábola. 008:005 «Un campesino salió a sembrar su semilla. Al sembrar algunas cayeron en la carretera; fueron pisoteadas y se las comieron los pájaros del cielo. 008:006 Otras semillas cayeron encima de la roca, tan pronto como crecieron se secaron porque no tenían humedad. 008:007 Otras cayeron entre los espinos, y los espinos crecieron con estas y las sofocaron. 008:008 Otras cayeron en tierra buena; crecieron y dieron fruto, cien veces mas.» Después de decir estas cosas gritó, «¡Aquel que tiene oídos para escuchar, que escuche!» 008:009 Entonces sus discípulos le preguntaron, «¿Qué significa esta parábola?» 008:010 Él dijo, «A ustedes se les concede conocer los misterios del Reino Dios, pero al resto en parábolas; porque `viendo no pueden ver, y escuchando no pueden entender.' 008:011 La parábola es esto: La semilla es la palabra de Dios. 008:012 Las que están sobre el camino son los que escuchan, y después viene el diablo, y se lleva la palabra de su corazón, para que no pueda creer y salvarse. 008:013 La que está encima de la roca son aquellos, que cuando la escuchan, reciben la palabra con alegría; pero no tiene raíces, aquellos creen por un rato, pero caen en el tiempo de la tentación. 008:014 La que cae entre las espinas es quienes escuchan, y mientras van por su camino son sofocados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no dan fruto que madure. 008:015 La que cae en tierra buena es la gente honesta y de buen corazón, que habiendo oído la palabra, la siguen estrictamente, y dan fruto con paciencia. 008:016 «Nadie, cuando tiene una lampara, la cubre con un recipiente, o la pone debajo de una mesa; sino que la pone sobre un estante, para que quienes entren puedan ver la luz. 008:017 Porque no hay nada escondido, que no vaya a ser revelado; ni nada secreto, que no vaya a ser conocido y llegue a la luz. 008:018 Por eso sean cuidados en su forma de oír. Porque a quien tiene, se le dará más; y a quien no tiene se le quitará incluso lo que piensa que tiene.» 008:019 Su madre y sus hermanos llegaron donde Él estaba, pero no pudieron acercarse debido a la multitud. 008:020 Alguien le dijo, «Tu madre y tus hermanos están afuera, deseando verte.» 008:021 Pero Él les contestó, «Mi madre y mis hermanos son quienes escuchan la palabra de Dios, y la practican.» 008:022 Ocurrió uno de esos días, que Jesús entró en un bote junto con sus discípulos, y les dijo, «Vamos a la otra orilla del lago.» Así que comenzaron a andar[62]. 008:023 Pero después de zarpar Él se quedó dormido. Una tempestad llegó al lago, y estaban recibiendo cantidades peligrosas de agua. 008:024 Fueron a Él, y lo despertaron, diciendo, «¡Maestro, maestro, estamos muriendo!» El despertó, reprendió al viento y a la furia del agua, y ambos cesaron y hubo calma. 008:025 Él les dijo, «¿Donde está su fe?» Llenos de miedo se maravillaron, diciéndose unos a otros, «¿Quién es este, entonces, que ordena incluso a los vientos y al agua, y ellos le obedecen?» 008:026 Llegaron al país de Gerasa, que está al lado opuesto de Galilea. 008:027 Cuando Jesús desembarcó, cierto hombre de la ciudad que tenía demonios desde hacía mucho tiempo fue donde Él. No tenía ropa, y no vivía en una casa, sino en las tumbas. 008:028 Cuando vio a Jesús, chillo, y cayó ante Él, y con fuerte voz le dijo, «¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, tu hijo del Más Alto Dios? ¡Te ruego, no me atormentes! 008:029 Porque Jesús estaba ordenando al espíritu impuro salir del hombre. Pues el espíritu impuro se apoderaba con frecuencia de él. Tenía que ser mantenido bajo guardia, y atarse con cadenas y grilletes. Pero los rompía, y era llevado por el demonio al desierto. 008:030 Jesús le preguntó, «¿Cuál es tu nombre?» Contestó «Legión», porque muchos demonios habían entrado en él. 008:031 Le rogaban que no les ordenara ir al abismo. 008:032 Había allí una piara de muchos cerdos que se alimentaba en la montaña, y ellos le rogaron que les permitiera entrar en estos. Jesús se los permitió. 008:033 Los demonios salieron del hombre, y entraron a los cerdos, y la piara se precipitó por el barranco en el lago, y se ahogaron los cerdos. 008:034 Cuando quienes los alimentaban, vieron lo que ocurrió, huyeron, y dijeron en la ciudad y en el campo. 008:035 La gente salió para ver lo que había ocurrido. Fueron donde Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y con su mente lucida; y tuvieron miedo. 008:036 Quienes vieron contaron como el que había estado poseído por demonios fue sanado. 008:037 Toda la gente de las regiones que rodeaban Gadares le pidió que se fuera de allí, porque estaban muy asustados. Jesús subió al bote y regresó. 008:038 El hombre de quien habían salido los demonios le suplicaba que le permitiera ir con Él, pero Jesús lo envió, diciendo, 008:039 «Regresa a tu casa, y declara las grandes cosas que Dios ha hecho por ti.» Él siguió su camino, proclamando por toda la ciudad las grandes cosas que Jesús había hecho por él. 008:040 Ocurrió que Jesús regresó, y que la multitud le dio la bienvenida, porque todos lo estaban esperando. 008:041 Llegó un hombre llamado Jairo que era mandatario de la sinagoga. Cayó ante los pies de Jesús, y le rogó que fuera a su casa, 008:042 porque tenía sólo una hija, de unos doce años, y ella estaba muriendo. Mientras Jesús iba, la multitud lo presionaba. 008:043 Una mujer que tenía un flujo de sangre por más de doce años, que había gastado toda su vida en médicos, pero no había podido ser sanada por ellos, 008:044 llegó detrás de Jesús, tocó el borde de su túnica y de inmediato el flujo se detuvo. 008:045 Jesús dijo, «¿Quién me tocó?» Como todos lo negaban, Pedro y los que estaban con Él dijeron, « Maestro, la multitud te presiona y empuja, y dices, `¿Quién me tocó?´» 008:046 Pero Jesús dijo, «Alguien me tocó, porque percibí un poder que salía de mí.» 008:047 Cuando la mujer vio que no estaba escondida, se acercó temblando, y cayo ante Él declarándole en presencia de toda la gente la razón por la que lo había tocado, y como fue sanada de inmediato. 008:048 Jesús le dijo, «Hija, alégrate. Tu fe te ha hecho bien. Ve en paz.» 008:049 Mientras Jesús aún hablaba llegó uno de la casa del jefe de la sinagoga, diciéndole, «Tu hija esta muerta. No molestes al maestro. » 008:050 Pero Jesús escuchó y le dijo, «No tengas miedo. Solo cree y ella será sanada[63].» 008:051 Cuando llegó a la casa no permitió que nadie entrará, excepto Pedro, Juan, Santiago, el padre y la madre de la niña. 008:052 Todos lloraban y se lamentaban por ella, pero Jesús dijo, «No lloren. Ella no está muerta solo está durmiendo.» 008:053 Ellos lo ridiculizaban, sabiendo que ella estaba muerta. 008:054 Pero Él los puso a todos afuera[64] y tomando a la niña de la mano, llamó diciendo, «¡Niña levántate!» 008:055 Su espíritu regresó[65] y ella se levantó inmediatamente. Él mando que algo se le diera de comer. 008:056 Sus padres estaban asombrados pero Jesús les pidió no decirle a nadie lo que había pasado. 9 009:001 Él reunió a los doce[66] y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 009:002 Los mandó a predicar el Reino de Dios y a sanar los enfermos. 009:003 Jesús les dijo, «No lleven nada para su viaje, ni bastón, ni billetera, ni pan, ni dinero; ni lleven dos abrigos. 009:004 A cualquier casa que entren, quédense allí y salgan de allí. 009:005 Si alguien no los recibe, cuando salgan de esa ciudad sacúdanse hasta el polvo de los pies como testimonio en contra de ellos.» 009:006 Ellos salieron y fueron por todas los pueblos[67] predicando la Buena Nueva y curando en todas partes. 009:007 Herodes el tetrarca escuchó todo lo que estaba siendo hecho por Jesús[68], y estaba perplejo porque algunos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, 009:008 otros decían que Elías había aparecido y otros que uno de los profetas antiguos había resucitado. 009:009 Herodes dijo, «A Juan yo lo he decapitado, pero ¿quien es este de quien oigo tales cosas?» Él buscaba como verlo. 009:010 Cuando los apóstoles regresaron, le contaron las cosas que habían hecho. Él los reunió, y se retiró a un lugar desierto de una ciudad llamada Betsaida. 009:011 Pero las multitudes al percibirlo, lo siguieron. Él les dio la bienvenida, y les hablo del Reino de Dios, y curó a quienes necesitaban sanación. 009:012 El día comenzó a apagarse; y los doce fueron y le dijeron, «Envía a la multitud de regreso, para que puedan ir a los pueblos de los alrededores a descansar y a comer, porque estamos en un lugar desierto.» 009:013 Pero Él les dijo, «Ustedes, denles algo de comer.» Dijeron, «No tenemos más que cinco pedazos de pan y dos pescados, tendríamos que ir a comprar comida para todas estas personas.» 009:014 Porque eran cerca de cinco mil personas. Él le dijo a sus discípulos, «Hagan que se sienten en grupos de unos cincuenta cada uno.» 009:015 Así lo hicieron, e hicieron que todos se sentaran. 009:016 Él tomó los 5 pedazos de pan y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo, y los partió, y los dio a los discípulos para repartir entre la multitud. 009:017 Comieron, y quedaron llenos. Reunieron doce canastos de los pedazos que quedaron. 009:018 Ocurrió, mientras él rezaba sólo, que los discípulos estaban con Él y Él les preguntó «¿Quién dicen las multitudes que soy yo?» 009:019 Ellos contestaron, «`Juan el Bautista,´ pero otros dicen, `Elías´ y otros, que uno de los antiguos profetas que ha resucitado.» 009:020 Él les dijo, «Pero ¿quién dicen ustedes que soy yo?» Pedro contestó, «El Cristo de Dios.» 009:021 Entonces Él les advirtió, y les ordenó no decir esto a nadie, 009:022 diciendo, «El Hijo del Hombre debe sufrir muchas cosas, y será rechazado por los ancianos, por los sumos sacerdotes y los escribas, será asesinado, y al tercer día se levantará.»[69] 009:023 Les dijo a todos, «Si alguien desea venir tras de mi, renuncie a si mismo, cargue su cruz diariamente[70] y sígame. 009:024 Porque quien quiera salvar su vida la perderá[71], pero quien pierda su vida por mi causa, lo mismo la salvará. 009:025 Porque ¿de qué le vale a un hombre, si gana el mundo entero, pero se pierde o se perjudica a si mismo[72]? 009:026 Quien se avergüence de mí y de mis palabras, de Él se avergonzará el Hijo del Hombre, cuando llegue a su gloria y a la gloria del Padre, y de los santos ángeles. 009:027 Les diré la verdad: Hay algunos de los que están aquí, que de ninguna forma probarán la muerte, hasta que vean el Reino de Dios.» 009:028 Ocurrió como ocho días después de haber dicho esto, que Jesús salió con Pedro, Juan y Santiago, y fue a una montaña a orar. 009:029 Mientras oraba, la apariencia de su rostro se alteró, y su vestido se hizo blanco y brillante. 009:030 Dos hombre estaban hablando con Él, ellos eran Moisés y Elías, 009:031 quienes aparecieron en la gloria[73], y hablaban de su partida,[74] la cual Jesús estaba por cumplir[75] en Jerusalén. 009:032 Pedro y los que lo acompañaban estaban pesados por el sueño, pero cuando estuvieron totalmente despiertos, vieron su gloria, y a los dos hombres que estaban con Él. 009:033 Ocurrió, mientras que se alejaban de Él, que Pedro le dijo a Jesús, «Maestro, es bueno que estemos aquí. Hagamos tres tiendas: una para ti, una para Moisés y una para Elías» sin saber lo que decía. 009:034 Mientras decía estas cosas, una nube vino y los cubrió, y tuvieron miedo cuando entraron[76] en la nube. 009:035 Una voz salió de la nube diciendo, «Este es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!» 009:036 Cuando la voz se fue, encontraron sólo a Jesús. Quedaron en silencio, y no le contaron a nadie en esos días sobre las cosas que habían visto. 009:037 Ocurrió al día siguiente de haber bajado de la montaña, que una gran multitud lo encontró. 009:038 Un hombre de la multitud llamó, diciendo, «Maestro, te ruego que mires a mi hijo, porque es mi único hijo. 009:039 Un espíritu lo toma, repentinamente chilla y lo hace convulsionar, bota espuma, y difícilmente parte de él, hiriéndolo severamente. 009:040 Yo rogué a tus discípulos que lo sacaran, pero ellos no pudieron.» 009:041 Jesús contestó, «Generación perversa y sin fe, ¿Cuánto tiempo debo estar con ustedes y cargarlos? Trae aquí a tu hijo.» 009:042 Mientras que venía, el demonio lo derribó y lo hizo convulsionar violentamente. Pero Jesús reprendió al espíritu impuro, sanó al niño, y lo dio de vuelta a su padre. 009:043 Todos estaban asombrados por la majestad de Dios. Mientras todos se maravillaban por las cosas que Jesús hacia, Él dijo a sus discípulos, 009:044 «Que estas palabras se sumerjan en sus oídos, porque el Hijo del Hombre será entregado a manos de los hombres.» 009:045 Pero ellos no entendieron lo que decía. Estaba oculto para ellos, porque no percibían, y les asustaba preguntarle sobre sus palabras. 009:046 Ocurrió una discusión entre los discípulos[77] sobre cual de ellos era el más grande. 009:047 Jesús al percibir el razonamiento de sus corazones, tomo a un niño pequeño, lo puso a su lado, 009:048 y les dijo, «Quien reciba a este pequeño en mi nombre, me recibe a mí. Quien me recibe a mí, recibe al que me envió. Porque quien sea menos entre todos ustedes, ese será grande.» 009:049 Juan le contestó, «Maestro, vimos que alguien expulsaba demonios en tu nombre y se lo prohibimos, porque él no nos sigue.» 009:050 Jesús le dijo, «No se lo prohíban, porque quien no está contra nosotros[78] está con nosotros.» 009:051 Ocurrió, cuando se acercaba el día en el que debía ser entregado, que Jesús fijo su rostro hacia Jerusalén, 009:052 y envió mensajeros antes que Él. Ellos fueron y entraron a un pueblo de Samaritanos, preparándolo para Jesús. 009:053 Pero en el pueblo no lo recibieron, porque viajaba hacía Jerusalén. 009:054 Cuando sus discípulos, Santiago y Juan, vieron esto, dijeron, «Señor, ¿deseas que ordenemos bajar fuego del cielo, y destruirlos, tal como Elías hizo?» 009:055 Pero Él se dio vuelta y los reprendió, «No saben de que clase de espíritu son. 009:056 Porque el Hijo del Hombre no vino a destruir vidas de hombres, sino a salvarlas.»[79] Y fueron a otra villa. 009:057 Mientras iban por el camino, cierto hombre le dijo, «Quiero seguirte a donde quiera que vayas, Señor.» 009:058 Jesús le dijo, «Los zorros tienen madrigueras, y los pájaros del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene un lugar para recostar su cabeza.» 009:059 Él le dijo a otro, «¡Sígueme!» Él le dijo, «Señor, permíteme primero ir a enterrar a mi padre.» 009:060 Pero Jesús le dijo, «Deja que los muertos entierren a sus muertos, pero tu ve y anuncia el Reino de Dios.» 009:061 Otro también dijo, «Quiero seguirte, Señor, pero primero permíteme ofrecer una despedida a quienes están en mi casa.» 009:062 Pero Jesús le dijo, «Nadie, que habiendo puesto su mano en el arado mire hacia atrás, es digno del Reino de Dios.» 10 010:001 Después de estas cosas, el Señor también señaló a otros setenta[80 ], y los envió de dos en dos delante de Él[81] a toda ciudad y lugar donde Él estaba por llegar. 010:002 Entonces Jesús les dijo, «La cosecha es ciertamente abundante pero los trabajadores son pocos. Recen al Señor de la cosecha para que pueda mandar trabajadores a su cosecha. 010:003 Vayan por sus caminos[82]. Los mando como ovejas entre lobos. 010:004 No lleven bolso, ni billetera ni sandalias. No saluden a nadie en el camino. 010:005 En cualquier casa que entren, digan primero `La paz esté en esta casa.´ 010:006 Si allí hay un hijo de la paz, tu paz descansará sobre él; pero si no es así regresará a ti. 010:007 Quédense en la misma casa, comiendo y tomando lo que les den, pues el trabajador tiene derecho a su paga. No vayan de casa en casa. 010:008 En cualquier ciudad que ustedes entren, y los reciban, coman las cosas que se les ofrezcan. 010:009 Sanen a los enfermos que allí estén, y díganles `El Reino de Dios se ha acercado a ustedes.´ 010:010 Pero en toda ciudad que entren y no sean recibidos, vayan a las calles y digan, 010:011 `Hasta el polvo de su ciudad que se nos pega, lo limpiamos para devolvérselo. Sin embargo sepan esto, que el Reino de Dios se ha acercado a ustedes. 010:012 Les digo, será más tolerable en ese día para Sodoma que para esa ciudad. 010:013 «¡Pobre de ti, Corazín! ¡Pobre de ti, Betsaida! Porque si las obras poderosas que fueron hechas en ustedes se hubieran hecho en Tiro y Sidón, ya se habrían arrepentido hace tiempo, sentándose en sacos de penitencia y cenizas. 010:014 Pero será más tolerable para Tiro y Sido en el juicio que para ustedes. 010:015 Ustedes, gente de Capernaum, que son exaltados al cielo, serán arrojados al Hades.[83 ] 010:016 Quien los escuche a ustedes, me escucha a mí, y quien los rechace, me rechaza a mí. Quien me rechace a mí, rechaza a quien me envió.» 010:017 Los setenta volvieron con alegría diciendo, «Señor, ¡incluso los demonios nos obedecen en tu nombre!» 010:018 Él les dijo, «Vi a Satanás cayendo como rayo del cielo. 010:019 Observen, les doy autoridad para caminar entre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo. Nada, en ninguna forma los herirá. 010:020 Sin embargo, no se regocijen por esto, que los espíritus los obedezcan, sino alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo.» 010:021 En la misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu Santo, y dijo, «Te agradezco, O Padre, Señor del cielo y de la tierra, que has ocultado estas cosas para el sabio y entendido, y las has revelado a los niños pequeños. Si, Padre, porque así estuvo bien ante tu vista.» 010:022 Dirigiéndose a los discípulos, Él dijo, «Todo me ha sido enviado por mi Padre. Nadie sabe quien es el Hijo, excepto el Padre, ni quien el Padre es, excepto el Hijo, y a quien el Hijo desee revelárselo.» 010:023 Volteándose a sus discípulos, les dijo en privado, «Benditos son los ojos que ven lo que ustedes ven, 010:024 porque les digo, que muchos profetas y reyes deseaban ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y escuchar lo que ustedes escuchan y no lo escucharon.» 010:025 Ocurrió que cierto maestro de la ley[84] se levantó y lo puso a prueba diciendo, «Maestro, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?» 010:026 Él le dijo, «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lo lees?» 010:027 Él contestó, «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza, y toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.» 010:028 Jesús le dijo, «Has contestado correctamente. Haz eso y vivirás.» 010:029 Pero él deseando justificarse, le preguntó a Jesús, «¿Quién es mi prójimo?» 010:030 Jesús le contestó, «Cierto hombre iba de Jerusalén a Jericó, pero cayo entre ladrones, quienes lo despojaron y golpearon, y se fueron dejándolo medio muerto. 010:031 Por casualidad cierto sacerdote estaba pasando por ese camino. Cuando lo vio, pasó por el otro lado. 010:032 De la misma forma un Levita, cuando llegó al lugar, y lo vio, paso por el otro lado. 010:033 Pero cierto Samaritano, mientras viajaba, llegó donde él estaba. Cuando lo vio, fue movido por la compasión, 010:034 fue donde él, y vendó sus heridas, derramando aceite y vino. Lo puso sobre su propio burro[85], lo llevó a una posada, y lo cuidó. 010:035 Al día siguiente, cuando se fue, tomó dos denarios, y se los dio al dueño de la posada, y le dijo `Cuídalo. Lo que tengas que gastar además de esto, te lo pagaré cuando regrese.´ 010:036 ¿Cuál de estos tres, piensas que pareció ser un prójimo del que cayo entre los ladrones?» 010:037 Él contesto, «Aquel que le mostró compasión.» Entonces Jesús le dijo, «Ve y haz lo mismo.» 010:038 Ocurrió mientras iban por su camino, que Jesús entró a cierta villa, y cierta mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 010:039 Tenía una hermana llamada Maria, quien entonces se sentó a los pies de Jesús, y escuchó su palabra. 010:040 Pero Marta estaba distraída, sirviendo muchas cosas, se acercó a Él y dijo, «Señor, ¿no te preocupa que mi hermana me deje sirviendo sola? Pídele entonces que me ayude.» 010:041 Jesús le contestó, «Marta, Marta, estás ansiosa y preocupada por muchas cosas, 010:042 pero una cosa se necesita. Maria ha elegido la parte buena, que no podrá ser alejada de ella.» 11 011:001 Ocurrió, cuando Él terminaba de orar en cierto lugar, que uno de sus discípulos le dijo, «Señor, enséñanos a orar, así como Juan también le enseñó a sus discípulos.» 011:002 Él les dijo, Cuando ustedes oren digan, `Nuestro Padre[86] en el cielo, Que tu nombre se mantenga santo [87]. Que tu reino venga. Que se haga tu voluntad en la tierra, como en el cielo[88]. 011:003 Danos día a día nuestro pan diario. 011:004 Perdona nuestros pecados, Porque nosotros mismos también perdonamos a todos los que nos han ofendido[89]. No nos lleves a la tentación[90], Pero líbranos del malo[91].´ 011:005 Él les dijo, «¿Qué hará alguno de ustedes si[92] va donde un amigo a media noche y le dice, `Amigo, préstame tres panes, 011:006 pues un amigo mio que ha llegado a mi de viaje y no tengo nada para ofrecerle,´ 011:007 y él desde adentro contesta, `No me molestes. La puerta está ahora cerrada y mis hijos están conmigo acostados. No puedo levantarme para dártelos.´? 011:008 Yo les digo, aunque él no se levante a dárselos por ser su amigo lo hará por su insistencia, él se levantará y le dará tanto como necesite. 011:009 «Les digo, manténganse pidiendo[93], y se les dará. Manténganse buscando y encontrarán. Manténganse golpeando y se les abrirá. 011:010 Porque todo el que pide recibe. El que busca encuentra. Al que golpea la puerta se le abrirá. 011:011 «¿Cuál de ustedes padres, si su hijo les pide un pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, no le dará una serpiente en vez del pescado, cierto? 011:012 ¿O si le pide un huevo, no le dará un escorpión, cierto? 011:013 Si ustedes entonces, siendo malos, saben como dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más Espíritu Santo dará su Padre celestial a quienes le pidan?» 011:014 Estaba sacando un demonio a un mudo. Y ocurrió, cuando el demonio se había ido, que el mudo habló; y las multitudes se maravillaron. 011:015 Pero algunos de ellos decían, «Expulsa demonios por Beelzebú, el príncipe de los demonios.» 011:016 Otros, lo probaban, buscando de Él una señal del cielo. 011:017 Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo, «Todo reino dividido contra si mismo se llevado a la desolación. Una casa dividida contra si misma cae. 011:018 Si Satanás también se divide contra si mismo, ¿Cómo se mantendrá su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso demonios por Beelzebú. 011:019 Pero si yo expulso demonios por Beelzebú, ¿Por quién los expulsarán los hijos de ustedes? Pues ellos serán sus jueces. 011:020 Pero si yo por el dedo de Dios expulso demonios, entonces el Reino de Dios ha venido a ustedes[94]. 011:021 «Cuando el hombre fuerte, fuertemente armado, cuida su propia casa, sus bienes están seguros. 011:022 Pero cuando alguien más fuerte lo ataca y lo subyuga, le quita su armadura completa, en la que él confiaba, y divide el botín. 011:023 «El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo, dispersa. 011:024 El espíritu impuro, cuando ha salido del hombre, pasa por lugares secos buscando descanso y al no encontrar, dice, `Regresaré a la casa de la que he salido.´ 011:025 Cuando retorna, la encuentra barrida y ordenada. 011:026 Entonces va, y toma otros siete espíritus más malos que el mismo, entran y habían allí. El estado final del hombre es peor que el inicial.» 011:027 Ocurrió, mientras que decía estas cosas, que cierta mujer de la multitud alzó su voz, y le dijo, «¡Bendito es el vientre del que naciste, y los senos que te alimentaron!» 011:028 Pero Él dijo, «Benditos[95] son los que escuchan la palabra de Dios y la siguen.» 011:029 Cuando las multitudes se estaban reuniendo alrededor de Él, Jesús comenzó a decir, «Esta es una generación mala. Buscan una señal. Ninguna señal les será dada más que la señal de Jonas, el profeta. 011:030 Porque así como Jonas llego a ser una señal para los Ninevitas, así también el Hijo del Hombre será para esta generación. 011:031 La Reina del Sur se levantará en el día del juicio junto con los hombres de esta generación, y los condenará: porque ella vino de los confines del mundo para oír la sabiduría de Salomón; y observen que uno más grande que Salomón está aquí. 011:032 Los hombres de Ninive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán: porque ellos se arrepintieron con la prédica de Jonas, y observen que uno más grande que Jonas está aquí. 011:033 «Ningún hombre, cuando ha encendido una lampara, la pone en un sótano[96], ni bajo un recipiente, sino en un estante, para que quienes entren puedan ver la luz. 011:034 La lampara del cuerpo es el ojo. Entonces cuando tu ojo es bueno, tu cuerpo entero también está lleno de luz; pero cuando es malo, tu cuerpo también está lleno de oscuridad[97]. 011:035 Entonces miren que la luz que hay en ustedes no sea oscuridad. 011:036 Si tu cuerpo entero está lleno de luz, sin tener parte oscura, estará tan completamente lleno de luz, como cuando la lampara con su brillo te da luz. 011:037 Mientras hablaba, cierto fariseo le pidió que almorzara con él. Él fue y se sentó a la mesa. 011:038 Cuando el fariseo lo vio, se maravillo porque Jesús no se había lavado antes de comer. 011:039 El Señor le dijo, «En cuanto a ustedes fariseos limpian el exterior de la copa y los platos, pero su parte interior está llena de extorsión y maldad. 011:040 Ustedes necios, ¿quien hizo el exterior no hizo el interior también? 011:041 Pero den como regalos a los necesitados las cosas que están adentro, y así, todas las cosas les quedarán limpias. 011:042 ¡Pobres de ustedes fariseos! Porque pagan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda hierba, pero ignoran la justicia y el amor de Dios. Deberían hacer esto, y no dejar de hacer lo otro. 011:043 ¡Pobres de ustedes fariseos! Porque aman los mejores asientos en las sinagogas, y los saludos en la plaza de mercado. 011:044 ¡Pobres de ustedes Fariseos, hipócritas! Porque son como tumbas ocultas, y los hombres que caminan sobre ellas no lo saben.» 011:045 Uno de los maestros de la ley[98] le contesto, «Maestro, en tus palabras también nos insultas a nosotros.» 011:046 Él dijo, «¡También pobres de ustedes maestros de la ley! Porque cargan a los hombres con pesos difíciles de cargar, y ustedes mismos no levantan un dedo para ayudar a cargar esos pesos. 011:047 ¡ Pobres de ustedes! Porque construyen las tumbas de los profetas, y sus padres los mataron. 011:048 Así dan testimonio y consienten las obras de sus padres. Porque ellos los mataron y ustedes construyen sus tumbas. 011:049 Por esto también dijo la sabiduría de Dios, `Les envío profetas y apóstoles; y a algunos los mataran y los perseguirán, 011:050 que la sangre de todos los profetas, que fue derramada desde la fundación del mundo, sea reclamada a esta generación. 011:051 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, quien fue asesinado[99] entre el altar y el santuario.´ Si, les dijo, será reclamada a esta generación. 011:052 ¡Pobres de ustedes maestros de la ley! Porque tomaron la llave del conocimiento. No entraron ustedes mismo, y se lo impidieron a quienes estaban entrando.» 011:053 Mientras les decía estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a enfurecer terriblemente, y a criticar sus palabras[100 ]; 011:054 planeando en contra de Él y buscando atraparlo en algo que pudiera decir, para poder acusarlo. 12 012:001 Mientras tanto, cuando una multitud de varios miles se agrupó tanto que se pisoteaban unos a otros, comenzó Jesús a decirle a sus discípulos primero[101], «Tengan cuidado con la levadura de los fariseos, que es hipocresía. 012:002 Pues no hay nada cubierto que no será revelado, ni nada escondido que no se llegue a saber. 012:003 Por lo tanto, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad será escuchado en la luz. Lo que ustedes hayan hablado en el oído en el recinto interno será proclamado desde los techos de las casas. 012:004 «Yo les digo mis amigos, no tengan miedo de aquellos que matan el cuerpo y después no tienen nada más que puedan hacer. 012:005 Pero les voy a advertir a quien le deben tener miedo. Ténganle miedo a aquel que después de matar tiene poder para enviar a Gehena[102] Si, les digo ténganle miedo. 012:006 «¿No son cinco gorriones vendidos por dos monedas asarión?[103] Ninguno de ellos es olvidado[104]olvidado por Dios. 012:007 Pero hasta los cabellos de su cabeza están enumerados. Por eso no tengan miedo. Ustedes valen mas que muchos gorriones. 012:008 «Yo les digo todo el que me reconoce a mi ante los hombres, a él también el Hijo del Hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios; 012:009 pero aquel que me niega en la presencia de los hombres será negado en la presencia de los ángeles de Dios. 012:010 Todo el que diga una palabra en contra del Hijo del Hombre será perdonado, pero los que blasfemen en contra del Espíritu Santo no serán perdonados. 012:011 Cuando los lleven ante las sinagogas, los gobernantes y las autoridades no se preocupen sobre cómo o que van a contestar[105], o lo que van a decir; 012:012 pues el Espíritu Santo les enseñara en ese momento lo que deben decir.» 012:013 Uno de la multitud le dijo, «Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo.» 012:014 Pero Él le dijo, «Hombre, ¿Quién me hizo juez o árbitro sobre ustedes? 012:015 Él les dijo, «¡Estén atentos! Cuídense de la codicia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de las cosas que posee.» 012:016 Él les contó una parábola, diciendo, «La tierra de cierto hombre rico, produjo abundantemente. 012:017 Él razonaba consigo mismo diciendo, `¿Qué haré? pues no tengo espacio para almacenar mis frutos´ 012:018 Dijo, `Esto es lo que haré. Derribaré mis graneros, y construiré unos más grandes, y allí almacenaré todos mis granos y mis bienes. 012:019 Y me diré a mí mismo, «Tienes muchos bienes amontonados por años. Toma tu descanso, come, bebe, se feliz.»´ 012:020 «Pero Dios le dijo, `Tu necio, esta noche será solicitada tu alma. ¿Para que serán las cosas que has preparado?´ 012:021 Así es con quien ha amontonado un tesoro para si mismo, y no es rico ante Dios.» 012:022 Le dijo a sus discípulos, «Por eso les digo, no estén preocupados por su vida, con que comerán, ni por su cuerpo, con que vestirán. 012:023 La vida es más que comida, y el cuerpo es más que vestido. 012:024 Consideren los cuervos: ellos no cultivan, no recogen, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuanto más valiosos son ustedes que los pájaros! 012:025 ¿Cuál de ustedes preocupándose puede aumentar en un codo su estatura[106]? 012:026 Entonces si no pueden hacer siquiera las cosas mínimas, ¿cómo están preocupados por el resto? 012:027 Consideren los lirios, como crecen. No se esfuerzan, ni tejen; pero les digo, ni Salomón en toda su gloria estuvo adornado como una de estas. 012:028 Pero si así es como Dios viste el pasto en el campo, que hoy existe, y que mañana es arrojado al horno, ¿cuánto más los vestirá a ustedes, gente de poca fe? 012:029 No busquen lo que comerán o lo que beberán; ni estén ansiosos[107]. 012:030 Porque las naciones del mundo buscan después de todo estas cosas, pero su Padre sabe que ustedes necesitan estas cosas. 012:031 Pero busquen el Reino de Dios, y todas estas cosas se les añadirán. 012:032 No estén asustados, pequeño rebaño, porque es un buen placer para su Padre darles el Reino. 012:033 Vendan lo que tienen, y den regalos a quien los necesita. Hagan para ustedes mismos monederas que no envejecen, un tesoro en los cielos que no falla, donde ningún ladrón se aproxima, ni la polilla destruye. 012:034 Porque donde este su tesoro, allí estará su corazón también. 012:035 «Que su cintura esté vestida y sus lamparas encendidas. 012:036 Sean como hombres que vigilan esperando a su señor, cuando él retorna de la fiesta de matrimonio; que cuando llegue y golpee, que puedan abrirle de inmediato. 012:037 Benditos son esos siervos, a quienes el señor encuentre vigilando cuando llegue. Con seguridad les digo, que él se vestirá a si mismo, y los hará reclinar y vendrá y les servirá. 012:038 Ellos serán bendecidos si él llega a la segunda o tercera hora, y los encuentra así. 012:039 Pero sepan esto, si el señor de la casa hubiera sabido a que hora llegaba el ladrón, habría vigilado, y no habría permitido que entrará a su casa. 012:040 Por esto, estén atentos también, porque el Hijo del Hombre viene a un hora que no lo esperan.» 012:041 Pedro le dijo, «Señor, ¿Nos estás diciendo esta parábola a nosotros, o a todos?» 012:042 El Señor le dijo, «¿Quién es el criado[108] sabio y con fe, a quien el señor pondrá en su casa, para darles su porción de comida a los demás a la hora correcta? 012:043 Bendito es el siervo a quien el señor encuentre haciendo esto, cuando llegue. 012:044 En verdad les digo, que lo pondrá sobre todo lo que tiene. 012:045 Pero si el siervo dice en su corazón, `Mi señor tardará en llegar', y comienza a golpear a los siervos y siervas, a comer, a beber, y a embriagarse[109], 012:046 entonces el señor de ese siervo vendrá en un día cuando él no lo espere, y a una hora que él no conoce, y lo dividirá[110], y pondrá su porción con los que no tienen fe. 012:047 El siervo, que conocía la voluntad de su señor, y no se preparó, ni hizo lo que Él quería, será golpeado con muchas correas, 012:048 pero él que no lo sabía e hizo cosas que merezcan correas, será golpeado con pocas correas. A quien mucho se le de, de él mucho se esperará; y a quien mucho se le confía, de él mucho se pedirá. 012:049 «Vine a lanzar fuego sobre la tierra. Desearía que ya estuviera encendido. 012:050 Pero tengo un bautizo con el que seré bautizado, y ¡ como estoy de afligido hasta cumplirlo! 012:051 ¿Piensan que he venido a dar paz[111] en la tierra? Les digo, no, por el contrario división. 012:052 Porque desde ahora, habrá cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres. 012:053 Ellos se dividirán, padre contra hijo, e hijo contra padre; madre contra hija, e hija contra su madre; suegra contra su nuera, y nuera contra su suegra.» 012:054 Le dijo a las multitudes también, «Cuando ustedes ven una nube levantándose desde el oeste, inmediatamente dicen `Viene lluvia,´ y así ocurre. 012:055 Cuando un viento del sur sopla, ustedes dicen `Habrá un calor quemador,´ y así ocurre. 012:056 ¡Ustedes hipócritas! Saben como interpretar la apariencia de la tierra y del cielo, ¿Pero cómo es que no interpretan este tiempo? 012:057 ¿Por qué no juzgan por ustedes mismos lo que está bien? 012:058 Pues cuando vayas con tu adversario frente al magistrado, durante el camino trata diligentemente de ser liberado por él, o tal vez él podría llevarte ante el juez, y el juez te enviaría al oficial, y el oficial te echaría a la prisión. 012:059 Les digo, no saldrán de ahí por medio alguno, hasta que hayan pagado hasta el último centavo[112].» 13 013:001 Ocurrió que había algunos presentes en ese momento, quienes le contaron sobre los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. 013:002 Jesús les contesto, «¿Piensan que estos Galileos eran peores pecadores que todos los demás Galileos, porque sufrieron tal cosa? 013:003 Les digo, no, pero a menos que se arrepientan perecerán de la misma forma. 013:004 O esos dieciocho, sobre quienes cayó la torre de Siloé, y los mató; ¿piensan ustedes que eran peores pecadores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 013:005 Les digo, no, pero a menos que se arrepientan perecerán de la misma forma.» 013:006 Él dijo esta parábola «Cierto hombre que tenía una higuera plantada en su viña, llego buscando frutos de esta, y no encontró. 013:007 Le dijo al viñador[113], `Observa, estos tres años he venido buscando frutas de la higuera, y no he encontrado. Córtala. ¿Para qué gastar la tierra? 013:008 Él le contestó, `Señor, déjala sola este año también, hasta que yo cabe a su alrededor y la fertilice. 013:009 Si trae frutos, bien; pero si no, después de esto[114], tu podrás cortarla. ´» 013:010 Estaba enseñando en una de las sinagogas en el día sabático. 013:011 Ocurrió que había una mujer que tenía un espíritu de enfermedad por dieciocho años, y ella estaba encorvada, y no conseguía enderezarse de forma alguna. 013:012 Cuando Jesús la vio, la llamó, y le dijo, «Mujer, estás liberada de tu enfermedad.» 013:013 Él puso sus manos sobre ella, e inmediatamente se levanto y enderezó, y dio gloria a Dios. 013:014 El dirigente de la sinagoga estando indignado porque Jesús había sanado en día sabático, le dijo a la multitud, «Hay seis días en los que el hombre debe trabajar. ¡Así que vengan en esos días y sean sanados[115], pero no en día sabático!» 013:015 Entonces el Señor le contestó, «¡Ustedes hipócritas! ¿Acaso cada uno de ustedes no libera su buey o su burro de su establo el día sabático, y lo lleva a beber agua? 013:016 en cambio esta mujer, que siendo hija de Abraham, a quien Satanás había doblado durante dieciocho años, ¿No debió ser liberada de su esclavitud en el día sabático? 013:017 Mientras decía estas cosas, todos sus adversarios quedaron desilusionados, y toda la multitud se regocijó por todas las cosas gloriosas que habían sido hechas por Él. 013:018 Dijo, «¿Cómo qué es el Reino de Dios? ¿Con qué lo compararé? 013:019 Es como un grano de la semilla de mostaza, que un hombre tomó, y puso en su propio jardín. Creció y se convirtió en un gran árbol, y los pájaros del cielos descansaban en sus ramas.» 013:020 Nuevamente dijo, «¿Con qué compararé el Reino de Dios? 013:021 Es como levadura, que una mujer toma y esconde en tres medidas[116] de harina, hasta que toda queda impregnada.» 013:022 Siguió su camino por ciudades y villas, enseñando, y viajando hacía Jerusalén. 013:023 Alguien le dijo, «Señor, ¿Son pocos lo que se salvan[117]?» Él les dijo, 013:024 «Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque muchos, les digo, buscarán entrar, y no podrán. 013:025 Una vez el Maestro de la casa se haya levantado, y haya cerrado la puerta, y ustedes comiencen a quedar afuera, y a golpear la puerta, diciendo, `¡Señor, Señor ábrenos!´ entonces Él les contestará y dirá, `No los conozco, ni se de donde provienen.´ 013:026 Entonces ustedes comenzarán a decir, `Comimos y bebimos en tu presencia, y enseñaste en nuestras calles.´ 013:027 Él les dirá, `Les digo, no se de donde vienen. Aléjense de mí, trabajadores de la injusticia[118].´ 013:028 Habrá sollozos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, Isaac, Jacob y a todos los profetas, en el Reino de Dios, y a ustedes mismo siendo tirados afuera. 013:029 Vendrán del este, oeste, norte y sur y se sentarán en el Reino de Dios. 013:030 Observen, hay algunos que son últimos y que serán los primeros, y hay algunos que son los primeros y serán los últimos.» 013:031 El mismo día, algunos Fariseos llegaron, diciéndole, «Sal de aquí, y vete, porque Herodes quiere matarte.» 013:032 El les dijo, «Vayan y díganle a ese zorro, `Observa, expulso demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día, completo mi misión. 013:033 Sin embargo, debo seguir mi camino hoy y mañana y el día siguiente, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.´ 013:034 «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a quienes te son enviados! Que tanto quise reunir a tus hijos, como una gallina reúne sus polluelos bajo sus alas, ¡Y tu te negaste! 013:035 Observa, tu casa queda desolada. Te digo, no me verás, hasta que digas, `¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor!´» 14 014:001 Ocurrió que lo observaban, cuando fue a la casa de uno de los mandatarios de los fariseos en un día sabático a comer pan. 014:002 En frente de Él estaba un hombre que tenía hidropesía. 014:003 Jesús, dijo a los maestros de la ley y Fariseos, «¿Es legal curar en día sabático?» 014:004 Pero ellos se mantuvieron en silencio. Él lo tomó, lo sanó, y lo dejó ir. 014:005 Entonces Él les dijo, «¿Cuál de ustedes, si su hijo[119] o un buey cae en un pozo en el día sabático, no lo sacaría inmediatamente?» 014:006 Ellos no pudieron responder con respecto a estas cosas. 014:007 Él dijo una parábola a aquellos que estaba invitados, cuando notó como escogían los mejores asientos, y les dijo, 014:008 «Cuando ustedes sean invitados por alguien a una fiesta de matrimonio, no se sienten en los mejores asientos, porque tal vez alguien más honorable que ustedes pudo haber sido invitado, 014:009 y aquel que los invitó a los dos vendría y te diría, `Haz espacio para esta persona.´ Entonces tu comenzarías, con pena, a tomar un puesto más bajo[120]. 014:010 Por el contrario cuando seas invitado, ve y siéntate en el puesto más bajo, así cuando quien te invitó llegué, podrá decirte, `Amigo, muévete más arriba.´ Entonces serás honrado en presencia de todos los que se sientan a la mesa contigo. 014:011 Porque todo el que se exalte a si mismo será humillado, y quien se humille a si mismo será exaltado.» 014:012 También le dijo al que lo había invitado, «Cuando hagas un almuerzo o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus familiares, ni a vecinos ricos, porque quizás ellos podrían retornarte el favor, y recompensarte. 014:013 Cuando hagas una fiesta, llama al pobre, al mutilado, al inválido, o al ciego; 014:014 serás bendecido, porque ellos no tienen los recursos para recompensarte. Porque se te recompensará en la resurrección de los justos.» 014:015 Cuando uno de los que estaban sentados a la mesa con Él oyó estas cosas, le dijo, «¡Bendito es el que festejará en el Reino de Dios!» 014:016 Pero Él le dijo, «Cierto hombre hizo una gran cena, e invitó a mucha gente. 014:017 Envió a su siervo a la hora de la cena para decirle a quienes estaba invitados. `Vengan, porque todo está listo ahora.´ 014:018 Todos a la vez comenzaron a darle excusas. «El primero dijo, `He comprado un terreno, y debo ir a verlo. Por favor excúseme.´ 014:019 «Otro dijo, `He comprado cinco yugos de bueyes, y debo ir a ensayarlos. Por favor excúseme.´ 014:020 «Otro dijo, `Me he casado con mi esposa, y por tanto no puedo ir. ´ 014:021 «El siervo fue, y le dijo a su señor estas cosas. Entonces el dueño de la casa, estando de mal genio, le dijo a su siervo, `Sal rápidamente a las calles y pasadizos de la ciudad, y trae a los pobres, a los mutilados, a los ciegos y a los inválidos.´ 014:022 «El siervo dijo, `Señor, está hecho como ordenaste, y aún hay espacio.´ 014:023 «El señor dijo al siervo, `Sal a los caminos y resguardos, y exhórtalos para que vengan, para que mi casa pueda estar llena. 014:024 Porque te digo que ninguno de estos hombres a quienes he invitado probará mi sopa.´» 014:025 Ocurrió que grandes multitudes iban a Él. Él se dio vuelta y les dijo, 014:026 «Si alguien viene a mí, y no me ama más que[121] a su propio padre, madre, esposa, hijos, hermanos y hermanas, si, y más que a su propia vida también, entonces no puede ser mi discípulo. 014:027 Quien no cargue su propia cruz, y venga tras de mí, no puede ser mi discípulo. 014:028 Porque ¿Cuál de ustedes, deseando construir una torre, no se sienta primero y cuenta el costo, para ver si tiene suficiente para completarla? 014:029 O tal vez cuando ha puesto una base, y no puede terminarla, todo el que vea comenzará a ridiculizarlo, 014:030 diciendo, `Este hombre comenzó a construir, y no pudo terminar.´ 014:031 ¿O que rey, mientras va al encuentro de otro rey en guerra, no se sentará primero y considerará si es capaz con diez mil de encontrarse con el que viene contra él con veinte mil? 014:032 O también, mientras el otro está aún a gran distancia, envía un mensajes, y pide condiciones de paz. 014:033 Por tanto cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo. 014:034 La sal es buena, pero si la sal se vuelve insípida, ¿con que sazonarán? 014:035 No sirve ni para tierra ni para fertilizar. Es arrojada lejos. El que tenga oídos para escuchar, que escuche.» 15 015:001 Ahora todos los recolectores de impuestos y pecadores se acercaban a Él para escucharlo. 015:002 Los fariseos y los escribas murmuraron, « Este hombre da la bienvenida a pecadores y come con ellos.» 015:003 Él les contó esta parábola. 015:004 «¿Cuál hombre de ustedes, si tuviera cien ovejas y perdiera una no dejaría las noventa y nueve en el bosque para ir a buscar la perdida hasta encontrarla? 015:005 Cuando la encuentra, con felicidad la carga en sus hombros. 015:006 Cuando regresa a casa llama a todos sus amigos y vecinos diciéndoles, `¡Alégrense conmigo, pues he encontrado mi oveja perdida!´ 015:007 Yo les digo que así habrá mas felicidad en el cielo por un solo pecador que se arrepienta que por noventa y nueve personas correctas que no necesitan arrepentirse. 015:008 O ¿Cuál mujer si tuviera diez monedas dracma,[122] si perdiera una, no prendería una lampara, barrería la casa y buscaría cuidadosamente hasta encontrarla? 015:009 Cuando ella la encuentra, llama a sus amigas y vecinos diciendo, alégrense conmigo pues he encontrado mi Dracma perdido. 015:010 Así mismo yo les digo, hay felicidad en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador arrepintiéndose.» 015:011 Jesús dijo, «Cierto hombre tenía dos hijos. 015:012 El más joven dijo a su padre, `Padre, dame la parte que me corresponde de tu propiedad. ´ Él dividió sus pertenencias entre ellos. 015:013 Pocos días después, el hijo menor junto todas las cosas y viajó a un país lejano. Allí gasto todas sus propiedades con una vida de excesos. 015:014 Cuando había gastado todo, hubo un hambre severa en ese país y comenzó a tener necesidad. 015:015 Él fue donde uno de los ciudadanos de ese país y aquel lo envió a trabajar a sus campos alimentando cerdos. 015:016 Él quería llenarse el estómago con el pienso que comían los cerdos pero nadie le daba. 015:017 Entonces cuando cayó en cuenta dijo, `Cuantos siervos contratados de mi padre tienen suficiente pan para guardar, ¡Y yo muriendo de hambre! 015:018 Me levantaré e iré a la casa de mi padre, y le diré, «Padre, he pecado contra el cielo, y ante tus ojos. 015:019 No merezco ser llamado tu hijo. Hazme uno de tus siervos contratados.» ´ 015:020 «Se levantó y fue donde su padre. Pero mientras iba y aún estaba lejos, su padre lo vio, y fue movido por la compasión, corrió y se arrojó a su cuello y lo besó. 015:021 El hijo le dijo, `Padre, he pecado contra el cielo, y ante tus ojos. No merezco ser llamado tu hijo.´ 015:022 «Pero el padre le dijo a sus siervos, `Traigan el mejor vestido y pónganselo. Pongan un anillo en su mano, y zapatos en sus pies. 015:023 Traigan el ternero engordado, mátenlo, comamos y celebremos; 015:024 porque este, mi hijo, estaba muerto y vive de nuevo. Estaba perdido y fue encontrado.´ Entonces comenzaron a celebrar. 015:025 «Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando llegó cerca a la casa, escuchó música y baile[123]. 015:026 Llamó a uno de los siervos, y le preguntó que ocurría. 015:027 Él le dijo, `Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el ternero engordado, porque ha recibido a tu hermano sano y salvo. 015:028 Pero él estaba enojado, y no entraría. Su padre salió, y le rogó. 015:029 Pero él le contestó a su padre, `Mira todos estos años que te he servido, y nunca he desobedecido una de tus ordenes, pero nunca me diste una cabra, para celebrar con mis amigos. 015:030 Pero cuando este, tu hijo, viene, él que se ha devorado tu fortuna con prostitutas, matas el ternero engordado para él.´ 015:031 «Él le dijo, `Hijo, siempre estás conmigo, y todo lo que es mio es tuyo. 015:032 Pero era apropiado celebrar y estar contentos, porque este, tu hermano, estaba muerto, y vive de nuevo. Estaba perdido, y fue encontrado.´» 16 016:001 Jesús también le dijo a sus discípulos[124], «Había cierto hombre rico quien tenía un administrador. Se le hizo una acusación, que este administrador estaba malgastando sus posesiones. 016:002 Él lo llamó y le dijo, `¿Qué es eso que escucho de ti? Dame cuentas de tu administración, pues no puedes ser más mi administrador.´ 016:003 «El administrador se dijo a si mismo, `¿Qué voy a hacer ya que mi amo me esta quitando el puesto de administrador? No tengo fuerzas para cavar[125]. Me da vergüenza pedir limosna. 016:004 Ya se lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración ellos me reciban en sus casas.´ 016:005 Llamando a cada uno de los deudores de su amo le dice al primero, `¿Cuánto le debes a mi amo?´ 016:006 Él dice, `cien batos[126] de aceite.´ Le dijo `Toma tu recibo, siéntate rápido y escribe cincuenta.´ 016:007 Entonces le dijo a otro, `¿Cuánto debes?´ Él dijo, `cien cores[127] de trigo.´ Él le dijo, `Toma tu recibo y escribe ochenta.´ 016:008 «Su amo reconoció al administrador deshonesto porque había actuado sabiamente, porque[128] los niños de este mundo son, en su propia generación, mas sabios que los niños de la luz. 016:009 Les digo, háganse amigos por medio de riquezas injustas, así cuando caigan, los podrán recibir en los campamentos eternos. 016:010 Aquel que es honesto en lo poco es honesto en lo mucho. El que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. 016:011 Así, si ustedes no han sido honestos con el dinero injusto, ¿Quién les confiará las riquezas verdaderas[129]? 016:012 Si no han sido honestos con aquello que es de otro, ¿Quién les dará lo que es propio de ustedes? 016:013 Ningún siervo[ 130] puede servir a dos maestro, porque bien odiará uno y amará al otro; o bien se apegará a uno, y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.» 016:014 Los fariseos, que era amantes del dinero, también escucharon estas cosas, y se burlaron de él. 016:015 Él les dijo, «Ustedes son aquellos que se justifican ante los ojos de los hombre, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es exaltado entre los hombres es abominable ante los ojos de Dios. 016:016 La ley y los profetas fueron hasta Juan. De ahí en adelante la Buena Nueva del Reino de Dios es predicada y todos están forzando su camino hacia él. 016:017 Pero es más fácil que el cielo y la tierra dejen de existir, a que un pequeño trazo de tinta[131] caiga de la ley. 016:018 Todo aquel que se divorcie de su esposa y se case con otra comete adulterio. Aquel que se casa con una que está divorciada de su esposo comete adulterio. 016:019 «Había cierto hombre rico que vestía de púrpura y con ropas finas, vivía lujosamente todos los días. 016:020 Cierto mendigo llamado Lázaro se postró en su puerta lleno de llagas, 016:021 deseoso por alimentarse de las boronas que caían de la mesa del rico. Sí, hasta los perros llegaban y le lamían las llagas. 016:022 Sucedió que un día murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al cuidado de Abraham. Él rico también murió y fue enterrado. 016:023 En el hades, estando en el tormento, levantó sus ojos, y vio a Abraham lejos, y a Lázaro a su cuidado. 016:024 Lloró y dijo, `¡Padre Abraham, ten piedad de mí, y envía a Lázaro, para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua! porque estoy sufriendo en estas llamas.´ 016:025 «Pero Abraham le dijo, `Hijo, recuerda que tu en tu vida, recibiste cosas buenas y Lázaro, mientras tanto, cosas malas. Pero ahora aquí él está confortado y tu en sufrimiento. 016:026 Además de esto, entre nosotros y tu hay un gran abismo fijado, quienes quieren pasar de aquí hacía ti no pueden, y nadie pueda cruzar de allá hacía nosotros.´ 016:027 «El le dijo, `Entonces te pido, padre, que lo envíes a la casa de mi padre; 016:028 porque tengo cinco hermanos, para que él pueda darles testimonio, para que no vayan a llegar a este sitio de tormento.´ 016:029 «Pero Abraham le dijo, `Ellos tienen a Moisés y a los profetas. Que los escuchen.´ 016:030 «El le dijo, `No, padre Abraham, pero si uno va desde la muerte, ellos se arrepentirán.´ 016:031 «Él le dijo, `Si no escuchan a Moisés ni a los profetas, tampoco los persuadirá uno que se levante de la muerte.´» 17 017:001 Jesús dijo a sus discípulos, «Es imposible que no lleguen ocasiones para tropezar[132], ¡Pero pobre de aquel por quien llegan! 017:002 Sería mejor para él si una piedra de un molino[133] se le colgara al cuello y fuera lanzado al mar, en vez de que haga que alguno de estos pequeños tropiece. 017:003 Ten cuidado. Si tu hermano peca contra ti, repréndelo. Si se arrepiente, perdónalo. 017:004 Si peca en tu contra siete veces al día y regresa siete veces diciendo, `Me arrepiento[134],´ perdónalo.» 017:005 Los apóstoles le dijeron al Señor, «Aumenta nuestra fe.» 017:006 El Señor dijo, «Si tuvieran fe como la semilla de un grano de mostaza, le podrían decir a este sicómoro[135], `Desentiérrate, y plántate en el océano´ y les obedecería. 017:007 ¿Pero quién es entre ustedes, el que teniendo un siervo para sembrar o cuidar ovejas, le dirá cuando vuelva del campo, `Ven inmediatamente y siéntate a la mesa´ 017:008 en lugar de decirle, `Prepara mi sopa, vístete apropiadamente, y sírveme, mientras como y bebo. Después podrás comer y beber´? 017:009 ¿Agradece al siervo porque hizo las cosas que le fueron ordenadas? Pienso que no.[136] 017:010 Incluso ustedes también, cuando hayan hecho todo lo que tenían ordenado, digan, `Somos siervos que no lo merecemos. Sólo[137] hemos hecho nuestra labor.´» 017:011 Ocurrió mientras estaba en su camino a Jerusalén, pasando por los bordes de Samaria y Galilea[138]. 017:012 Cuando entraba a cierto pueblo, diez hombres que eran leprosos, lo encontraron, y se detuvieron a cierta distancia. 017:013 Elevaron sus voces, diciendo, «¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!» 017:014 Cuando Él los vio, les dijo, «Vayan y muéstrense ante los sacerdotes.» Ocurrió mientras que iban, que fueron limpiados. 017:015 Uno de ellos, cuando vio que estaba sano, se dio vuelta, glorificando a Dios con fuerte voz. 017:016 Cayó con su rostro frente a los pies de Jesús, agradeciéndole; él era un Samaritano. 017:017 Jesús contestó, «¿No fueron limpiados diez? ¿Pero donde están los nueve? 017:018 ¿No se halló ninguno, regresando a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? 017:019 Entonces le dijo, «Levántate, y sigue tu camino. Tu fe te ha sanado.» 017:020 Siendo cuestionado por los fariseos sobre cuando vendría el Reino de Dios, Él les contesto, «El Reino de Dios no viene con la observación; 017:021 ni dirán, `¡Miren, aquí!´ o, `¡Miren allá!´ porque sepan que el Reino de Dios está entre ustedes»[139] 017:022 Le dijo a los discípulos «Vendrán los días, que desearán ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo verán. 017:023 Les dirán, `¡ Miren, aquí!´ o `¡Miren, allá!´ No vayan, ni los sigan, 017:024 porque como el rayo, cuando se enciende en una parte del cielo, brilla la otra parte del cielo[140]; así será el Hijo del hombre en su día. 017:025 Pero primero, debe sufrir muchas cosas y ser rechazado por esta generación. 017:026 Como ocurrió en los días de Noé, así será en los días del Hijo del Hombre. 017:027 Comían, bebían, se casaban, se entregaban en matrimonio, hasta el día en que Noe entró al arca, y la inundación vino, y los destruyó a todos. 017:028 De la misma forma, como ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban y vendían, plantaban, construían; 017:029 pero en el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo, y los destruyó a todos. 017:030 Será de la misma forma el día que el Hijo del Hombre sea revelado. 017:031 En ese día, el que esté en la parte alta de la casa, y sus bienes estén en la casa, que no baje a tomarlos. De la misma forma, quien esté en el campo que no regrese. 017:032 ¡Recuerden a la esposa de Lot! 017:033 Quien busque salvar su vida, la pierde, pero quien pierda su vida la preserva. 017:034 Les digo, en esa noche de dos personas en una cama, uno será tomado, y el otro será dejado. 017:035 De dos mujeres que estén moliendo granos juntas[141]. Una será tomada, y la otra será dejada.» 017:036 _[142] 017:037 Ellos preguntaron, «¿Dónde, Señor?» Él les dijo, «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.» 18 018:001 También les dijo una parábola para que siempre rezaran, y no se rindieran, 018:002 dijo, «Había un juez en cierta ciudad que no temía a Dios y que no respetaba a los hombres. 018:003 Una viuda estaba en la ciudad, y con frecuencia iba a él y le decía, `¡Defiéndeme de mi adversario!´ 018:004 Por un tiempo él no lo haría[143], pero después se dijo, `Aunque yo no temo a Dios ni respeto a los hombres, 018:005 como esta viuda me incomoda, la defenderé, o de lo contrario me desgastará con sus visitas continuas[144].´» 018:006 El Señor dijo, «Escuchen lo que el juez injusto dice. 018:007 ¿No defenderá[145] Dios a sus escogidos, quienes están gritándole día y noche sino que ejercerá paciencia con ellos[146]? 018:008 Yo les digo que Él los defenderá[147] rápidamente. Sin embargo, ¿Encontrará el hijo del hombre fe en la tierra cuando venga?» 018:009 Jesús contó está parábola a ciertas personas que estaban convencidas de su propia rectitud y despreciaban a todos los otros. 018:010 «Dos hombres fueron al templo a rezar; uno era un fariseo y el otro un recolector de impuestos. 018:011 El fariseo se puso de pie y rezó de la siguiente forma:`Dios, te agradezco que no soy como el resto de los hombres, extorsionadores, injustos, adúlteros ni como este recolector de impuestos. 018:012 Ayuno dos veces a la semana. Doy el diezmo de todo lo que recibo.´ 018:013 Pero el recolector de impuestos que estaba lejos ni siquiera levantaba los ojos hacia el cielo, se golpeaba el pecho diciendo, `¡Dios, se piadoso conmigo que soy pecador!´ 018:014 Yo les digo, este hombre regresó a su casa perdonado[ 148] en lugar del otro; pues todo aquel que se exalta será humillado pero aquel que se humilla será exaltado.» 018:015 También le estaban llevando niños para que los tocara. Pero los discípulos vieron esto y los reprendieron. 018:016 Jesús los llamó diciendo, «Permitan que los niños vengan a mi, no se los impidan pues el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. 018:017 Con seguridad les digo, quien no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él de ninguna manera.» 018:018 Cierto dirigente le preguntó diciendo, «Maestro bueno, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?» 018:019 Jesús le preguntó, «¿Porqué me llamas bueno? Nadie es bueno con excepción del único Dios. 018:020 Tu conoces los mandamientos:`No cometas adulterio,´ `No mates,´ `No robes,´ `No des falsos testimonios,´ `Honra a padre y madre.´» 018:021 Él dijo, «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud.» 018:022 Cuando Jesús escuchó esto le dijo, «Todavía te falta una cosa. Vende todo lo que tienes y distribúyelo a los pobres. Tendrás tesoros en el cielo. Ven, sígueme.» 018:023 Pero cuando escuchó estas cosas se puso muy triste, pues era muy rico. 018:024 Jesús viendo que se había entristecido mucho, dijo, «¡Que difícil es para quienes tienen riquezas entrar en el Reino de Dios! 018:025 Es más fácil para un camello[149] pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.» 018:026 Los que lo oyeron dijeron, «¿Entonces quién puede salvarse[150]?» 018:027 Pero Él contestó, «Las cosas que son imposibles con los hombres son posibles con Dios.» 018:028 Pedro dijo, «Mira, hemos dejado todo, y te hemos seguido.» 018:029 Él les dijo, «Con seguridad les digo, no hay quien haya dejado su casa, o esposa, o hermanos, o padres, o hijos, por causa del Reino de Dios, 018:030 que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el mundo que vendrá, vida eterna.» 018:031 Él reunió a los doce y les dijo, «Observen, vamos a Jerusalén y todas las cosas que están escritas a través de los profetas con respecto al hijo del hombre se cumplirán. 018:032 Porque Él será entregado a los gentiles, será ridiculizado, tratado de forma aberrante y escupido[151]. 018:033 Lo castigarán y lo matarán. Al tercer día, resucitará de nuevo.» 018:034 Ellos no entendía estas cosas. Sus palabras estaban ocultas para ellos y no entendían lo que decía. 018:035 Ocurrió, cuando se acercaba a Jericó, que cierto hombre estaba sentado en el camino, mendigando. 018:036 Al escuchar una multitud que pasaba, él pregunto que significaba. 018:037 Le dijeron que Jesús de Nazaret estaba pasando. 018:038 El ciego gritó, «¡Jesús, tu hijo de David, ten piedad de mí!» 018:039 Los que iban adelante lo reprendieron, para que se quedara callado; pero el gritaba más fuerte, «¡Tu hijo de David, ten piedad de mí!» 018:040 Deteniéndose, Jesús ordenó llevarlo a Él. Cuando estuvo cerca, le preguntó, 018:041 «¿Qué quieres que haga por ti?» Él dijo, «Señor, que yo pueda ver de nuevo.» 018:042 «Recibe tu vista. Tu fe te ha sanado[152].» 018:043 Inmediatamente recibió su vista, y lo siguió, dando gloria a Dios. Toda la gente, cuando lo vio, alabó a Dios. 19 019:001 Cuando entró y pasó por Jericó, 019:002 había cierto hombre llamado Zaqueo que era jefe de los recolectores de impuestos y muy rico. 019:003 Él intentaba ver quien era Jesús, y no podía a causa de la multitud, pues él era bajo. 019:004 Se adelantó corriendo y se subió a un sicomoro para verlo, porque iba a pasar por ese camino. 019:005 Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba, lo vio y le dijo, «Zaqueo, apúrate y baja, porque hoy debo quedarme en tu casa.» 019:006 El se apuró, bajo, y lo recibió lleno de felicidad. 019:007 Cuando vieron eso murmuraron diciendo, «Él ha ido a alojarse donde un hombre pecador. » 019:008 Zaqueo se levantó y le dijo al Señor, «Mira Señor, la mitad de mis bienes se lo doy a los pobres. Si he cobrado incorrectamente cualquier cosa de cualquier persona, se los restauraré cuatro veces mas.» 019:009 Jesús le dijo, «Hoy ha llegado la salvación[153] a esta casa, porque él también es hijo de Abraham. 019:010 Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar[154] lo que estaba perdido.» 019:011 Mientras escuchaban estas cosas, Jesús comenzó a decir una parábola, porque se encontraba cerca de Jerusalén y ellos suponían que el Reino de Dios sería revelado inmediatamente. 019:012 Entonces Él les dijo, «Cierto hombre de la nobleza fue a un país lejano a recibir un reino para después regresar. 019:013 Llamó a diez de sus sirvientes y les dio diez monedas mina,[155] y les dijo, `Hagan negocios hasta que yo venga.´ 019:014 Pero sus ciudadanos lo odiaban y mandaron una comisión[156]detrás de él diciendo, `No queremos que este hombre reine sobre nosotros.´ 019:015 «Sucedió cuando regresó otra vez, habiendo recibido el reino mandó llamar a los sirvientes a quienes les había entregado el dinero, quería saber cuanto habían ganado en los negocios que habían hecho. 019:016 El primero llegó donde él diciéndole, `Señor su mina ha hecho diez minas más.´ 019:017 «Él le dijo, `¡Bien hecho buen sirviente! Porque fuiste fiel con tan poco tendrás autoridad sobre diez ciudades[157].´ 019:018 «El segundo vino y le dijo, `Su mina, señor, ha hecho cinco minas.´ 019:019 «Así que él le dijo, `y tu tendrás autoridad sobre cinco ciudades.´ 019:020 Otro llego diciendo, `Señor, mira tu mina que mantuve guardada en un pañuelo[158], 019:021 pues tuve miedo de usted, porque usted es un hombre severo. Toma de lo que no puso, y recoge lo que no sembró.´ 019:022 Él le dijo, `¡De tu propia boca te juzgaré, malvado sirviente! Tu sabías que yo era un hombre severo, que toma de lo que no puso y recoge de lo que no sembró. 019:023 Entonces ¿porque no depositaste mi dinero en el banco[159] y a mi llegada podría haber ganado intereses? 019:024 Le dijo a los que estaban, `Tomen la mina que él tiene, y dénsela al que tiene diez minas.´ 019:025 «Ellos le dijeron, `¡Señor, él tiene diez minas!´ 019:026 `Porque les digo que a todo el que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, incluso se le quitara lo que tenga. 019:027 Pero traigan esos enemigos mios que no quiere que reine sobre ellos, y mátenlos frente a mí.´» 019:028 Habiendo dicho esto, siguió adelante, andando hacía Jerusalén. 019:029 Sucedió cuando estaba cerca de Betfagé[160] y Betania en la montaña llamada de los olivos[161], que mandó a dos de sus discípulos 019:030 diciendo, «Vayan al pueblo del otro lado, en el cual al entrar encontrarán un burro amarrado que nadie ha montado. Desamárrenlo y traíganlo. 019:031 Si alguien les pregunta, `¿Porqué están desamarrándolo?´ díganle `El Señor lo necesita.´» 019:032 Los enviados partieron y encontraron todo como Él les había dicho. 019:033 Mientras estaban desamarrando al burro, los dueños les dijeron, «¿Porqué están desamarrando al burro?» 019:034 Ellos les dijeron, «El Señor lo necesita.» 019:035 Lo llevaron a Jesús. Colocaron sus ropas sobre el burro y montaron a Jesús. 019:036 Mientras avanzaban, colocaban sus ropas en el camino. 019:037 Cuando se acercaba al descenso del Monte de los Olivos, toda la multitud de discípulos comenzó a gritar alegremente y a alabar a Dios por todas las obras grandiosas [162] que habían visto, 019:038 diciendo, «¡Bendito es el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo, y gloria al altísimo!» 019:039 Algunos de los fariseos de la multitud le dijeron, «¡Maestro, reprende a tus discípulos!» 019:040 Él les contestó, «Les digo que si estos hombre callaran, las piedras gritarían.» 019:041 Cuando estaba cerca, vio la ciudad y lloró por ella, 019:042 diciendo, «¡Si tu, incluso tu, hubieras sabido hoy las cosas que son para tu paz[163]! Pero ahora, están escondidas a tus ojos. 019:043 Porque vendrán los días sobre ti, en los que tus enemigos levantarán una barricada contra ti[164], te rodearán, acorralándote por todos lados, 019:044 y los tirarán a ustedes y sus hijos con ustedes contra el piso. No dejarán una piedra sobre otra, porque ustedes no supieron la hora de su visita.» 019:045 Entró al templo, y comenzó a sacar a los que compraban y vendían allí, 019:046 diciéndoles, «Está escrito, `Mi casa es casa de oración,´ ¡ pero ustedes la han convertido en `cueva de ladrones´! 019:047 Él enseñaba a diario en el templo, pero los jefes de los sacerdotes y los líderes entre la gente[165] buscaban destruirlo. 019:048 Ellos no podían encontrar como poder hacerlo, porque toda la gente se ceñía a cada palabra que decía[166]. 20 020:001 Ocurrió en uno de esos días, que enseñaba a la gente en el templo y predicaba la Buena Nueva[167], que los sacerdotes[168] y escribas vinieron a Él con los ancianos. 020:002 Le preguntaron, «Dinos: ¿Con que autoridad haces estas cosas? ¿O quien te está dando esta autoridad? » 020:003 Él les contesto, «Yo también les haré una pregunta. Díganme: 020:004 ¿El bautismo de Juan, era del cielo o de los hombres?» 020:005 Ellos razonaron entre sí, diciendo, «Si decimos, `Del cielo´ Él dirá `¿Por que no creyeron en él?´ 020:006 Pero si decimos, `De los hombres´ la gente nos apedreará, porque están persuadidos que Juan era una profeta.» 020:007 Contestaron que no sabían de donde era. 020:008 Jesús les dijo, «Tampoco les digo con que autoridad hago estas cosas.» 020:009 Comenzó a decirle a la gente esta parábola. «Un[169] hombre plantó una viña, y la rentó a algunos campesinos, y se fue a otro país por un largo tiempo. 020:010 En la estación apropiada, envió a un siervo donde los campesino para recolectar su parte del fruto de la viña. Pero los campesinos lo golpearon, y lo echaron con las manos vacías. 020:011 Él entonces envió otro siervo, y ellos también lo golpearon, lo trataron de forma degradante y lo echaron con las manso vacías. 020:012 Envió, incluso, un tercero, y también lo hirieron y lo expulsaron. 020:013 El señor de la viña dijo, `¿Qué debo hacer? Enviaré a mi hijo amado. Puede ser que al verlo, lo respeten.´ 020:014 «Pero cuando los campesinos lo vieron, razonaron entre ellos, diciendo `Este es el heredero. Vengan, matémoslo, para que la herencia sea nuestra.´ 020:015 Lo sacaron de la viña y lo mataron. ¿ Entonces qué les hará el señor de la viña? 020:016 Él vendrá y destruirá a estos campesinos, y le dará la viña a otros.» Cuando lo oyeron, dijeron, «¡Que no pueda ser!» 020:017 Pero Él los miró, y dijo, «Entonces ¿Qué es esto que está escrito, `La piedra que los constructores rechazaron, la misma fue hecha piedra fundamental´? 020:018 «Todo el que caiga sobre esta piedra será quebrado en pedazos, Y aplastará en el polvo a cualquiera sobre quien caiga.» 020:019 Los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban poner sus manos sobre Él en ese momento, pero temían a la gente porque sabían que Él había dicho esta parábola en contra de ellos. 020:020 Lo observaban, y enviaron espías, que pretendían ser justos, para que pudieran atraparlo en algo que dijera, para así enviarlo al poder[ 170] y autoridad del gobernador. 020:021 Le preguntaron, «Maestro, sabemos que dices y enseñas lo que es correcto, y no estás parcializado por nadie[171], sino que verdaderamente enseñas el camino de Dios. 020:022 ¿Es legal para nosotros pagar los impuestos al Cesar, o no?» 020:023 Pero el percibió sus intenciones, y les dijo, ¿Por qué me prueban? 020:024 Muéstrenme un denario. ¿De quien es la imagen y la inscripción sobre este? Ellos le contestaron, «del Cesar» 020:025 Él les dijo, «Entonces denle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.» 020:026 No fueron capaces de atraparlo por sus palabras[172] ante las personas. Estaban maravillados por su respuesta y callaron. 020:027 Algunos de los saduceos fueron donde Él, aquellos que niegan que existe la resurrección. 020:028 Le preguntaron, «Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de un hombre muere dejando una esposa y no tiene hijos, el hermano debería tomar la esposa y criar hijos para su hermano. 020:029 Habían siete hermanos. El primero tomo a la esposa y murió sin hijos. 020:030 El segundo la tomó como esposa y murió sin hijos. 020:031 El tercero la tomó al igual que los otros, ninguno dejó hijos y murieron. 020:032 Luego la mujer también murió. 020:033 Entonces en la resurrección, ¿De quién será esposa la mujer? Pues los siete la tuvieron como esposa.» 020:034 Jesús les dijo, «Los hijos de este mundo[173] se casan y son dados en matrimonio. 020:035 Pero aquellos que son considerados merecederos de llegar a ese mundo y a la resurrección de los muertos ni se casan ni son dados en matrimonio. 020:036 Pues ellos no pueden morir más, son como los ángeles y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 020:037 Pero que los muertos resucitan, incluso lo mostró Moisés en la zarza, cuando llamó al Señor `El Dios de Abraham, Isaac y Jacob.´ 020:038 Porque Él no es Dios de los muertos, sino de los vivos, pues todos están vivos para Él.» 020:039 Algunos de los escribas contestaron, «Maestro, tu hablas bien.» 020:040 Y no se atrevieron a hacerle más preguntas. 020:041 Él les dijo, «¿Por qué dicen que el Cristo es hijo de David? 020:042 David mismo dice en el libro de los Salmos, `El Señor dijo a mi Señor, «Siéntate a mi mano derecha, 020:043 Hasta que yo haga de tus enemigos un estrado para tus pies.»´ 020:044 «Así que David lo llama Señor, entonces ¿Cómo puede ser su hijo?» 020:045 Cuando toda la gente escuchaba, Él dijo a los discípulos, 020:046 « Cuídense de los escribas, a quienes les gusta caminar en largos y adornados vestidos, y aman los saludos en las plazas de mercado, las mejores sillas en las sinagogas, y los mejores lugares en los banquetes; 020:047 que devoran las casas de las viudas, y por pretensión hacen largas oraciones: estos recibirán la mayor condena[174].» 21 021:001 Levantó la vista y vio a la gente rica que ponía sus regalos en el tesoro.[175] 021:002 Vio cierta viuda pobre echando dos pequeñas monedas[ 176]. 021:003 Él dijo, «En verdad les digo, esta pobre viuda pone más que todos ellos 021:004 porque todos estos ponen regalos para Dios de su abundancia, pero ella, de su pobreza pone todo lo que tiene para vivir.» 021:005 Mientras algunos estaban hablando sobre el templo y como estaba decorado con bellas piedras y regalos, Él dijo, 021:006 «En cuanto a estas cosas que ven, vendrán los días, en los que no quedará aquí una piedra sobre otra sin ser derribada.» 021:007 Le preguntaron,