The Project Gutenberg EBook of Viajes por Europa y America by Gorgonio Petano y Mazariegos This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at www.gutenberg.net Title: Viajes por Europa y America Author: Gorgonio Petano y Mazariegos Release Date: September 18, 2004 [EBook #13492] Language: Spanish Character set encoding: ASCII *** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJES POR EUROPA Y AMERICA *** Produced by Paz Barrios and the Online Distributed Proofreading Team. This file was produced from images generously made available by the Bibliotheque nationale de France (BnF/Gallica) at http://gallica.bnf.fr VIAJES POR EUROPA Y AMERICA DE D. GORGONIO PETANO Y MAZARIEGOS PRECEDIDOS DE UN PROLOGO POR EL SR. D. PATRICIO DE LA ESCOSURA DE LA ACADEMIA ESPANOLA PARIS LIBRERIA FRANCESA E INGLESA DE J.H. TRUCHY 26, BOULEVARD DES ITALIENS, 26 PARIS.--IMPRENTA DE E. THUNOT Y CĒ Calle Racine, 26, cerca del Odeon. 1858 A LA SAGRADA MEMORIA DE SU AMANTISIMO PADRE. EL AUTOR. A MI QUERIDO AMIGO EL SR. D. G. PETANO Y MAZARIEGOS. Mal inspirado esta V., amigo mio, deseando que sea yo quien le escriba un prologo para sus _Viajes_, libro que, por una parte, no necesita de ajenas recomendaciones por ser tan curioso y entretenido, como elegante y concienzudamente escrito; y que versa por otra sobre un asunto en el cual, mas acaso que en otro alguno, soy incompetente. Y ipor Dios santo! que no se me alarme V. ni crea que hablo asi o por intempestiva modestia, o por placer de sentar una paradoja. Nada de eso, amigo mio, nada de eso: digole a V. lo que pienso, lo que es cierto: soy en materia de Viajes el mas incompetente de los mortales. Y sin embargo, ni puedo ni quiero negar, que pocos espanoles hay tan _asendereados_ como yo; porque en efecto, desde el "primer sollozo de la cuna" hasta la fecha, pocos dias ha y quincuagesimal de mi vida, estoy corriendo por montes y valles, yendo de _Ceca_ en _Meca_, "Sin encontrar en la tierra Un punto donde parar," como dice al Don Juan del _Hombre de Mundo_ el protagonista de aquella excelente comedia. Todo eso es cierto: nino aun, una persecucion politica me traia primero a Francia, y luego a Inglaterra me enviaba: de regreso a Espana la vida militar paseandome primero de guarnicion en guarnicion, mas tarde con la guerra civil teniendome siempre a caballo, haciame correr una gran parte de nuestro pais, que despues acabe por decirlo asi de visitar como empleado o por negocios propios: cinco emigraciones, en fin, y algun viaje voluntario desde el ano de 1840 hasta el dia, me han obligado de nuevo y repetidamente a visitar las antiguas Galias y la Gran Bretana, y dadome ocasion para ver la Belgica, Portugal y una parte de la Alemania. Pero ni eso es _viajar_ ni Dios me ha hecho _viajero_, que entre los que tal nombre merecen y los simples _viandantes_ como yo, hay una diferencia inmensa. ?Viajan por ventura el correo de Gabinete, aunque pase su vida entera corriendo los caminos reales, o el fatuo que a Paris viene a barnizarse las unas y olvidar el castellano, sin aprender el frances? _Viajar_ es un arte que supone un gran fondo de filosofia, un razonable capital de instruccion, el talento natural y la vocacion del observador, mucha rectitud de juicio, y tiempo ademas, y medios pecuniarios para utilizar todos los enumerados elementos. Suponga V. a un hombre siempre en movimiento mal de su grado; siempre habiendoselas con la policia o recelando tener que haberselas; preocupado el entendimiento por aspiraciones politicas; y con el corazon constantemente en el pais de que su mala suerte le aleja; y digame en conciencia si tal hombre es ni puede ser nunca _viajero_ aunque mas tierras corra que el mismisimo _Judio Errante_. Tal es mi caso, amigo mio: he caminado mucho y viajado poco: y no obstante, tambien como V. sonaba yo alla en mis juveniles anos en el placer de los viajes; extasiabame con _Robinson_, deleitabame con _Rolando_, no me detenia en engolfarme en el _Viajero universal_, y acaso acaso tuve mis tentaciones de tomar por modelo al _Joven Anacarsis_. Los unicos viajes que nunca me cautivaron fueron los del atildado alumno del insoportable _Mentor_, y todavia confieso a V. que no he podido reconciliarme con el celebre y para mi empalagoso libro del Sr. Fenelon. Pero vinieron los anos y con ellos los trabajos; comence a vagar y disiparonse naturalmente mis ilusiones de viajero. Mas dichoso V. que yo, mas perseverante en su vocacion, mejor dotado para su proposito por la naturaleza, va, joven aun, a enriquecer nuestra literatura con un libro original y bien escrito de _Viajes_, genero que se ha cultivado poco en Espana hasta el presente. Apruebolo sinceramente por el asunto y la feliz manera de desempenarlo: lo aplaudo ademas porque creo que el conocimiento de los paises extranjeros puede ser para el nuestro un poderoso estimulo de adelanto en las vias del progreso en que con razon dice V. que ha penetrado hace ya anos, y tambien un argumento para responder victoriosamente a los que nos acusan de estar aun en la barbarie sumidos. Hay ademas hoy en el mundo una senalada tendencia a suprimir las distancias, borrar las distinciones y confundir los intereses. Van desapareciendo poco a poco las antipatias de raza, van suavizandose las rivalidades de nacionalidad; las corrientes de la humanidad se muestran en su curso convergentes; y si la _unificacion_ esta lejos todavia, no tan remota que el anteojo de la filosofia no la divise en lontananza. En tales circunstancias, amigo mio, el libro de V. que _presenta_ los Espanoles a los extranjeros, y a estos aquellos, como es costumbre en la buena sociedad inglesa, cuando entre personas que no se conocen se halla un tercero con ambas relacionado: el libro de V., digo, facil y corrientemente escrito, observador sin pesadez, filosofo sin pretensiones, _presentandonos_ unos a otros, facilita el trato, y consecuentemente prepara la amistad. iComo no ha de aplaudir el libro de V. quien como yo desea con toda su alma una union de todos los pueblos, que acabe, si es posible, hasta con el nombre de la guerra, y en consecuencia haga que de uno a otro polo no haya mas imperio que el de la ley, y que esa sea siempre la expresion de la voluntad universal! Si no me es dado pues ni disertar cientificamente sobre los viajes en general: si no me atrevo a decir a V. _pluma a pluma_ ya que no cara a cara, todo lo bien que pienso, y que si no me engano pensara el publico de su interesante libro: puedo por lo menos en conciencia, y sin temor de ofender la modestia del que le ha escrito, asegurar que no ganariamos poco en que todos los jovenes que viajan lo hiciesen con el fruto que V. y sobre todo en que, comprendiendo la deuda que todos con la patria tenemos, la pagaran como V. haciendo a su pais participe del resultado de sus estudios y observaciones. En la imposibilidad de hacerle a V. un prologo, le escribo lo que pienso de sus _Viajes_: acepte V., amigo mio, acepte el obolo de la incompetencia, y crea sobre todo que solo por aquello de que _impossibile nemo tenetur_, deja de complacerle tan por completo como lo deseara su sincerisimo y apasionado amigo: PATRICIO DE LA ESCOSURA. Paris, noviembre 1857. #DE COMO UN PROLOGO ES A VECES NECESARIO.# No es la moda la que coloca la pluma en mis manos: al contrario, he tenido necesidad de discutir conmigo mismo para convencerme de que al resumir en un volumen las notas de mis viajes, me obedezco, sin tener en cuenta para nada que la moda es esta. Teniendo la pasion de la lectura y alentado por la buena acojida que han obtenido los diferentes ensayos literarios que he dado a la estampa, nada mas logico que bosquejar el cuadro de mis viajes. iEl viaje! esta ha sido mi constante aspiracion desde que tuve la edad de quince anos. iGracias mil a Dios que me ha otorgado la realizacion de mis ensuenos, acariciados tanto tiempo por mi imaginacion! Sucediame siempre una misma cosa cada vez que me paseaba en el campo. La idea del viaje, siempre companera de mi memoria, era constantemente el tema seguro de mi conversacion: mirando siempre delante de mi, me impacientaba contra el horizonte que cerraba el paso a mi vista. Los limites que las encumbradas montanas trazaban naturalmente a mi curiosa mirada siempre avida de penetrar a traves de los terminos, cruzabales afanoso con el pensamiento; y solazaba mi fantasia con el bellisimo lienzo que en mi ilusion dibujaba. Un cielo nuevo, diferentes praderas y torrentes, aire mas dilatado, otros espacios, un _mas alla_ distinto del que siempre me encerraba en su estrecho ambito; he aqui mis deseos eternos. Estas eran mis frases; esta mi necesaria conclusion cada vez que regresaba del campo. La idea de visitar nuevos paises, se presentaba constantemente a mi imaginacion con un delicioso misterio que me fascinaba. La lengua, los trajes, las costumbres, toda la vida analizada en conjunto y en detalle, fingiala en mi deseo, como distinta y nueva, en parangon con la que yo conocia. Mas tarde, cuando entrevi la utilidad de los viajes, por la instruccion y conocimiento del mundo que reportan, tomo carta de naturaleza dentro de mi cerebro--por decirlo asi--la idea de viajar. Hoy, que afortunadamente he visitado algunos paises, dando cumplida satisfaccion a mis aspiraciones, justo y hasta necesario es que concrete en un solo cuadro los recuerdos de mis excursiones. No pretendo escribir un libro: si la frase no estuviera gastada, yo llamaria a este epitome _impresiones de viaje_, pero tantos son ya los que asi han bautizado a sus apuntes, que yo me aparto a toda prisa de semejante diccion y concluyo este mal hilbanado prologo rogando al lector que califique este trabajo del modo que mas cuadre a su gusto. Como quiera que sea, esta publicacion no es otra cosa que una galeria de cuadros naturales tomados a la vista: los colores que empleo, tomados de mi pobre paleta, son debiles pero exactos. Y basta para un prefacio: era indispensable consignar que este libro no es hijo de la moda: si no me equivoco, lo he apuntado ya, y si no se entiende bien, sepase al menos que yo he pretendido decirlo. #ESPANA#. La Espana, nuestra querida patria, tan calumniada por algunos extranjeros que con trivial ligereza han querido juzgarla, sin estudiar en modo alguno su estado actual, avanza rapidamente en el camino del progreso, y dentro de muy pocos anos ocupara el importante rango que de hecho la pertenece en Europa. Cualquiera otra nacion del mundo que hubiera tenido que pasar por las duras pruebas que la nuestra, con sus revueltas politicas tan frecuentes, con sus inutiles gobiernos, con su fratricida y desoladora guerra civil de siete anos, hubiera sido borrada de los mapas y fundido en cualquiera otra su deshecha nacionalidad. Nuestra querida patria, que a pesar de todo, ha guardado incolume hasta hoy su santa independencia, que vive vida propia, que trabaja y avanza y que toca ya las ventajas de un magnifico porvenir, ha probado al mundo con esta demostracion de pujante vitalidad propia, que se basta a si misma y que merece ocupar un gran puesto en el congreso de los pueblos civilizados. Los dos altos y augustos sentimientos que viven en su corazon y la han conducido a salvo por en medio de tempestades y peligros, son el sentimiento religioso y el nacional: aqui amamos a Dios y a la patria; y estas dos poderosas virtudes que de luengos siglos poseemos, que guardamos con religiosa exactitud y que de seguro trasmitiremos a nuestros venideros, son dos poderosas palancas de porvenir y fuerza. Nuestra legislacion municipal, la mas rica, la mas libre, la mas antigua de Europa, nos ha dado una educacion intrinsecamente democratica, que ha engendrado en nuestras almas el innato amor a la libertad. En vano se nos hablara de la dinastia austriaca que ha gobernado nuestra Espana con las formas del absolutismo: nuestros ilustres comuneros de Castilla, combatiendo los primeros del mundo en batalla campal contra la tirania de los Reyes, son una soberbia y altiva protesta que nuestro caracter escribio en los campos contra todo lo despotico. Nuestras costumbres, practicamente libres, no importadas de parte alguna, son las mas democraticas de Europa: y al decir esto, ni hablamos de memoria ni avanzamos una aseveracion dudosa. En nuestra vida de viajero y de diplomatico hemos tenido ocasion de estudiar de cerca y con detenimiento las costumbres de las sociedades de Europa: en ninguna ni nunca hemos encontrado la admirable igualdad practica de nuestra Espana, donde en rigor no existen clases: aqui, entre nosotros, lo mismo hoy que en tiempo del absolutismo, todas las carreras y dignidades del Estado han sido accesibles al pueblo; de sus filas han salido ministros, generales, obispos, estadistas, todo: hoy, como siempre, estan abiertas a todas las clases de la sociedad espanola las carreras todas: no tenemos aristocracia de hecho: el clero, el pueblo, la nobleza, la clase media, se mezclan y confunden en sus reuniones, en sus enlaces, en sus actos todos de la vida publica y privada. Como nuestra educacion ha sido eminentemente democratica, nuestras costumbres lo son tambien, y de ellas ha brotado espontaneamente el sentimiento de amor a la libertad que tenemos; y amando a Dios, a la libertad, y a la patria, el filosofo y el estadista pueden regocijarse y estar tranquilos; nosotros no podemos morir y el porvenir es nuestro. Esto en cuanto a la Espana moral: ahora vamos a visitar, aunque ligeramente, la Espana que los extranjeros han descrito, la Espana de dificiles comunicaciones y de atraso material. Madrid, que hoy empieza a ser conocido en toda Europa, es una gran capital que de nada carece: cielo esplendido, sociedad finisima y facil, vida literaria pujante y fecunda, once teatros publicos, donde tienen su templo todos los generos de la comedia, la musica y el drama: artistas, literatos, filosofos, academias, museos: caminos de hierro a diferentes ciudades de importancia, abundancia de recursos literarios, paseos admirables, monumentos, calles y plazas como las de las primeras capitales de Europa, diferentes lineas ferreas comenzadas que le daran una inmensa importancia dentro de cuatro a cinco anos que todas estaran terminadas, movimiento periodistico inmenso, animacion, fisonomia, grandeza. Ese es el Madrid de hoy: esperad cinco anos y sera visitado por todos los viajeros de Europa, que de seguro hallaran en el una de las mas bellas ciudades de hoy: cuenta una poblacion de 300,000 habitantes. Barcelona, segunda capital de Espana, con cuatro caminos de hierro, abiertos al publico hace anos, con una vida industrial asombrosa, con sus innumerables fabricas de cuanto la industria conoce[1], con su puerto importante donde todos los dias tocan vapores de todos los paises, con sus tres teatros publicos, dos de opera italiana, con sus doscientos treinta mil habitantes, con sus magnificas plazas y calles, sus monumentos, su prodigiosa animacion, su constante actividad, con sus buenos hoteles, sus paseos, su creciente prosperidad; Barcelona, concluimos, es una ciudad de alta significacion y de la importancia de cualquiera otra ciudad de Europa que como ella no sea capital de nacion. Valencia, ciudad pintoresca y animada, con una poblacion laboriosa y trabajadora, con su industria de seda tan avanzada, puerto de mar concurrido, mucho comercio, caminos de hierro a Jativa y al Grao, dos teatros publicos, muchas iglesias notables bajo el aspecto del arte, la campina mas deliciosa que imaginarse puede, toda cultivada admirablemente palmo a palmo, con museo, casinos, sus periodicos, sus hermosas mujeres, su delicioso clima, su azulado cielo, su animacion habitual, y su poblacion de ciento cinco mil habitantes. Sus principales edificios son la catedral, el consulado, el Temple, el Hospital General, la Aduana, el palacio del Arzobispo y otros varios. Tiene universidad literaria muy concurrida, escuelas gratuitas, y casas de beneficencia en brillante estado. Entre los establecimientos penales descuella el presidio, que es un verdadero modelo y merece ser visitado por los extranjeros. Valencia antes de un ano estara unida a Madrid, Alicante, Almansa y Albacete por medio de un camino de hierro. Sevilla, con su Guadalquivir a los pies, con su celebre catedral, las casas consistoriales, la Audiencia, la Lonja, y otros muchos edificios notables; Sevilla es tambien una de las ciudades mas mercantiles de Espana, comercia en grande escala, y tiene una poblacion de ciento treinta mil almas. Su cultura es superior a todo elogio, pues hasta en las filas del pueblo se observan buenos modales y finura. Tiene Sevilla excelentes periodicos de literatura, academias, y aventajados artistas. Su cielo, su clima, sus mujeres son renombradas en toda Europa: los frutos deliciosos de su campina son de lo mejor de su clase: tiene muy avanzadas las obras de sus ferrocarriles a Cordoba y Cadiz. Zaragoza la inmortal, la patria de los hijos esforzados, es tambien otra ciudad importante de Espana que he visitado tres veces. El camino de hierro que la pondra en comunicacion con Madrid y Barcelona, que antes de cuatro anos estara abierto al publico, pues en ambas lineas se trabaja sin descanso, acrecera muchisimo su actual significacion y la dara nueva vida e impulso. Zaragoza tiene magnificas iglesias que llaman la atencion del viajero y que merecen verse, como la Seo y Nuestra Senora del Pilar. Sus edificios mas notables son la Lonja y los palacios del Arzobispo y del General. Entre sus calles ocupa el primer lugar la del Coso, ancha, recta, despejada; hay muy buenos paseos al rededor de la ciudad. La agricultura constituye la principal riqueza de la capital de Aragon: tiene tambien sus periodicos y sus teatros: la poblacion es de cincuenta mil almas. El pueblo es eminentemente liberal, noble, esforzado, valiente, generoso. Cadiz y Malaga, otras dos ciudades de nuestra Espana que he visitado, se distinguen, la primera por su encantadora situacion, por su blancura y su excesiva limpieza, por su civilizacion avanzada. Es grande la vida literaria de Cadiz, donde se publican muy bien escritos periodicos y libros: tiene florecientes academias y dase culto esmerado a las artes: su sociedad es una de las mas cultas y finas de Espana. Sus mujeres, poderosamente hermosas, son uno de los mejores adornos de su sociedad. Cadiz tiene tres teatros publicos, calles y plazas elegantes, y el aspecto general de la ciudad es de lo mas agradable y pintoresco que idearse puede. Tiene caminos de hierro en explotacion a Jerez y al Puerto, y en construccion el de Sevilla. Malaga, industrial, puerto de mar, fabricas de fundicion, de tejidos, de hilados: buenos paseos, algunos edificios notables: sus celebres vinos. Hablo en mi libro unicamente de las ciudades que he visto; el viajero tiene todavia algunas otras dignas de ser visitadas: Granada, Cordoba, Toledo, Santiago, Leon, Salamanca. Continuando nuestra rapida resena sobre Espana, vamos a consignar unos ligeros apuntes sobre algunas otras ciudades que tambien conocemos. Palencia, situada a ocho leguas de Valladolid y cuarenta de la capital de Espana, es una ciudad que, aunque de tercer orden, tiene una magnifica catedral, los palacios de Don Sancho y el Obispo, un elegante teatro, casino, y algunas buenas calles: su riqueza la constituye la agricultura. Tiene fabricas de harinas. La primera universidad que hubo en Espana se fundo en Palencia: se tiende a sus puertas el canal de Castilla que la pone en comunicacion con Alar y Valladolid; y hoy trabaja con fe en su camino de hierro. Valladolid, patria de Felipe II, es sin disputa la primera ciudad de la caballerosa y noble Castilla. Tiene universidad literaria muy concurrida, audiencia territorial, es capital de uno de los distritos militares de la Peninsula, ciudad agricola e industrial. Sus principales edificios son la catedral, obra magnifica del grande Herrera, que no esta terminada; la universidad, de formas elegantes y de gusto arquitectonico; la celebre iglesia de San Pablo, con sus lindisimos porticos, su esbelta arquitectura y lujo de ornamentacion; los arcos de Benavente, el palacio Real y algunos otros. Valladolid tiene muchas y buenas calles, algunas tiradas a cordel; paseos excelentes, como el _Campo Grande_ y las _Moreras_; bibliotecas publicas, teatros, sociedades literarias. Hoy empieza a ser un centro industrial de importancia: muchas fabricas de harinas, otras de tejidos de algodon, de loza, de hilados, de fundicion. Tiene treinta mil habitantes, canal navegable hasta Rioseco y Alar, y muy adelantadas las obras de su via ferrea. Burgos, ciudad de recuerdos y monumentos, merece tambien la visita del viajero. Su renombrada catedral, una de las mas bellas de Europa, es majestuosa, gallarda, elegante; ataviada con el manto gotico que sus arquitectos la vistieron, se presenta al espectador con todo el interes de un monumento del arte. Las _Huelgas_, celebre monasterio, fundado por Alfonso VIII, llama tambien la atencion del que viaja para estudiar. La iglesia de los Cartujos contiene un soberbio sepulcro consagrado a Don Juan II, digno de ser visto: es obra de arte admirable, fundido en marmol de Carrara, con rica pompa de relieves y con lujo de estatuaria. Burgos tiene hoy poca importancia; su clima es sumamente frio y sus recursos son muy pocos: se visitan con gusto sus edificios notables y sus paseos, pero fuera de esto nada ofrece al viajero. Santander, ciudad perteneciente tambien a Castilla la Vieja, es un centro muy activo de nuestro comercio; tiene una vida pujante y animada y cuenta con grandes recursos y elementos de prosperidad. Puerto de mar muy concurrido, y deposito general de todas las harinas de Castilla, mantiene activas relaciones de comercio con toda America, y en especial con nuestras Antillas. Su muelle es uno de los mas bellos de Espana, un largo y elegante lienzo de magnificas casas constituye su frente principal. Cuando se terminen las obras del puerto, y este abierta al publico la linea ferrea hasta Alar, una de cuyas secciones esta ya en explotacion, Santander acrecera mucho la importancia y significacion que hoy tiene. Cuentanse en la ciudad algunos buenos edificios; las calles en general son rectas y despejadas: hay un lindo teatro y sus correspondientes casinos. Vitoria, San Sebastian e Irun, son las tres poblaciones de importancia que se encuentran en el camino de Madrid a Bayona. Sabido es que nuestras Provincias Vascongadas son un modelo de laboriosidad y cultura: alli la tierra no permanece ociosa, como en Aragon, que solo puede visitarse por tener el honor de penetrar dentro de los muros de la inmortal Zaragoza. Las Provincias Vascongadas, como he indicado, tienen el privilegio de atraer poderosamente la atencion de todo aquel que las visita. Sus moradores, lo mismo que los aragoneses, reflejan en sus expresivos rostros la honradez y franqueza. El pais todo esta cuidadosamente cultivado: en los picos de las montanas ha plantado la vid la mano laboriosa del vasco. Cuentanse innumerables carreteras, anchas, comodas y bien construidas. La sencilla organizacion de sus tutelares gobiernos de provincia, favorece el desarrollo de la buena fe que a todos distingue, y los vinculos de la familia, santos en todas partes, son alli sagrados: de aqui la bondad de los habitantes, porque sabido es que el hogar domestico es todo; si este es bueno, la sociedad, que es su reflejo, no puede menos de serlo tambien. Vitoria, San Sebastian e Irun, son tres lindas ciudades, aseadas y hermosas, notables por su animacion y riqueza: abundan las fabricas de fundicion y el trabajo se hace _oir_ en todas partes. Vitoria y San Sebastian cuentan buenas plazas y edificios: Irun tiene una bonita casa de villa. De Irun a la frontera de Francia solo debo hacer notar una santa emocion que me conmovio. En el solemne instante de cruzar el puente del Vidasoa, mi corazon conmovido profundamente envio desde el extremo del puente un saludo de bendicion y de carino a mi familia y a mi patria. Mi queridisima Espana, representada en Irun, que todavia devoraba con mis ojos, me atraia poderosamente hacia si, y por dos veces consecutivas avance hasta la mitad del puente para enviarla mis votos por su engrandecimiento y prosperidad. Habiendo dado demasiada extension al capitulo sobre Espana, vamos a terminarle consagrando antes unas cortas lineas al estado actual de nuestros medios de comunicacion, y exponiendo algunas otras consideraciones generales sobre el estado actual de Espana. En materia de comunicaciones, tenemos carreteras generales en buen estado para las principales ciudades de Espana; los canales de Castilla, Aragon y otros: vapores para todas las lineas, y caminos de hierro de Madrid a Almansa y Alicante, de Valencia a Jativa, de Barcelona a Tarrasa, Granollers, Arenys de Mar y Martorell, de Cadiz a Jerez y al Puerto, de Reinosa a Alar, de Valencia al Grao, de Langreo a Gijon, de Tarragona a Reus: todas estas lineas estan abiertas al publico: en construccion avanzada, proximas a terminarse, tenemos la de Almansa a Jativa, y la de Madrid a Guadalajara tambien: estas dos lineas, ambas grandes y de suma importancia, se daran al publico antes de un ano: las lineas de Zaragoza a Barcelona, y de Madrid a Valladolid, en las que se trabaja sin descanso, se abriran tambien a la circulacion publica antes de tres anos. En resumen, Espana, que por causas conocidas de todos, ha tardado en comenzar sus vias ferreas, toma hoy una noble revancha trabajando en todas direcciones y sin levantar mano. Esta es la Espana verdadera actual, no la que algunos viajeros han pintado: pronto la Europa toda tendra ocasion de conocerla. Los inmensos recursos de todo genero con que contamos, la fabulosa riqueza de su favorecido suelo, sus dos mares, sus rios, su delicioso clima, su prospera y floreciente agricultura, su industria y su comercio, en progreso constante; su poblacion de diez y ocho millones de habitantes, todas estas circunstancias reunidas, con su red de caminos de hierro que hoy construye aceleradamente, sus riquisimas y florecientes colonias de America y Asia, sus posesiones de Africa, y su portentosa riqueza, le aseguran un porvenir grande, digno de ella. Con un buen gobierno que tuvieramos por una docena de anos, nuestro brillante porvenir llegaria mas pronto. En Espana tenemos once universidades literarias, a las que concurrieron en 1856 doce mil seiscientos tres estudiantes. Las escuelas publicas de instruccion que se cuentan en Espana son 15,400, y los discipulos que asistieron a ellas en el mismo ano 1856 fueron en numero de un millon ochocientos mil. Estas dos cifras hablan muy alto en favor del estado intelectual de Espana: fijense bien los que pretendan hablar de nuestro pais en esas dos estadisticas, que son las que mejor traducen el estado intelectual de un pueblo. El numero de periodicos politicos y literarios de todo genero que se publicaban en Espana en 1856 fue el de doscientos ochenta. Esta elevadisima cifra, que tambien aboga en pro del grande amor a la lectura que se ha dispertado en nuestro pueblo, se aumenta todos los dias; cuentanse muchisimas bibliotecas que publican a volumen diario, y alguna de ellas tiene mas de cincuenta mil suscritores. No hay una sola poblacion en toda Espana, comprendiendo las de tercero y cuarto orden, que carezca de un teatro y de un casino con gabinete de lectura. Un pueblo que lee y que concurre al teatro, tiene una educacion culta, y demuestra que es digno de ser estudiado por los viajeros que se proponen conocer el espiritu de un pueblo, primera aspiracion de todo el que viaja con un noble objeto. Los establecimientos de beneficencia que el sentimiento cristiano espanol ha levantado entre nosotros componen un numero crecidisimo y hablan muy alto en favor de nosotros. La Espana cuenta actualmente mas de doscientas casas de beneficencia que la caridad publica sostiene en su mayor parte. Las escuelas gratuitas fundadas en Espana para la educacion del pueblo, y en las cuales se da una instruccion esmerada, son en grande numero tambien. Ya se comprendera facilmente que en este libro no nos ocupamos con detencion de nuestro pais: si la indole de una obra como esta, en la que solo estan apuntadas las impresiones de un viaje, nos permitiera entrar en el examen de su espiritu publico, de la organizacion de la familia, de sus relaciones sociales, de su caracter digno y altivo, de sus grandes instituciones; entonces podriamos trazar un cuadro consolador y admirable. En otro libro que preparamos sobre el estado actual de la Europa, nos ocuparemos separadamente y con la extension necesaria de nuestra amada Espana. Aqui solo apuntamos detalles y algunos datos estadisticos de verdadero interes para el que desee conocer un poco la patria de Cervantes y Calderon. Habiendo trazado el cuadro de nuestros viajes por Europa y America, hemos creido de nuestro deber dar tambien un lugar en nuestras paginas a la Espana, con el unico objeto de darla a conocer tal cual es, deshaciendo en cuanto podamos las equivocadas opiniones que de ella se han formado por muchos viajeros. Y como publicamos nuestro libro en Paris, haciendo ademas una edicion francesa, esperamos que nuestra patria sera debidamente apreciada, con lo cual queda satisfecho nuestro primer deseo. Nosotros no pedimos mas que imparcialidad: asi como en nuestro libro se encontrara un juicio desapasionado y exacto de cuanto hemos visto en las diferentes naciones que conocemos, del mismo modo reclamamos para Espana narraciones veridicas y justas. Nosotros para ser estimados y respetados no necesitamos mas que una circunstancia, una sola, la de ser estudiados y conocidos. Previa esta indispensable manifestacion, vamos a terminar nuestro capitulo sobre Espana, no sin consignar antes algunas otras notas de importancia e interes para mejor conocer y apreciar el estado actual de Espana. El clero espanol, que en muchos pueblos de Europa suponen poderoso, y a quien atribuyen una inmediata influencia sobre la marcha social de Espana, ocupa una posicion inmensamente diferente de la que hasta hace poco disfrutaba, y carece de esa accion que los que no conocen nuestro pais le suponen. La revolucion politica y social operada en Espana a consecuencia de la muerte de Fernando VII, ha emancipado para siempre al pueblo espanol de la influencia clerical que de un modo ilegitimo pesaba sobre el: las inmensas riquezas que la Iglesia espanola poseia, han sido vendidas por la nacion en su mayor parte: con la regeneradora medida de la desamortizacion, se ha prodigiosamente aumentado la riqueza publica, se ha impreso un poderoso movimiento de institucion al comercio y a la industria, se han creado muchos propietarios, se ha dado mayor vida a la agricultura, y se ha libertado el pueblo espanol de una influencia que le entorpecia en su majestuosa marcha. Yo, que me vanaglorio de ser cristiano, no quiero en modo alguno para el clero otra influencia que la de su talento y su virtud, ninguna otra; no quiero jamas un clero rico que influya bajo tal consideracion. Por fortuna la Espana no tiene que temer ese grande inconveniente: declarados justamente bienes de la nacion los que el clero retenia en su poder, y vendidos como estan aunque por desgracia no todos, la influencia del clero espanol es hoy limitada y corta. Como en nuestra actual sociedad significa tanto, por desgracia, la riqueza, el clero ha perdido con los bienes que poseia la influencia que le daban: en los presupuestos de la nacion figuran las sumas con que el Estado atiende a los justos y necesarios gastos del culto y sus ministros: con esto solo se prueba que el clero no es rico, y no siendolo como no lo es, no tiene otra influencia que la que de derecho le pertenece, la que le da su augusto ministerio y la que puedan prestarle sus virtudes y sus talentos. Con esta manifestacion quedan victoriosamente contestados cuantos suponen equivocadamente que el clero de nuestros dias en Espana ocupa el mismo puesto que el de hace cien anos: no hay mas diferencia que la de un siglo, y la de un siglo de constante progreso. La clase media, que antes que en ningun otro pueblo de Europa tomo puesto y lugar, definiendo sus titulos y aspiraciones ante el clero y la nobleza, porque nosotros apenas hemos conocido el feudalismo, tiene hoy entre nosotros grande importancia y significacion. Los mas ilustres representantes de la literatura, la politica, la filosofia, las artes, la iglesia y la milicia han salido de sus filas: las eminencias todas del pais reconocen por origen a la clase media, que es rica, ilustrada, numerosa. Nuestro ejercito, aguerrido y valiente como el primero del mundo, se halla hoy en un estado de organizacion admirable. Yo, que soy enemigo de los ejercitos permanentes y que con profundo dolor reconozco hoy como una fatal necesidad, hasta que los gobiernos, cumpliendo con sus deberes, eduquen e instruyan al pueblo, no puedo menos de admirar el estado del ejercito espanol, que es brillantisimo. La marina de guerra, que fue un dia la primera de Europa, y que hace veinte anos se hallaba en un lamentable estado de postracion y abandono, se fomenta y engrandece extraordinariamente en nuestros dias. Las construcciones de buques de guerra ocupan hoy nuestros arsenales, y cada ano se aumenta nuestra armada, que muy pronto sera respetable y numerosa. La prosperidad creciente y asombrosa de nuestras colonias de Asia y America, para cuya defensa tenemos constantemente en ellas mas de treinta buques de guerra, hace necesaria la grande proteccion con que hoy miramos a la armada. Nuestro comercio exterior, que cada dia aumenta los circulos y esferas de su accion, que se extiende y se presenta en remotos y nuevos mercados, cuenta tambien con una numerosa marina mercante que es un grande elemento de riqueza nacional. Si al terminarse la guerra civil de los siete anos nuestro numeroso y aguerrido ejercito hubiera ido a Africa, donde tanto hemos poseido y a donde debemos ir, hoy tendriamos mas posesiones que las que nos pertenecen; nuestro comercio se hubiera desenvuelto en mayor escala; las ambiciones militares hubieran tenido un noble palenque donde desarrollarse y crecer, y por ultimo, nos hubieramos visto libres de muchas discordias civiles que han trastornado la Espana. Entonces los triunfos de nuestras armas no hubieran costado a la patria tanto sacrificio, tanta desgracia. iOjala se hubiese hecho asi! iQue _hoy_ tan claro alumbraria nuestros horizontes! #FRANCIA#. Es un error muy admitido, especialmente en Espana, el que consiste en creer que la Francia toda es un pais de adelantos y progreso. La Francia, cuya iniciativa en los asuntos politicos de Europa le concede mucha importancia, tiene bastante que progresar aun para ponerse a nivel de otros pueblos en cuanto a ciencias, filosofia y artes; y considerada bajo el prisma de mejoras materiales, solo en estos ultimos cuatro anos es cuando ha comenzado a progresar. El sistema de centralizacion que el partido conservador entronizo en Francia de un modo exagerado, ha hecho que Paris sea la nacion, el corazon de la Francia, su brazo, su cabeza. Para ello ha sido necesario menoscabar las libertades de los municipios y con ellas la vida de las provincias, su vida politica, su accion gubernamental. Como Paris es verdaderamente una ciudad magica y portentosa, donde se halla reunido todo lo mejor de la Francia, sus poetas, sus filosofos, sus pintores, sus literatos, sus hombres politicos; como en Paris vive el arte, como es el centro de todas partes, como es la sola ciudad que generalmente visita el viajero, de aqui el que se crea que la Francia es el primer pueblo. iError! y error lamentable, porque Paris no es mas que la capital, y Paris no es la Francia para el filosofo, para el que pretende estudiar el estado del pueblo. Cuando se visitan las ciudades de segundo y tercer orden, se ve cuan atrasada esta aun la Francia: la instruccion publica, seguro barometro de un pueblo, lejos de ser general como en Suiza y Alemania, se encuentra rezagada y en un lamentable estado, siendo general en todos los pueblos, aun los mas proximos a las ciudades, encontrar una tercera parte del pueblo que no sabe leer ni escribir, siendo las mujeres las que menos aprenden[2]. Hasta hace dos anos, epoca del grande desenvolvimiento de los caminos de hierro, las ciudades de segundo y tercer orden estaban sin mas comunicaciones que las de unas incomodas e insoportables diligencias: el extranjero encontraba con mucha dificultad un hotel medio regular donde hospedarse: hoy todavia se cuentan en Francia bastantes diligencias, y en cuanto a los hoteles, son en mucho inferiores los que hoy existen a los de la Suiza, Holanda y otros paises. La filosofia del siglo XVIII, que ha dado al pueblo frances una educacion materialista, ha producido los resultados que hoy se tocan con gran desconsuelo de sus hombres pensadores. El pueblo frances apenas cree en otra cosa que en los goces; toda su ciencia se reduce a la duda y al sarcasmo. Sin fondo alguno, sin educacion literaria, sin instruccion bastante, escapa el espiritualismo a su corta concepcion; duda por sistema, y en vez de estudiar para aprender algo, se duerme en la ignorancia mas desconsoladora, en esa ignorancia estacionaria que no da un paso adelante ni atras; ese es el pueblo frances considerado bajo el aspecto de la inteligencia. Las ciudades de Francia que yo he visitado, y de las que hablare ligeramente, son Bayona, Burdeos, Nancy, Strasbourg, Mulhouse, Amiens, Marsella, Lyon, Lille, Poitiers, Angulema, Tours, Perpignan, Narbona, Tolosa y Orleans. Habiendome dirigido a Francia desde Madrid por Burgos y las Provincias Vascongadas, segun he apuntado ya, la primera ciudad que salio a mi encuentro fue Bayona. Desde la misma frontera el viajero comienza a ver los hilos electricos que ponen en comunicacion instantanea a todos los departamentos con Paris. Este notabilisimo invento, debido al ilustre espanol Salva, que en el ano 1829 hizo en la Academia de Madrid los mas cumplidos ensayos, cuando ninguna nacion de Europa tenia aun la mas remota idea de el, le han utilizado los extranjeros antes que nosotros. La Francia, en materia de comunicaciones, esta hoy muy avanzada. En el mismo instante de entrar en su territorio, la policia se encarga de hacer presentar su pasaporte a todo viajero. La diligencia espanola que desde Burgos llega hasta Bayona, sufre tambien a la entrada de Francia un escrupuloso registro; todos los equipajes son reconocidos, y lo primero que a los espanoles se pregunta por los encargados de la oficina aduanera, es _que si llevan tabaco_. Tan luego como esta enojosa ocupacion se termino, continuamos nuestro viaje hasta Bayona. Antes de llegar a esta ciudad, no obstante ser el trayecto tan corto, tuve lugar de acordarme de las casas de Beneficencia y de las formas con que se recibe a los extranjeros. Digo esto porque desde la frontera hasta Bayona encontre doce o catorce mendigos que desde la carretera misma imploraban la compasion del viajero; esto por lo que se refiere a la organizacion del sistema de las casas de caridad publica; respecto a lo de las formas, dos veces nos pidieron los pasaportes, y dos veces fue detenida la diligencia desde la frontera hasta Bayona en cuya ciudad nos hicieron entregarlos de nuevo a las mismas puertas. Esta vigilancia continua que ciertamente molesta, en especial a los caracteres independientes, produce muy mal efecto. Mucho aplaudiria yo a los gobiernos que despues de adoptar las medidas necesarias que la tranquilidad de cada pueblo reclama, recibieran a los extranjeros con menos lujo de accion gubernamental, con menos formalidades. Antes de ocuparme de Bayona, placeme consignar una observacion digna de ser notada. Algunos espanoles traducidos que solo han llegado a la frontera de Francia, se esfuerzan en hacer creer que todo lo extranjero es bueno, e insoportable lo nacional. El descredito que quieren hacer caer sobre el pais que los ha educado, se vuelve de rechazo sobre ellos. Yo, que me precio de ser eminentemente imparcial, dire a proposito de comunicaciones lo mismo que sobre todo, la verdad y nada mas que la verdad. La carretera de Madrid a Zaragoza, la de Madrid a Santander por Burgos, la de Madrid a Bayona, la de Valencia a Madrid por las Cabrillas, y por ultimo, todas las que abundan en las Provincias Vascongadas, son casi tan buenas y tan bien construidas y cuidadas como las de Francia, Italia y Suiza, que son las principales que he encontrado en Europa. El que diga lo contrario habla con prevencion e injusticia. Bayona tiene una soberbia campina que hermosea extraordinariamente todo su termino: la ciudad presenta muy buen aspecto; anchas y largas calles constituyen su elegante centro. Desde luego se apercibe el viajero que Bayona es ciudad de alguna importancia; la animacion que reina por todas partes habla en pro de su riqueza y movimiento comercial: vida literaria ninguna. Hoteles y algunos edificios notables embellecen el interior de la ciudad: las plazas, en general grandes y hermosas, entretienen agradablemente la atencion. Como el interes de una poblacion como Bayona se gasta pronto para el extranjero, tome billete en la diligencia de Burdeos, que a las dos de la tarde parte del Hotel del comercio[3]. Veinte horas poco mas o menos emplea la diligencia en su carrera de Bayona a Burdeos. La carretera que separa estas dos ciudades es buena como casi todas las de Francia. Es de notar que por todas partes se recrea y deleita la vista contemplando la cultivada campina que se ostenta lozana en general. La Francia, que se ha visto libre de las prolongadas y eternas luchas que han desolado nuestra Espana; la Francia, que por otra parte cuenta con la enorme poblacion de 36,000,000 de habitantes y se halla muy bien enclavada en Europa, ha tenido tiempo y brazos suficientes para hermosear su terreno, poblandole como lo esta de casas de campo, y cultivar con esmero y asiduidad la tierra que embellece los terminos, acrecienta la riqueza publica, da ocupacion a sus moradores y adelanta el progreso publico. Sin episodio ni incidente alguno notable entre en Burdeos. Esta populosa ciudad, una de las primeras de Francia, anuncia antes de entrar en su recinto lo importante de su significacion politica y comercial. El viajero que llega a Burdeos procedente de Bayona, atraviesa una larga calle de tres cuartos de legua, cerrada con imponentes y majestuosos lienzos, que desemboca en una gran plaza. Algunos elegantes palacios embellecen la ciudad; un considerable numero de hoteles, servidos regularmente, ofrecen comodidad al viajero. El comercio de la poblacion empujado por el grande sistema de comunicaciones que por tierra y por mar facilitan alli las relaciones, presta bastante vida a todo. Su celebrado vinedo, que tanta riqueza supone, adorna de un modo esplendido la campina. Las tiendas de comercios de la ciudad, vestidas casi con tanto lujo como las de Paris y Londres, comunican a su aspecto ese aire de fiesta que tanto gusta a la moda de decoracion actual. El teatro de Burdeos es un vasto edificio de piedra con cuatro fachadas de elegantes columnas, gallarda pompa de construccion y con riqueza de detalles arquitectonicos. Visto solamente su exterior, sobrepuja a los primeros de Europa tanto por su grandeza material como por su bizarra contestura. La sala no corresponde a la magnificencia que desde fuera anuncia: recientemente se ha decorado el interior, antes de que yo le visitara, pero sin embargo es muy inferior a lo que prometen sus espaciosos y elegantes vestibulos, su soberbia galeria circular. Los palcos son desmesuradamente grandes y estan vestidos con chocarrera decoracion: las lunetas pobres y estrechas. Lo que falta a Burdeos es poblacion: el numero de habitantes que contiene no esta en relacion con la grandeza de la ciudad, asi es que el silencio la rodea. Las Catacumbas y algunos cuantos edificios que embellecen la poblacion, son dignos de que el extranjero los visite. Burdeos puede considerarse como un gran portico que da entrada a Paris: la idea que su conjunto imprime en el animo, prepara y medio dibuja las colosales proporciones de la soberbia ciudad que se llama Paris. Diferentes empresas de carruajes hacen el servicio del interior de la ciudad. El afan con que yo deseaba llegar cuanto antes a la capital de Francia, me hizo abandonar mas pronto a Burdeos. La grande distancia que separa a estas dos capitales la recorre el viajero en doce horas, merced al excelente camino de hierro que las une. Al dirijirme desde mi hotel al embarcadero tuve ocasion de ver un largo y bien construido puente proximo a la estacion, que mas tarde he vuelto a ver y que se distingue por su elegante y solida construccion. Cerca de la ciudad existe un puente colgante que vale una visita. Elegante y espacioso es el embarcadero del camino de hierro; tome billete de primera clase en tren directo, cosa que aconsejo a todos tanto por la economia de tiempo como por la mayor seguridad que ofrece, y apenas sonaron las ocho de la manana en el reloj de la estacion, rompio su majestuosa marcha el tren. Aqui podria combatir bajo cierto aspecto el sistema de viajes por camino de hierro como prosaicos, en el sentido de que hacen inutil la hermosura y juventud de la naturaleza, que al rapidisimo vuelo con que uno marcha le es imposible admirar. Efectivamente; la poesia de los paisajes diferentes que presenta la naturaleza, asi como el encanto de sus cuadros variados y frescos, pasan completamente desapercibidos a traves del rapido curso con que se precipitan los carruajes arrastrados por el fuego. En cambio y compensacion casi suficiente, pueden a su vez objetar los que no se cuidan de las bellezas del campo, que vale mucho mas prescindir de la poesia que soportar las incomodidades casi insoportables en un largo viaje, de la vetusta y molesta diligencia. Mi voto en esta cuestion pertenece sin vacilar un momento a las locomotoras. Me entusiasma y complace leer los prodigios que Dios ha escrito en ese libro majestuoso que se llama la naturaleza, pero no es menos cierto que me asusta y desalienta ese cerrado cajon de madera que se llama diligencia y yo apellido tortura. Si, no ofrece la menor duda: los caminos de hierro son los preferidos por todo el mundo; aparte de sus inmensas ventajas de inaudita y pasmosa celeridad, ademas de su comoda disposicion, tienen tambien su poesia especial. Las columnas de humo blanquisimo que suben en forma de corona desde el momento en que rompe su marcha majestuosa el tren, el vuelo solemne e imponente de su carrera, que parece conducir por el aire a los carruajes, tiene tambien su poesia. Elegantes coches de ocho asientos, anchos, comodos, espaciosos, ofrecen al viajero la mas cumplida comodidad: una tupida alfombra recoje los pies, que pueden colocarse del modo y forma que mas acomode: de noche tiene dentro cada carruaje luz clarisima para que el viajero lea. Desfilan a su vista durante el dia con la prodigiosa celeridad de un sueno, las campinas y los pueblos. Si estas magnificas ventajas pueden parangonarse con el penoso encarcelamiento del estrecho calabozo que con nombre de _berlinas_ (algo propio sin duda) ofrecen las diligencias, digalo alguno si se atreve. La via ferrea de Burdeos a Paris es rica en obras notables: hallanse abiertos en su carrera trece o catorce tuneles de consideracion, solida y elegantemente construidos. Pasan de treinta los puentes ligeros que le hermosean; el terraplen y la nivelacion habilmente verificados, prestan a la marcha de los carruajes movimiento suave e igual. De corta en corta distancia adornan e interrumpen el camino elegantes estaciones de forma graciosa y moderna, donde se sirven con el mismo lujo que en los mas afamados hoteles, comidas y almuerzos. Los numerosos dependientes que por toda la linea llenan el servicio, pregonan en alta voz a la llegada de los trenes, los nombres de las estaciones. El plazo que en los trenes directos se concede a los viajeros para comer, es sumamente corto. De Burdeos a Paris, que hay una distancia de cien leguas castellanas, solo nos detuvimos a comer en dos estaciones, permitiendonos solamente quince minutos en una y treinta en otra: todo es necesario para cruzar, como se cruza, tan larga distancia en el brevisimo termino de doce horas. Sin que se sepa por que, pues la via esta perfectamente acabada, es frecuente en averias el camino de hierro de Burdeos a Paris. La semana antes de atravesarle yo hubo un tren descarrilado, si bien afortunadamente no ocurrieron desgracias. Esta escena, acaecida diferentes veces ya a pesar de haberse empezado a explotar hace poco tiempo, se repitio el dia en que yo le cruce. Eran ya las ocho de la noche, y despues de haber tenido un felicisimo viaje, nos hallabamos a poca distancia de Paris cuando de repente advertimos que el tren se habia detenido. Despues de aguardar un cuarto de hora sin preguntar la causa, porque suponiamos que instantaneamente comenzaria de nuevo su marcha, y viendo que continuabamos en el mismo sitio, nos decidimos a preguntar la razon. El tren que nos habia precedido hallabase detenido despues de tres horas porque la maquina se habia descarrilado. Los carruajes estaban en medio de la via y el paso del nuestro era imposible. Tres horas poco mas o menos sufrimos la inesperada detencion que el tren anterior nos origino: ninguna desgracia felizmente hubo de lamentarse. Una vez despejada la via, avanzo nuestra maquina y a la una y media de la noche entramos en la ciudad que se llama Paris. De Burdeos hasta la capital de Francia halla el viajero una campina soberbia, por todas partes cultivada, pueblos grandes, vegetacion lozana, y las importantes poblaciones de Libourne, Anguleme, Poitiers, Tours y Orleans. Ya lo he apuntado mas de una vez y todavia tendre ocasion de repetirlo: he atravesado la Francia en toda su extension, desde la frontera de Espana hasta la de Suiza, cruzando una distancia de trescientas leguas. Por todas partes, sin exceptuar un palmo de tierra, todo esta cultivado: los alambres telegraficos no se pierden jamas de vista: estas dos consideraciones hablan muy alto, son las que me llamaron sin tregua la atencion: las quisiera encontrar en toda Espana. La verdadera civilizacion consiste en el trabajo, que engendra buenos ciudadanos, ennoblece las almas, acrecienta la publica riqueza y mata la holganza. Los gobiernos que han construido las vias ferreas, y los pueblos que han abierto los senos de la tierra con el arado, merecen una alta estima. Vamos a entrar en Paris. #PARIS#. Asi como en los siglos de fe religiosa hacianse peregrinaciones de todas partes para ir a visitar los Santos Lugares, la tumba de Santiago el Apostol, o las venerandas reliquias de Roma, actualmente se dirijen todos los curiosos de todas las naciones a _Paris_, la ciudad de las ciudades. Y en verdad que merece la pena: el arte que nacio en el Oriente, que tuvo mas tarde por patria a Grecia y que por ultimo se guarecio en Roma, habita hoy en Paris. En este poderoso bazar del lujo y de la pompa, tiene en nuestros dias su templo. El extranjero que llega por vez primera a Paris esta seguro de fastidiarse los tres primeros dias con el tumulto de su incansable movimiento y la febril agitacion de aquella vida. Pero muy pronto la reaccion comienza, y la idea que primero se presenta es la de continuar en su recinto todo el tiempo posible. Vuelvo a recordar al lector que no pretendo bosquejar sucintamente la historia de los lugares que visito: prescindo del Paris antiguo, y voy a limitarme a resenar algunas de sus principales maravillas: no consulto ni abro ningun libro, de memoria escribo, y solo los recuerdos dictan mis descripciones. Esto no quiere decir que habra inexactitudes; eso no: yo hago mencion solamente de lo que he visto por mi mismo: lo que quiero significar es que no mencionare todo, porque ni ese es mi objeto ni corresponde a un libro de esta indole. Yo visite en la capital de Francia lo que quiza muchos no se acuerdan de ver; en esto como en todo, el gusto especial de cada uno forma regla aparte. Yo hare relacion de lo que he visto. Al dia siguiente de mi llegada a la capital de Francia, fuime al Cuartel Latino a visitar dos casas celebres: la que habito ultimamente Robespierre y aquella en que vivia Marat cuando la heroica Carlota Corday libro a la humanidad de tan furibundo demagogo. Los recuerdos viven por todas partes en Paris: los barrios situados del otro lado del Sena encierran muchos monumentos y edificios notables. Alli esta la celebrada Sorbona, de donde han salido hombres eminentes; la Escuela de Medicina, donde ha brillado ultimamente el ilustre espanol Orfila; la Escuela de Artes, en la que se da muy buena ensenanza. Alli esta el Panteon, donde descansan los restos de Rousseau y otras muchas notabilidades; es un solido y elegante edificio de piedra con dos ordenes de columnas corintias y esbelta arquitectura; alli esta la iglesia de Nuestra Senora, que Victor Hugo ha inmortalizado y que hoy profanan con reparaciones barbaras: es un templo colosal y majestuoso que hace pensar en la fe de nuestros mayores; gotico y riquisimo en decoracion, presenta un soberbio e imponente golpe de vista. A su lado se encuentra el Hotel-Dieu, vasto hospital, bien organizado, pero algo sombrio; le falta aire, ventilacion. Hallase tambien del otro lado del rio el famoso Luxembourg, con sus recuerdos eternos, sus lucidos jardines y su pompa arquitectural: alli esta tambien la magnifica iglesia de San Sulpicio, con una gran plaza delante, adornada con una elegantisima fuente que tiene las estatuas de Fenelon, Bossuet, Massillon y Bourdaloue. Todos los cuatro frentes de la plaza estan cerrados con bellos edificios: alli esta tambien el Instituto, morada de los sabios de la Francia: alli esta tambien el palacio del nunca olvidado cardenal Mazarino: alli esta el teatro del Odeon, donde trabajaba en 1854 el distinguido Laferriere, que en el teatro de la cruz de Madrid dio algunas funciones hace siete anos. Por ultimo del otro lado del Sena, aparte de muchos monumentos y edificios notables que yo prescindo de mencionar, aparte de sus elegantes plazas y calles, donde el comercio abre sus lujosas tiendas; en el cuartel Latino, digo, habita la gente mas alegre de Paris, los estudiantes. El Sena, que divide las dos grandes ciudades que componen Paris, es un lindo rio; y digo lindo, porque se encuentra adornado con muchos y elegantes puentes, entre los que descuellan el Nuevo y el de las Artes, el del Instituto y el del Carrousel. Solo viendo el rio puede formarse una idea exacta de su belleza, de su animacion. Un numero increible de omnibus y carruajes que jamas concluye cruza eternamente por sus puentes; la gente que de dia y de noche les atraviesa es tambien innumerable. Figurese el lector el Sena, con sus ondas tranquilas surcadas por vapores de corta fuerza, cubierto de trecho en trecho por elegantes puentes, con espaciosas casas de banos, iluminado profusamente por el gas, con un mundo de gente y carruajes que hacen vacilar los puentes, con arboles frondosos a derecha e izquierda, y por ultimo, con la decoracion de dos ciudades que le cercan y le sitian presentando cada una en linea paralela de sus riberas a lo largo, un lienzo soberbio de palacios y monumentos que la vista no puede abarcar. El Louvre y las Tullerias por un lado, con la plaza de la Concordia, la primera del mundo, los Campos Eliseos, dichosos y afortunados jardines que no tienen rival por el otro, el palacio de los Diputados, _Notre-Dame_, Santa Capilla, el Instituto, etc., etc. Figurense, digo, si pueden con la imaginacion un cuadro semejante, y hallaran la verdad de lo que es el Sena observado desde el puente de las Artes a las doce de un dia sereno. El Paris del lado de aca del rio, el Paris moderno, contrapuesto al del Cuartel Latino, es la residencia del mundo elegante. Se compone de inmensos e innumerables barrios, a cual mas ricos en palacios suntuosos y elegantes casas. Las calles rectas, anchas y ventiladas, presentan un aspecto siempre agradable; las tiendas elegantes que hacen de Paris un solo comercio con muchas puertas, la edificacion alta y de moderno gusto, el paso constante de una multitud que siempre varia, todo reunido forma un bello y animado cuadro. La gran calle de Rivoli, que tiene una prodigiosa extension, y que dara la vuelta a la ciudad, es la mas majestuosa y soberbia via que puede hallarse despues del Boulevard. Este, que cruza el corazon de Paris, largo de una legua, es lo que no puede describirse, es lo que se necesita ver. Anchisimo, recto, sembrado de arboles a derecha e izquierda, con aceras tan capaces por si solas como las calles de muchas ciudades, cubierto de un extremo a otro por una red de carruajes que de dia y de noche se precipitan los unos tras los otros, henchido del millon y medio de habitantes que cuenta Paris, pues todo el mundo cruza al menos una vez al dia por el, vestido de un extremo al otro con el oriental lujo de sus millares de tiendas; este boulevard merece verse con preferencia a cualquiera capital, y digo capital, porque Paris es el boulevard, y el boulevard por si solo es una capital. Con la iglesia de la Magdalena, que mas que templo cristiano semeja un edificio griego consagrado al culto de las artes, abrese por un lado ese animado teatro que se llama boulevard[4]. Todo lo que puede contener una opulenta ciudad se encuentra reunido en esta hermosa calle de una legua de extension, anchisima y recta como he apuntado ya. Palacios, monumentos, estatuas, teatros, arcos de piedra colosales, lienzos de altisimas casas de bella forma, pasajes de asiatica elegancia, hoteles y cafes en fabuloso numero, todo lo que puede sonarse reside alli. Su movimiento no tiene imagen ni termino: a todas horas esta cubierto de gente y carruajes desde el principio hasta el fin. Al cruzarle durante el dia, se acuerda involuntariamente el que compara y estudia de esas descripciones que aun nos quedan de las ciudades de la antigueedad oriental, que aunque de otro genero, mas elevado, se componian de magnificencias y grandezas. El boulevard es una calle cosmopolita: en el se oyen hablar todas las lenguas, y se ven todos los trajes. Ya que he mentado la iglesia de la Magdalena, voy a senalar al extranjero el sitio desde el que puede experimentar una emocion de entusiasmo como la que yo senti. Colocado el observador en el vestibulo de la entrada principal de la iglesia, mirando a la calle Real, se desplega delante de su atonita vista un verdadero panorama. A la izquierda el boulevard, que por si solo forma un majestuoso cuadro: a la derecha una dilatada y espaciosa plaza, y en frente lo que el pincel apenas puede reproducir. He aqui el frente: la calle Real, recta, ancha, elegante, casas altisimas y bellas, palacios, carruajes, arboles: al concluir la calle, y todo en linea recta, las esplendentes fuentes de la plaza de la Concordia, el obelisco traido de Egipto, el puente del mismo nombre de la plaza, y cerrando el cuadro, el Palacio de los Diputados, por detras del cual asoma su alta cabeza la cupula del cuartel de Invalidos. Si puede reunirse mas riqueza de accidentes y detalles, es cuestion que solo puede resolverla favorablemente la plaza de la Concordia, a la cual voy a conducir inmediatamente al lector. Desconfio de poder dibujar con tintas exactas tan portentoso sitio. Es cosa sabida que no tiene rival en el mundo. Hela aqui: colocandose en el centro, que mira al arco de la Estrella, se destacan a la derecha los opulentos palacios del Ministerio de la marina y del Guarda-Muebles: en medio de ellos, la calle Real, cerrada por la iglesia de la Magdalena: a la izquierda el palacio de los Diputados. Frente por frente del sitio en que estamos colocados, el gigantesco Arco del Triunfo, monumento admirable de arte en cuyos muros se hallan inscritos todos los nombres de las batallas de Napoleon; y haciendo una vuelta completa desde nuestro punto de vista, dando exacto frente al Arco, se alcanza el inmenso palacio de las Tullerias rodeado de jardines y de estatuas. Anadamos ahora que a nuestro mismo pie se levanta orgulloso el obelisco de Lucsor. Miremos las prodigas fuentes que nos cercan: el Sena que corre a muy poca distancia, los grupos de estatuas que por todas partes vemos, los monumentos, iglesias y palacios que se divisan, los bosques de arboles que nos rodean, el Paris de la izquierda y el Paris de la derecha, los Campos Eliseos que se extienden a nuestros pies, y una vez reunida en un solo golpe de vista tan profusa copia de bellezas, llamemos, que ya es tiempo de hacerlo, _hermosa_ a la plaza de la Concordia. Cuenta Paris mil y doscientos hoteles de primer orden, y respecto al numero de _maisons meublees_, que nosotros podemos llamar casas de huespedes, es incalculable. Las diferentes empresas de omnibus que hay en la capital tienen doce mil carruajes: el numero de los coches particulares no tiene cifra. Parten de Paris lineas de caminos de hierro para todas las fronteras, y los embarcaderos de las estaciones son otros tantos palacios: merece especial mencion el de Estrasburgo, al cual se va por la calle del mismo nombre que desemboca en el Boulevard. Esta calle, larga y ancha, se ha abierto y construido de exprofeso, para dar frente a la magnifica estacion de la citada via ferrea. Hoy comunica con el boulevard de Sebastopol. El Escorial de Francia, o lo que es mas propio, el panteon de los reyes franceses, se halla situado en la abadia de San Dionisio, fuera de Paris a distancia de una media legua. Para irle a visitar hay como para todo una grande facilidad. En la calle del mismo nombre que sale al boulevard, hay dos empresas de omnibus que de hora en hora mandan un carruaje: tambien hay via ferrea. La abadia, severa, imponente y majestuosa, es uno de los mejores templos de Francia. Su arquitectura elegante es gotica, sin mezcla de escuelas, y cautiva y sorprende su belleza. En las bovedas subterraneas del templo reposan en tumbas de marmol todos los que fueron monarcas de la Francia. Los mercados de Paris son tambien dignos de ser vistos[5]. La moda de los pasajes, fuerte en Paris, mas que en parte alguna, embellece extraordinariamente la capital. Existe un gran numero y todos por la noche brillan como una ascua con su prodiga iluminacion de gas. La plaza del _Hotel-de-Ville_, celebre por el increible numero de ejecuciones que alli se han hecho, antes y despues de la revolucion, presenta el majestuoso palacio que la da nombre; palacio que puede considerarse como el cuartel general de todas las revoluciones. Alli estuvo el sanguinario tribunal de que fue presidente Robespierre, y alli se formo el gobierno provisional de 1848. Una de las mas bellas calles de Paris es la de la _Paz_, que desemboca en la plaza de _Vendome_, donde se levanta la altisima columna de hierro que sustenta a la estatua de Napoleon[6]. Merecen citarse tambien las calles de Richelieu, Vivienne, Saint-Denis, Chaussee-d'Antin, Saint-Martin, Rivoli, Sebastopol, y otras ciento, todas hermosas, rectas, largas, y aun _estrategicas_. Las obras del Louvre, hoy terminadas, y en las que en 1854 se trabajaba de dia y de noche, aturden y admiran. Los dos palacios de las Tullerias y el del Louvre reunidos, forman un todo que dificulto tenga igual. Aconsejo a los amantes de las artes que visiten los museos riquisimos del Louvre, de los que mas adelante me ocupo. En los Campos Eliseos, aparte de los infinitos espectaculos que alli se ofrecen, acaba de construir la competencia nacional, puesta frente a frente de la inglesa, un soberbio palacio de cristal, mejor dicho de piedra, para templo de la exposicion universal que debe verificarse en mayo de este mismo ano. El palacio es inmenso y magnifico, aunque de formas un tanto pesadas; riqueza y arte, nada se ha omitido. Los teatros de Paris, en numero de veinte y seis, estan constantemente llenos: aparte de ser mucha la aficion de los franceses hacia todo lo que distrae y entretiene, siquiera sea lo mas futil y ligero, hay en los teatros muy buenos actores, y en la capital un considerable numero de extranjeros que sin cesar se renuevan y acuden a todas partes. El teatro frances, situado al extremo de la calle de Richelieu, merece verse con preferencia a los demas porque embellece y honra su escena la celebre Rachel, reputada en toda Europa como la primera tragica de la epoca[7]. Ademas de contar el teatro con esta inspirada actriz, todo el cuadro de la compania es lo mas selecto de Francia, porque para ser actor de el se necesita haber adquirido muchos triunfos. La sala del teatro de la grande opera, la mas elegante y capaz de todas, no es ni con mucho tan bella y majestuosa como la de nuestro teatro Real; bien es cierto que el teatro de Oriente no tiene rival. En Paris hay teatros para todos los generos y publicos: teatro para la opera francesa, teatro para la opera italiana, teatro para la grande opera, para vaudeville, para la tragedia, para los furibundos melodramas de horca y cuchillo, para la buena comedia, para todo. Existe ademas un gran numero de teatros pequenos donde hacen sus habilidades los discipulos de Cagliostro, los Macallisters _et tutti quanti_. En el Hipodromo, proximo al arco de la Estrella, se parodiaban en 1854 las batallas de la guerra de Oriente, pero con suma precision y verdad. En los mismos Campos Eliseos, aparte de sus jardines, bosques y palacios, cuentanse innumerables cafes, fondas, salones de baile y todo lo que idearse puede: tambien adorna el citado paseo el Circo de la Emperatriz, de solida y esbelta construccion. Hay tambien muchas sociedades de baile donde las sueltas y alegres modistas danzan con los estudiantes. El salon de Santa Cecilia, situado en el Boulevard, es uno de los mejores asi como el de Barthelemy y Vauxhall. En materia de espectaculos de todo genero, Paris sobrepuja a todas las capitales de Europa, inclusa Londres: sabido es que los franceses aman lo ligero sobre todas las cosas. Mas tarde hablare del Paris moral. Paris tiene muchos y buenos templos, admirables paseos, riqueza de monumentos y grandes edificios: plazas portentosas y barrios elegantes como ciudades: teatros, carruajes, animacion, bullicio, grandeza. Ese es Paris tal como yo le vi, verdadero, atolondrador, entusiasta, portentoso. No se lo que he escrito porque lo hago sin orden. Apunto todo lo que mi memoria me va recordando. No pretendo en manera alguna haberlo dicho todo: Paris necesita un libro, estos son _recuerdos_. Continuemos. El Paris moral, del cual se ocupan muy poco los que le visitan una vez, es un Paris sombrio y terrible, digno de ser estudiado por un filosofo que pretenda conocer el porvenir de un pueblo. La sociedad francesa, merced a su educacion materialista, apenas cree otra cosa que en los goces materiales, que son como si dijeramos su dogma. Como el dinero sea el objeto del culto, la sociedad francesa, y en especial la de Paris, es presa del lucro, de la ganancia facil, inmediata, sea o no moral. La fuente de la riqueza es el trabajo: fuera de el se busca en Paris y se adquiere con los auxiliares que se ofrecen, ora la prostitucion ora el vicio. Los hombres, las mujeres, corren desatentados en confuso torbellino en busca del dinero, y un vertigo les empuja, una sed hidropica de oro los consume. Asi se encuentran otros muchos pueblos de Europa, proximos a un tempestuoso desquiciamiento que necesariamente ha de traer el agio de las bolsas. El feudalismo del dinero pesa hoy sobre los pueblos, mas terrible aun que el de la edad media; este oprimia a nombre de ciertos principios, que aunque ridiculos, tenian algo de noble y de grande en la forma; el de nuestros dias es miserable y torpe, no tiene mas lema ni escudo que el dinero, que es su religion, su politica, su moral, su blason, todo: el dinero, y nada mas que el dinero. Con el oprimen a las sociedades, imponen la ley a los gobiernos, hacen imposible la libertad: una docena de banqueros judios presta dinero a todos los gobiernos de la cristiana Europa; dan la ley a todas las bolsas, favorecen y estimulan la ambicion del dinero, a cualquier precio adquirido. La fiebre del oro encenaga las fuentes de la moralidad publica, y esclaviza a los pueblos, porque un pueblo corrompido no puede llegar a ser libre: sustituyen a Dios con el dinero, al que se da culto publico en todas partes y en especial en sus templos-bolsas. La revolucion, el dia en que pida cuentas, demolera hasta en sus cimientos las bolsas, y hara imposible el reinado del oro, el mas miserable de todos. Volviendo a Paris, del que una digresion casi involuntaria me ha separado, en la capital de Francia, es donde recibe mas culto que en parte alguna del mundo el dinero; alli se santifican todos los medios para adquirirlo, alli ese ardiente deseo habita los corazones, alli es absolutamente necesario adquirir dinero, y el que no lo alcanza es considerado como hombre sin talento, ies horroroso! La sociedad francesa corre presurosa a un abismo. Un gobierno que fecunde los manantiales de la moralidad publica con buenas leyes y con ejemplos, que mate el agio, que ennoblezca el trabajo, que predique la augusta santidad de las modestas fortunas del pueblo, noblemente adquiridas con el sudor de la frente, detendria quiza la catastrofe que nos amenaza. Un gobierno libre conoce, interviene, examina todo, se da trasparencia a los actos todos; la discusion y la publicidad liberrimas matan esas secretas miserias que componen la vida de los agiotistas; con un gobierno libre, se pregonan y anatematizan todas las concusiones; la libertad ocupa los animos en cosas elevadas, hace vivir a los ciudadanos en una esfera de aspiraciones nobles, de sentimientos grandes. Al estudiar las estadisticas se ve que la corrupcion se propaga rapidamente en Paris, y a la manera de una asquerosa lepra, que amenaza consumir el cuerpo social. En Paris apenas existe la familia, y sin esta la sociedad no es posible: los hoteles y los restaurants son los que reunen en su mayor parte a los habitantes de la capital a la hora de la comida: una gran parte de la poblacion de Paris come todo el ano fuera de su casa, y careciendo de hogar, santuario de las afecciones, se disuelve en la calle. Puede asegurarse que casi la mitad de la poblacion de Paris come fuera de su casa todo el ano. ?Como se forman los vinculos santos de amor que deben unir a los individuos de una misma familia, a los ramos de un mismo arbol? Imposible: imposible la educacion de los hijos, que se perfecciona en casa, al calor del hogar; imposibles las afecciones que nacen, crecen, se desarrollan y viven dentro de casa, y solo alli; imposible la familia, que se dispersa y vive en la calle, y siendo imposible la familia, imposible es tambien la sociedad; y esto es lo que sucede en Paris, esto es lo que yo he visto, estas son las costumbres sociales de la capital de Francia, que muchos presencian sin pararse a deducir consecuencias; esto es lo que ven todos los extranjeros. Meditese bien sobre su significacion; esto es importante, por eso lo deduzco y apunto. En Paris se compran y se venden facilmente las afecciones, se trafica con todo, y el culto unico y universal es el que se consagra al dinero. Todos los dias se registran procesos escandalosos capaces de desconsolar al filosofo que menos crea en la perfectibilidad del humano linaje; se suceden unas a otras las bancarrotas que ponen en desolacion a las familias y asustan al observador; los suicidios se repiten con una tremenda frecuencia que pone susto en el alma: los tribunales se ocupan casi sin tregua en conocer asuntos infamantes que reprueba toda moral, por poco solida que sea: y todos estos actos que acabo de enunciar pasan a la luz del dia y se registran en las estadisticas: ?quien sera capaz de ocuparse de las acciones que no se juzgan, de las escenas secretas que desgarran el alma todos los dias en el interior de las familias? Si se estudian las estadisticas de la vida moral de Paris se ve que las cifras desconsoladoras y terribles se aumentan cada ano: los matrimonios deshechos, los suicidios, las nuevas casas de juego, las grandes fortunas que se desploman, las aterradoras miserias que aparecen, los procesos de los tribunales que se duplican, las casas de correccion que se llenan, en una palabra, los datos que cada ano se publican referentes al estado moral de la sociedad de Paris, son bastantes para desalentar el animo y casi postrar la fe en el progreso. Este es el Paris moral que nosotros hemos visto, y apartandonos de tan triste cuadro, vamos a continuar nuestra visita a traves de sus principales monumentos y de su fisonomia material, animada y brillante en sumo grado. Las iglesias mas notables que yo he visitado en Paris, son la Catedral, San Sulpicio, la Magdalena, San Germain l'Auxerrois, la Santa Capilla, San Vicente de Paul, San Esteban del Monte, y Santa Clotilde. La Magdalena, de la que en otro lugar me ocupo ligeramente, es un lindisimo edificio artistico, que presenta sus cuatro fachadas elegantes, con su respectivo orden cada una de columnas corintias; es un monumento esbelto y airoso, que semeja un templo griego, un liceo, una academia. El interior corresponde a la que anuncia su gallarda presencia de fuera, y participa tambien del gusto poco cristiano de su fachada. En el cuadro del altar mayor aparece Napoleon, a quien nosotros no teniamos noticia de que se hubiera canonizado: bien es verdad que tambien le hemos visto en Milan, coronando una de las elegantes agujas de su magnifica catedral. Notre-Dame, de la cual tambien hablamos en otro lugar, es un imponente y majestuoso templo, donde hacen actualmente reparaciones barbaras que desfiguran su venerable fisonomia. Tambien la iglesia de San Sulpicio merece ser vista. La iglesia de San Esteban del Monte, cuyo magnifico interior sorprende por su elegancia arquitectural y su gusto y severo estilo, ha sido teatro ultimamente de un gran crimen que puso en conmocion a todo Paris. Dentro de esta iglesia el asesino Verge sepulto un cuchillo en el corazon del venerable arzobispo de Paris Monsenor Sibour. San Germain l'Auxerrois merece tambien la visita del viajero; su elegante construccion, aunque de formas un tanto aplastadas, sus estilos diferentes que constituyen un conjunto bizarro, su belleza interior, forman un todo muy bueno y hacen de San Germain una de las mas hermosas iglesias de Paris. San Vicente de Paul, con su elegante y airoso portico de columnas, sus dos torres, y su cuerpo principal tan gallardo, llama tambien la atencion del que busca el arte y el gusto monumental: el interior es severo y religioso. La Santa Capilla, tocando con el Palacio de Justicia, es un prodigio de arte: de formas airosas y orientales, de pureza de lineas, de severidad arquitectural. La ligera y graciosa torre que se levanta como una corona, seria doblemente bella si los modernos, que pretenden adornarlo todo, no la hubieran desfigurado convirtiendola en un objeto de quincalleria, tantos son los dorados con que la han vestido. De todos modos, el viajero no puede dispensarse de visitar el templo; es magnifico y venerable. Prescindo aqui de su historia porque no es ese mi objeto en este lugar. Santa Clotilde, situada del otro lado del Sena, es una verdadera joya: al observar su juventud, escrita en su construccion, se experimenta un sentimiento de asombro. En nuestro siglo que marcha tan aprisa, y en esta epoca en que las construcciones para ser buenas han de exigir poco tiempo, se ha levantado en Santa Clotilde un templo gotico puro, sin mezcla de gustos ni estilos. Es una iglesia bellisima y digna de ser vista: acaba de ser terminada y entregada al culto publico. Delante de su elegante fachada principal, se extiende una espaciosa plaza sembrada de jardines, que embellece el cuadro. El verdadero monumento que cuenta hoy Paris, es el Louvre, unido como esta ya a las Tullerias. Parece mentira que en este siglo ligero que tan aprisa marcha, sin detenerse jamas en obras de larga duracion, hayan podido verificarse y en tan corto plazo las obras colosales del Louvre. Ya se ha unido con las Tullerias, y forma un todo sin rival: la gran plaza del Carrousel, portentosamente admirable, es quiza la mas imponente de Europa: el arte, del cual se prescinde con sobrada frecuencia en las modernas construcciones, brilla majestuoso en las obras increibles del Louvre: los buenos arquitectos italianos y franceses que han dirijido los trabajos, han levantado un templo glorioso para el arte: las formas, el gusto arquitectural, las buenas tradiciones conservadas, la severidad de los estilos, la lujosa construccion, el aire imponente que respira, todo el conjunto asi como los detalles, sorprenden y admiran. Digna de aplauso es la constancia con que el actual primer magistrado de la Francia ha emprendido y terminado tan gigantescas obras. Aconsejo a los que visitan Paris que se detengan con frecuencia delante del Louvre, hay mucho que estudiar, hay mucho que admirar. Tambien merecen una visita especial y detenida los ricos museos que embellecen el interior, en particular los de pintura y escultura. Este ultimo, bien ordenado y bastante rico, contiene entre otras obras admirables las estatuas griegas del Gladiador y de la Venus, que llenan de asombro el animo y hacen la apologia de la Grecia artistica: imposible cosa mas admirable, son modelos, son obras eternas, son prodigios de arte. El museo de pinturas, donde brillan las diferentes escuelas que conocemos, reclama muchas visitas de todo aquel que ama el noble arte de Rafael y Murillo. La escuela mas rica que se ostenta en las galerias del Louvre es la flamenca, con sus pleyadas brillantes de inspirados artistas, con sus lienzos animados. La escuela italiana, poderosamente esplendida, luce tambien en el Louvre con toda su pompa: en el salon cuadrado, el mas rico de todos, se leen al pie de lienzos sin rival, las ilustres rubricas de Rafael, Ticiano, Rubens, Pablo Verones, Tintoreto, Leonardo de Vinci, y Murillo, que en medio de aquellos hijos del genio, proclama con dos inmortales Virgenes la pujanza de la escuela espanola, que tambien brilla con todo su valiente esplendor en los salones del Louvre. La escuela francesa, mas rica alli que en ningun otro museo, cuenta tambien con las principales obras de sus inspirados maestros: en resumen, el que visita Paris, no puede dispensarse en modo alguno de ver los museos del Louvre. Los teatros de Paris, estudiados con detencion, contristan profundamente el animo: la moral publica sale eternamente mal parada: es sumamente dificil asistir a la representacion de una comedia en la cual no haya una mujer que engana a su marido, es un detalle casi indispensable. Verdad es que el escritor dramatico que vive en Paris, que estudia la sociedad y la traduce en la escena, no encuentra a todas horas nobles tipos que retratar ... pero de todos modos las formas del dialogo, el publico espanol, el publico ingles, no las puede aceptar nunca. En Espana comprendemos de otro modo el teatro, sera sin duda porque nuestra familia es otra. Esto por lo que hace al teatro moralmente considerado: si hablamos de sus salas y orquestas nada bueno podemos apuntar, absolutamente nada; en todo Paris, no hay un gran teatro, ni uno; orquestas, solo pueden oirse las de la Opera, que es magnifica, y las de los Italianos y Opera-Comica; las demas son orquestas de provincia. Las formas del dialogo, un tanto desenvueltas y libres, contribuyen tambien a la impresion de disgusto que producen las citadas comedias en el animo del que esta acostumbrado a una literatura dramatica digna y moral, que sin ser fanatica ni supersticiosa, respeta siempre la moral, ensena maximas consoladoras, ofrece tipos nobles, y no ofende jamas el pudor de las madres ni de las hijas. El estudio mas consolador que yo he hecho en Paris ha sido el de la lectura diaria de la seccion de _perdidas_ que contienen los periodicos. El alma descansa y se regocija leyendo como yo he leido todos los dias los anuncios que hacen las personas pobres de haber encontrado braceletes de oro, billetes de banco, alhajas preciosas, y lo que es mas aun, monederos y bolsillos con cantidades respetables en metalico: lo publican para que llegue a conocimiento de sus duenos y pasen a recojerlos. iEs admirable, es magnifico, es consolador! Ejemplos como los que cito se ven todos los dias, y los que les dan en general, son personas que carecen de todo recurso, pobres trabajadores, desgraciados. iMagnifico! iyo recojo este dato con mucho placer en mi libro! ies un dato consolador! El alumbrado publico de Paris deja mucho que desear y esta muy lejos de corresponder a la grandeza de la capital. El que quiera persuadirse de la verdad de esta asercion, que se pasee un domingo por Paris despues de la una de la noche, o cualquiera otro dia de la semana. Hay mas faroles en las tiendas que en la calle: esto sucede en el mismo boulevard: tan luego como se cierran las tiendas y hoteles que tienen alumbrado, las calles de Paris se ofrecen un tanto oscuras porque de farol a farol hay una gran distancia, y la luz llega con mucha dificultad. Las calles de Richelieu, Vivienne, Montmartre y otras ciento, tienen, despues de las doce de la noche, una luz dudosa y opaca; esta es la verdad. Continuemos nuestro paseo por la gran ciudad. La fisonomia de Paris cambia todos los dias, hermoseandose; el que hace seis anos visito sus monumentos y sus calles, encuentra hoy tantas reformas y novedades, que apenas puede reconocerle. Aparte de los trabajos colosales del Louvre, que la imaginacion no acierta a comprender hayan sido ejecutados en tan corto plazo, la calle de Rivoli, majestuosa y soberbia, viene a aumentar la admiracion del viajero. En todos los barrios de la gran capital, se han derribado centenares de casas miserables, sobre cuyas ruinas se levantan hoy palacios y elegantes edificios. Las obras del mercado de los granos, delante de la iglesia de San Eustaquio, sitio que afeaba Paris, se han realizado en breve termino, y hoy existen magnificos mercados. El boulevard de Sebastopol, obra que en cualquiera otro pais hubiera durado ocho o diez anos, esta proximo a terminarse del todo, embelleciendo mas y mas Paris. El Bois de Boulogne, los Campos Eliseos, los barrios todos han cambiado de aspecto: el Paris del ano 40 desaparece completamente para dar lugar a una nueva ciudad. El que se propone estudiar en Paris tiene mas medios que en parte alguna del mundo, y por teatros de observacion provechosa y util, tiene, ademas de sus bibliotecas, periodicos, teatros y academias, tiene, decimos, el boulevard, libro de mil capitulos de profunda ensenanza, tiene los barrios de los obreros, los de la aristocracia, los del comercio, los de los desgraciados, el curiosisimo de los traperos: las estadisticas, el alta y baja de la bolsa, las oscilaciones de la politica europea, el vuelo de los periodicos, el tumultuoso estruendo de sus orquestas y bullentes placeres: la tremenda soledad de la desgracia y la miseria, las grandes fortunas pasando al lado de las heroicas y sufridas desgracias, el volcanico y abrasador placer que bulle agitado por todas partes y que grita sin tregua para que no se oiga la desentonada voz de la desgracia: los contrastes mas tremendos, las ruinas y las miserias, la gloria y el dinero: la calma mas perfecta, siempre pronta a convertirse en furiosa tempestad, el oscuro porvenir y el incierto presente: la creencia y la fe al lado del escepticismo y la burla: lo grande mezclado con lo pequeno, todos los contrastes, enfin, todos. Ningun estudio mas provechoso, ninguna ensenanza mas util que la que se adquiere estudiando esa ciudad monstruo que se llama Paris. Entre los paseos deliciosos de Paris, descuella en primer termino el Bois de Boulogne, el sitio de recreo mas admirable que capital alguna de Europa puede ofrecer. Sus frondosas calles de arboles cortados con el arte mas acabado, sus lagos y cascadas, sus praderas deliciosas, sus jardines y artisticos bosquecillos componen un conjunto tan alegre y risueno, tan bello y elegante, que cualquier pintor delicado no podra menos de contemplar absorto y complacido, sus proporciones, sus cuadros, sus luces y sombras, su poesia, enfin. Dentro de su prodigiosa extension se ostenta con el lujo de una primavera privilegiada, el soberbio _Pre Catelan_, deliciosisimo sitio de recreo que reune la mas rica y variada coleccion de flores de Europa. Las fiestas de noche que alli se dan en medio del incendio de luces con que brillan, semejan un cuento de hadas: sus orquestas y teatros, entre los que ocupa el primer lugar el llamado de las flores, por serlo asi en realidad: sus canales y puentes, sus montanitas y cascadas, le convierten en un jardin encantador. Al Bois de Boulogne acuden en numero fabuloso los carruajes mas elegantes de Paris, y la multitud se pasea y se esparce complacida en medio de su grandeza. En el Bois de Boulogne existen ademas otros varios jardines; hay restaurants, casas suizas, cafes, etc., etc. Al lado de la gran cascada se extiende la llanura de _Longchamps_, donde tienen lugar las carreras de caballos. Las lineas de omnibus que recorren Paris en todas direcciones pasan de treinta, todas cuentan un crecido numero de carruajes y prestan un gran servicio al publico ademas de animar la capital con su movimiento y su vida. La tarifa de sus precios es lo mas comodo imaginable; por tres sueldos en la imperial y seis dentro del omnibus, se recorre toda una linea, que generalmente se compone de una gran distancia cruzando Paris de un extremo a otro. Los coches de plaza, regidos desde el ultimo mes de agosto por una nueva tarifa, ofrecen tambien en su bien entendido servicio cuantas comodidades pueden apetecerse: su numero es grande, sus estaciones se reparten por toda la capital; asi es que el viajero encuentra tan luego como lo desea un carruaje a su servicio. Entre los coches de propiedad particular, las lineas de omnibus, las empresas de coches de plaza, carros y vehiculos de toda especie, el numero de carruajes que circula por el interior de Paris se eleva al fabuloso de ciento setenta mil. Segun la nueva tarifa puede tomarse actualmente un carruaje por minutos, no teniendo obligacion de pagar como antes una hora, sino el tiempo empleado; cada carruaje tiene un reloj fijo para indicar el momento en que se toma. Los alrededores de la colosal metropoli son tambien dignos de ser visitados por mas de un concepto. Aparte del esmero y gusto con que esta cultivada la campina, amenizan y hermosean sus terminos los muchos y alegres pueblos que aparecen por todas partes. Como las comunicaciones son tan faciles, merced a los caminos de hierro, el extranjero que desea estudiar y conocer los alrededores de Paris puede conseguir su objeto en pocos dias. En el embarcadero de la calle de San Lazaro encontrara de cuarto en cuarto de hora trenes que le conduciran a _Asnieres, Ville d'Avray, Sevres, Versailles, San Cloud, San Germain_, por precios sumamente comodos. En la misma estacion de la calle de San Lazaro hay una linea ferrea para visitar _Passy_ y _Auteuil_, pasando por _Batignoles, Courcelles, Porte Maillot_ y _Bois de Boulogne_. Dirigiendose el extranjero al camino de hierro del Norte, puede tambien visitar en media hora tres deliciosos pueblos, entre los que descuella por su belleza Enghien, con su tranquilo lago, que cercan lindisimas casas de campo. A cualquier punto que el viajero se dirija y cualquiera que sea la direccion de sus excursiones, tiene la seguridad de encontrar cafes, hoteles y restaurants en abundancia. Como tanto se han impulsado en estos ultimos anos los trabajos de las lineas ferreas de Francia, Paris esta en comunicacion instantanea con todas las capitales de Europa, asi es que diariamente llegan en gran numero los viajeros que de todas las partes del mundo vienen a visitarle. El numero de extranjeros que afluye de todas las partes de la tierra se eleva a una cifra verdaderamente increible, y en Paris, moderna Babilonia, oyense hablar todas las lenguas y se ven todos los trajes. Las carceles de Paris que hace muy pocos anos dejaban mucho que desear, han mejorado bastante su sistema y organizacion, y hoy, aunque no pueden servir de modelo, valen ciertamente una visita detenida cuando se pretende aprender comparando. Las estaciones de las lineas ferreas, edificios que tienen para mi mas importancia que cualquiera otro establecimiento publico, por su alta significacion en la cruzada santa de las ideas, que ellos trasmiten a los pueblos, haciendolos conocer entre si, son verdaderos palacios en Paris. Las de _Strasbourg_ y _Lyon_, la del _Norte_ y la de la calle de _San Lazaro,_ todas son espaciosas y grandes, todas hermosean Paris y todas le animan, depositando en la gran ciudad todos los dias innumerables viajeros que de todas las naciones conocidas se presentan impacientes de conocerla gran metropoli: el movimiento es inmenso. Las bibliotecas publicas con que cuenta Paris son muchas y notables, mereciendo ser citadas la Imperial de la calle Richelieu, la del Instituto, Escuela de medicina, Santa Genoveva, Louvre y otras varias. La prensa periodica de Paris, que desde el advenimiento de Luis Napoleon esta regida por leyes restrictivas que hacen muy dificil su existencia, apenas merece mencionarse, contandose unicamente periodicos literarios de algun valor y vida propia, uno de cuyos organos principales es el _Figaro,_ redactado por escritores de verdadero ingenio. Los jardines publicos donde tan alegremente se baila en el verano, asi como los salones de conciertos, reunen en sus fiestas un gran numero de extranjeros, que avidos corren tras el bullicio y el placer que Paris ofrece en una copa de oro siempre llena. Los jardines de _Mabille_ y _Chateau des Fleurs_, las fiestas de noche del _Pre Catelan_, los conciertos que dirije _Musard_ son otros tantos centros de animacion y movimiento que ninguna ciudad en el mundo presenta como Paris, Roma moderna. Todo lo que halaga los sentidos, cuanto puede satisfacer la vista, el refinamiento mas acabado, en fin, de los placeres todos, bulle y se ostenta por todas partes y bajo todas formas en esa ciudad soberbia que aventaja en corrupcion como en grandeza a todas las capitales. En Paris se satisfacen todos los gustos, todos los deseos, porque se da culto al placer y se ha estudiado hasta la perfeccion la manera de aturdirse en lo frivolo. Los cafes y restaurants de Paris no pueden contarse, tan fabuloso es su numero. Al notar la afluencia tumultuosa que se disputa la entrada en los citados sitios, diriase que Paris come en la calle, que la familia no existe: y a la verdad que no seria muy aventurada semejante asercion; pues todo pensador que estudie la familia en Paris estamos seguros que se desconsolara profundamente. El soplo de duda con que los enciclopedistas empanaron las creencias todas, el tremendo ridiculo con que agobiaron el matrimonio, han hecho profundamente escepticos a los franceses, que creyendo en la soberana fuerza del dinero, apenas sospechan en la mujer, la madre, la esposa, la companera. Otra costumbre hay en Paris y en toda la Francia en general que no dudamos calificar de barbara y cruel: nos referimos a la ceremonia de acompanar al cementerio el mas proximo pariente del finado. Es ciertamente terrible y da lugar a sospechar falta de afecciones; marchan a pie detras del convoy funebre que guarda una persona adorada, a otra que le fue inmediata y querida: ninguna ley, ninguna costumbre del mundo pueden obligar al corazon a que se quiebre y se rompa en tan tremenda prueba; jamas el alma apasionada podra prestarse a un suplicio tan duro. Marchar a pie a la ultima morada conduciendo un ser amado, y ofreciendo su dolor al publico indiferente en tan solemne trance, es una terrible lucha que necesariamente ha de producir, o una muerte al alma, o una indiferencia glacial: no hay medio. Y haciendo aqui un punto final, miremos otra fisonomia de Paris que sea mas consoladora y alegre; visitemos esos sitios que la revolucion gloriosa del 93 ha hecho celebres e inmortales. Aqui se reunia la Convencion: Luis XVI paso por esta calle al dirigirse a la guillotina: desde aqui alcanzo la plaza de la Bastilla, donde el pueblo desplego su omnipotencia; esta casa que sale a nuestro paso cobijo a Mirabeau, palanca poderosa de la revolucion que trabajo en pro de sus triunfos mas de lo que el suponia; aqui vivio Marat; Camille Desmoulins sono tiernas escenas de amor al lado de su amada Lucila en el cuarto que estamos visitando; en este palacio de la plaza de la Greve, se reunia el tribunal que presidio Robespierre; he aqui la morada de Danton; miremos en nuestro derredor al pueblo que nos cerca, es el mismo que con el pendon de la libertad por guia ha paseado la Europa; estos que nos rodean son los del ano 30, los de las jornadas del 48; aqui se resuelven hoy todas las cuestiones de Europa; Paris es en nuestros dias la capital del mundo; aqui vive el secreto del porvenir: Voltaire vivio en la casa que ahora contemplamos; mirad esa modesta vivienda que cobijo a Rousseau; el arte habita hoy esta metropoli; Rossini y Meyerbeer, Verdi y Auber, los poetas y los filosofos, los artistas y los politicos, toda la aristocracia europea del talento, pasa a nuestro lado; los monumentos nos cercan, la actividad nos aturde. ?Donde van tan precipitados esos miles de carruajes que se atropellan en tumulto los unos tras los otros? ?Por que tanto ruido, tanta alegria? ?Donde esta Dios? ?le habeis visto en Paris?... Y las estadisticas de los tribunales, ?las habeis consultado con detencion? ? Visitais la _Morgue_ y la buhardilla del obrero al salir de la Opera o de casa de Vachette? ?Ois como hablan todas las lenguas a vuestro lado? ?Habeis entrado en los templos de todos los cultos que alli viven? ?Por que esa fiebre que agita Paris? ? No es verdad que la gloria tiene tambien alli su asiento? iAh! ciudad encantada y deliciosa! yo te aclamo y te conjuro a la vez; tu me das alegrias bullentes, delicias al espiritu y dolores a la reflexion! Tu eres una y multiple, tu eres un monstruo y una joya: en ti se estudia y se aprende, tu eres un libro colosal, yo quiero vivir contigo, yo quiero leerte, yo quiero verte acostar y levantarte, yo quiero estar cerca de ti. Aunque el lector lo sienta como yo, es preciso abandonar Paris: siguiendo mi itinerario hemos visitado Bayona, Burdeos, y la gran ciudad: ahora, continuaremos nuestra corta expedicion por Francia y acto continuo nos trasladaremos a la patria de Guillermo Tell. Habiendo hecho ya una ligera mencion de Burdeos y Bayona, apuntare algunos detalles antes de terminar el capitulo de Francia, sobre algunas otras ciudades de la misma nacion, que he visitado. Lyon es importante por su floreciente industria: mucho movimiento: algunas calles elegantes, hoteles regulares, buenos paseos y edificios: recuerdos historicos de interes. Marsella, fisonomia animada y bulliciosa, muy concurrido puerto de mar, lineas ferreas de pujante vida, edificios modernos de importancia, buenos hoteles, elegantes tiendas, amenos alrededores. Lyon, Burdeos, Marsella, Estrasburgo, son sin duda alguna las principales ciudades de Francia: las de segundo y tercer orden que conozco no valen en verdad una descripcion separada, a no ser Narbona, que por lo pobre y mezquina, ni puede compararse con la mas desvalida de nuestra Espana: en Narbona se carece de todo, es una aldea grande; y bueno es dejar sentado, para los que sospechan que la Francia es Paris, que pueden contarse otras varias ciudades que en nada aventajan a Narbona. Yo no extrano que asi sea: todas las naciones del mundo estan aun en via de progreso: en Francia, como en todas partes, existen todavia ciudades antiguas que no han sido mejoradas: hago mencion de estas ciudades atrasadas para contestar a los que conociendo solamente Paris, se atreven a afirmar que la nacion toda se encuentra en un estado perfecto de mejoras y adelantos. Por lo demas, esta es la Francia que yo he visto: este es el Paris que conozco, el Paris que he visitado detenidamente cinco veces con objeto de estudiarle. El lector, mal que le pese abandonar la opulenta metropoli que se llama Paris, se viene conmigo a visitar otros paises, a contemplar otras bellezas. El sitio donde ahora nos dirijimos, es sobradamente pintoresco para excitar el interes y la curiosidad: vamos a trasladarnos a la renombrada y poetica Suiza, al suelo donde vive la libertad, a la patria de Guillermo Tell. Alli la naturaleza desplega cuadros tranquilos y admirables: alli tiene grandes escenas que copiar el pintor, alli tiene consoladoras reflexiones que recojer el estadista: en marcha. La bellisima estacion del camino de hierro de Estrasburgo, de la cual he hecho ya mencion, fue mi punto de partida. Como desde Bayona a Burdeos, tome asiento de primera clase en el tren del correo, que sale a las ocho de la noche. De Paris a Basilea, que es la primera ciudad de Suiza, entrando por Estrasburgo, hay una distancia de ciento cuarenta leguas, que recorri en el brevisimo tiempo de diez y seis horas, con la mayor comodidad, y sin el mas ligero accidente, pues el camino de hierro de que hablo es quiza el mejor de la Francia. Es ciertamente prodigioso y admirable el vuelo de las vias ferreas. El dia cinco de noviembre, a las ocho de la noche, estaba yo en Paris; el dia seis, es decir el siguiente, a las doce de la manana, almorce en Basilea, Suiza. Esto no necesita comentarios; con nada se recompensa tal manera de viajar. Carruajes magnificos, elegantes y mullidos, de ocho asientos, donde cojen doce, lo que permite un gran desahogo, tubos de hierro, llenos de agua caliente, perfectamente forrados, se renuevan en cada estacion. Puestos a lo largo, sobre la alfombra de los carruajes, sirven para apoyar los pies, y conservar un grato calor durante la travesia. El servicio de toda la linea no deja nada que desear. La campina desde Paris hasta la frontera suiza, con mucho esmero cultivada, palmo a palmo. Cerca de los limites de Francia, se asienta la ciudad de Estrasburgo, patria del inmortal Guttemberg, que sin pensarlo emancipo la humanidad. Estrasburgo es una ciudad rica y populosa, con su celebrada catedral y su torre dificil; hay buenos hoteles. En este punto se descansa un cuarto de hora; los viajeros, y los equipajes que siguen a Suiza, se trasladan a otro tren. De Paris a Basilea, la Champagne, admirable y rica, y Nancy, ciudad importante. A las ocho de la manana, doce horas justas despues de haber salido de Paris, parti de Estrasburgo, entrando en Basilea a las cuatro horas. De Estrasburgo a Basilea, los Vosges, deliciosas montanas; la Alsacia, castillos, ruinas goticas, monasterios, capillas: Mulhouse, industria floreciente y paisajes alegres y variados. Al entrar en Suiza, empieza a disfrutarse ya de la libertad de aquel pais. Nadie me pidio el pasaporte, nadie me dijo una palabra, ni registro mis cofres persona alguna. La decoracion de la naturaleza cambia de repente al entrar en Suiza. Vamos a Basilea. #SUIZA.# El que ha visitado nuestras Provincias Vascongadas, tiene una idea muy aproximada ya de la pintoresca Suiza. Lagos numerosos, interminables cordilleras de montanas, caprichosamente cortadas, valles por todas partes de eterna verdura, praderas espaciosas y torrentes artisticos, cascadas, y bosques de arboles, paisajes risuenos sembrados de elegantes y ligeras quintas esparcidas por todo el pais: los historicos Alpes coronados de blanquisima nieve, la limpidez de los rios que corren por su centro; todos estos accidentes bellisimos que la naturaleza ofrece por todas partes en Suiza, forman un conjunto delicioso, origen de las seductoras descripciones que en tantos libros se encuentran de ella. Viendola con alguna detencion, se comprende que haya sido teatro fecundo de admirables escenas para los pintores. Basilea, situada a corta distancia de la frontera de Francia, que concluye en el pueblecito de San Luis, es la primera poblacion importante que se encuentra en la antigua Helvecia. Celebre en lo antiguo, por haberse celebrado en su recinto dos concilios ecumenicos, y por haber sido cuna de muchos hombres notables, se ofrecio a mi recuerdo con mas interes del que en efecto dispierta en el animo del viajero. Una de las principales bellezas que tiene para mi Basilea, es el celebrado Rin, rio, que como elegantemente dice madame de Stael, semeja el genio tutelar de la Alemania, con sus ondas puras, rapidas, majestuosas, como la vida de un antiguo heroe. El Rin efectivamente es magnifico, parece inalterable, a juzgar por la eterna serenidad de sus cristales. Los sitios que el recorre participan de su quietud. En Basilea, punto en que le vi por primera vez, se presenta tranquilo, e imponente por su grandeza. Corre silencioso a los pies de la catedral, y a la izquierda se pierde en lontananza, como una inmensa sabana de luz: a la entrada de la ciudad hay un larguisimo puente que salva toda la anchura del rio. La catedral de Basilea, situada en la plaza del Mercado, merece visitarse bajo diferentes aspectos. Su arquitectura es gotica, y por lo tanto notable y digna de verse. Consta de tres naves: en su sacristia actual, se celebro el famoso concilio, en el cual fue destronado el papa Eugenio IV. La tumba del famoso filosofo Erasmo, autor del _Elogio de la Locura_, se encuentra dentro de la misma iglesia. Apenas llegue a Basilea, hice lo que en las demas ciudades que visito por vez primera: me lanzo a la calle para ver lo que haya digno de atencion. Para llegar a la Catedral me condujo la casualidad por la plaza del Mercado, y la impresion que me causo oir el detestable aleman que en dicho punto se habla, no podre describirla; solo recuerdo perfectamente que es tan aspero y gutural como la musica mas destemplada y ronca. Basilea es una de las ciudades mas ricas de Suiza; sus relaciones comerciales, y su proxima situacion a la Francia, la dan mucha importancia. La ciudad tiene algunos edificios notables: la construccion de las casas, diferente de la de los demas paises, y especial de la Suiza, es muy digna de atencion[8]. La madera, abundantisima y excelente, puesta alli por todas partes por la mano sabia de la Providencia, en compensacion de las nieves y los hielos que hacen tan frio el pais, es el elemento principal de la edificacion. Esbeltas y graciosas son efectivamente todas las casas; con sus lienzos de incrustaciones en madera, pulida y habilmente trabajada, ofrecen un espectaculo tan nuevo como curioso. Limpias y brillantes lucen a los rayos del sol, porque con el frio y la nieve la madera conserva eternamente su tersura y solidez, sin que jamas suceda lo que en los paises meridionales que hacen de la madera un facil combustible, volviendolas el calor esponjosas y dispuestas siempre a inflamarse. El frio de quince grados bajo cero que se experimenta en algunos cantones, como el de Berna, ha hecho sabios a los indigenas en materia de precauciones contra su rigor. Es de notar la costumbre acertadisima de colocar dobles puertas en todas las habitaciones de las casas; cada una se abre y se cierra en sentido inverso. Como la madera es tan solida, y no esta sujeta a las influencias atmosfericas, que pueden aumentar o disminuir su volumen, ajustan hermeticamente, haciendo imposible la entrada de la mas insignificante columna de aire. Con las ventanas sucede lo mismo. Las componen dobles vidrieras que abrigan mucho las habitaciones, porque son impenetrables a la temperatura de fuera. Los poeles, estufas que yo llamare, son unos aparatos admirablemente dispuestos, que se encuentran en todas las casas de Suiza: cada dos habitaciones tiene regularmente un poele: fabricados con ladrillo, y muy bien preparados, se calientan por la manana, y templan la estancia para todo el dia: aproximando las manos a los azulejos limpisimos que forman su capa exterior se experimenta un gratisimo calor. En la Biblioteca de Basilea vi un ejemplar del _Elogio_, con notas marginales del mismo Erasmo, con dibujos de su amigo Holbein. En el Museo el retrato de Lutero, y el de Holbein. Para ir a Berna desde Basilea es preciso resignarse a la diligencia, pues el camino de hierro que ha de unir ambas ciudades, se encuentra solo en proyecto: felizmente la travesia se hace en doce horas, y con todas las comodidades posibles[9]. Lo primero que me ocurre consignar, es el admirable estado de las carreteras de Suiza. Sin ceder a ningunas de las mejores de Europa, las sobrepujan en numero. De Berna solamente, ciudad que solo cuenta treinta mil habitantes, parten diez y nueve carreteras, tan solidas, tan lisas, tan cuidadas, tan bellas, que nada dejan que desear. Admira doblemente semejante estado de las vias publicas, recordando que el pais, subdividido en tantos gobiernos como cantones, y pobre como es, apenas se comprende quien y como las ha hecho. Hay verdadera profusion de carreteras, lujo de comunicaciones, todas buenas: los hilos electricos cruzan la Suiza entera en todas direcciones. Caminos de hierro desde Basilea a Estrasburgo, Paris, Francfort, Berna. Durante los meses de febrero y marzo, en los que todo el pais semeja una sabana sola con tres palmos de nieve, lo que hace el paisaje monotono, porque es el mismo en todas partes, las diligencias tienen la originalidad de rodar sin ruedas, y con gran velocidad. Unos trineos de madera, dispuestos en forma de cajas, reciben sobre si el carruaje, y los dos listones que forman su base, resbalan admirablemente bien sobre el pavimento, de nieve y hielo. Los caballos arrastran las diligencias con mas facilidad que si estuvieran armadas como en el resto del ano, con ruedas, y el movimiento es tan igual y tan suave como el de los caminos de hierro. A las ocho horas de haber salido de Basilea[10], entre en Berna, notando la extrana costumbre que tienen todos los mayorales de diligencias de la Suiza de tocar una corneta al entrar y salir en las poblaciones: hace muy buen efecto, porque todos ejecutan algun aire del pais que da mas suavidad al movimiento. Estamos en Berna. #BERNA.# La capital federal de la Suiza, banada por el rio Aar, que la cerca por todas partes, cuenta treinta mil almas de poblacion. El interior de la ciudad ofrece muy poco que observar: se compone de sesenta a ochenta calles solamente, tan uniformes y parecidas, que molesta y fatiga la monotonia de su conjunto: todas tienen soportales cubiertos, necesarios para la nieve. Entre los edificios mas principales de Berna, descuella la Catedral, que aunque pequena, es bella, porque es gotica. El ridiculo protestantismo, que blasona de liberal, y protector de las obras de la inteligencia, cuya omnimoda supremacia proclama, se ha ensanado estupidamente con todas las imagenes de santos tallados en piedra, que embellecian y decoraban todo el exterior de la catedral, dejando unicamente intacta una alegoria escrita en piedra, que corona la puerta principal de la iglesia, y sobre la cual se ven algunos papas que se han condenado por sus crimenes: he aqui el protestantismo, que en nombre de la libertad, mutila con la picota de la burla y la ignorancia, la riqueza arquitectural con que la estatuaria gotica bordaba las fachadas de los templos. Inutil pretension; el escarnio que pretendieron arrojar sobre el catolicismo, patrono de las artes, se volvio de rechazo contra ellos. Desfigurando la catedral como lo han hecho, dejan atras a las tribus de Atila, que se prosternaban llenas de entusiasmo delante de las maravillas del arte arquitectonico-cristiano. El palacio Erlack, que contiene la oficina del presidente de la confederacion, es otro edificio notable. El grande hospital, situado en una ancha calle, que puede llamarse plaza, merece ser visitado por mas de un concepto: el servicio interior no deja nada que desear: la belleza del edificio es digna del objeto a que esta destinado. El lema escrito sobre su puerta es magnifico, _Christo in Pauperibus_: es un modelo[11]. Sobre todos los edificios de Berna, sobresale por su hermosura y grandeza el nuevo palacio del Parlamento, recientemente terminado. Es una soberbia mole de piedra, de tres cuerpos, de esbelta arquitectura, gotica en su mayor parte: el interior corresponde a lo que desde fuera anuncia. No esta terminado completamente. Berna tiene universidad literaria a la cual concurren de 150 a 200 estudiantes por ano. A proposito de letras, placeme consignar que la Suiza tiene organizada la instruccion como ninguna nacion de Europa. Y seame permitido protestar que en esta asercion nada hay exagerado: tengo el habito de estudiar antes de emitir un juicio. He visto por mi mismo las universidades y escuelas de Suiza, casi en su mayor parte: he leido las estadisticas, he comparado, y encuentro que la Francia esta muy atras, sumamente rezagada, y a una larga distancia de la Suiza. Tan extendida esta la instruccion en la antigua Helvecia, que es sumamente dificil, sino imposible, encontrar un hombre del pueblo que no sepa leer y escribir. Casi todos, ademas de su lengua, hablan el frances en la Suiza alemana. Por su parte la Suiza francesa, con la ciudad de Ginebra a su cabeza, una de las mas avanzadas de Europa, no se queda detras. Bueno es apuntar aqui mismo una observacion digna, que en este momento se me ocurre. La instruccion en Francia, y en otros paises, ha servido para aumentar la cifra de las estadisticas criminales, por estar mal dirigida: en Suiza sucede lo contrario. En el momento en que escribo estas lineas, recuerdo que hace mas de medio ano que estoy en Berna, ciudad de treinta mil habitantes. Este numero de personas, en el plazo de seis meses, dia por dia, no han visto cometer ni siquiera un robo, ni un asesinato, ni una herida, ni una disputa. Esta reflexion aislada y sin comentarios, habla muy alto: agreguemos otra que aumenta su importancia. El proletarismo es la plaga social de Suiza, abundan por todas partes los mendigos.... La pobreza y la instruccion ?no engendrarian por todas partes desbordamientos sociales? estudien los politicos miopes sobre este contraste. No sucede asi en Francia; alli el pueblo es bastantemente grosero, literariamente hablando; tiene un barniz de cortesania que esta en la sangre, pero lee y escribe en corto numero y con dificultad. Los alrededores de Berna son, como toda la Suiza, admirables: praderas de eterna verdura, cascadas, torrentes, montanas, casas de campo. Las carreteras, a nivel de las mejores de Europa, se ofrecen en abundancia por todas partes, con una verdadera prodigalidad. Hay en Suiza, volviendo a la instruccion publica, el fabuloso numero de cinco mil quinientas escuelas, a las que acuden cuatrocientos mil discipulos. Estas dos cifras, teniendo en cuenta que la poblacion de toda la Suiza se compone solamente de dos y medio millones de habitantes, habla con incontestable elocuencia en pro del estado intelectual del pais. Los establecimientos penales de Berna se hallan muy bien organizados: tanto los hombres como las mujeres de las prisiones, son empleados con especialidad en los trabajos del campo. En Suiza existe la verdadera libertad politica a que aspiran en vano las demas naciones. La accion del gobierno, que en todos los paises se siente a todas horas y en todas las operaciones, no interviene en los habitos del pueblo suizo. En ninguna parte se encuentra un soldado; los agentes de policia en corto numero, tolerantes y humildes, en contraste con los de otras naciones, apenas se dejan ver, absteniendose muy bien de practicar esa serie de ataques a la libertad individual que parece constituir su principal instituto en ciertos paises. Los agentes del poder en Suiza, empezando por el presidente de la Confederacion Federal, son extremadamente humildes y modestos. He conocido dos, el coronel Frey-Herosee, y el doctor Furrer, ambos instruidos, modestos, hombres de Estado, probos y rectos. Desconocen el lujo, viven como el ultimo ciudadano, y se mezclan con todos. iTienen _seis mil_ fr. de sueldo anual! La estadistica, que forma la verdadera historia de los pueblos, presenta en la antigua Helvecia con respecto a instruccion y moralidad caracteres propios de la civilizacion, datos consoladores, cifras envidiables. Entre los lagos mas notables de la Suiza, sobresale y descuella el de Lucerna, ciudad catolica, y una de las primeras. A todas horas encuentra el viajero que llega a Lucerna lindisimos vapores que comoda y economicamente le conducen a los mas pintorescos sitios de la Suiza. Durante el verano, los extranjeros de todos los paises, es decir, los viajeros de toda Europa, recorren el lago de Lucerna. La villa de Thun [12], distante cinco leguas de Berna, tiene tambien un precioso lago, como lo son todos los del pais, patria de ellos. Thun tiene su hermoso hotel de Buenavista y esta rodeado de deliciosas montanas. Ginebra, ciudad la mas avanzada de la Confederacionon Helvetica, es sin disputa bajo el aspecto literario uno de los primeros centros de Europa. Calvino fundo una universidad. La Biblioteca principal de Ginebra contiene 60,000 volumenes. Patria de muchos hombres notables, entre ellos Rousseau, Calvino, madame Stael, Lesage, Huber y otros muchos, conserva hoy sus tradiciones literarias. Hay en Ginebra un buen numero de periodicos politicos, gabinetes de lectura, sociedades literarias, academias y demas centros de inteligencia, brillando en su seno muchos hombres distinguidos. Alli conoci muchos profesores eminentes, y el politico Fazy. El mejor paseo de Ginebra es el de la Isla con una estatua dedicada a Rousseau. Bajo el aspecto politico, es Ginebra la verdadera capital federal: cierto es que en Berna reside el gobierno, cierto que alli se reune la Asamblea Federal, pero no lo es menos que en Berna nada se dice ni discute como en Ginebra: en la ciudad de Calvino la politica dramatiza todo, la discusion se mantiene siempre animada. El comercio de Ginebra es tambien mas importante que el de Berna: dentro de tres anos acrecera la importancia de esta ciudad con el camino de hierro que la unira con Lyon; hoy esta terminado y abierto al publico: hay escelentes hoteles como el de _Londres_ sobre el lago de Leman. Los mejores hoteles de Berna son el de la _Couronne_ y el del _Faucon_. El lago de Ginebra es delicioso [13]: surcado por lindos y comodos vapores, que hacen la travesia de Lausanne, ofrece un espectaculo admirable. Comodidad y economia encuentra el viajero para ir a Ginebra desde Lausanne por el lago: el golpe de vista es admirable; se ve la altisima cabeza del Monte Blanco, los _Glaciers, Chamouny_, los _Alpes_. La celebrada relojeria de Ginebra merece ciertamente la pena de verse; se construyen cien mil relojes cada ano, casi todas las tiendas ofrecen relojes del pais. La Suiza exporta muchos miles para toda Europa y America. Friburgo, ciudad catolica tambien, tiene unos paseos y alrededores asombrosos: casi todos los extranjeros que visitan la Suiza, se dirijen a Friburgo para oir los celebres organos de la catedral y ver su atrevido puente colgante. Los lagos de Interlaken y Brienz, cerca de Thun: los once que se divisan desde Righi, el de los cuatro cantones, todos, porque esa es la verdad, todos merecen seguramente un viaje: tienen los lagos una belleza especial que seduce y enamora. Nada mas admirable que su aspecto: estan casi todos rodeados de azules y transparentes montanas coronadas de blanquisima nieve: la suavisima tranquilidad de sus azules ondas, que surcan lindisimos vapores, el cielo limpido azul que le sirve de cupula, cerrado por las altisimas montanas que le sirven de marco, como el de Interlaken, hacen del lago un deliciosisimo recreo que la imaginacion no alcanza, que solo su vista ofrece. Los esplendidos y abundantes hoteles que por toda la Suiza se encuentran, servidos como ningunos de Europa, la lujosisima opulencia de carreteras admirables, y digo opulencia porque ese nombre conviene a un pais donde por todas partes se multiplican: lo comodo y bien dispuesto de sus muelles diligencias, todo esto unido a sus pintorescos sitios hacen de la Suiza en el verano la residencia escojida de todos los viajeros de Europa. La Suiza, que a pesar de su cortisima riqueza publica, de sus insignificantes impuestos y de su exagerada modestia posee tan fabuloso numero de carreteras-modelos, ha entrado tambien ya en la mejora de los caminos de hierro, y no se halla todo el pais cruzado de caminos ferreos porque carece de recursos pecunarios, no por otra cosa, y porque el terreno todo es montanoso. A pesar de los cuantiosos gastos que exigen obras de esta naturaleza, y de los poquisimos elementos del pais, cuentanse ya abiertas al publico y en explotacion cinco lineas diferentes, que aunque de corta extension son utilisimas. De Bale o Basilea parten dos; de Zurich otra, y de Lausanne e Yverdun las restantes, ademas de la de Ginebra a Lyon. Se trabaja mucho en su continuacion, y se emprenden otras nuevas. Lo que es un verdadero secreto para el viajero, es el admirable estado de todas las carreteras de Suiza, a pesar de que por ninguna parte se encuentra un peon caminero, gendarme ni cosa parecida. Parece ciertamente cosa de magia: la Suiza ni tiene ni puede sostener mas que un reducidisimo numero de empleados en razon a su facilisima organizacion y su modestia y falta de recursos combinados: con mucho trabajo se encuentra un peon caminero de los pocos que hay. Es sumamente raro ver uno: pues bien, a pesar de todo, no hay en Europa mejores carreteras. La seguridad que ofrecen es absoluta, un ano proximamente he habitado la Suiza, en ese largo tiempo no se ha cometido ni siquiera un robo, ni una tentativa. Pues con esto sucede como en las carreteras: admirables sin peones camineros, segurisimas sin un gendarme. Las praderas y las fuentes abundan por todas partes: no se andan veinte pasos en todo el territorio de la Confederacion sin encontrar airosas casas y poeticos prados. Puede decirse que la poblacion reside en el campo. Con esta circunstancia, unida a sus valles, cascadas, lagos y montanas, los viajes por la antigua Helvecia son un verdadero placer. De los tres millones proximamente de habitantes que constituyen la nacion, hay una tercera parte de catolicos: el resto se compone de protestantes y judios, estos en corto numero. El protestantismo en Suiza, esta, como en todas partes, subdividido en infinitas sectas, cada una de las cuales pretende poseer la verdad ... lo que basta para juzgarle, pero en Suiza existe la verdadera tolerancia religiosa, y todos los cultos se respetan y se estimulan mutuamente. En Berna, ciudad que yo he habitado ordinariamente, como residencia del cuerpo diplomatico, solo existe una iglesia catolica: las demas, inclusa la Catedral, estan destinadas al culto protestante, que carece de ceremonias y solemnidades de todo genero. Durante el verano, se dan conciertos en la Catedral, como en un teatro, con objeto de hacer oir a los extranjeros el celebrado organo de dicha iglesia. La legislacion civil y criminal de cada canton es diferente; como lo son la lengua y la religion. Entre otras muchas sentencias que he tenido la curiosidad de leer, resalta la siguiente por su originalidad. Un ciudadano suizo, del canton de Zurich, avecindado en el de Schwitz, el mas antiguo de la Helvecia, fabrico cuarenta monedas falsas, de veinte centimos cada una de valor, lo cual, reducido a nuestro modo de contar, forma la insignificante suma de treinta reales. Descubierto su crimen y reducido a prision, ha sido condenado a "cinco dias de ayuno en la prision, extranamiento del canton por diez anos y cuarenta palos." Este es el tenor testual de la sentencia. Como esta he tenido ocasion de leer otras de diferentes cantones. Como documento original, he creido conveniente apuntarle en mi libro. Esta sentencia, con otras muchas de este genero, que con frecuencia se pronuncian en Suiza, da muy mala idea de la cultura del pueblo en general. A pesar de esto, el estado del pais es floreciente, y la estadistica criminal mas reducida que en ninguna otra parte de Europa. ?Puede esto explicarse? dificilmente: este es uno de los muchos fenomenos que la vida de los pueblos ofrece en su conjunto, y que escapan al analisis. Las universidades de Suiza son tres: Basilea, Zurich y Berna: el ano 1855, asistieron a ellas 166 estudiantes de medicina, 350 de teologia, 400 de derecho y 500 de filosofia. Publicanse en Suiza 225 periodicos en las tres lenguas del pais, alemana, italiana y francesa; hay diferentes bibliotecas, sociedades literarias y academias. Ginebra, segun he apuntado ya, es la primera ciudad de la Confederacion Helvetica, considerada como centro de las ilustraciones literarias del pais, como residencia de los hombres politicos mas avanzados. Tan luego como se concluyan las lineas ferreas que han de reunir Ginebra a Lyon y Berna, la patria de madame Stael, importante ya bajo todos aspectos, acrecera prodigiosamente en significacion. El caracter pacifico de los suizos, rasgo peculiar de las razas germanicas, que tan gobernables las hace, en ninguna ocasion le he estudiado mejor que en las reuniones del pueblo todos los domingos. En los hoteles de segundo y tercer orden, reunense habitualmente crecido numero de familias, con mujeres, hijos y esposos. Se sientan pacificamente al lado de una mesa, beben su indispensable cerveza, hablan, rien, cantan en coro, pero jamas disputan. Importa muy poco que la cerveza, con su accion inflamable, pueda calentar el cerebro, importa muy poco que en una misma pieza, y en diferentes mesas, haya a veces reunidas trescientas personas que fuman, cantan y beben, no importa, ninguna botella se rompe, ninguna silla se estropea, nadie disputa, todos se retiran habitual y tranquilamente a sus casas para volverse a reunir el proximo domingo. Apliquese esta costumbre a nuestra raza latina, ora sea francesa, italiana o espanola; a la media hora de estar reunidos se han roto la cabeza algunos de los convidados, y cada vez que se encuentren juntos bebiendo habra disputas. Esta diferencia caracteristica, aplicandola en sentido mas alto e importante, explica en algun modo la facilidad con que se gobiernan las razas germanicas y la causa de los trastornos casi continuos de los pueblos latinos. El ano de 1855, segun datos oficiales, se celebraron en Suiza 16,270 matrimonios: el numero de ninos nacidos en dicho ano fue de 363,40, y el de ninas el de 33,660, lo que forma un total de 70,000 nacidos. Sabido es, y en otro lugar lo decimos, que la poblacion total de la antigua Helvecia no llega a tres millones. Las defunciones acaecidas en el mismo ano de 1855 fueron en numero de 55,500 personas. Los matrimonios pueden calcularse a razon de uno por cada 147 habitantes, un nacido por cada 34, y una defuncion por cada 43 personas. El sexo masculino, contra lo que generalmente sucede en otros climas, vive en Suiza menos que el femenino; tampoco hay muchos ejemplos de longevidad en ningun sexo. Con respecto a su industria, de la que en otro lugar nos ocupamos, tenemos que anadir datos muy preciosos sobre el comercio que ha hecho en 1856 con los Estados-Unidos de America. En los doce meses de 1856, la Suiza ha remesado a los Estados-Unidos de America las siguientes partidas: en relojes, por valor de 2,404,575 dollars; en tejidos de seda, por valor de 4,875,636 dollars; en articulos de algodon y bordados, por valor de 641,927 dollars; en sombreros, cintas de seda, por valor de 444,135; t