The Project Gutenberg EBook of Reina Valera New Testament of the Bible 1858 (#2 in our series of Spanish Bibles) Copyright laws are changing all over the world. Be sure to check the copyright laws for your country before downloading or redistributing this or any other Project Gutenberg eBook. This header should be the first thing seen when viewing this Project Gutenberg file. Please do not remove it. Do not change or edit the header without written permission. Please read the "legal small print," and other information about the eBook and Project Gutenberg at the bottom of this file. Included is important information about your specific rights and restrictions in how the file may be used. You can also find out about how to make a donation to Project Gutenberg, and how to get involved. **Welcome To The World of Free Plain Vanilla Electronic Texts** **eBooks Readable By Both Humans and By Computers, Since 1971** *****These eBooks Were Prepared By Thousands of Volunteers!***** Title: Reina Valera New Testament of the Bible 1858 Author: Anon. Release Date: June, 2004 [EBook #5878] [Yes, we are more than one year ahead of schedule] [This file was first posted on September 15, 2002] Edition: 10 Language: Spanish Character set encoding: Latin1 *** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK, REINA VALERA NEW TESTAMENT OF THE BIBLE 1858 *** La Valera 1858 de la SBBE. Aviso: Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1858) fue bajado de la pagina de web: Antigua Versión Valera 1909 – La palabra de Dios en español. (www.valera1909.com) Este texto no tiene derechos reservados, puedes distribuirlo como quieres. Solamente pedimos que por respeto del trabajo que invertimos en dándote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.), que dejes este aviso y la siguiente introducción (Todo entre [Empieza…] y [Termina…]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet. Si tienes cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com. Introducción a la Valera 1858 de la SBBE. El texto siguiente fue escaneado de un Nuevo Testamento en Español que compré de una colección privada en León, Guanajuato, México, en 1986. Impresa en Londres en 1865 por Spottiswoode y Compañía, New Street Square, representa la condición de la Valera 1602 en la segunda mitad del siglo 19, siendo revisado mayormente en su ortografía. Todos los otros tipos de revisión son escasos en este texto. Hemos supuesto que el texto de este Nuevo Testamento es la revisión hecha por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE) en 1858. Sin embargo, el Nuevo Testamento que escaneamos no fue impreso por la SBBE, y hasta ahora no han confirmado la identidad del texto que representa. La revisión SBBE 1858 era una de tres revisiones de Valera circulando en la era de su impresión (1865), y este texto es diverso que las otras dos revisiones (SPCC 1862, SBA 1865), por eso parece apropiado asumir que el texto en esta impresión es verdaderamente el NT Español de la SBBE 1858. Algunas revisiones ligeras nos confunden, sin embargo, siendo idénticas a las revisiones hechas por la SPCC en 1862 (e.g. Lucas 6.1: panes - sembrados), y nos hace suponer la posibilidad que había otra revisión que ambas usaron, de otra manera tendríamos que suponer que la SPCC 1862 usó en parte la revisión de la SBBE 1858. (Hubo revisión de la Valera en 1831-2 por la Sociedad Bíblica de Glasgow, pero no tenemos ningún ejemplar). Este Nuevo Testamento reproducimos aquí no solo para documentar tales revisiones, sin embargo, sino para proveer una representación precisa de la original Valera 1602, modernizada ortográficamente para facilitar comparación con revisiones posteriores. Si por medio de información futura averiguamos que no es la revisión de la SBBE de 1858, nos disculpamos ahora por la mala representación, pero por ser el texto siguiente mayormente una Valera 1602 revisada ortográficamente, el propósito de esta reproducción se mantiene igual. En todos nuestros textos, letra itálica se reproduce entre corchetes [...], para que se convierta fácilmente el Nuevo Testamento a muchos diferentes formatos. Algunas ediciones impresas tenían tanto letra itálica y palabras entre corchetes. En estos casos, para mantener la integridad de la reproducción, aún corcheteamos palabras inicialmente itálicas, pero para indicar la diferencia encerramos entre símbolos relativos <...> las palabras originalmente entre corchetes. Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen errores de impresión y puntuación. Algunos son obvios, pero de vez en cuando había varias posibilidades en la corrección. En tales casos determinamos la corrección según la original 1602, o la norma actual, la 1909. En todos los casos que hicimos correcciones señalamos la palabra alterada con el circunflejo (^). Además señalamos con la misma marca aquellos lugares donde parecía haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada. Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresión original. Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en abrazaderas {*...} al final del versículo. Guillermo Kincaid [Termina Aviso e Introducción] EL NUEVO TESTAMENTO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO, Ó SEAN LOS ESCRITOS EVANGÉLICOS Y APOSTÓLICOS. VERSION REVISTA Y CONFRONTADA CON EL TEXTO GRIEGO, Y CON DIVERSAS TRADUCCIONES, POR CIPRIANO DE VALERA. LONDRES. 1865 IMPRESO POR SPOTTISWOODE Y COMPANIA, NEW-STREET SQUARE LONDRES EL SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO SEGUN S. MATEO. CAPITULO 1 1 LIBRO de la generacion de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham. 2 Abraham engendró á Isaac; é Isaac engendró á Jacob; y Jacob engendró á Judá y á sus hermanos; 3 y Judá engendró de Thamár á Pharés y á Zara; y Pharés engendró á Hesrón; y Hesrón engendró á Ram; 4 y Ram engendró á Aminadáb; y Aminadáb engendró á Naasón; y Naasón engendró á Salmón; 5 y Salmón engendró de Raáb á Booz; y Booz engendró de Ruth a Obéd; y Obéd engendró á Isaí; 6 é Isaí engendró al rey David; y el rey David engendró á Salomón de la [que fué mujer] de Urías; 7 y Salomón engendró á Roboam; y Roboam engendró á Abiám; y Abiám engendró á Asa; 8 y Asa engendró á Josaphát; y Josaphát engendró á Jorám; y Jorám engendró á Ozías; 9 y Ozías engendró á Joathám; y Joathám engendró á Acház; y Acház engendró á Ezechías; 10 y Ezechías engendró a Manassé; y Manassé engendró á Amón; y Amón engendró á Josías; 11 y Josías engendró <á Joacím; y Joacím engendró> á Jechonías, y á sus hermanos, en la trasmigracion de Babilonia; 12 y despues de la trasmigracion de Babilonia, Jechonías engendró a Salathiél; y Salathiél engendró á Zorobabél; 13 y Zorobabél engendró á Abiud; y Abiud engendró á Eliacím; y Eliacím engendró á Azór; 14 y Azór engendró á Sadóc; y Sadóc engendró á Achím; y Achím engendró á Eliud; 15 y Eliúd engendró á Eleazár; y Eleazár engendró á Mathán; y Mathán engendró á Jacob; 16 y Jacob engendró á Joseph marido de María, de la cual nació Jesus, el cual es llamado el Cristo. 17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son] catorce generaciones; y desde David hasta la trasmigracion de Babilonia, catorce generaciones; y desde la trasmigracion de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. 18 Y EL nacimiento de Jesu Cristo fué así: Que siendo María su madre desposada con Joseph, antes que se juntasen, fué hallada estar preñada del Espíritu Santo. 19 Y Joseph su marido, como era justo, y no la quisiese infamar, quiso dejarla secretamente. 20 Y pensando él esto, hé aquí, que el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: Joseph, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer: porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es : 21 y parirá hijo, y llamarás su nombre JESUS: porque él salvará á su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor por el profeta, que dijo: 23 He aquí, que una vírgen será preñada, y parirá hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado es: Con nosotros Dios. 24 Y despertado Joseph del sueño, hizo como el ángel del Señor le habia mandado, y recibió á su mujer. 25 Y no la conoció hasta que parió á su Hijo primogénito; y llamó su nombre JESUS. CAPITULO 2 1 Y COMO fué nacido Jesus en Bethlehem de Judea en los dias del rey Herodes, hé aquí, que Magos vinieron del oriente á Jerusalem, 2 diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle. 3 Y oyendo [esto] el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalem con él. 4 Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde habia de nacer el Cristo. 5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea: porque así está escrito por el profeta: 6 Y tú, Bethlehem, [de] tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá: porque de tí saldrá Guiador, que apacentará á mi pueblo Israel. 7 Entonces Herodes, llamados los Magos en secreto, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella. 8 Y enviándolos á Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y despues que le halláreis, hacédmelo saber, para que yo venga y le adore. 9 Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron; y hé aquí, que la estrella, que habian visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. 10 Y vista la estrella, se gozaron mucho de gran gozo. 11 Y entrando en la casa, hallaron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, e incienso, y mirra. 12 Y siendo avisados por revelacion en sueños, que no volviesen a Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino. 13 Y partidos ellos, hé aquí, el ángel del Señor aparece en sueños á Joseph, diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá, hasta que yo te [lo] diga: porque ha de acontecer que Herodes buscara al niño para matarle. 14 Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto; 15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo. 16 Herodes entonces, como se vió burlado de los Magos, se enojó mucho; y envió, y mató todos los niños que habia en Bethlehem, y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que habia entendido de los Magos. 17 Entonces fué cumplido lo que se habia dicho por el Señor por el profeta Jeremías, que dijo: 18 Voz fué oida en Ramá, lamentacion, lloro, y gemido grande: Rachél que llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron. 19 Mas muerto Herodes, hé aquí, el ángel del Señor aparece en sueños á Joseph en Egipto, 20 diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y véte á tierra de Israél: que muertos son los que procuraban la muerte del niño. 21 Entonces él se levantó, y tomó al niño, y á su madre, y se vino á tierra de Israél. 22 Y oyendo que Arquelao reinaba en Judéa por Herodes su padre, tuvo temor de ir allá: mas amonestado por revelacion en sueños, se fué á las partes de Galiléa. 23 Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que habia de ser llamado Nazareno. CAPITULO 3 1 Y EN aquellos dias vino Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judéa, 2 y diciendo: Enmendáos: que el reino de los cielos se acerca. 3 Porque este es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; enderezad sus veredas. 4 Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel montés. 5 Entonces salia á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia al rededor del Jordan, 6 y eran bautizados de él en el Jordan, confesando sus pecados. 7 Y viendo él muchos de los Fariséos y de los Saducéos, que venian á su bautismo, les decia: Generacion de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá? 8 Haced pues frutos dignos de conversion. 9 Y no penseis á deciros: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras. 10 Ahora, ya tambien la hacha está puesta á la raiz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego. 11 Yo á la verdad os bautizo en agua para conversion: mas el que viene tras mí, mas poderoso es que yo, los zapatos del cual yo no soy digno de llevar: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12 Su aventador en su mano, y aventará su era, y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. 13 ENTONCES Jesus vino de Galiléa á Juan al Jordan, para ser bautizado de él. 14 Mas Juan le resistia mucho, diciendo: Yo he menester de ser bautizado de tí, ¿y tu vienes á mí? 15 Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora: porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó. 16 Y Jesus despues que fué bautizado, subió luego del agua, y, hé aquí, los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendia como paloma. Y venia sobre él; 17 y, hé aquí, una voz de los cielos que decia: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento. CAPITULO 4 1 ENTONCES Jesus fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. 2 Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre. 3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se hagan pan. 4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre: mas con toda palabra que sale por la boca de Dios. 5 Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad; y le puso sobre las almenas del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate [de aquí] abajo; que escrito está: Que á sus ángeles mandará por tí; y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces [con] tu pié á piedra. 7 Jesus le dijo: Otra vez está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, 9 y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesus le dice: Véte, Satanás: que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y á él solo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y hé aquí, los ángeles llegaron, y le servian. 12 MAS oyendo Jesus que Juan era preso, se volvió á Galiléa; 13 y dejando á Nazaret, vino, y habitó en Capharnaum, [ciudad] marítima, en los confines de Zabulón y de Nephthalím: 14 para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: 15 La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephthalím, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galiléa de los Gentiles, 16 pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz: y á los asentados en region y sombra de muerte, luz les esclareció. 17 Desde entonces comenzó Jesus á predicar, y á decir: Enmendáos: que el reino de los cielos se ha acercado. 18 Y andando Jesus junto á la mar de Galiléa, vió á dos hermanos, Simon, que es llamado Pedro, y Andres su hermano, que echaban la red en la mar: porque eran pescadores. 19 Y les dice: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron. 21 Y pasando de allí, vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedéo, y Juan su hermano, en la nave con Zebedéo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. 22 Y ellos luego, dejando la nave, y á su padre, le siguieron. 23 Y rodeó Jesus á toda Galiléa, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda flaqueza en el pueblo. 24 Y corria su fama por toda la Siria: y traian á él todos los que tenian mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanaba. 25 Y le seguian muchas compañías de Galiléa, y de Decápolis, y de Jerusalem, y de Judéa, y de la otra parte del Jordán. CAPITULO 5 1 Y VIENDO Jesus las compañías, subió en el monte; y sentándose él, se llegaron á él sus discípulos. 2 Y abriendo [él] su boca, los enseñaba, diciendo: 3 Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los tristes: porque ellos recibirán consolacion. 5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por herencia. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos. 7 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazon: porque ellos verán á Dios. 9 Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados sois, cuando dijeren mal de vosotros, y [os] persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. 12 Gozáos y alegráos: porque vuestro salario [es] grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que [fueron] antes de vosotros. 13 Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? no vale mas para nada, sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder: 15 ni se enciende el candil, y se pone debajo de un almud, mas en el candelero, y alumbra á todos los que están en casa. 16 Así [pues] alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos. 17 No penseis que he venido para desatar la ley, ó los profetas: no he venido para desatar[la], mas para cumplirla. 18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, que todas las cosas no sean hechas. 19 De manera que cualquiera que desatare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere, y enseñare, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20 Porque [yo] os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariséos, no entrareis en el reino de los cielos. 21 Oisteis que fué dicho á los antiguos: No matarás: mas cualquiera que matare, será culpado de juicio: 22 yo pues os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado de juicio; y cualquiera que dijere á su hermano: Raca, será culpado de concilio; y cualquiera que [á su hermano] dijere: Loco, será culpado del quemadero del fuego. 23 Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra tí, 24 deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces vé, y ofrece tu presente. 25 Sé amigo de tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino: porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil; y seas echado en prision. 26 De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado. 27 Oisteis que fué dicho á los antiguos: No adulterarás: 28 yo pues os digo, que cualquiera que mira la mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazon. 29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, sácale, y échale de tí: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al quemadero. 30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, córtala, y échala de tí: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al quemadero. 31 Tambien fué dicho: Cualquiera que enviare su mujer, déle carta de divorcio: 32 mas yo os digo, que el que enviare su mujer, fuera de causa de fornicacion, hace que ella adultere; y el que se casare con la enviada, comete adulterio. 33 Tambien, oisteis que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás: mas pagarás al Señor tus juramentos: 34 yo pues os digo: No jureis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey; 36 ni por tu cabeza jurarás: porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro; 37 mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no: porque lo que es mas de esto, de mal procede. 38 Oisteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente: 39 mas yo os digo: No resistais con mal: antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele tambien la otra. 40 Y al que quisiere ponerte á pleito, y tomarte tu ropa, déjale tambien la capa. 41 Y á cualquiera que te cargare por una legua, vé con él dos. 42 Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de tí emprestado, no le rehuses. 43 Oisteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo; y aborrecerás á tu enemigo: 44 yo pues os digo: Amad á vuestros enemigos: bendecid á los que os maldicen: haced bien á los que os aborrecen; y orad por los que os calumnian y os persiguen: 45 para que seais hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos é injustos. 46 Porque si amáreis á los que os aman, ¿qué salario tendreis? ¿No hacen tambien lo mismo los publicanos? 47 Y si abrazáreis á vuestros hermanos solamente, ¿qué haceis de mas? ¿No hacen tambien así los publicanos? 48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. CAPITULO 6 1 MIRAD que no hagais vuestra limosna delante de los hombres, para que seais mirados de ellos: de otra manera no tendreis salario acerca de vuestro Padre que está en los cielos. 2 Pues cuando haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de tí, como hacen los hipócritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su salario. 3 Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha: 4 que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que mira en lo secreto, el te pagará en público. 5 Y cuando orares, no seas como los hipócritas: porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pié, para que sean vistos. De cierto que [ya] tienen su salario. 6 Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto: y tu Padre, que ve en lo secreto, te pagará en público. 7 Y orando, no seais prolijos, como los Gentiles, que piensan que por su parleria serán oidos. 8 No os hagais pues semejantes á ellos: porque vuestro Padre sabe de que cosas teneis necesidad antes que vosotros le pidais. 9 Vosotros, pues, orareis así: Padre nuestro, que estás en los cielos: sea santificado tu nombre. 10 Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [así] tambien en la tierra. 11 Dános hoy nuestro pan cotidiano. 12 Y suéltanos nuestras deudas, como tambien nosotros soltamos á nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentacion: mas líbranos de mal: porque tuyo es el reino, y la potencia, y la gloria, por [todos] los siglos. Amen. 14 Porque si soltáreis á los hombres sus ofensas, os soltará tambien á vosotros vuestro Padre celestial. 15 Mas si no soltáreis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os soltará vuestras ofensas. 16 Y cuando ayunais, no seais como los hipócritas, austeros: que demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan. De cierto os digo, [que ya] tienen su salario. 17 Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro, 18 para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te pagará en público. 19 No hagais tesoros en la tierra, donde la polilla y el orin corrompe, y donde ladrones minan, y hurtan: 20 mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y donde ladrones no minan, ni hurtan. 21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazon. 22 El candil del cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso. 23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que si la lumbre que en tí hay, son tinieblas, ¿cuántas [serán] las mismas tinieblas? 24 Ninguno puede servir á dos señores: porque ó aborrecerá al uno, y amará al otro; ó se llegará al uno, y menospreciará al otro. No podeis servir á Dios y á Mammon. 25 Por tanto os digo: No os congojeis por vuestra vida, que habeis de comer, ó que habeis de beber; ni por vuestro cuerpo, que habeis de vestir. ¿La vida no es mas que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 26 Mirad á las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas? 27 ¿Mas quién de vosotros podrá congojándose añadir á su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os congojais? Aprended [de] los lirios del campo, como crecen: no trabajan, ni hilan: 29 mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos. 30 Y si la yerba del campo, que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios [la] vista así, ¿no [hará] mucho mas á vosotros, [hombres] de poca fé? 31 No os congojeis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, O qué beberemos, ó con qué nos cubriremos? 32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: porque vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas teneis necesidad. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os congojeis por lo de mañana; que la mañana traerá su congoja: baste al dia su afliccion. CAPITULO 7 1 No juzgueis, porque tambien no seais juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgais, sereis juzgados; y con la medida que medis, [con ella] os volverán á medir. 3 Y ¿por qué mires la arista que [está] en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? 4 O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la arista; y, hé aquí, [una] viga en tu ojo? 5 ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo; y entonces mirarás en echar la arista del ojo de tu hermano. 6 No deis lo santo á los perros; ni echeis vuestras perlas delante de los puercos: porque no las rehuellen con sus piés, y vuelvan, y os despedacen. 7 Pedid, y se os dará: buscad, y hallareis: tocad, y se os abrirá. 8 Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca, se abre. 9 ¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? 10 ¿Y, si [le] pidiere pescado, le dará serpiente? 11 Pues, si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas dádivas á vuestros hijos, vuestro Padre que está en los cielos, ¿cuánto mas dará buenas cosas a los que piden de él? 12 Así que, todas las cosas que querriais que los hombres hiciesen con vosotros, así tambien haced vosotros con ellos: porque esta es la ley, y los profetas. 13 Entrad por la puerta estrecha: porque el camino, que lleva á perdicion, es ancho y espacioso; y los que van por él, [son] muchos. 14 Porque la puerta es estrecha, y angosto el camino que lleva á la vida; y pocos son los que lo hallan. 15 Tambien, guardáos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas: mas de dentro son lobos robadores. 16 Por sus frutos los conocereis. Cógense uvas de los espinos, ó higos de los cambrones? 17 De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos: mas el árbol podrido lleva malos frutos. 18 No puede el buen árbol llevar malos frutos; ni el árbol podrido llevar buenos frutos. 19 Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego. 20 Así que por sus frutos los conocereis. 21 No cualquiera que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel dia Señor, Señor, ¿no profetizamos [en] tu nombre, y [en] tu nombre sacamos demonios, y [en] tu nombre hicimos muchas grandezas? 23 Y entonces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí, obradores de maldad. 24 Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, le compararé al varon prudente, que edificó su casa sobre peña: 25 y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre peña. 26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé al varon loco, que edificó su casa sobre arena: 27 que descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó; y fué su ruina grande. 28 Y FUÉ [que] como Jesus acabó estas palabras, las compañías se espantaban de su doctrina: 29 porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. CAPITULO 8 1 Y COMO descendió del monte, le seguian muchas compañías. 2 Y, hé aquí, un leproso vino, y le adoró, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme. 3 Y extendiendo Jesus su mano, le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada. 4 Entonces Jesus le dijo: Mira, no [lo] digas á nadie: mas vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para que les conste. 5 Y entrando Jesus en Capharnaum, vino á él el centurion, rogándole, 6 y diciendo: Señor, mi mozo está echado en casa paralítico, gravemente atormentado. 7 Y Jesus le dijo: Yo vendré, y le sanaré. 8 Y respondió el centurion, y dijo: Señor, no soy digno que entres debajo de mi techumbre: mas solamente dí con la palabra, y mi mozo sanará: 9 porque tambien yo soy hombre debajo de potestad; y tango debajo de mi [potestad] soldados; y digo á este: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y [lo] hace. 10 Y oyéndo[lo] Jesus, se maravilló, y dijo á los que [le] seguian: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fé. 11 Mas [yo] os digo, que vendrán muchos del oriente, y del occidente, y se asentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos. 12 Y los hijos del reino serán echados á las tinieblas de fuera: allí será el lloro, y el crujir de dientes. 13 Entonces Jesus dijo al centurion: Vé, y como creiste, sea hecho contigo. Y su mozo fué sano en el mismo momento. 14 Y vino Jesus á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en la cama, y con fiebre. 15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servia. 16 Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados, y echó [de ellos] los demonios con la palabra, y sanó todos los enfermos: 17 para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El tomó nuestras enfermedades, y llevó [nuestras] dolencias. 18 Y VIENDO Jesus muchas compañías al rededor de sí, mandó que se fuesen de la otra parte [del lago.] 19 Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, te seguiré donde quiera que fueres. 20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos: mas el Hijo del hombre no tiene donde acueste su cabeza. 21 Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero, y entierre á mi padre. 22 Y Jesus le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren á sus muertos. 23 Y entrando él en [un] navío, sus discípulos le siguieron. 24 Y, hé aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el navío se cubria de las ondas; y él dormia. 25 Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, perecemos. 26 Y [él] les dice: ¿Por qué temeis, [hombres] de poca fé? Entonces despierto reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué [hombre] es este, que aun los vientos y la mar le obedecen? 28 Y como él vino de la otra parte en la provincia de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podia pasar por aquel camino. 29 Y, hé aquí, clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesus, Hijo de Dios? ¿Has venido ya acá á molestarnos antes de tiempo? 30 Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo. 31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vamos en aquel hato de puercos. 32 Y les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron en aquel hato de puercos; y hé aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar; y murieron en las aguas. 33 Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados. 34 Y, hé aquí, toda la ciudad salió á recibir á Jesus: y cuando le vieron, le rogaban que se fuese de sus términos. CAPITULO 9 1 ENTONCES entrando en el navío, pasó de la otra parte, y vino á su ciudad. 2 Y, hé aquí, le trajeron un paralítico echado en [una] cama: y viendo Jesus la fé de ellos, dijo al paralítico: Confia, hijo; tus pecados te son perdonados. 3 Y, hé aquí, algunos de los escribas decian dentro de sí: Este blasfema. 4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensais mal en vuestros corazones? 5 ¿cuál es mas fácil, decir: los pecados te son perdonados; ó decir: Levántate, y anda? 6 mas porque sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y véte á tu casa. 7 Entonces él se levantó, y se fué á su casa. 8 Y las compañías viéndo[lo], se maravillaron, y glorificaron á Dios, que hubiese dado tal potestad á hombres. 9 Y PASANDO Jesus de allí, vió á un hombre, que estaba sentado al banco [de los públicos tributos], el cual se llamaba Matéo, y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió. 10 Y aconteció que estando él sentado á la mesa en casa, hé aquí que muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente á la mesa con Jesus y sus discípulos. 11 Y viendo [esto] los Fariséos, dijeron á sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? 12 Y oyéndo[lo] Jesus, les dijo: los que están sanos, no tienen necesidad de médico; sino los enfermos. 13 Andad, antes aprended qué cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: Porque no he venido á llamar los justos, sino los pecadores á penitencia.* {* A enmienda, á conversion.} 14 Entonces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: ¿Por qué nosotros y los Fariséos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? 15 Y les dijo Jesus: ¿Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán. 16 Y nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo: porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura. 17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros: mas echan el vino nuevo en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserva juntamente. 18 HABLANDO él estas cosas á ellos, hé aquí, un principal vino, y le adoró, diciendo: Mi hija es muerta poco há: mas ven, y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 19 Y se levantó Jesus, y le siguió, y sus discípulos. 20 Y, hé aquí, una mujer enferma de flujo de sangre doce años habia, llegándose por detrás, tocó la fimbria de su vestido: 21 porque decia entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré libre. 22 Mas Jesus volviéndose, y mirándola, dijo: Confia, hija, tu fé te ha librado. Y la mujer fué libre desde aquella hora. 23 Y venido Jesus á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y la compañía que hacia bullicio, 24 díceles: Apartáos, que la moza no es muerta; mas duerme. Y se burlaban de él. 25 Y como la compañía fué echada fuera, entró, y la tomó de la mano; y la moza se levantó. 26 Y salió esta fama por toda aquella tierra. 27 Y pasando Jesus de allí, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo: Ten misericordia de nosotros, Hijo de David. 28 Y venido á casa, vinieron á él los ciegos; y Jesus les dice: ¿Creeis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor. 29 Entonces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fé os sea hecho. 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesus les encargó [rigurosamente], diciendo: Mirad, nadie [lo] sepa. 31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra. 32 Y saliendo ellos, hé aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado. 33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las compañías se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israél. 34 Mas los Fariséos decian: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. 35 Y RODEABA Jesus por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda flaqueza en el pueblo. 36 Y viendo las compañías, tuvo misericordia de ellas: que eran derramados y esparcidos, como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha: mas los obreros, pocos: 38 rogad pues al Señor de la mies, que envie obreros á su mies. CAPITULO 10 1 ENTONCES llamando sus doce discípulos, les dió potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y toda flaqueza. 2 Y los nombres de los doce apóstoles son estos: El primero, Simon, que es dicho Pedro, y Andres su hermano: Jacobo [hijo] de Zebedéo, y Juan su hermano: 3 Felipe, y Bartolomé: Tomás, y Matéo el publicano; Jacobo [hijo] de Alféo, y Lebéo, por sobrenombre Tadéo: 4 Simon de Caná, y Judas Iscariote, que tambien le entregó. 5 Estos doce envió Jesus, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no ireis, y en ciudad de Samaritanos no entreis: 6 mas id antes á las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos ha llegado. 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia. 9 No poseais oro, ni plata, ni dinero en vuestras bolsas; 10 ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon: porque el obrero digno es de su alimento. 11 Mas en cualquier ciudad ó aldea, donde entráreis, buscad [con diligencia] quien sea en ella digno, y reposad allí hasta que salgais. 12 Y entrando en la casa, saludadla. 13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella: mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá á vosotros. 14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros piés. 15 De cierto os digo: [Que el castigo] será mas tolerable á la tierra de los de Sodoma, y de los de Gomorrha en el dia del juicio, que á aquella ciudad. 16 Hé aquí, yo os envio como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. 17 Y guardáos de los hombres: porque os entregarán en concilios, y en sus sinagogas os azotarán. 18 Y aun á príncipes, y á reyes sereis llevados por causa de mí, para que les conste á ellos, y á los Gentiles. 19 Mas cuando os entregaren, no os congojeis cómo, ó qué habeis de hablar: porque en aquella hora os será dada que hableis. 20 Porque no sois vosotros los que hablais, sino el Espíritu de vuestro Padre, que habla en vosotros. 21 El hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. 22 Y sereis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que soportare hasta el fin, este será salvo. 23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra: porque de cierto os digo, [que] no acabareis de andar todas las ciudades de Israél, que no venga el Hijo del hombre. 24 El discípulo no es mas que su Maestro, ni el siervo mas que su Señor. 25 Bástele al discípulo ser como su Maestro, y al siervo como su Señor: si al [mismo] Padre de la familia llamaron Beelzebub, ¿cuánto mas á los de su casa? 26 Así que no los temais: porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; y [nada] oculto, que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en luz; y lo que ois á la oreja, predicadlo de los tejados. 28 Y no tengais miedo de los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el quemadero. 29 ¿No se venden dos pajarillos por una blanca? y uno de ellos no cae á tierra sin vuestro Padre. 30 Y vuestros cabellos tambien, todos están contados. 31 No temais pues: mas valeis vosotros que muchos pajarillos. 32 Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo tambien delante de mi Padre, que está en los cielos. 33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo tambien delante de mi Padre, que está en los cielos. 34 No penseis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino cuchillo. 35 Porque he venido para hacer disension del hombre contra su padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra. 36 Y los enemigos del hombre, los de su casa. 37 El que ama á padre ó á madre mas que á mí, no es digno de mí; y el que ama á hijo ó á hija mas que á mí, no es digno de mí. 38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. 40 El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió. 41 El que recibe profeta en nombre de profeta, salario de profeta recibirá; y el que recibe justo en nombre de justo, salario de justo recibirá. 42 Y cualquiera que diere á uno de estos pequeñitos un jarro de [agua] fria solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, [que] no perderá su salario. CAPITULO 11 1 Y FUÉ, que acabando Jesus de dar mandamientos á sus doce discípulos, se fué de allí á ensenar y á predicar en las ciudades de ellos. 2 Y OYENDO Juan en la prision los hechos de Cristo, envióle dos de sus discípulos, 3 diciendo: ¿Eres tú aquel que habia de venir, ó esperaremos á otro? 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, haced saber á Juan las cosas que ois y veis. 5 los ciegos ven, y los cojos andan: los leprosos son limpiados, y los sordos oyen: los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciada la alegre nueva. 6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí. 7 E idos ellos, comenzó Jesus á decir de Juan á las compañías: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿[alguna] caña que es meneada del viento? 8 O ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de blandos vestidos? Cierto los que traen [vestidos] blandos, en las casas de los reyes están. 9 O ¿qué salisteis á ver? ¿profeta? Tambien os digo, y mas que profeta. 10 Porque este es de quien está escrito: Hé aquí, yo envio mi ángel delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de tí. 11 De cierto os digo, [que] no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. 12 Desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan. 13 Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron. 14 Y si quereis recibir, él es aquel Elías que habia de venir. 15 El que tiene oidos para oir, oiga. 16 Mas, ¿á quien compararé esta generacion? Es semejante á los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces á sus compañeros, 17 y dicen: Os tañimos flauta, y no bailasteis: os endechamos, y no lamentasteis. 18 Porque vino Juan, que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene. 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: Hé aquí un hombre comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es aprobada de sus hijos. 20 ENTONCES comenzó á zaherir [el beneficio] á las ciudades en las cuales habian sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian enmendado, [diciendo:] 21 ¡Ay de tí, Corazin! ¡Ay de tí, Bethsaida! porque si en Tyro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo hubieran hecho penitencia en saco y en ceniza. 22 Por tanto [yo] os digo, [que] á Tyro y a Sidón será mas tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que á vosotras. 23 Y tú, Capharnaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás bajada: porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en tí, hubieran quedado hasta el dia de hoy. 24 Por tanto [yo] os digo, [que] á la tierra de los de Sodoma será mas tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que a tí. 25 En aquel tiempo respondiendo Jesus, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido esto de los sabios y de los entendidos, y lo hayas revelado á los niños. 26 Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos. 27 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie conoció al Hijo, sino el Padre: ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y [aquel] á quien el Hijo le quisiere revelar. 28 Venid á mí, todos los que estais trabajados, y cargados, que yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazon, y hallareis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. CAPITULO 12 1 EN aquel tiempo iba Jesus por unos sembrados en sábado; y sus discípulos tenian hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer. 2 Y viéndo[lo] los Fariséos, le dijeron: Hé aquí, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado. 3 Y él les dijo: ¿No habeis leido, qué hizo David, teniendo hambre él, y los que estaban con él? 4 ¿Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposicion, que no le era lícito comer de ellos, ni a los que estaban con él, sino á solos los sacerdotes? 5 O ¿no habeis leido en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa? 6 Pues os digo, que mayor que el templo está aquí. 7 Mas si supiéseis qué es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenariais á los inocentes. 8 Porque Señor es aun del sábado el Hijo del hombre. 9 Y partiéndose de allí, vino á la sinagoga de ellos. 10 Y hé aquí, habia [allí] uno que tenia una mano seca; y le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito curar en sábado? por acusarle. 11 Y él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere esta en una fosa en sábado, no le eche mano, y [la] levante? 12 ¿Pues cuánto mas vale un hombre que una oveja? Así que licito es en los sábados hacer bien. 13 Entonces dijo á aquel hombre: extiende tu mano. Y él [la] extendió, y [le] fué restituida sana como la otra. 14 Y salidos los Fariséos consultaron contra él para destruirle. 15 Mas sabiéndo[lo] Jesus, se apartó de allí; y le siguieron muchas compañías, y sanaba á todos. 16 Y él les defendia rigurosamente, que no le descubriesen: 17 para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo: 18 Hé aquí mi siervo, al cual he escogido, mi amado, en el cual se agrada mi alma: pondré mi Espíritu sobre él, y á los Gentiles anunciará juicio; 19 no contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz: 20 la caña cascada no quebrará; y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque á victoria el juicio; 21 y en su nombre esperarán los Gentiles. 22 ENTONCES fué traido á él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo hablaba y veia. 23 Y las compañías estaban fuera de sí, y decian: ¿Es este aquel Hijo de David? 24 Mas los Fariséos, oyéndo[lo], decian: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub, príncipe de los demonios. 25 Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es desolado; y toda ciudad ó casa, dividida contra sí misma, no permanecerá. 26 Y Si Satanás echa fuera á Satanás, contra sí mismo está dividido: ¿cómo, pues, permanecerá su reino? 27 Y Si yo por Beelzebub echo fuera los demonios, ¿vuestros hijos, por quién [los] echan? Por tanto ellos serán vuestros jueces. 28 Y si por Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado á vosotros el reino de Dios. 29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saqueará su casa. 30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama. 31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado á los hombres: mas la blasfemia del Espíritu no será perdonada á los hombres. 32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero. 33 O haced el árbol bueno, y su fruto bueno; ó haced el árbol podrido, y su fruto podrido: porque del fruto es conocido el árbol. 34 Generacion de víboras, ¿cómo podeis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazon habla la boca. 35 El buen hombre del buen tesoro del corazon saca buenas cosas; y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas. 36 Mas [yo] os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el dia del juicio. 37 Porque de tus palabras serás justificado, y de tus palabras seras condenado. 38 Entonces respondieron unos de los escribas y de los Fariséos, diciendo: Maestro, deseamos ver de tí señal. 39 Y él respondió, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda señal: mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. 40 Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres dias y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y tres noches. 41 Los de Nínive se levantarán en juicio con esta generacion, y la condenarán: porque ellos hicieron penitencia á la predicacion de Jonás; y hé aquí, mas que Jonás en este lugar. 42 La reina del austro se levantará en juicio con esta generacion, y la condenará: porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón; y hé aquí, mas que Salomón en este lugar. 43 Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y no hallándole. 44 Entonces dice: Me volveré á mi casa, de donde salí. Y cuando viene, [la] halla desocupada, barrida, y adornada. 45 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados moran allí; y son peores las postreras del tal hombre, que sus primeras. Así tambien acontecerá á esta generacion mala. 46 Y ESTANDO él aun hablando á las compañías, hé aquí, su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querian hablar. 47 Y le dijo uno: Hé aquí, tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar. 48 Y respondiendo él al que le decia [esto], dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hácia sus discípulos, dijo: Hé aquí, mi madre y mis hermanos. 50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que [está] en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre. CAPITULO 13 1 Y AQUEL dia, saliendo Jesus de la casa, se sentó, junto á la mar. 2 Y se allegaron á él muchas compañías; y entrándose él en un navío, se sentó, y toda la compañía estaba á la ribera. 3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: Hé aquí, el que sembraba salió á sembrar. 4 Y sembrando, parte [de la simiente] cayó junto al camino, y vinieron las aves, y la comieron. 5 Y parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y nació luego, porque no tenia tierra profunda: 6 mas en saliendo el sol, se quemó, y se secó, porque no tenia raiz. 7 Y parte cayó en espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron. 8 Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, uno de á ciento, y otro de á sesenta, y otro de á treinta. 9 Quien tiene oidos para oir, oiga. 10 Entonces llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 11 Y él respondiendo, les dijo: Porque á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos, mas á ellos no es concedido. 12 Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá mas: mas al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 13 Por eso les hablo por parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oido oireis, y no entendereis; y viendo vereis, y no mirareis. 15 Porque el corazon de este pueblo está engrosado, y de los oidos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: porque no vean de los ojos, y oigan de los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y yo los sane. 16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven, y vuestros oidos, porque oyen. 17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que [vosotros] veis, y no [lo] vieron; y oir lo que [vosotros] ois, y no [lo] oyeron. 18 Oid pues vosotros la parábola del que siembra. 19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndo[la], viene el Malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazon. Este es el que fué sembrado junto al camino. 20 Y el que fué sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo. 21 Mas no tiene raiz en sí, antes es temporal: que venida la afliccion ó la persecucion por la palabra, luego se ofende. 22 Y el que fué sembrado en espinas, este es el que oye la palabra: mas la congoja de este siglo, y el engaño de las riquezas ahoga la palabra, y se hace sin fruto. 23 Mas el que fué sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva el fruto; y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta. 24 Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su haza. 25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró zizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y como la yerba salió, é hizo fruto, entonces la zizaña pareció tambien. 27 Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu haza? ¿pues de dónde tiene zizaña? 28 Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Pues quieres que vamos, y la cojamos? 29 Y él dijo: No: porque cogiendo la zizaña, no arranqueis tambien con ella el trigo: 30 dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega [yo] diré á los segadores: Coged primero la zizaña, y atadla en manojos, para quemarla: mas el trigo allegadle en mi alfolí. 31 Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su haza: 32 el cuál á la verdad es el mas pequeño de todas las simientes: mas cuando ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas; y se hace árbol, que vienen las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas. 33 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta que toda se leude. 34 Todo esto habló Jesus por parábolas á las compañías: y nada les habló sin parábolas: 35 para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca: rebosaré cosas escondidas desde la fundacion del mundo. 36 Entonces, enviadas las compañías, Jesus se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la zizaña de la haza. 37 Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre; 38 y la haza es el mundo; y la buena simiente, estos son los hijos del reino; y la zizaña son los hijos del Malo; 39 y el enemigo que la sembró, es el Diablo; y la siega es el fin del mundo; y los segadores son los ángeles: 40 de manera que como es cogida la zizaña, y quemada á fuego, así será en el fin de este siglo: 41 enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los estorbos, y los que hacen iniquidad; 42 y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro, y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandecerán, como el sol, en el reino de su Padre. El que tiene oidos para oir, oiga. 44 Tambien el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en la haza, el cual hallado, el hombre [lo] encubre, y de gozo de él, va, y vende todo lo que tiene, y compra aquella haza. 45 Asimismo el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas: 46 que hallando una preciosa perla, fué, y vendió todo lo que tenia, y la compró. 47 Tambien el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar coge de todas suertes: 48 la cual siendo llena, la sacaron á la orilla; y sentados cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera. 49 Así será en la fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos: 50 y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro, y el crujir de dientes. 51 Jesus les dice: ¿Habeis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor. 52 Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. 53 Y ACONTECIÓ [que] acabando Jesus estas parábolas, pasó de allí. 54 Y yendo á su tierra, les enseñó en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban fuera de sí, y decian: ¿De dónde tiene este esta sabiduría, y [estas] maravillas? 55 ¿no es este el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María; y sus hermanos, Jacobo, y Joses, y Simon, y Judas? 56 ¿y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿de dónde pues tiene este todo esto? 57 Y se escandalizaban en él: mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su tierra, y en su casa. 58 Y no hizo allí muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos. CAPITULO 14 1 EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesus; 2 y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en él. 3 Porque Herodes habia prendido á Juan, y le habia aprisionado, y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano. 4 Porque Juan le decia: No te es lícito tenerla. 5 Y queria matarle, mas tenia miedo de la multitud: porque le tenian como á profeta. 6 Y celebrándose el dia del nacimiento de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó á Herodes. 7 Y prometió con juramento de darle todo lo que pidiese. 8 Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dáme aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 9 Entonces el rey se entristeció: mas por el juramento, y por los que estaban juntamente á la mesa, mandó que se [le] diese. 10 Y enviando, degolló á Juan en la cárcel. 11 Y fué traida su cabeza en un plato, y dada á la moza; y ella [la] presentó á su madre. 12 Entonces sus discípulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y fueron, y dieron las nuevas á Jesus. 13 Y OYÉNDO[LO] Jesus, se apartó de allí en un navío á un lugar desierto apartado; y cuando las compañías [lo] oyeron, le siguieron á pié de las ciudades. 14 Y saliendo Jesus, vió una grande compañía; y tuvo misericordia de ellos, y sanó los que de ellos habia enfermos. 15 Y cuando fué la tarde del dia, se llegaron á él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envia las compañías, que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. 16 Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 Y él les dijo: Traédmelos acá. 19 Y mandando á las compañías recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y partiendo los panes, [los] dió á los discípulos, y los discípulos á las compañías. 20 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró, los pedazos, doce esportones llenos. 21 Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y muchachos. 22 Y luego Jesus hizo á sus discípulos entrar en el navío, é ir delante de él de la otra parte [del lago,] entre tanto que él despedia las compañías. 23 Y despedidas las compañías, subió en el monte apartado á orar. Y como fué la tarde del dia, estaba allí solo. 24 Y ya el navío estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas: porque el viento era contrario. 25 Mas á la cuarta vela de la noche Jesus fué á ellos andando sobre la mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: [Alguna] fantasma es; y dieron voces de miedo. 27 Mas luego Jesus les habló, diciendo: Aseguráos: yo soy, no tengais miedo. 28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo venga á tí sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del navío, anduvo sobre las aguas para venir á Jesus. 30 Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame. 31 Y luego Jesus extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh [hombre] de poca fé, ¿por qué dudaste? 32 Y como ellos entraron en el navío, el viento reposó. 33 Entonces los que [estaban] en el navío vinieron, y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. 34 Y llegando de la otra parte, vinieron en la tierra de Gennezaret. 35 Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra al rededor, y trajeron á él todos los enfermos. 36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, fueron salvos. CAPITULO 15 1 ENTONCES llegaron á Jesus ciertos escribas y Fariséos de Jerusalem, diciendo: 2 ¿Por qué tus discípulos traspasan la tradicion de los ancianos? porque no lavan sus manos cuando comen pan. 3 Y él respondiendo, les dijo: ¿Por qué tambien vosotros traspasais el mandamiento de Dios por vuestra tradicion? 4 Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre; tambien: El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte. 5 Mas vosotros decis: Cualquiera dirá al padre ó á la madre: Toda ofrenda mia á tí aprovechará; y no honrará á su padre ó á su madre. 6 Y habeis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradicion. 7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: 8 Este pueblo de su boca se acerca de mí, y de labios me honra: mas su corazon lejos está de mí: 9 mas en vano me honran, enseñando doctrinas, mandamientos de hombres. 10 Y llamando á sí las compañías, les dijo: Oid, y entended: 11 no lo que entra en la boca contamina al hombre: mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 12 Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariséos oyendo esta palabra se ofendieron? 13 Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada: 14 dejadlos: guias son ciegas de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. 15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola. 16 Y Jesus dijo: ¿Aun tambien vosotros sois sin entendimiento? 17 ¿No entendeis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Mas lo que sale de la boca, del [mismo] corazon sale, y esto contamina al hombre. 19 Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, maledicencias. 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre. 21 Y SALIENDO Jesus de allí, se fué á las partes de Tyro y de Sidón. 22 Y hé aquí, una mujer Cananéa, que habia salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es malamente atormentada del demonio. 23 Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros. 24 Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. 26 Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarle á los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor: porque los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. 28 Entonces respondiendo Jesus, dijo: ¡Oh mujer! grande [es] tu fé: sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora. 29 Y PARTIDO Jesus de allí, vino junto al mar de Galiléa; y subiendo en [un] monte, se sentó allí. 30 Y llegaron á él muchas compañías, que tenian consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos [enfermos;] y los echaron á los piés de Jesus, y los sanó: 31 de tal manera, que las compañías se maravillaron, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al Dios de Israél. 32 Y Jesus llamando sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la compañía, que ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que comer; y enviarlos ayunos no quiero: porque no desmayen en el camino. 33 Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos tan gran compañía? 34 Y Jesus les dice: ¿Cuántos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y mandó á las compañías que se recostasen en tierra. 36 Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, partió, y dió á sus discípulos, y los discípulos á la compañía. 37 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas. 38 Y eran los que habian comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los niños. 39 Entonces despedidas las compañías, subió en un navío, y vino en los términos de Magdalá. CAPITULO 16 1 Y LLEGÁNDOSE los Fariséos y los Saducéos, tentando, le pedian que les mostrase señal del cielo. 2 Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decis: Sereno: porque el cielo tiene arreboles. 3 Y á la mañana: Hoy tempestad: porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabeis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿y en las señales de los tiempos no podeis? 4 La generacion mala y adulterina demanda señal: mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Y dejándolos, se fué. 5 Y viniendo sus discípulos de la otra parte [del lago,] se habian olvidado de tomar pan. 6 Y Jesus les dijo: Mirad, y guardáos de la levadura de los Fariséos, y de los Saducéos. 7 Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: No tomamos pan. 8 Y entendiéndo[lo] Jesus, les dijo: ¿Qué pensais dentro de vosotros, [hombres] de poca fé, que no tomasteis pan? 9 ¿No entendeis aun, ni os acordais de los cinco panes [entre] cinco mil [varones], y cuántos esportones tomasteis? 10 ¿Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis? 11 ¿Cómo? ¿No entendeis que no por el pan os dije, que os guardáseis de la levadura de los Fariséos, y de los Saducéos? 12 Entonces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariséos, y de los Saducéos. 13 Y VINIENDO Jesus en las partes de Cesaréa de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? 14 Y ellos dijeron: Unos: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Jeremías, ó alguno de los profetas. 15 El les dice: Y vosotros, ¿quién decis que soy? 16 Y respondiendo Simon Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de Jonás: porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos: 18 mas yo tambien te digo, que tú eres Pedro; y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella: 19 y á tí daré las llaves del reino de los cielos: que todo lo que ligares en la tierra, será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra, será desatado en los cielos. 20 Entonces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesus el Cristo. 21 Desde aquel tiempo comenzó Jesus á declarar á sus discípulos, que le convenia ir á Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer dia. 22 Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten compasion de tí: en ninguna manera esto te acontezca. 23 Entonces él volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí; adversario: me eres estorbo: porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es] de los hombres. 24 Entonces Jesus dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á si mismo, y tome su cruz, y sígame. 25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque, ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O, qué recompensa dará el hombre por su alma? 27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles; y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras. 28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el Hijo viniendo en su reino. CAPITULO 17 1 DESPUES de seis dias Jesus toma á Pedro, y á Jacobo, y Juan su hermano, y los saca aparte á un monte alto. 2 Y se trasfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos fueron blancos como la luz. 3 Y hé aquí, les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. 4 Y respondiendo Pedro, dijo á Jesus: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres cabañas ¡para tí una, y para Moisés otra, y para Elías otra. 5 Estando aun hablando él, hé aquí, una nube de luz [que] los cubrió; y hé aquí, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tome contentamiento: á él oid. 6 Y oyendo [esto] los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera. 7 Entonces Jesus llegando, los tocó, y dijo: Levantáos, y no temais. 8 Y alzando [ellos] sus ojos, á nadie vieron, sino á solo Jesus. 9 Y como descendieron del monte, les mandó Jesus, diciendo: No digais á nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos. 10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué pues dicen los escribas, que es menester que Elías venga primero? 11 Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad Elías vendrá primero, y restituirá todas las cosas: 12 mas os digo, que ya vino Elías, y no le conocieron: antes hicieron en él todo lo que quisieron: así tambien el Hijo del hombre padecerá de ellos. 13 los discípulos entonces entendieron que les decia de Juan Bautista. 14 Y COMO ellos llegaron á la compañía, vino á él un hombre hincándosele de rodillas, 15 y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente: porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua: 16 y le he presentado á tus discípulos, y no le han podido sanar. 17 Y respondiendo Jesus, dijo: ¡Oh generacion infiel y torcida! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? traédmele acá. 18 Y Jesus le reprendió, y salió el demonio de él; y el mozo fué sano desde aquella hora. 19 Entonces llegándose los discípulos á Jesus aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no le pudimos echar fuera? 20 Y Jesus les dijo: Por vuestra infidelidad: porque de cierto os digo, que si tuviéreis fé como un grano de mostaza, direis á este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará: y nada os será imposible: 21 mas este linaje [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno. 22 Y ESTANDO ellos en Galiléa, les dijo Jesus: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres; 23 y le matarán: mas al tercer dia resucitará. Y [ellos] se entristecieron en gran manera. 24 Y COMO llegaron á Capharnaum, vinieron á Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? 25 Y [él] dice: Sí. Y entrado él en casa, Jesus le habló antes, diciendo: ¿Qué te parece, Simon? ¿los reyes de la tierra, de quién cobran los tributos, ó el censo? ¿de sus hijos, ó de los extraños? 26 Pedro le dice: De los extraños. Jesus le dijo: Luego francos son los hijos: 27 mas porque no los ofendamos, vé á la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tómale, y abierta su boca hallarás un estatero, dásele por mí, y por tí. CAPITULO 18 1 EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesus, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 2 Y llamando Jesus un niño, le puso en medio de ellos, 3 Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviéreis, y fuéreis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que cualquiera que se bajare como este niño, este es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe. 6 Y cualquiera que ofendiere á alguno de estos pequeños, que creen en mí, mejor le fuera que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y que fuera anegado en el profundo de la mar. 7 ¡Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan escándalos: mas ¡ay de aquel hombre, por el cual viene el escándalo! 8 Por tanto, si tu mano ó tu pié te fuere ocasion de caer, córtalos y écha[los] de tí: mejor te es entrar cojo ó manco á la vida, que teniendo dos manos ó dos piés ser echado al fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasion de caer, sácale, y écha[le] de tí: que mejor te es entrar con un ojo á la vida, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego. 10 Mirad no tengais en poco á alguno de estos pequeños: porque [yo] os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la cara de mi Padre, que está en los cielos. 11 Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se habia perdido. 12 ¿Qué os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se perdiese una de ellas, ¿no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se habia perdido? 13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que mas se goza de aquella, que de las noventa y nueve que no se perdieron. 14 Así no es la voluntad de vuestro Padre, que [está] en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. 15 Por tanto si tu hermano pecare contra tí, vé, y redargúyele entre tí y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano. 16 Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra. 17 Y si no oyere á ellos, dí[lo] á la congregacion; y si no oyere á la congregacion ténle por un étnico, y un publicano. 18 De cierto os digo [que] todo lo que ligáreis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatáreis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Tambien os digo, que si dos de vosotros consintieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre, que [está] en los cielos. 20 Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, ahí estoy en medio de ellos. 21 ENTONCES Pedro llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete? 22 Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete. 23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debia diez mil talentos. 25 Mas á este, no pudiendo pagar, mandó su señor vender á el, y á su mujer, é hijos, con todo lo que tenia, y pagar. 26 Entonces aquel siervo postrado le adoraba, diciendo: Señor, deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré. 27 El señor movido á misericordia de aquel siervo, le soltó, y le perdonó la deuda. 28 Y saliendo aquel siervo, halló uno de sus compañeros, que le debia cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes. 29 Entonces su compañero, postrándose á sus piés, le rogaba, diciendo: Deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré. 30 Mas él no quiso, sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda. 31 Y viendo sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo declararon á su señor todo lo que habia pasado. 32 Entonces llamándole su señor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste: 33 ¿no te convenia tambien á tí tener misericordia de tu compañero, como tambien yo tuve misericordia de tí? 31 Entonces su señor enojado le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debia. 35 Así tambien hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáreis de vuestros corazones cada uno á vuestros hermanos sus ofensas. CAPITULO 19 1 Y ACONTECIÓ, [que] acabando Jesus estas palabras, se pasó de Galiléa, y vino en los términos de Judéa, pasado el Jordan. 2 Y le siguieron muchas compañías, y los sanó allí. 3 Entonces se llegaron á él los Fariséos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre enviar á su mujer por cualquiera causa? 4 Y él respondiendo, les dijo: ¿No habeis leido que el que [los] hizo ál principio, macho y hembra los hizo, 5 y dijo: Por tanto el hombre dejará padre y madre, y se llegará á su mujer y serán dos en una carne? 6 Así que no son ya mas dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre. 7 Dícenle: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y enviarla? 8 Díjoles: Por la dureza de vuestro corazon Moisés os permitió enviar vuestras mujeres: mas al principio no fué así. 9 Y yo os digo, que cualquiera que enviare á su mujer, sino fuere por fornicacion, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la enviada, adultera. 10 Dícenle sus discípulos: Si así es el negocio del hombre con su mujer, no conviene casarse. 11 Entonces él les dijo: No todos son capaces de este negocio, sino [aquellos] á quien es dada: 12 porque hay eunucos, que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos, que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos: el que puede tomar, tome: 13 ENTONCES le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron. 14 Y Jesus dice: Dejad á los niños, y no los impidais de venir á mí: porque de los tales es el reino de los cielos. 15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se partió de allí. 16 Y HÉ aquí, uno llegándose, le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré, para tener la vida eterna? 17 Y él le dijo: ¿Por qué me dices bueno? ninguno es bueno sino uno, [es á saber], Dios: y si quieres entrar á la vida, guarda los mandamientos. 18 Dícele: ¿Cuáles? Y Jesus dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: 19 Honra al padre y á la madre: tambien: Amarás á tu prójimo, como á tí mismo. 20 Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi mocedad: ¿qué mas me falta? 21 Dícele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dá[lo] á los pobres; y tendrás tesoro en el cielo; y vén, sígueme. 22 Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste: porque tenia muchas posesiones. 23 Entonces Jesus dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que el rico dificilmente entrará en el reino de los cielos: 24 mas os digo, que mas liviano trabajo es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. 25 Sus discípulos oyendo [estas cosas] se espantaron en gran manera, diciendo: ¿Quién pues podrá ser salvo? 26 Y mirándo[los] Jesus, les dijo: Acerca de los hombres imposible es esto: mas acerca de Dios, todo es posible. 27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: Hé aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos? 28 Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habeis seguido, cuando en la regeneracion se asentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros tambien os sentareis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel. 29 Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y la vida eterna tendrá por herencia. 30 Mas muchos primeros serán postreros; y postreros, primeros. CAPITULO 20 1 Porque el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familia, que salió por la mañana á coger peones para su viña. 2 Y concertado con los peones por un denario al dia, los envió á su viña. 3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza ociosos, 4 y les dijo: Id tambien vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron. 5 Salió otra vez cerca de las seis y de las nueve horas, é hizo lo mismo. 6 Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y les dijo: ¿Por qué estais aquí todo el día ociosos? 7 Dícenle: Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id tambien vosotros á la viña, y recibireis lo que fuere justo. 8 Y cuando fué la tarde del dia, el señor de la viña dijo á su administrador: Llama los peones, y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. 9 Y viniendo los que [habian venido] cerca de las once horas, recibieron cada uno un denario. 10 Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir mas: pero tambien ellos recibieron cada uno un denario. 11 Y tomándo[lo] murmuraban contra el padre de la familia, 12 diciendo: Estos postreros han hecho una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del dia. 13 Y él respondiendo dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio: ¿no te concertaste conmigo por un denario? 14 toma lo que es tuyo, y véte: y quiero dar á este postrero como á tí: 15 ¿no me es lícito á mí hacer lo que quiero en mis [cosas?] ¿ó es malo tu ojo, porque yo soy bueno? 16 Así los primeros serán postreros; y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. 17 Y SUBIENDO Jesus á Jerusalem, tomo sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: 18 Hé aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, 19 y le entregarán á los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y crucifiquen: mas al tercer dia resucitará. 20 ENTONCES se llegó á él la madre de los hijos de Zebedéo con sus hijos, adorando, y pidiéndole algo. 21 Y él le dijo: ¿Qué quieres? [Ella] le dijo: Dí que se asienten estos dos hijos mios, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino. 22 Entonces Jesus respondiendo, dijo: No sabeis lo que pedis: ¿podeis beber el vaso que yo tengo que beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Dicen [ellos:] Podemos. 23 El les dice: A la verdad mi vaso bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, sereis bautizados: mas sentaros á mi mano derecha, y á mi izquierda, no es mio darlo, sino á los que está aparejado de mi Padre. 24 Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos. 25 Entonces Jesus llamándolos, dijo: Ya sabeis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejecutan sobre ellos potestad: 26 mas entre vosotros no será así: sino el que entre vosotros quisiere hacerse grande, será vuestro servidor; 27 y el que entre vosotros quisiere ser el primero, será vuestro siervo: 28 como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. 29 ENTONCES saliendo ellos de Jericó, le seguia gran compañía. 30 Y hé aquí, dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. 31 Y la compañía les reñia que callasen: mas ellos clamaban mas, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. 32 Y parándose Jesus, los llamó, y dijo: ¿Qué quereis [que] haga por vosotros? 33 [Ellos] le dicen: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. 34 Entonces Jesus teniéndoles misericordia, tocó los ojos de ellos; y luego sus ojos recibieron la vista, y le siguieron. CAPITULO 21 1 COMO se acercaron de Jerusalem, y vinieron á Bethphage, al monte de las Olivas, entonces Jesus envió dos discípulos, 2 diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallareis una asna atada, y un pollino con ella: desatadla, y traédme[los.] 3 Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester: y luego los dejará. 4 Y todo esto fué hecho, para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: 5 Decid á la hija de Sión: Hé aquí, tu Rey te viene, manso, sentado sobre una asna y un pollino, hijo de [animal de] yugo. 6 Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesus les mandó. 7 Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos: y se sentó sobre ellos. 8 Y muy mucha compañía tendian sus mantos en el camino; y otros cortaban ramos de los árboles, y tendian por el camino. 9 Y las compañías que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban, diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del Señor: Hosanna en las alturas. 10 Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: ¿Quién es este? 11 Y las compañías decian: Este es Jesus, el profeta, de Nazaret de Galiléa. 12 Y entró Jesus en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendian y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendian palomas; 13 y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oracion será llamada: mas vosotros cueva de ladrones la habeis hecho. 14 Entonces vinieron á él ciegos y cojos en el templo, y los sanó. 15 Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al Hijo de David: se enojaron, 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesus les dice: Sí: ¿nunca leisteis: De la boca de los niños, y de los que maman perfeccionaste la alabanza? 17 Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad á Bethania; y posó allí. 18 Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca mas nazca de tí fruto para siempre. Y luego la higuera se secó. 20 Entonces viendo esto los discípulos, maravillados decian: ¡Cómo se secó luego la higuera! 21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuviéreis fé, y no dudáreis, no solo hareis esto de la higuera, mas si á este monte dijéreis: Quítate, y échate en la mar, será hecho. 22 Y todo lo que pidiéreis con oracion creyendo, [lo] recibireis. 23 Y COMO vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo llegaron á él, cuando estaba enseñando, diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dió esta autoridad? 24 Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntaré una palabra, la cual si me dijéreis, tambien yo os diré con qué autoridad hago esto. 25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, ó de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: ¿Por qué pues no le creisteis? 26 Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo: porque todos tienen á Juan por profeta. 27 Y respondiendo á Jesus, dijeron: No sabemos. Y él tambien les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago esto. 28 Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, vé hoy á trabajar en mi viña. 29 Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas despues arrepentido, fué. 30 Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, Señor, [voy;] y no fué. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van delante al reino de Dios: 32 porque vino á vosotros Juan por via de justicia, y no le creisteis; y los publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo [esto] nunca os arrepentisteis para creerle. 33 Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, y la cercó de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos. 34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon. 36 Envió otra vez otros siervos mas que los primeros, é hicieron con ellos de la misma manera. 37 Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo. 38 Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre si: Este es el heredero: venid, matémosle, y tomemos su herencia. 39 Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40 Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores? 41 Dícenle [ellos:] A los malos destruirá malamente; y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos. 42 Díceles Jesus: ¿Nunca leisteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, esta fué hecha por cabeza de esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga el fruto de él. 44 Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien [ella] cayere, le desmenuzará. 45 Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos. 46 Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo: porque le tenian por profeta. CAPITULO 22 1 Y RESPONDIENDO Jesus, les volvió á hablar en parábolas, diciendo: 2 El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo. 3 Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas: mas no quisieron venir. 4 Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: Hé aquí, mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados [son] muertos, y todo [está] aparejado: venid á las bodas. 5 Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios; 6 y otros, tomando sus siervos, afrentáronlos, y matáronlos. 7 Y el rey, oyendo [esto,] se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyo á aquellos homicidas, y puso á fuego su ciudad. 8 Entonces dice á sus siervos: las bodas á la verdad están aparejadas: mas los que eran llamados no eran dignos: 9 id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos halláreis. 10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 11 Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de vestido de boda; 12 y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste acá no teniendo vestido de boda? Y á él se le cerró la boca. 13 Entonces el rey dijo á los que servian: Atado de piés y de manos, tomadle, y echadle en las tinieblas de fuera: allí será el lloro, y el crujir de dientes. 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. 15 ENTONCES idos los Fariséos, consultaron como le tomarian en [alguna] palabra. 16 Y envian á él sus discípulos, con los de Herodes, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie: porque no tienes acepcion de persona de hombres: 17 Dínos pues, ¿qué te parece? ¿Es lícito dar tributo á César, ó no? 18 Mas Jesus, entendida su malicia, [les] dice: ¿Por qué me tentais, hipócritas? 19 mostradme la moneda del tributo. Y ellos le mostraron un dinero. 20 Entonces les dice: ¿Cuya es esta figura, y lo que está encima escrito? 21 [Ellos] le dicen : De César. Y les dice: Pagad, pues, á César lo que es de César, y á Dios, lo que es de Dios. 22 Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejáronle, y se fueron. 23 Aquel dia llegaron á él los Saducéos, que dicen no haber resurreccion, y le preguntaron, 24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se case con su mujer, y despertará simiente á su hermano. 25 Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generacion, dejó su mujer á su hermano. 26 De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete. 27 Y despues de todos murió tambien la mujer. 28 En la resurreccion, pues, ¿cuya de los siete será la mujer? porque todos la tuvieron. 29 Entonces respondiendo Jesus, les dijo: Errais, ignorando las Escrituras, y la potencia de Dios. 30 Porque en la resurreccion, ni maridos tomarán mujeres, ni mujeres maridos: mas son como los ángeles de Dios en el cielo. 31 Y de la resurreccion de los muertos, ¿no habeis leido lo que es dicho de Dios á vosotros, que dice: 32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de los muertos, mas de los que viven. 33 Y oyendo [esto] las compañías estaban fuera de sí de su doctrina. 34 Entonces los Fariséos, oyendo que habia cerrado la boca á los Saducéos, se juntaron á una; 35 y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole, y diciendo: 36 Maestro, ¿cuál [es] el mandamiento grande en la ley? 37 Y Jesus le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de toda tu mente. 38 Este es el primero y el grande mandamiento. 39 Y el segundo [es] semejante á este: Amarás á tu prójimo como á tí mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas. 41 Y estando juntos los Fariséos, Jesus les preguntó, 42 diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿cuyo Hijo es? [Ellos] le dicen: De David. 43 El les dice: Pues, ¿cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo: 44 Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus piés? 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo? 46 Y nadie le podia responder palabra: ni osó alguno desde aquel dia preguntarle mas. CAPITULO 23 1 ENTONCES Jesus habló á las compañías, y á sus discípulos, 2 diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se asentaron los escribas y los Fariséos: 3 así que todo lo que os dijeren que guardeis, guardadlo, y hacedlo: mas no hagais conforme á sus obras, porque dicen y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y [las] ponen sobre los hombros de los hombres: mas ni aun con su dedo las quieren mover. 5 Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres: porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; 6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, 7 y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbí, Rabbí. 8 Mas vosotros, no querais ser llamados Rabbí: porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 9 Y vuestro Padre no llameis á nadie en la tierra: porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. 10 Ni os llameis doctores: porque uno es vuestro Doctor, el Cristo. 11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. 12 Porque el que se ensalzare será humillado; y el que se humillare será ensalzado. 13 Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque cerrais el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entrais, ni á los que entran dejais entrar. 14 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque comeis las casas de las viudas con color de larga oracion: por esto llevareis mas grave juicio. 15 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque rodeais la mar y la tierra por hacer un convertido; y cuando fuere hecho, le haceis hijo del quemadero doblado mas que vosotros. 16 ¡Ay de vosotros, guias ciegas! que decis: Cualquiera que jurare por el templo, es nada: mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es. 17 ¡Locos y ciegos! ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro? 18 Tambien: Cualquiera que jurare por el altar, es nada: mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es. 19 ¡Locos y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente? 20 Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que [está] sobre él: 21 y el que jurare por el templo, jura por él, y por el que habita en él : 22 y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que está sentado sobre él. 23 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque diezmais la menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo mas grave de la ley, [es á saber,] el juicio, y la misericordia, y la fé. Esto era menester hacer, y no dejar lo otro. 24 ¡Guias ciegas! que colais el mosquito, mas tragais el camello. 25 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque limpiais lo que esta de fuera del vaso, ó del plato: mas de dentro está [todo] lleno de robo y de injusticia. 26 ¡Fariséo ciego! limpia primero lo que está dentro del vaso y del plato, para que tambien lo que está fuera se haga limpio. 27 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos: mas de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad. 28 Así tambien vosotros, de fuera, á la verdad, os mostrais justos á los hombres: mas de dentro, llenos estais de falsedad é iniquidad. 29 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque edificais los sepulcros de los profetas, y adornais los monumentos de los justos, 30 y decis: Si fuéramos en los dias de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas: 31 así que testimonio dais á vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas. 32 Vosotros tambien llenad la medida de vuestros padres. 33 ¡Serpientes, generacion de víboras! ¿cómo evitareis el juicio del quemadero? 34 Por tanto, hé aquí, yo envio á vosotros profetas, y sábios, y escribas; y de ellos [unos] matareis y crucificareis, y [otros] de ellos azotareis en vuestras sinagogas, y perseguireis de ciudad en ciudad: 35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justo que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacharías, hijo de Barachías, al cual matasteis entre el templo y el altar. 36 De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generacion. 37 ¡Jerusalem! ¡Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas á los que son enviados á tí, cuantas veces, quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisisteis. 38 Hé aquí, vuestra casa os es dejada desierta. 39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me vereis, hasta que digais: Bendito el que viene en el nombre del Señor. CAPITULO 24 1 Y SALIDO Jesus del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo. 2 Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea destruida. 3 Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á el [sus] discípulos aparte, diciendo: Dínos cuando serán estas cosas, y qué seña [habrá] de tu venida, y del fin del siglo. 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán. 6 Y oireis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbeis: porque es menester que todo [esto] acontezca: mas aun no es el fin. 7 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y serán pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. 8 Y todas estas cosas, principio de dolores. 9 Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y sereis aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre. 10 Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos. 12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará. 13 Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en toda la [tierra] habitable, por testimonio á todas las naciones, y entonces vendrá el fin. 15 Por tanto cuando viéreis la abominacion del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda. 16 Entonces los que [estuvieren] en Judéa, huyan á los montes; 17 y el que sobre la techumbre, no descienda á tomar algo de su casa; 18 y el que en el campo, no vuelva otra vez á tomar sus ropas. 19 Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias! 20 Orad pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de fiesta. 21 Porque habrá entonces grande afliccion, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. 22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva: mas por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados. 23 Entonces, si alguno os dijere: Hé aquí, [está] el Cristo, ó allí; no creais. 24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos. 25 Hé aquí, os lo he dicho antes. 26 Así que si os dijeren: Hé aquí, en el desierto está; no salgais. Hé aquí, en las cámaras; no creais. 27 Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre. 28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán tambien las águilas. 29 Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas. 30 Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. 31 Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro. 32 [Del árbol] de la higuera aprended la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabeis que el verano [está] cerca. 33 Así tambien vosotros, cuando viéreis todas estas cosas, sabed que está cercano, á las puertas. 34 De cierto os digo, que no pasará esta edad, que todas estas cosas no acontezcan. 35 El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán. 36 Mas del dia ó hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo. 37 Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. 38 Porque como eran en los dias del diluvio comiendo y bebiendo, tomando mujeres [los maridos,] y dándolas [los padres,] hasta el dia que Noé entró en el arca, 39 y no conocieron hasta que vino el diluvio, y llevó á todos: así será tambien la venida del Hijo del hombre. 40 Entonces estarán dos en el campo: uno será tomado, y otro será dejado: 41 dos [mujeres] moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada. 42 Velad pues, porque no sabeis á que hora ha de venir vuestro Señor. 43 Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cual vela el ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa. 44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos: porque el Hijo del Hombre ha de venir á la hora que no pensais. 45 ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual el Señor puso sobre su familia, para que dé alimento al tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así. 47 De cierto os digo [que] sobre todos sus bienes le pondrá. 48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi Señor se tarda de venir; 49 y comenzare á herir sus compañeros, y aun á comer y beber con los borrachos: 50 vendrá el Señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora que [él] no sabe, 51 y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes. CAPITULO 25 1 ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo. 2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco locas. 3 Las que [eran] locas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo. 4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. 5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. 6 Y á la media noche fué oido un clamor, que decia: Hé aquí, el esposo viene, salid á recibirle. 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. 8 Y las locas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan. 9 Mas las prudentes respondieron: diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras. 10 E idas ellas á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta. 11 Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos. 12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco. 13 Velad pues, porque no sabeis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del hombre ha de venir. 14 Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partiéndose lejos, llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes. 15 Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno, á cada uno conforme á su facultad, y se partió luego lejos. 16 Y partido él, el que habia recibido cinco talentos, granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos. 17 Semejantemente tambien el que había recibido dos, ganó tambien él otros dos. 18 Mas el que habia recibido uno, fué, y lo enterró en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos. 20 Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; hé aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien [está,] buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. 22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; hé aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien [está,] buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. 24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: señor, yo te conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no derramaste: 25 por tanto tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: hé aquí, tienes lo que es tuyo. 26 Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que siego donde no sembré, y [que] cojo donde no derramé: 27 por tanto te convenia dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, recibiera lo que es mio con usura: 28 quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque á cualquiera que tuviere le será dada, y tendrá mas; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de á fuera: allí será el llorar, y el crujir de dientes. 31 Y CUANDO el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. 32 y serán juntados delante de él todas las gentes, y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos; 33 y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda. 34 Entonces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del mundo: 35 porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: fuí huesped, y me recogisteis: 36 desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel, y venisteis á mí. 37 Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber'? 38 ¿y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos? 39 ¿ó cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y venimos á tí? 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto [lo] hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis. 41 Entonces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Idos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles: 42 porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber: 43 fuí huésped, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y en la cárcel [estuve,] y no me visitasteis. 44 Entonces tambien ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos? 45 Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no [lo] hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis. 46 E irán estos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna. CAPITULO 26 1 Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus discípulos: 2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado. 3 Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás. 4 Y tuvieron consejo para prender por engaño á Jesus, y matar[le.] 5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo. 6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso, 7 vino á él una mujer, con un [vaso de] alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado á la mesa: 8 lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto? 9 porque este ungüento se podia vender por gran precio, y darse á los pobres. 10 Y entendiéndolo Jesus, les dijo: ¿Por qué dais pena á [esta] mujer? que me ha hecho buena obra: 11 porque siempre tendreis pobres con vosotros: mas á mí no siempre me tendreis: 12 porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha hecho: 13 de cierto os digo, [que] donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho. 14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes, 15 y les dijo: ¿Qué me quereis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta [piezas] de plata. 16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. 17 Y EL primer [dia de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los discípulos á Jesus, diciéndole: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer [el cordero de] la pascua? 18 Y él dijo: Id á la ciudad á uno, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la pascua con mis discípulos. 19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mando, y aderezaron la pascua. 20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce. 21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. 22 Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor? 23 Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, este me ha de entregar. 24 A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él: mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido. 25 Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo quizá, Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho. 26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y habiendo dada gracias [lo] partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo. 27 Y tomando el vaso, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebed de él todos: 28 porque esto es mi sangre del Nuevo Testamento, la cual es derramada por muchos para remision de los pecados: 29 y os digo, [que] desde ahora no beberé mas de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. 30 Y cuando hubieron dicho el himno, salieron al monte de las Olivas. 31 Entonces Jesus les dice: Todos vosotros sereis escandalizados en mí esta noche: porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas de la manada serán derramadas. 32 Mas despues que haya resucitado, os esperaré en Galiléa. 33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo nunca seré escandalizado. 34 Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. 36 ENTONCES llegó Jesus con ellos á la aldea, que se llama Gethsemané, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore. 37 Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedéo, comenzó á entristecerse, y á angustiarse en gran manera. 38 Entonces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velad conmigo. 39 Y yéndose un poco mas adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mio, si es posible, pase de mí este vaso: empero no como yo quiero, mas como tú. 40 Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿No habeis podido velar conmigo una hora? 41 velad y orad, para que no entreis en tentacion: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma. 42 Otra vez, fué segunda vez, y oró, diciendo: Padre mio, si no puede este vaso pasar de mí sin que [yo] lo beba, hágase tu voluntad. 43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos eran agravados. 44 Y dejándolos, fué otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45 Entonces vino á sus discípulos, y les dice: Dormid ya, y descansad: hé aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores: 46 levantáos, vamos: hé aquí, ha llegado el que me ha entregado. 47 Y hablando aun él, hé aquí, Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha compañía, con espadas y bastones, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo. 48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: prendedle. 49 Y luego que llegó á Jesus, dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó. 50 Y Jesus le dijo: ¿Amigo, á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesus, y le prendieron. 51 Y hé aquí, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó su cuchillo, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó una oreja. 52 Entonces Jesus le dice: Vuelve tu cuchillo á su lugar: porque todos los que tomaren cuchillo, á cuchillo morirán: 53 ó ¿piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria mas de doce legiones de ángeles? 54 ¿cómo pues se cumplirian las Escrituras, [de] que así conviene que sea hecho? 56 En aquella hora dijo Jesus á las compañías: Como á ladron habeis salido con espadas y con bastones á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. 56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole. 57 Y ELLOS, prendido Jesus, le trajeron á Caifás sumo pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos. 58 Mas Pedro le seguia de lejos hasta el patio del sumo pontífice; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin. 59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte, 60 y no hallaban: aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo] hallaron. Mas á la postre vinieron dos testigos falsos, 61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres dias. 62 Y levantándose el sumo pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? qué testifican estos contra tí? 63 Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, Si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. 64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis de ver al Hijo del hombre asentado á la diestra de la potencia [de Dios,] y que viene en las nubes del cielo. 65 Entonces el sumo pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué mas necesidad tenemos de testigos? hé aquí, ahora habeis oido su blasfemia: 66 ¿qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte. 67 Entonces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros le herian con mojicones, 68 diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido. 69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesus el Galiléo estabas. 70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. 71 Y saliendo á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: Tambien este estaba con Jesus Nazareno. 72 Y negó otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre. 73 Y desde á un poco llegaron los que servian, y dijeron á Pedro: Verdaderamente tambien tú eres de ellos: porque aun tu habla te hace manifiesto. 74 Entonces comenzó á anatematizarse, y á jurar, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre. Y el gallo cantó luego. 75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente. CAPITULO 27 1 Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte. 2 Y le trajeron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente. 3 ENTONCES Judas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta [piezas] de plata á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos, 4 diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué [se nos da] á nosotros? viéraslo tú. 5 Y arrojando las [piezas] de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó. 6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando [las piezas] de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el arca de la limosna, porque es precio de sangre. 7 Mas habido consejo, compraron de ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extranjeros. 8 Por lo cual fué llamado aquel campo: Hacéldama, [Campo de sangre,] hasta el dia de hoy. 9 Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta [piezas] de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel: 10 y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor. 11 Y JESUS estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tu [lo] dices. 12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió. 13 Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra tí? 14 Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho. 15 Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen. 16 Y tenian entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabás. 17 Y juntas ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál quereis que os suelte? ¿á Barrabás, ó á Jesus, que se llama el Cristo? 18 Porque sabia que por envidia le habian entregado. 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo: porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él. 20 Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo, que pidiese á Barrabás, y á Jesus matase. 21 Y respondiendo el presidente, les dijo: ¿Cuál de los dos quereis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. 22 Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesus que se llama el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado. 23 Y el presidente [les] dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban mas, diciendo: Sea crucificado. 24 Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacia mas alboroto, tomando agua lavó sus manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: védlo vosotros. 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. 26 Entonces les soltó á Barrabás; y habiendo azotado á Jesus, le entregó para ser crucificado. 27 ENTONCES los soldados del presidente tomando á Jesus á la audiencia, juntaron á él toda la cuadrilla. 28 Y desnudándole, cercáronle de un manto de grana. 29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha: é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos. 30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza. 31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. 32 Y saliendo, hallaron á un Cirenéo que se llamaba Simon: á este cargaron para que llevase su cruz. 33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, el lugar de la Calavera, 34 le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo. 35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 36 Y le guardaban, sentados allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS. 38 Entonces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la izquierda. 39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas, 40 y diciendo: Tú, el que derribas el templo [de Dios,] y en tres dias [le] reedificas, sálvate á tí mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariséos, y los ancianos, decian: 42 A otros salvó, á sí no se puede salvar: si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en el: 43 confia en Dios: líbrele ahora, si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con él. 45 Y desde la hora de las seis fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de las nueve. 46 Y cerca de la hora de las nueve Jesus exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has desamparado? 47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndole, decian: A Elías llama este. 48 Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y la llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba para que bebiese. 49 Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle. 50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu. 51 Y hé aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo; y la tierra se movió; y las piedras se hendieron; 52 y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habia dormido, se levantaron. 53 Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos. 54 Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este. 55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido de Galiléa á Jesus, sirviéndole: 56 entre las cuales era María Magdalena, y María de Jacobo, y la madre de Joses, y la madre de los hijos de Zebedéo. 57 Y COMO fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimathéa, llamado Joseph, el cual tambien habia sido discípulo de Jesus. 58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entonces Pilato mandó que el cuerpo se [le] diese. 59 Y tomando Joseph el cuerpo, le envolvió en una sábana limpia, 60 y le puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en peña; y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué. 61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro. 62 Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion [de la Pascua,] se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos á Pilato, 63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun: Despues de tres dias resucitaré. 64 Manda, pues, fortificar el sepulcro hasta el dia tercero: porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos: y será el postrer error peor que el primero. 65 Pilato les dice: La guardia teneis: id, fortificad como entendeis. 66 Y yendo ellos, fortificaron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra. CAPITULO 28 1 Y LA víspera de los sábados, que amanece para el primero de los sábados, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro. 2 Y hé aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del sepulcro,] y estaba sentado sobre ella. 3 Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve. 4 Y del miedo de él los guardas fueron asombrados, y fueron vuelto como muertos. 5 Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temais vosotras: porque yo sé que buscais á Jesus, [el que fué] crucificado: 6 no está aquí, porque ha resucitado, como dijo: venid, ved el lugar do