The Project Gutenberg EBook of Reina Valera New Testament of the Bible 1865 (#4 in our series by of Spanish Bibles) Copyright laws are changing all over the world. Be sure to check the copyright laws for your country before downloading or redistributing this or any other Project Gutenberg eBook. This header should be the first thing seen when viewing this Project Gutenberg file. Please do not remove it. Do not change or edit the header without written permission. Please read the "legal small print," and other information about the eBook and Project Gutenberg at the bottom of this file. Included is important information about your specific rights and restrictions in how the file may be used. You can also find out about how to make a donation to Project Gutenberg, and how to get involved. **Welcome To The World of Free Plain Vanilla Electronic Texts** **eBooks Readable By Both Humans and By Computers, Since 1971** *****These eBooks Were Prepared By Thousands of Volunteers!***** Title: Reina Valera New Testament of the Bible 1865 Author: Anon. Release Date: June, 2004 [EBook #5880] [Yes, we are more than one year ahead of schedule] [This file was first posted on September 15, 2002] Edition: 10 Language: Spanish Character set encoding: Latin1 *** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK, REINA VALERA NEW TESTAMENT OF THE BIBLE 1865 *** La Valera 1865 de la SBA. Aviso: Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1865) fue bajado de la pagina de web: Antigua Versión Valera 1909 – La palabra de Dios en español. (www.valera1909.com) Este texto no tiene derechos reservados, puedes distribuirlo como quieres. Solamente pedimos que por respeto del trabajo que invertimos en dándote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.), que dejes este aviso y la siguiente introducción (Todo entre [Empieza…] y [Termina…]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet. Si tienes cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com. Introducción a la Valera 1865 de la SBA. El siguiente texto fue escaneado de una Biblia en Español que obtuve de una colección privada en León, Guanajuato, México en 1986. Esta copia, impresa en Madrid, España en 1884 para la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE), representa la edición SBBE de la revisión de Valera hecha para la Sociedad para la Promulgación de Conocimiento Cristiano (SPCC) en 1862. Esta revisión fue hecha por Lorenzo Lucena Pedrosa M.A., profesor de Lengua y Literatura Española en Queens College de Liverpool, y luego en Oxford. Aquí reproducimos esta edición de la Valera 1862 para demostrar que la Biblia de norma en Español, referido como la Valera 1909, en toda esencia es igual a la Valera 1862. Se confirma así que la Valera autoritativa de hoy (la 1909) fue ya revisada en 1862, antes que los textos Vaticanus y Sinaíticus fueran impresas, y décadas antes de la apostasía inglesa de Westcott y Hort. Puedes ver por el texto siguiente que la Valera 1909 no fue influenciada por Vaticanus ni por Westcott y Hort. Un cambio que sí verás es que la Valera 1862 introduce muchas palabras itálicas que no se encuentran ni en la original 1602, ni tampoco en su descendiente, la 1909. La revisión de 1909 quitó del texto las itálicas innecesarias. Aparte de esto, muy pocos cambios se evidencian en la revisión de 1909 de este texto. En todos nuestros textos, letra itálica se reproduce entre corchetes [...], para que se convierte fácilmente el Nuevo Testamento a muchos diferentes formatos. Algunas ediciones impresas tenían tanto letra itálica y palabras entre corchetes. En estos casos, para mantener la integridad de la reproducción, aún corcheteamos palabras inicialmente itálicas, pero para indicar la diferencia encerramos entre símbolos relativos <...> las palabras originalmente entre corchetes. Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen errores de impresión y puntuación. Algunos son obvios, pero de vez en cuando había varias posibilidades en la corrección. En tales casos determinamos la corrección según la original 1602, o la norma actual, la 1909. En todos los casos que hicimos correcciones señalamos la palabra alterada por la marca diacrítica (^). Además señalamos con la misma marca aquellos lugares donde parecía haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada. Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresión original. Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en abrazaderas {*...} al final del versículo. Guillermo Kincaid [Termina Aviso e Introducción] El NUEVO TESTAMENTO DE NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESU CRISTO: VERSION DE CIPRIANO DE VALERA: REVISADA Y CORREGIDA. __________ S.B.A, N.Y. __________ 1907. [Spanish, Brevier 24mo.] Printed. 452,000 EL EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO SEGUN SAN MATEO CAPITULO 1. LIBRO de la generacion de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham. 2 Abraham engendró a Isaac; é Isaac engendró á Jacob; y Jacob engendró á Júdas, y á sus hermanos; 3 Y Júdas engendró de Tamar á Fares y á Zara; y Fares engendró á Esrom; y Esrom engendró á Aram; 4 Y Aram engendró á Aminadab; y Aminadab engendró á Nasson; y Nasson engendró á Salmon; 5 Y Salmon engendró de Raab á Booz; y Booz engendró de Rut á Obed; y Obed engendró á Jessé; 6 Y Jessé engendró al rey David; y el rey David engendró á Salomon de la [que fué mujer] de Urías; 7 Y Salomon engendró á Roboam; y Roboam engendró á Abia; y Abia engendró á Asa; 8 Y Asa engendró á Josafat; y Josafat engendró á Joram; y Joram engendró á Ozías; 9 Y Ozías engendró á Joatam; y Joatam engendró á Acaz; y Acaz engendró á Ezequías; 10 Y Ezequías engendró á Manases; y Manases engendró á Amon; y Amon engendró á Josías; 11 Y Josías engendró <á Joacim; y Joacim engendró> á Jeconías, y á sus hermanos, en la transmigracion de Babilonia; 12 Y despues de la transmigracion de Babilonia, Jeconías engendró á Salatiel; y Salatiel engendró á Zorobabel; 13 Y Zorobabel engendró á Abiud; y Abiud engendró á Eliacim; y Eliacim engendró á Azor; 14 Y Azor engendró á Sadoc; y Sadoc engendró á Akim; y Akim engendró á Eliud; 15 Y Eliud engendró á Eleazar; y Eleazar engendró á Matan; y Matan engendró á Jacob; 16 Y Jacob engendró á Josué marido de María, de la cual nació JESUS, el cual es llamado el CRISTO. 17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son] catorce generaciones; y desde David hasta la transmigracion de Babilonia, catorce generaciones; y desde la transmigracion de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. 18 & Y el nacimiento de Jesu Cristo fué así: Que estando María su madre desposada con José, antes que hubiesen estado juntos, se halló haber concebido del Espíritu Santo. 19 Y José su marido, como era justo, y no quisiese exponerla á la infamia, quiso dejarla secretamente. 20 Y pensando él en esto, he aquí, que el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer; porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21 Y dará á luz+ un hijo, y llamarás su nombre JESUS: porque él salvará á su pueblo de sus pecados. {+ parirá} 22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que habia hablado el Señor por el profeta, que dijo: 23 He aquí una vírgen concebirá, y dará á luz+ un hijo, y llamarán su nombre Emmanuel, que interpretado quiere decir: Dios con nosotros. {+ parirá} 24 Y despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le habia mandado, y recibió á su mujer. 25 Y no la conoció hasta que dió á luz+ á su Hijo primogénito; y llamó su nombre JESUS. {+ parió} CAPITULO 2. Y COMO fué nacido Jesus en Belen de Judea en dias del rey Heródes, he aquí [que] Magos vinieron del oriente á Jerusalem, 2 Diciendo: )Dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle. 3 Y oyendo [esto] el rey Heródes se turbó, y toda Jerusalem con él. 4 Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. 5 Y ellos le dijeron: En Belen de Judea; porque así está escrito por el profeta: 6 Y tú, Belen, tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá porque de tí saldrá el Caudillo, que apacentará á mi pueblo Israel. 7 Entónces Heródes, llamados los Magos en secreto, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella. 8 Y enviándoles á Belen, dijo: Andád allá, y preguntád con diligencia por el niño; y despues que [le] hallareis, hacédmelo saber, para que yo venga y le adore. 9 Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron; y he aquí que la estrella, que habian visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. 10 Y vista la estrella, se regocijaron mucho de gran gozo. 11 Y entrando en la casa, hallaron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron dones, oro, é incienso, y mirra. 12 & Y siendo avisados por revelacion en sueños, que no volviesen á Heródes se volvieron á su tierra por otro camino. 13 Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José, diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá, hasta que yo te [lo] diga; porque ha de acontecer que Heródes buscará al niño para matarle. 14 Y levantándose él, tomó al niño y á su madre de noche y se fué á Egipto; 15 Y estuvo allá hasta la muerte de Heródes, para que se cumpliese lo que habia hablado el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo. 16 & Heródes entónces, como se vió burlado de los Magos se enojó mucho; y envió, y mató todos los niños que habia en Belen, y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que habia entendido de los Magos. 17 Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: 18 Voz fué oida en Rama, lamentacion, y lloro, y gemido grande: Raquel que llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron. 19 & Mas muerto Heródes he aquí, el ángel del Señor aparece en sueños á José en Egipto, 20 Diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y véte á tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño. 21 Entónces él se levantó, y tomó al niño, y á su madre, y vínose á tierra de Israel. 22 Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea por Heródes su padre, tuvo temor de ir allá; mas amonestado por revelacion en sueños, se fué á las partes de Galilea. 23 Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret; para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas que habia de ser llamado Nazareno. CAPITULO 3. Y EN aquellos dias vino Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judea, 2 Y diciendo: Arrepentíos que el reino de los cielos se acerca. 3 Porque este es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: enderezád sus veredas. 4 Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero al rededor de sus lomos; y su comida era langostas, y miel montés. 5 Entónces salia á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de al derredor del Jordan, 6 Y eran bautizados por él en el Jordan, confesando sus pecados. 7 Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venian á su bautismo, les decia: Generacion de víboras, )quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá? 8 Hacéd pues frutos dignos de arrepentimiento. 9 Y no penséis en deciros: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras. 10 Ahora, ya tambien el+ hacha está puesta á la raiz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego. {+ la} 11 Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene en pos de mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. 12 Su aventador [está] en su mano, y aventará su era, y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. 13 & Entónces Jesus vino de Galilea á Juan al Jordan, para ser bautizado por él. 14 Mas Juan le resistia mucho, diciendo: Yo he menester de ser bautizado por tí, )y tú vienes á mí? 15 Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entónces le dejó. 16 Y Jesus despues que fué bautizado, subió luego del agua, y, he aquí, los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendia como paloma, y venia sobre él; 17 Y, he aquí, una voz de los cielos que decia: Este es mi hijo amado, en el cual tengo contentamiento. CAPITULO 4. ENTÓNCES Jesus fué llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. 2 Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre. 3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se hagan pan. 4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre; mas con toda palabra que sale por la boca de Dios. 5 Entónces el diablo le pasa á la santa ciudad; y le puso sobre las almenas del templo, 6 Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate [de aquí] abajo: que escrito está: Que á sus ángeles te encomendará; y te alzarán en [sus] manos, para que nunca hieras tu pie en piedra. 7 Jesus le dijo: Tambien está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, 9 Y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entónces Jesus le dice: Véte, Satanas; que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y á él solo servirás. 11 El diablo entónces le dejó: y, he aquí, los ángeles llegaron, y le servian. 12 & Mas oyendo Jesus que Juan estaba preso, se volvió á Galilea; 13 Y dejando á Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, [ciudad] marítima, en los confines de Zabulon y de Neftalím; 14 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: 15 La tierra de Zabulon, y la tierra de Neftalím, camino de la mar, de la otra parte del Jordan, Galilea de los Gentiles, 16 Pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz, y á los asentados en region y sombra de muerte, luz les esclareció. 17 Desde entónces comenzó Jesus á predicar, y á decir: Arrepentíos; que el reino de los cielos se ha acercado. 18 & Y andando Jesus junto á la mar de Galilea vió á dos hermanos, Simon, que es llamado Pedro, y Andres su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. 19 Y díceles: Veníd en pos de mí, y haceros he pescadores de hombres. 20 Ellos entónces, dejando luego las redes, le siguieron. 21 Y pasando de allí, vió otros dos hermanos, Santiago, [hijo] de Zebedeo, y Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. 22 Y ellos luego, dejando la nave, y á su padre, le siguieron. 23 Y rodeó Jesus á toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo. 24 Y corria su fama por toda la Siria; y traian á él todos los que tenian mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanaba. 25 Y le seguian grandes multitudes de pueblo de Galilea, y [de] Decápolis, y [de] Jerusalem, y [de] Judea, y [de] la otra parte del Jordan. CAPITULO 5. Y VIENDO [Jesus] las multitudes, subió á un monte; y sentándose él, se llegaron á él sus discípulos. 2 Y abriendo [él] su boca, les enseñaba, diciendo: 3 Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirán consolacion. 5 Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán hartos. 7 Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazon; porque ellos verán á Dios. 9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados sois cuando os maldijeren, y [os] persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. 12 Regocijáos y alegráos; porque vuestro galardon [es] grande en los cielos; que así persiguieron á los profetas que fueron ántes de vosotros. 13 & Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, )con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra á todos los que están en casa. 16 Así [pues] alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos. 17 & No penséis que he venido para invalidar la ley, ó los profetas: no he venido para invalidar[los], sino para cumplir[los]. 18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la^ ley, sin que todas las cosas sean cumplidas. 19 De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que [los] hiciere, y enseñare, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20 Porque [yo] os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 21 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, estará expuesto á juicio. 22 Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razon con su hermano, estará expuesto á juicio; y cualquiera que dijere á su hermano Raca, estará expuesto al concilio; y cualquiera que [á su hermano] dijere: Insensato, estará expuesto al fuego del infierno. 23 Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares, que tu hermano tiene algo contra tí, 24 Deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad con tu hermano, y entónces vé, y ofrece tu presente. 25 Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al ministro; y seas echado en prision. 26 De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado. 27 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: No cometerás adulterio: 28 Yo pues os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazon. 29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, sácale, y échale de tí; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, córtala, y échala de tí; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 31 & Tambien fué dicho: Cualquiera que despidiere á su mujer, déle carta de divorcio: 32 Mas yo os digo, que el que despidiere á su mujer, á no ser por causa de fornicacion hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida, comete adulterio. 33 & Tambien oisteis que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 Ni por la tierra, porque es el estrado de sus piés, ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro. 37 Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. 38 & Oisteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente: 39 Mas yo os digo: que no resistáis al mal: ántes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele tambien la otra. 40 Y al que quisiere ponerte á pleito, y tomarte tu ropa, déjale tambien la capa. 41 Y á cualquiera que te forzare á ir una milla, vé con él dos. 42 Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de tí prestado, no les rehuses. 43 & Oisteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo; y aborrecerás á tu enemigo. 44 Yo pues os digo: Amád á vuestros enemigos: bendecíd á los que os maldicen: hacéd bien á los que os aborrecen, y orád por los que os calumnian y os persiguen; 45 Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos é injustos. 46 Porque si amareis á los que os amen, )qué galardon tendréis? )No hacen tambien lo mismo los publicanos? 47 Y si saludareis á vuestros hermanos solamente, )qué hacéis de más? )No hacen tambien así los publicanos? 48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. CAPITULO 6. MIRÁD que no hagáis vuestra limosna delante de los hombres, para que seáis mirados de ellos: de otra manera no tenéis galardon de vuestro Padre que está en los cielos. 2 Pues cuando haces limosna no hagas tocar trompeta delante de tí, como hacen los hipócritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo [que ya] tienen su galardon. 3 Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha. 4 Que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, él te recompensará en lo público. 5 & Y cuando orares, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en las esquinas de las calles en pié; para que sean vistos. De cierto que [ya] tienen su galardon. 6 Mas tú, cuando orares, entra en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará en lo público. 7 Y orando, no habléis inútilmente, como los paganos, que piensan que por su parlería serán oidos. 8 No os hagáis pues semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de que cosas tenéis necesidad, ántes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro, que estás en los cielos: sea santificado tu nombre. 10 Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [así] tambien en la tierra. 11 Dános hoy nuestro pan cotidiano. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como tambien nosotros perdonamos á nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentacion, mas líbranos de mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por [todos] los siglos. Amen. 14 Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará tambien á vosotros vuestro Padre celestial. 15 Mas si no perdonareis^ á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. 16 & Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros: que demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan. De cierto os digo, [que ya] tienen su galardon. 17 Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro, 18 Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará en lo público. 19 & No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orin corrompe, y donde ladrones minan, y hurtan; 20 Mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y donde ladrones no minan, ni hurtan. 21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazon. 22 La luz del cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso. 23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que si la luz que en tí hay, son tinieblas, )cuántas [serán] las mismas tinieblas? 24 Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro; ó se llegará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios, y á las riquezas. 25 Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. )La vida no es más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 26 Mirád á las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. )No sois vosotros mucho mejores que ellas? 27 )Mas quién de vosotros, por mucho que se congoje, podrá añadir á su estatura un codo? 28 Y por el vestido, )por qué os congojáis? Aprendéd [de] los lirios del campo, como crecen: no trabajan, ni hilan: 29 Mas os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos. 30 Y si la yerba del campo, que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la vista así, )no [hará] mucho más á vosotros, [hombres] de poca fé? 31 No os congojéis, pues, diciendo: )Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos? 32 (Porque los Gentiles buscan todas estas cosas;) porque vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad. 33 Mas buscád primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os congojéis por lo de mañana; que el mañana traerá su congoja: basta al dia su afliccion. CAPITULO 7. NO juzguéis; porque tambien no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida que medís, [con ella] os volverán á medir.^ 3 Y )por qué miras la arista que esta en el ojo de tu hermano; y no echas de ver la viga que está en tu ojo? 4 O )cómo dirás á tu hermano: Deja, echaré de tu ojo la arista; y, he aquí, [una] viga en tu ojo? 5 (Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entónces verás claramente para echar la arista del ojo de tu hermano. 6 No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus piés, y vuelvan, y os despedacen. 7 & Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis: llamád, y se os abrirá. 8 Porque cualquiera que pide, recibe, y el que busca halla; y al que llama, se le abrirá. 9 )Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? 10 )O [si le] pidiere un pez le dará una serpiente? 11 Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, vuestro Padre que está en los cielos, )cuánto más dará buenas cosas á los que le piden? 12 & Así que, todas las cosas que querriais que los hombres hiciesen con vosotros, así tambien hacéd vosotros con ellos, porque esta es la ley, y los profetas. 13 & Entrad por la puerta estrecha; porque ancha [es] la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdicion; y los que van por él, son muchos. 14 Porque la puerta [es] estrecha, y angosto el camino, que lleva á la vida; y pocos son los que lo hallan. 15 Guardáos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas mas interiormente son lobos robadores. 16 Por sus frutos los conoceréis. )Cójense uvas de los espinos, ó higos de las cambroneras? 17 De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol carcomido lleva malos frutos. 18 No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol carcomido llevar buenos frutos. 19 Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego. 20 Así que por sus frutos los conoceréis. 21 No cualquiera que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel dia: Señor, Señor, )no profetizámos en tu nombre, y en tu nombre echámos demonios, y en tu nombre hicímos muchas grandezas? 23 Y entónces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí obradores da maldad. 24 & Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he al varon prudente que edificó su casa sobre roca: 25 Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca. 26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al varon insensato, que edificó su casa sobre arena: 27 Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa, y cayó; y fué su ruina grande. 28 Y fué [que] como Jesus acabó estas palabras, las gentes se espantaban de su doctrina: 29 Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, no como los escribas. CAPITULO 8. Y COMO descendió Jesus del monte, seguíanle grandes multitudes. 2 Y, he aquí, un leproso vino, y le adoró, diciendo: Señor, Si quisieres, puedes limpiarme. 3 Y extendiendo Jesus [su] mano, le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada. 4 Entónces Jesus le dijo: Mira, no [lo] digas á nadie; mas vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moises, para que les conste. 5 & Y entrando Jesus en Capernaum, vino á él un centurion, rogándole, 6 Y diciendo: Señor, mi criado está echado en casa paralítico, gravemente atormentado. 7 Y Jesus le dijo: Yo vendré y le sanaré. 8 Y respondió el centurion, y dijo: Señor, no soy digno que entres debajo de mi techumbre; mas solamente dí con la palabra, y mi criado sanará. 9 Porque tambien yo soy hombre debajo de potestad; y tengo debajo de mi [potestad] soldados; y digo á este: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y [lo] hace. 10 Y oyéndolo Jesus, se maravilló; y dijo á los que [le] seguian: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fé. 11 Y yo os digo, que vendrán muchos del oriente, y del occidente, y se asentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos; 12 Mas los hijos del reino serán echados en las tinieblas de afuera: allí será el llanto y el crujir de dientes. 13 Entónces Jesus dijo al centurion: Vé, y como creiste, [así] sea hecho contigo. Y su criado fué sano en el mismo momento. 14 & Y vino Jesus á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en la cama, y con fiebre. 15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servia. 16 Y como fué ya tarde trajeron á él muchos endemoniados, y echó de [ellos] los demonios con su palabra, y sanó todos los enfermos; 17 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El tomó nuestras enfermedades, y llevó [nuestras] dolencias. 18 & Y viendo Jesus grandes multitudes al rededor de sí, mandó que se fuesen á la otra parte [del] lago. 19 Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que fueres. 20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar [su] cabeza. 21 Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero, y entierre á mi padre. 22 Y Jesus le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren á sus muertos. 23 & Y entrando él en una nave, sus discípulos le siguieron. 24 Y, he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave se cubria de las ondas; y él dormia. 25 Y llegándose sus discípulos le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos; perecemos. 26 Y [él] les dice: )Por qué teméis, hombres de poca fé? Entónces levantado reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: )Qué hombre es este, que aun los vientos y la mar le obedecen? 28 & Y como él llegó á la otra parte en el territorio de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en gran manera, así que nadie podia pasar por aquel camino. 29 Y he aquí, clamaron diciendo: )Qué tenemos contigo, Jesus, Hijo de Dios? )Has venido ya acá á molestarnos ántes de tiempo? 30 Y estaba léjos de ellos un hato de muchos puercos paciendo. 31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vayamos en aquel hato de puercos. 32 Y [él] les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos; y, he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar; y murieron en las aguas. 33 Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados. 34 Y, he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesus; y cuando le vieron, [le] rogaban que se fuese de sus términos. CAPITULO 9. ENTÓNCES entrando en una nave, pasó á la otra parte, y vino a su ciudad. 2 Y, he aquí, le trajeron un paralítico echado en [una] cama, y viendo Jesus la fé de ellos, dijo al paralítico: Confia, hijo; tus pecados te son perdonados. 3 Y, he aquí, algunos de los escribas decian dentro de sí: Este blasfema. 4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: )Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 5 )Cuál es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir: Levántate, y anda? 6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entónces al paralítico:) Levántate, toma tu cama, y véte á tu casa. 7 Entónces él se levantó, y se fué á su casa. 8 Y las gentes viéndo[lo], se maravillaron, y glorificaron á Dios, que hubiese dado tal potestad á hombres. 9 & Y pasando Jesus de allí, vió á un hombre, que estaba sentado al banco de los tributos, el cual se llamaba Mateo, y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió. 10 Y aconteció que estando él sentado á comer en la casa, he aquí, que muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente á la mesa con Jesus y sus discípulos. 11 Y viendo [esto] los Fariseos, dijeron á sus discípulos: )Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? 12 Y oyéndo[lo] Jesus, les dijo: los que están sanos, no tienen necesidad de médico; sino los enfermos. 13 Andád, ántes aprendéd que cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: Por que no he venido á llamar los justos, sino los pecadores á arrepentimiento. 14 & Entónces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: )Por qué nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? 15 Y les dijo Jesus: )Pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos, y entónces ayunarán. 16 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura. 17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos; de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserve juntamente. 18 & Hablando él estas cosas á ellos, he aquí, cierto principal vino, y le adoró, diciendo: Mi hijo es muerta poco ha, mas ven, y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 19 Y se levantó Jesus, y le siguió, y sus discípulos. 20 Y, he aquí, una mujer enferma de flujo de sangre doce años habia, llegándose por detras, tocó la fimbria de su vestido; 21 Porque decia entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré sana. 22 Mas Jesus volviéndose, y mirándola, dijo: Confia, hija, tu fé te ha sanado. Y la mujer fué sana desde aquella hora. 23 Y venido Jesus á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y el gentío que hacia bullicio, 24 Díceles: Apartáos, que la jóven no es muerta; sino que duerme. Y se burlaban de él. 25 Y como la gente fué echada fuera, entró, y la tomó de la mano; y la jóven se levantó. 26 Y salió esta fama por toda aquella tierra. 27 Y pasando Jesus de allí, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo; Ten misericordia de nosotros, Hijo de David. 28 Y venido á casa, vinieron á él los ciegos, y Jesus les dice: )Creéis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor. 29 Entónces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fé os sea hecho. 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesus les encargó [rigurosamente] diciendo: Mirád, [que] nadie [lo] sepa. 31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra. 32 & Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado. 33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel. 34 Mas los Fariseos decian: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. 35 Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo. 36 Y viendo las multitudes, tuvo misericordia de ellas; que eran derramados y esparcidos, como ovejas que no tienen pastor. 37 Entónces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha; mas los obreros, pocos. 38 Rogád pues al Señor de la mies, que envie obreros á su mies. CAPITULO 10. ENTÓNCES llamando á sus doce discípulos, les dió potestad [contra] los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y toda dolencia. 2 Y los nombres de los doce Apóstoles son estos: El primero, Simon, que es llamado Pedro, y Andres, su hermano: Santiago, [hijo] de Zebedeo, y Juan su hermano: 3 Felipe, y Bartolomé: Tomas, y Mateo el publicano: Santiago, [hijo] de Alfeo, y Lebeo, que tenia el sobrenombre de Tadeo: 4 Simon de Cana, y Júdas Iscariote, que tambien le entregó. 5 Estos doce envió Jesus, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis: 6 Mas íd ántes á las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Y yendo, predicád, diciendo: El reino de los cielos ha llegado. 8 Sanád enfermos, limpiád leprosos, resucitád muertos, echád fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia. 9 No proveáis oro, ni plata ni dinero en vuestras bolsas, 10 Ni alforja para el camino ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon; porque el obrero digno es de su alimento. 11 Mas en cualquiera ciudad ó aldea, donde entrareis, buscád [con diligencia] quien sea en ella digno, y morád allí hasta que salgais. 12 Y entrando en la casa saludádla. 13 Y si la casa fuere digna, que vuestra paz venga sobre ella; mas si no fuere digna, que vuestra paz vuelva sobre vosotros. 14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salíd de aquella casa ó ciudad, y sacudíd el polvo de vuestros piés. 15 De cierto os digo: [Que el castigo] será más tolerable á la tierra de Sodoma, y de Gomorra en el dia del juicio, que á aquella ciudad. 16 He aquí, yo os envio, como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. 17 Y guardáos de los hombres; porque os entregarán á los concilios, y en sus sinagogas os azotarán. 18 Y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio contra ellos, y los Gentiles. 19 Mas cuando os entregaren, no os congojéis como, ó qué habéis de hablar; porque en aquella hora os será dado que habléis. 20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre, que habla en vosotros. 21 El hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo: y los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir. 22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que lo soportare hasta el fin, este será salvo. 23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra; porque de cierto os digo, [que] no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre. 24 El discípulo no es más que su Maestro, ni el siervo más que su Señor. 25 Bástele al discípulo ser como su Maestro, y al siervo como su Señor: Si al [mismo] padre de familias llamaron Belzebú, )cuánto más á los de su casa? 26 Así que no los temáis porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; y [nada] oculto que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en tinieblas, decíd[lo] en luz; y lo que oís á la oreja, predicád[lo] desde los tejados. 28 Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: teméd ántes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29 )No se venden dos pajarillos por una blanca? Y uno de ellos no caerá á tierra sin vuestro Padre. 30 Y vuestros cabellos tambien, todos están contados. 31 No temáis pues: más valéis vosotros que muchos pajarillos. 32 Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo tambien delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo tambien delante de mi Padre, que está en los cielos. 34 No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada. 35 Porque he venido para poner en disension al hombre contra su padre, y á la hijo contra su madre, y á la nuera contra su suegra. 36 Y los enemigos del hombre [serán] los de su casa. 37 El que ama á padre ó á madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama á hijo ó á hija más que á mí, no es digno de mí. 38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que hallare su vida, la perderá, y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. 40 El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió. 41 El que recibe á un profeta en nombre de profeta, galardon de profeta recibirá; y el que recibe á un justo en nombre de justo, galardon de justo recibirá. 42 Y cualquiera que diere á uno de estos pequeñitos un jarro de [agua] fria solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su galardon. CAPITULO 11. Y ACONTECIÓ, que acabando Jesus de dar mandamientos á sus doce discípulos, se fué de allí á enseñar y á predicar en las ciudades de ellos. 2 Y oyendo Juan en la prision los hechos de Cristo, envióle dos de sus discípulos, 3 Diciendo: )Eres tú aquel que habia de venir, ó esperarémos a otro? 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, hacéd saber á Juan las cosas que ois y veis. 5 Los ciegos ven, y los cojos andan: los leprosos son limpiados, y los sordos oyen: los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el evangelio. 6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí. 7 & É idos ellos, comenzó Jesus á decir de Juan á las multitudes: )Qué salisteis á ver al desierto? )una caña que es meneada del viento? 8 O )qué salisteis á ver? )un hombre vestido de ropas delicadas? He aquí, los que traen [ropas] delicadas, en las casas de los reyes están. 9 O )qué salisteis á ver? )profeta? Ciertamente os digo, y más que profeta. 10 Porque este es de quien está escrito: He aquí, yo envio mi mensagero delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de tí. 11 De cierto os digo, [que] no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy pequeño en el reino de los cielos. mayor es que él. 12 Y desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora al reino de los cielos se hace fuerza; y los valientes lo arrebatan. 13 Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron. 14 Y si queréis recibir[lo], él es aquel Elías que habia de venir. 15 El que tiene oidos para oir, oiga. 16 & Mas )á quién compararé esta generacion? Es semejante á los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces á sus compañeros, 17 Y dicen: Os tañímos flauta, y no bailasteis: os endechámos, y no lamentasteis. 18 Porque vino Juan que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene. 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada de sus hijos. 20 Entónces comenzó á zaherir á las ciudades en las cuales habian sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian arrepentido, [diciendo:] 21 (Ay de tí, Corazin! (Ay de tí, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidon se hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya mucho ha que se hubieran arrepentido en saco y en ceniza. 22 Por tanto [yo] os digo [que] á Tiro y á Sidon será más tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que á vosotras. 23 Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada, porque si en Sodoma se hubiesen hecho las maravillas que han sido hechas en tí, hubieran permanecido hasta el dia de hoy. 24 Por tanto yo os digo, [que] á la tierra de Sodoma será más tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que á tí. 25 & En aquel tiempo respondiendo Jesus, dijo: Gracias te doy, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los niños. 26 Así, Padre, pues que así agradó á tus ojos. 27 Todas las cosas me son entregadas por mi Padre; y nadie conoció al Hijo, sino el Padre: ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y [aquel] á quien el Hijo [le] quisiere revelar. 28 Veníd á mí, todos los que estáis trabajados, y cargados, que yo os haré descansar. 29 Llevád mi yugo sobre vosotros, y aprendéd de mí, que soy manso y humilde de corazon; y hallaréis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es suave, y ligera mi carga. CAPITULO 12. EN aquel tiempo iba Jesus por entre los panes en sábado; y sus discípulos tenian hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer. 2 Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado. 3 Y él les dijo: )No habéis leido, qué hizo David, teniendo hambre él, y los que estaban con él? 4 )Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposicion, que no le era lícito comer de ellos, ni á los que estaban con él, sino á solos los sacerdotes? 5 O )no habéis leido en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa? 6 Pues [yo] os digo, que [uno] mayor que el templo está aquí. 7 Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenariais á los inocentes. 8 Porque Señor es aun del sábado el Hijo del hombre. 9 & Y partiéndose de allí vino á la sinagoga de ellos. 10 Y, he aquí, habia allí uno que tenia una mano seca; y le preguntaron, diciendo: )Es lícito curar en sábado? por acusarle. 11 Y él les dijo: )Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere esta en una fosa en sábado, no le eche mano, y [la] levante? 12 )Pues cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que lícito es en los sábados hacer bien. 13 Entónces dijo á aquel hombre: Extiende tu mano. Y él [la] extendió, y [le] fué restituida sana como la otra. 14 Y salidos los Fariseos consultaron contra él para destruirle. 15 Mas sabiéndo[lo] Jesus, se apartó de allí; y le siguieron grandes multitudes, y sanaba á todos. 16 Y él les mandó [rigurosamente,] que no le descubriesen; 17 Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo: 18 He aquí mi siervo al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi alma: pondré mi Espíritu sobre él, y á los Gentiles anunciará juicio. 19 No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz: 20 La caña cascada no quebrará; y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque á victoria el juicio. 21 Y en su nombre esperarán los Gentiles. 22 & Entónces fué traido á él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo hablaba y veia. 23 Y todo el pueblo estaba fuera de sí, y decia: )Es este aquel Hijo de David? 24 Mas los Fariseos, oyéndo[lo,] decian: Este no echa fuera los demonios, sino por Belzebú, príncipe de los demonios. 25 Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es desolado; y toda ciudad ó casa, dividida contra sí misma, no permanecerá. 26 Y si Satanas echa fuera á Satanas, contra sí mismo está dividido: )cómo, pues, permanecerá su reino? 27 Y si yo por Belzebú echo fuera los demonios, )vuestros hijos, por quién [los] echan? Por tanto ellos serán vuestros jueces. 28 Y si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado á vosotros el reino de Dios. 29 Porque )cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entónces saqueará su casa. 30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama. 31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado á los hombres; mas la blasfemia del Espíritu no será perdonada á los hombres. 32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero. 33 O hacéd el árbol bueno, y su fruto bueno; ó hacéd el árbol carcomido, y su fruto podrido; porque por [su] fruto es conocido el árbol. 34 (O generacion de víboras! )cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazon habla la boca. 35 El buen hombre del buen tesoro del corazon saca buenas cosas: y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas. 36 Mas [yo] os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el dia del juicio. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. 38 & Entónces respondieron unos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de tí señal. 39 Y él respondió, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonas el profeta. 40 Porque como estuvo Jonas en el vientre de la ballena tres dias y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y tres noches. 41 Los de Nínive se levantarán en juicio con esta generacion y la condenarán; porque ellos se arrepintieron á la predicacion de Jonas; y, he aquí, [uno] mayor que Jonas en este lugar. 42 La reina del austro se levantará en juicio con esta generacion, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduría de Salomon; y, he aquí, [uno] mayor que Salomon en este lugar. 43 Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándole, 44 Entónces dice: Me volveré á mi casa, de donde salí. Y cuando viene, [la] halla desocupada, barrida, y adornada. 45 Entónces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados moran allí; y son peores las postrimerías del tal hombre, que sus primerías. Así tambien acontecerá á esta generacion mala. 46 & Y estando él aun hablando al pueblo, he aquí, [su] madre y sus hermanos estaban fuera, que le querian hablar. 47 Y le dijo uno: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar. 48 Y respondiendo él al que le decia [esto,] dijo: )Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hácia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre, y mis hermanos. 50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre. CAPITULO 13. Y AQUEL dia, saliendo Jesus de casa, se sentó junto á la mar. 2 Y se allegaron á él grandes multitudes; y entrándose él en una nave, se sentó, y toda la multitud estaba en la ribera. 3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el que sembraba salió á sembrar. 4 Y sembrando, parte [de la simiente] cayó junto al camino, y vinieron las aves, y la comieron. 5 Y parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y nació luego, porque no tenia tierra profunda: 6 Mas en saliendo el sol, se quemó, y se secó, porque no tenia raiz. 7 Y parte cayó entre espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron. 8 Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto: uno de á ciento, y otro de á sesenta, y otro de á treinta. 9 Quien tiene oidos para oir, oiga. 10 Entónces llegándose los discípulos, le dijeron: )Por qué les hablas por parábolas? 11 Y él respondiendo, les dijo: Porque á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos, mas á ellos no es concedido. 12 Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más, mas al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 13 Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oido oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. 15 Porque el corazon de este pueblo está engrosado, y de los oidos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan; para que no vean de los ojos, y oigan de los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y [yo] los sane. 16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oidos, porque oyen. 17 Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que [vosotros] veis, y no [lo] vieron; y oir lo que [vosotros] ois, y no [lo] oyeron. 18 Oíd pues vosotros la parábola del que siembra. 19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el Malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazon. Este es el que fué sembrado junto al camino. 20 Y el que fué sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo. 21 Mas no tiene raiz en sí, ántes es temporal; porque venida la afliccion ó la persecucion por la palabra, luego se ofende. 22 Y el que fué sembrado en espinas, este es el que oye la palabra: mas la congoja de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y viene á quedar sin fruto. 23 Mas el que fué sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, el que tambien da el fruto; y lleva uno á ciento, y otro a sesenta, y otro á treinta. 24 & Otra parábola les propuso diciendo: El reino de los cielos es semejante á un hombre que siembra buena simiente en su campo. 25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, sembró zizaña entre el trigo y se fué. 26 Y como la yerba salió, é^ hizo fruto, entónces la zizaña pareció tambien. 27 Y llegándose los siervos del padre de familias, le dijeron: Señor, )no sembraste buena simiente en tu campo? )Pues de dónde tiene zizaña? 28 Y él les dijo: Algun enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: )Pues quieres que vayamos, y la cojamos? 29 Y él dijo: No, porque cogiendo la zizaña, no arranqueis tambien con ella el trigo. 30 Dejád crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega [yo] diré á los segadores: Cogéd primero la zizaña, y atádla en manojos para quemarla; mas el trigo allegádlo en mi alfolí. 31 & Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo: 32 El cual á la verdad es el más pequeño de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas; y se hace árbol, que vienen las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas. 33 & Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta que todo se leude. 34 Todo esto habló Jesus por parábolas á la multitud; y nada les habló sin parábolas; 35 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta que dijo: Abriré en parábolas mi boca: rebosaré cosas escondidas desde la fundacion del mundo. 36 & Entónces, enviadas las multitudes, Jesus se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la zizaña del campo. 37 Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre. 38 El campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del reino; y la zizaña son los hijos del Malo; 39 El enemigo que la sembró, es el diablo; la siega es el fin del mundo; y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como es cogida la zizaña, y quemada á fuego, así será en el fin de este siglo. 41 Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los estorbos, y los que hacen iniquidad; 42 Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro, y el crugir de dientes. 43 Entónces los justos resplandecerán, como el sol, en el reino de su Padre. El que tiene oidos para oir, oiga. 44 & Tambien el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo, el cual hallado, el hombre [lo] encubre; y de gozo de él, va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. 45 Asimismo el reino de los cielos es semejante á un hombre tratante, que busca buenas perlas: 46 Que hallando una preciosa perla, fué, y vendió todo lo que tenia, y la compró. 47 & Tambien el reino de los cielos es semejante á una red, que echada en la mar, coge de todas suertes: 48 La cual siendo llena, la sacaron á la orilla; y sentados cogieron lo bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera. 49 Así será en el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos, 50 Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro, y el crugir de dientes. 51 Díceles Jesus: )Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Si, Señor. 52 Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. 53 & Y aconteció [que] acabando Jesus estas parábolas, pasó de allí. 54 Y venido á su tierra, les enseñó en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban fuera de sí, y decian: )De dónde tiene este esta sabiduría, y [estas] maravillas? 55 )No es este el hijo del carpintero? )No se llama su madre María; y sus hermanos, Santiago, y Joses, y Simon, y Júdas? 56 )Y no están todas sus hermanas con nosotros? )De dónde pues tiene este todo esto? 57 Y se escandalizaban en él, mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su tierra, y en su casa. 58 Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos. CAPITULO 14. EN aquel tiempo Heródes el Tetrarca oyó la fama de Jesus; 2 Y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de entre los muertos, y por eso virtudes obran en él. 3 Porque Heródes habia prendido á Juan, y le habia aprisionado, y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano. 4 Porque Juan le decia: No te es lícito tenerla. 5 Y queria matarle, mas tenia miedo de la multitud, porque le tenian como á profeta. 6 Y celebrándose el dia del nacimiento de Heródes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó á Heródes. 7 Y prometió con juramento de darle todo lo que pidiese. 8 Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dáme aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 9 Entónces el rey se entristeció: mas por el juramento, y por los que estaban juntamente á la mesa, mandó que se [le] diese. 10 Y enviando, degolló á Juan en la cárcel. 11 Y fué traida su cabeza en un plato, y dada á la moza; y [ella] la presentó á su madre. 12 Entónces sus discípulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y fueron y dieron las nuevas á Jesus. 13 Y oyéndolo Jesus, se retiró de allí en una nave á un lugar desierto apartado, y cuando el pueblo [lo] oyó, le siguió á pie de las ciudades. 14 & Y saliendo Jesus, vió una gran multitud; y tuvo misericordia de ellos, y sanó los que de ellos habia enfermos. 15 Y cuando fué la tarde del dia, se llegaron á él sus discípulos, diciendo, El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envia las multitudes, que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. 16 Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse: dádles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 Y él les dijo: Traédmelos acá. 19 Y mandando á las multitudes recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y rompiendo los panes, [los] dió á los discípulos, y los discípulos á las multitudes. 20 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró, los pedazos, doce esportones llenos. 21 Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y muchachos. 22 & Y luego Jesus hizo á sus discípulos entrar en la nave, é ir delante de él á la otra parte [del lago,] entre tanto que él despedia las multitudes. 23 Y despedidas las multitudes, subió en un monte apartado á orar. Y como fué la tarde del dia, estaba allí solo. 24 Y ya la nave estaba en medio de la mar, atormentada de las ondas; porque el viento era contrario. 25 Mas á la cuarta vela de la noche Jesus fué á ellos andando sobre la mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es; y dieron voces de miedo. 27 Mas luego Jesus les habló, diciendo: Aseguráos: yo soy, no tengáis miedo. 28 Entónces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo venga á tí sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la nave anduvo sobre las aguas para venir á Jesus. 30 Mas viendo el viento fuerte tuvo miedo, y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame. 31 Y luego Jesus extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Hombre de poca fé, )por qué dudaste? 32 Y como ellos entraron en la nave, el viento reposó. 33 Entónces los que estaban en la nave, vinieron, y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres tú el Hijo de Dios. 34 Y llegando á la otra parte, vinieron á la tierra de Genesaret. 35 Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra al derredor, y trajeron á él todos los enfermos. 36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que [lo] tocaron, fueron salvos. CAPITULO 15. ENTÓNCES llegaron á Jesus ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo: 2 )Por qué tus discípulos traspasan la tradicion de los ancianos? porque no lavan sus manos cuando comen pan. 3 Y él respondiendo, les dijo: )Por qué tambien vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradicion? 4 Porque Dios mandó, diciendo: Honra á tu padre y á tu madre; y: El que maldijere á padre ó á madre, muera de muerte. 5 Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere á [su] padre o á [su] madre: Toda ofrenda mia á tí aprovechará; 6 Y no honrare á su padre ó á su madre, [será libre.] Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradicion. 7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo : 8 Este pueblo con su boca se acerca á mí, y con [sus] labios me honra; mas su corazon léjos está de mí. 9 Mas en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 10 Y llamando á sí á la multitud, les dijo: Oid, y entendéd. 11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 12 Entónces llegándose sus discípulos, le dijeron: )Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron? 13 Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada. 14 Dejádlos: guias son ciegos de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ámbos caerán en el hoyo. 15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola. 16 Y Jesus dijo: )Aun tambien vosotros sois sin entendimiento? 17 )No entendéis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la necesaria? 18 Mas lo que sale de la boca, del [mismo] corazon sale, y esto contamina al hombre. 19 Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. 20 Estas [cosas] son las que contaminan al hombre; que comer con las manos por lavar no contamina al hombre. 21 & Y saliendo Jesus de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidon. 22 Y, he aquí, una mujer Cananea, que habia salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es malamente atormentada del demonio. 23 Mas él no le respondió palabra. Entónces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros. 24 Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entónces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. 26 Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echar[lo] á los perrillos. 27 Y ella dijo: Así es, Señor; pero los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. 28 Entónces respondiendo Jesus, dijo: (O mujer! grande [es] tu fé: sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora. 29 & Y partido Jesus de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en [un] monte, se sentó allí. 30 Y llegaron á él grandes multitudes, que tenian consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos [enfermos,] y los echaron á los piés de Jesus, y los sanó: 31 De tal manera, que las multitudes se maravillaron, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al Dios de Israel. 32 Y Jesus llamando á sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la multitud, que ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que comer; y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino. 33 Entónces sus discípulos le dicen: )Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos tan gran multitud? 34 Y Jesus les dice: )Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y mandó á las multitudes que se recostasen en tierra. 36 Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, [los] rompió, y dió á sus discípulos, y los discípulos á la multitud. 37 Y comieron todos, y se hartaron, y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas. 38 Y eran los que habian comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los niños. 39 Entónces despedidas las multitudes, subió en una nave, y vino á los términos de Magdala. CAPITULO 16. Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos, tentando, le pedian que les mostrase señal del cielo. 2 Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decís: Buen tiempo [hará;] porque el cielo tiene arreboles. 3 Y á la mañana: Hoy [habrá] tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo, )y en las señales de los tiempos no podéis? 4 La generacion mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonas el profeta. Y dejándoles se fué. 5 & Y venidos sus discípulos á la otra parte [del lago,] se habian olvidado de tomar pan. 6 Y Jesus les dijo: Mirád, y guardáos de la levadura de los Fariseos, y de los Saduceos. 7 Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: [Esto es] porque no tomámos pan. 8 Y entendiéndolo Jesus, les dijo: )Qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fé, que no tomasteis pan? 9 )No entendéis aun, ni os acordáis de los cinco panes [entre] cinco mil [varones,] y cuántos esportones tomasteis? 10 )Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis? 11 )Cómo? )No entendéis que no por el pan os dije, que [os] guardaseis^ de la levadura de los Fariseos, y de los Saduceos? 12 Entónces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos, y de los Saduceos. 13 & Y viniendo Jesus á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: )Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? 14 Y ellos dijeron: Unos: Juan el Bautista, y otros: Elías; y otros: Jeremías, ó alguno de los profetas. 15 Díceles él: )Y vosotros quién decís que soy? 16 Y respondiendo Simon Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entónces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de Jonas; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo tambien te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. 19 Y á tí daré las llaves del reino de los cielos, que todo lo que ligares en la tierra, será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra, será desatado en los cielos. 20 Entónces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesus el Cristo. 21 & Desde aquel tiempo comenzó Jesus á declarar á sus discípulos, que convenia ir él á Jerusalem, y padecer muchas cosas de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercero dia. 22 Y Pedro, tomándole aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten compasion de tí: en ninguna manera esto te acontezca. 23 Entónces él volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanas: escándalo me eres; porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es] de los hombres. 24 Entónces Jesus dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque, )de qué aprovecha al hombre, si grangeare todo el mundo, y perdiere su alma? )O, qué recompensa dará el hombre por su alma? 27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles; y entónces pagará a cada uno conforme a sus obras. 28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino. CAPITULO 17. Y DESPUES de seis dias Jesus toma á Pedro, y á Santiago, y á Juan su hermano, y los saca aparte á un monte alto. 2 Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol; y sus vestidos brillantes como la luz. 3 Y, he aquí, les aparecieron Moises y Elías, hablando con él. 4 Y respondiendo Pedro dijo á Jesus: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres cabañas; para tí una, y para Moises otra, y para Elías otra. 5 Estando aun hablando él, he aquí, una nube de luz [que] los cubrió; y, he aquí, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento; á él oíd. 6 Y oyendo [esto] los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera. 7 Entónces Jesus llegando les tocó, y dijo: Levantáos, y no temais. 8 Y alzando [ellos] sus ojos, á nadie vieron, sino á solo Jesus. 9 Y como descendieron del monte, les mandó Jesus, diciendo: No digáis á nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos. 10 Entónces sus discípulos le preguntaron, diciendo: )Por qué pues dicen los escribas, que es menester que Elías venga primero? 11 Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad Elías vendrá primero, y restituirá todas las cosas. 12 Mas os digo, que ya vino Elías, y no le conocieron: ántes hicieron en él todo lo que quisieron. Así tambien el Hijo del hombre padecerá de ellos. 13 Los discípulos entónces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista. 14 & Y como ellos llegaron á la multitud, vino á el un hombre hincándosele de rodillas, 15 Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 16 Y le he presentado á tus discípulos, y no le han podido sanar. 17 Y respondiendo Jesus, dijo: (O generacion infiel y perversa! )hasta cuándo tengo de estar con vosotros? )hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele acá. 18 Y reprendió Jesus al demonio, y salió de él, y el mozo fué sano desde aquella hora. 19 Entónces llegándose los discípulos á Jesus aparte, dijeron: )Por qué nosotros no le pudimos echar fuera? 20 Y Jesus les dijo: Por vuestra infidelidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fé como un grano de mostaza, diréis á este monte:^ Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Mas este género [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno. 22 & Y estando ellos en Galilea, les dijo Jesus: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres; 23 Y le matarán, mas al tercero dia resucitará. Y [ellos] se entristecieron en gran manera. 24 Y como llegaron a Capernaum, vinieron á Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: )Vuestro maestro no paga las dos dracmas? 25 Y él dice: Sí. Y entrado él en casa, Jesus le habló ántes, diciendo: )Qué te parece, Simon? )Los reyes de la tierra, de quién cobran los tributos, ó el censo? )de sus hijos, ó de los extraños? 26 Pedro le dice: De los extraños. Dícele [entónces] Jesus: Luego francos son los hijos. 27 Mas porque no los ofendamos, ve á la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tómale, y abierta su boca hallarás un estatero, dásele por mí, y por tí. CAPITULO 18. EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesus, diciendo: )Quién es el mayor en el reino de los cielos? 2 Y llamando Jesus á un niño, le puso en medio de ellos, 3 Y dijo: De cierto os digo, que sino os convirtiereis, y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que cualquiera que se humillare como este niño, este es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe. 6 & Y cualquiera que ofendiere á alguno de estos pequeños, que creen en mí, mejor le seria que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y [que] fuese anegado en el profundo de la mar. 7 (Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan escándalos; mas; (ay de aquel hombre, por el cual viene el escándalo! 8 Por tanto, si tu mano ó tu pié te fuere ocasion de caer, córtalos y écha[los] de tí: mejor te es entrar cojo ó manco á la vida, que teniendo dos manos ó dos piés ser echado al fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasion de caer, sácale, y écha[le] de tí; que mejor te es entrar con un ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del infierno. 10 Mirád no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque [yo] os digo que sus angeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre, que está en los cielos. 11 Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se habia perdido. 12 )Qué os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se perdiese una de ellas, )no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se habia perdido? 13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquella, que de las noventa y nueve que no se perdieron. 14 Así no es la voluntad de vuestro Padre, que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. 15 & Por tanto si tu hermano pecare contra tí, vé y redargúyele entre tí y él solo: si te oyere, ganado has á tu hermano. 16 Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra. 17 Y si no oyere á ellos, dílo á la iglesia; y si no oyere á la iglesia ténle por un gentil, y un publicano. 18 De cierto os digo, [que] todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo: y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Dígoos ademas, que si dos de vosotros convinieren sobre la tierra, tocante á cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre, que está en los cielos. 20 Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. 21 & Entónces Pedro llegándose á él, dijo: Señor, )cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? )hasta siete? 22 Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete. 23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debia diez mil talentos. 25 Mas á este, no pudiendo pagar, mandó su señor vender á él, y á su mujer, é hijos, con todo lo que tenia, y pagar. 26 Entónces aquel siervo postrado le rogaba, diciendo: Señor, deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré. 27 El señor de aquel siervo movido á misericordia le soltó, y le perdonó la deuda. 28 Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus compañeros, que le debia cien denarios; y trabándo de él, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes. 29 Entónces su compañero postrándose á sus piés, le rogaba, diciendo: Deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré. 30 Mas él no quiso, sino fué, le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda. 31 Y viendo sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo declararon á su señor todo lo que habia pasado. 32 Entónces llamándole su señor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste: 33 )No te convenia tambien á tí tener misericordia de tu compañero, como tambien yo tuve misericordia de tí? 34 Entónces su señor enojado le entregó á los verdugos hasta que pagase todo lo que le debia. 35 Así tambien hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas. CAPITULO 19. Y ACONTECIÓ, [que] acabando Jesus estas palabras, se retiró de Galilea, y vino á los términos de Judea, pasado el Jordan. 2 Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. 3 Entónces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: )Es lícito al hombre despedir á su mujer por cualquiera causa? 4 Y él respondiendo, les dijo: )No habéis leido que el que [los] hizo al principio, macho y hembra los hizo, 5 Y dijo: Por tanto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y serán dos en una carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre. 7 Dícenle: )Por qué pues Moises mandó dar carta de divorcio, y despedirla? 8 Díjoles: Por la dureza de vuestro corazon Moises os permitió despedir vuestras mujeres; mas al principio no fué así. 9 Y [yo] os digo, que cualquiera que despidiere á su mujer, sino [fuere] por fornicacion, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la despedida, adultera. 10 Dícenle sus discípulos: Si así es la condicion del hombre con [su] mujer, no conviene casarse. 11 Entónces él les dijo: No todos son capaces de recibir este dicho: sino [aquellos] á quien es dado. 12 Porque hay eunucos, que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que han sido hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se han hecho eunucos á sí mismos por causa del reino de los cielos. El que puede recibir[lo,] recíba[lo.] 13 & Entónces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron. 14 Mas Jesus dijo: Dejád á los niños, y no les impidáis de venir á mí, porque de los tales es el reino de los cielos. 15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se partió de allí. 16 & Y, he aquí, uno llegándose, le dijo: Maestro bueno, )qué bien haré, para tener la vida eterna? 17 Y él le dijo: )Porqué me dices bueno? Ninguno [es] bueno sino uno, [es á saber,] Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18 Dícele: )Cuáles? Y Jesus dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: 19 Honra á tu padre y á [tu] madre: Y, amarás á tu prójimo, como á tí mismo. 20 Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi mocedad: )Qué más me falta? 21 Dícele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dá[lo] á los pobres; y tendrás tesoro en el cielo; y ven, [y] sígueme. 22 Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste; porque tenia muchas posesiones. 23 Entónces Jesus dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que el rico difícilmente entrará en el reino de los cielos. 24 Y ademas os digo, que más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. 25 Sus discípulos oyendo [estas cosas] se espantaron en gran manera, diciendo: )Quién pues podrá ser salvo? 26 Y mirándo[los] Jesus, les dijo: Acerca de los hombres imposible es esto; mas acerca de Dios todo es posible. 27 Entónces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido, )qué pues tendremos? 28 Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, cuando en la regeneracion se asentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros tambien os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel. 29 Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y la vida eterna tendrá por herencia. 30 Mas muchos que son primeros serán postreros; y los postreros, primeros. CAPITULO 20. PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familias, que salió por la mañana á coger peones para su viña. 2 Y concertado con los peones por un denario al dia, los envió á su viña. 3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza ociosos, 4 Y les dijo: Id tambien vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron. 5 Salió otra vez cerca de las seis y de las nueve horas, é hizo lo mismo. 6 Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y les dijo: )Por qué estáis aquí todo el dia ociosos? 7 Dícenle [ellos:] Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id tambien vosotros á la viña y recibiréis lo que fuere justo. 8 Y cuando fué la tarde del dia, el señor de la viña dijo á su administrador: Llama los peones, y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. 9 Y viniendo los que [habian venido] cerca de las once horas, recibieron cada uno un denario. 10 Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir más; pero tambien ellos recibieron cada uno un denario. 11 Y tomándo[lo,] murmuraban contra el padre de la familia, 12 Diciendo: Estos postreros [solo] han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del dia. 13 Y él respondiendo dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. )No te concertaste conmigo por un denario? 14 Toma lo [que es] tuyo, y véte: [yo] quiero dar a este postrero como á tí. 15 )No me es lícito á mí hacer lo que quiero en mis cosas? )O es malo tu ojo, porque yo soy bueno? 16 Así los primeros serán postreros; y los postreros primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. 17 & Y subiendo Jesus á Jerusalem, tomó sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: 18 He aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, 19 Y le entregarán á los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y crucifiquen; mas al tercero dia resucitará. 20 Entónces se llegó á él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorando, y pidiéndole algo. 21 Y él le dijo: )Qué quieres? [Ella] le dijo: Dí que se asienten estos dos hijos mios, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino. 22 Entónces Jesus respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. )Podéis beber de la copa de que yo tengo que beber; y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Dicen [ellos:] Podemos. 23 El les dice: A la verdad de mi copa beberéis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; mas sentaros á mi mano derecha, y á mi izquierda, no es mio darlo, sino á los que está aparejado por mi Padre. 24 & Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos. 25 Entónces Jesus llamándolos, dijo: Ya sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos; y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad. 26 Mas entre vosotros no será así; sino el que entre vosotros quisiere hacerse grande, será vuestro servidor; 27 Y el que entre vosotros quisiere ser el primero, será vuestro siervo: 28 Así como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. 29 & Entónces saliendo ellos de Jericó, le seguia una gran multitud. 30 Y, he aquí, dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. 31 Y la multitud les reñia para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. 32 Y parándose Jesus, los llamó, y dijo: )Qué queréis [que] haga por vosotros? 33 Dícenle [ellos:] Señor, que sean abiertos nuestros ojos. 34 Entónces Jesús teniéndoles misericordia, tocó los ojos de ellos, y luego sus ojos recibieron la vista, y le siguieron. CAPITULO 21. Y COMO se acercaron á Jerusalem, y vinieron á Betfage, al monte de las Olivas, entónces Jesus envió dos discípulos, 2 Diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatád[la,] y traédme[los.] 3 Y si alguno os dijere algo, decíd: El Señor los ha menester; y luego los dejará. 4 Y todo esto fué hecho para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: 5 Decíd á la hijo de Sion: He aquí, tu Rey te viene, manso, y sentado sobre una asna y un pollino, hijo de [animal de] yugo. 6 Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesus les mandó. 7 Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se sentó sobre ellos. 8 Y muy mucha gente tendian sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los árboles, y [los] tendian por el camino. 9 Y las multitudes que iban delante, y las que iban detras aclamaban, diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del Señor: Hosanna en las alturas. 10 Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: )Quién es este? 11 Y las multitudes decian: Este es Jesus, el profeta, de Nazaret de Galilea. 12 & Y entró Jesus en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendian y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendian palomas. 13 Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oracion será llamada, mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho. 14 Entónces vinieron á él ciegos y cojos en el templo, y los sanó. 15 & Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al Hijo de David: se enojaron, 16 Y le dijeron: )Oyes lo que estos dicen? Y Jesus les dice: Sí. )Nunca leisteis: De la boca de los niños, y de los que maman perfeccionaste la alabanza? 17 Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad á Betania; y posó allí. 18 & Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca más nazca de tí fruto para siempre. Y luego la higuera se secó. 20 Entónces viendo esto los discípulos, maravillados decian: (Cómo se secó luego la higuera! 21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fé, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, mas si á este monte dijereis: Quítate, y échate en la mar, será hecho. 22 Y todo lo que pidiereis con oracion creyendo, [lo] recibiréis. 23 & Y como vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo llegaron á él, cuando estaba enseñando, diciendo: )Con qué autoridad haces esto? )y quién te dió esta autoridad? 24 Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntaré una palabra; la cual si me dijereis, tambien yo os diré con qué autoridad hago esto. 25 El bautismo de Juan, )de dónde era? )del cielo, ó de los hombres? Ellos entónces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: )Por qué pues no le creisteis? 26 Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen á Juan por profeta. 27 Y respondiendo á Jesus dijeron: No sabemos. Y él tambien les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago esto. 28 & Mas, )qué os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, vé hoy á trabajar en mi viña. 29 Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas despues arrepentido, fué. 30 Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, Señor, [voy,] y no fué. 31 )Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van delante al reino de Dios. 32 Porque vino á vosotros Juan por via de justicia, y no le creisteis; y los publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo [esto] nunca os arrepentisteis para creerle. 33 & Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familias, el cual plantó una viña, y la cercó de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre, y la dió a renta á labradores, y se partió léjos. 34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon. 36 Envió otra vez otros siervos más que los primeros; é hicieron con ellos de la misma manera. 37 Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo. 38 Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero: veníd, matémosle, y tomemos su herencia. 39 Y tomado, le echaron fuera de la viña, y [le] mataron. 40 Pues cuando viniere el señor de la viña, )qué hará á aquellos labradores? 41 Dícenle [ellos:] A los malos destruirá malamente; y [su] viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos. 42 Díceles Jesus: )Nunca leisteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, esta fué hecha por cabeza de la esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga el fruto de él. 44 Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien [ella] cayere, desmenuzarle ha. 45 Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos. 46 Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenian por profeta. CAPITULO 22. Y RESPONDIENDO Jesus, les volvió á hablar en parábolas, diciendo: 2 El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo. 3 Y envió sus siervos para que llamasen á los convidados á las bodas; mas no quisieron venir. 4 Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decíd á los convidados: He aquí, mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo está aparejado: veníd á las bodas. 5 Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios; 6 Y otros, tomando sus siervos, afrentáronlos, y matáronlos. 7 Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso á fuego su ciudad. 8 Entónces dice á sus siervos: las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados, no eran dignos. 9 Id pues á las salidas de los caminos, y llamád á las bodas á cuantos hallareis. 10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 11 Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de vestido de boda. 12 Y le dijo: Amigo, )cómo entraste acá no teniendo vestido de boda? Y á él se le cerró la boca. 13 Entónces el rey dijo á los que servian: Atado de piés y de manos, tomádle, y echádle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro, y el crujir de dientes. 14 Porque muchos son llamados; mas pocos escogidos. 15 & Entónces idos los Fariseos, consultaron como le tomarian en [alguna] palabra. 16 Y envian á él sus discípulos, con los de Heródes, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios; y que no te cuidas de nadie; porque no tienes acepcion de persona de hombres: 17 Dínos pues, )qué te parece? )Es lícito dar tributo á César, ó no? 18 Mas Jesus, entendida su malicia, [les] dice: )Por qué me tentáis, hipócritas? 19 Mostrádme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. 20 Entónces les dice: )Cúya es esta figura, y lo que está encima escrito? 21 [Ellos] le dicen: De César. Y les dice: Pagád, pues, á César lo que es de César, y á Dios, lo que es de Dios. 22 Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejáronle, y se fueron. 23 & Aquel dia llegaron á él los Saduceos, que dicen no haber resurreccion, y le preguntaron, 24 Diciendo: Maestro, Moises dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casa con su mujer, y despertará simiente á su hermano. 25 Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos, y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generacion, dejó su mujer á su hermano. 26 De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete. 27 Y despues de todos murió tambien la mujer. 28 En la resurreccion, pues, )cúya de los siete será la mujer? porque todos la tuvieron. 29 Entónces respondiendo Jesus, les dijo: Erráis, ignorando las escrituras, y el poder de Dios. 30 Porque en la resurreccion, ni se casan, ni se dan en matrimonio, mas son como los ángeles de Dios en el cielo. 31 Y de la resurreccion de los muertos, )no habéis leido lo que es dicho por Dios á vosotros, que dice: 32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de los muertos, sino de los que viven. 33 Y oyendo [esto] las multitudes estaban fuera de sí de su doctrina. 34 & Entónces los Fariseos, oyendo que habia cerrado la boca á los Saduceos, se juntaron á una; 35 Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole, y diciendo: 36 Maestro, )cuál es el mandamiento grande en la ley? 37 Y Jesus le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de toda tu mente. 38 Este es el primero y el grande mandamiento. 39 Y el segundo [es] semejante á este: Amarás á tu prójimo como á tí mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas. 41 Y estando juntos los Fariseos, Jesus les preguntó, 42 Diciendo: )Qué os parece del Cristo? )Cúyo hijo es? Dícenle [ellos:] De David. 43 El les dice: Pues, )cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo: 44 Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus piés? 45 Pues si David le llama Señor, )cómo es su hijo? 46 Y nadie le podia responder palabra: ni osó alguno desde aquel dia preguntarle más. CAPITULO 23. ENTÓNCES Jesus habló á la multitud, y á sus discípulos, 2 Diciendo: Sobre la cátedra de Moises se asientan los escribas y los Fariseos: 3 Así que todo lo que os dijeren que guardéis, guardád[lo,] y hacéd[lo;] mas no hagáis conforme á sus obras; porque dicen y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas, y difíciles de llevar, y [las] ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover. 5 Ántes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos, 6 Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, 7 Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbi, Rabbi. 8 Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbies, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 9 Y vuestro Padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. 10 Ni os llaméis doctores; porque uno es vuestro Doctor, el Cristo. 11 Mas el que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. 12 Porque el que se enalteciere será humillado; y el que se humillare será enaltecido. 13 Mas (ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que entran dejáis entrar. 14 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas con color de larga oracion; por esto llevaréis más grave juicio. 15 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros. 16 (Ay de vosotros, guias ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es. 17 (Insensatos y ciegos! porque, )cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro? 18 Y, cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es. 19 (Insensatos y ciegos! porque, )cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente? 20 Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que [está] sobre él. 21 Y el que jurare por el templo, jura por él, y por el que habita en él. 22 Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que está sentado sobre él. 23 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, [es á saber,] el juicio, y la misericordia, y la fé. Esto era menester hacer, y no dejar lo otro. 24 (Guias ciegos! que coláis el mosquito, mas tragáis el camello. 25 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que limpiáis lo [que está] de fuera del vaso, ó del plato; mas de dentro está [todo] llena de robo y de injusticia. 26 (Fariseo ciego! limpia primero lo [que esta] dentro del vaso y del plato, para que tambien lo [que está] de fuera se haga limpio. 27 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos; mas de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad. 28 Así tambien vosotros, de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad. 29 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, 30 Y decís: Si fuéramos en los dias de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas. 31 Así que testimonio dais á vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. 32 Vosotros tambien henchíd la medida de vuestros padres. 33 (Serpientes, generacion de víboras! )cómo evitaréis el juicio del infierno? 34 Por tanto, he aquí, yo envio á vosotros profetas, y sabios, y escribas; y de ellos [unos] mataréis y crucificaréis; y [otros] de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; 35 Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al cual matasteis entre el templo y el altar. 36 De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generacion. 37 (Jerusalem! (Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas á los que son enviados á tí, cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste. 38 He aquí, vuestra casa os es dejada desierta. 39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me veréis hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor. CAPITULO 24. Y SALIDO Jesus del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos. para mostrarle los edificios del templo. 2 Y respondiendo él, les dijo: )Veis todo esto? De cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea derribada. 3 & Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los discípulos aparte, diciendo: Dínos cuando serán estas cosas, y qué señal [habrá] de tu venida, y del fin del siglo. 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirád que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán. 6 Y oiréis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbéis; porque es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin. 7 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y serán pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. 8 Y todas estas cosas, principio de dolores. 9 Entónces os entregarán para ser afligidos; y os matarán; y seréis aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre. 10 Y muchos entónces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros; y unos á otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos. 12 Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se resfriará. 13 Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todas las naciones, y entónces vendrá el fin. 15 & Por tanto cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fué dicha por Daniel el profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda. 16 Entónces los que [estuvieren] en Judea, huyan á los montes; 17 Y el que sobre la techumbre, no descienda á tomar algo de su casa; 18 Y el que en el campo, no vuelva atras á tomar sus ropas. 19 Mas (ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias! 20 Orád pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de sábado. 21 Porque habrá entónces grande afliccion, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. 22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva, mas por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados. 23 & Entónces si alguien os dijere: He aquí, [está] el Cristo, ó allí; no creais. 24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si [es] posible, aun á los escogidos. 25 He aquí, os lo he dicho ántes. 26 Así que si os dijeren: He aquí, en el desierto está; no salgáis. He aquí, en las cámaras; no creais. 27 Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre: 28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán tambien las águilas. 29 & Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas. 30 Y entónces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entónces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria. 31 Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro. 32 De la higuera aprendéd la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano [está] cerca. 33 Así tambien vosotros cuando viereis todas estas cosas, sabéd que está cercano, á las puertas. 34 De cierto os digo, que no pasará esta generacion que todas estas cosas no acontezcan. 35 El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán. 36 & Mas del dia ó hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo. 37 Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. 38 Porque como en los dias ántes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, tomando mujeres, y dándolas en matrimonio, hasta el dia que Noé entró en el arca, 39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevo á todos; así será tambien la venida del Hijo del hombre. 40 Entónces estarán dos en el campo; uno será tomado y otro será dejado: 41 Dos [mujeres] moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada. 42 & Velád pues, porque no sabéis á que hora ha de venir vuestro señor. 43 Esto empero sabéd, que si el padre de familias supiese á cuál vela el ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa. 44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis. 45 )Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su señor puso sobre su familia, para que les dé alimento á tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así. 47 De cierto os digo, [que] sobre todos sus bienes le pondrá. 48 Mas si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi señor se tarda de venir; 49 Y comenzare á herir sus compañeros, y aun á comer y beber con los borrachos: 50 Vendrá el señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora que [él] no sabe, 51 Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes. CAPITULO 25. ENTÓNCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo. 2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco insensatas. 3 Las que [eran] insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo. 4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. 5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. 6 Y á la media noche fué oido un clamor, que decia: He aquí, el esposo viene, salíd á recibirle. 7 Entónces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. 8 Y las insensatas dijeron á las prudentes: Dádnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan. 9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y a vosotras, id ántes á los que venden, y comprád para vosotras. 10 É idas ellas á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta. 11 Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos. 12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco. 13 Velád pues, porque no sabéis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del hombre ha de venir. 14 & Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partiéndose léjos, llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes. 15 Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; á cada uno conforme á su facultad, y se partió luego léjos. 16 Y partido él, el que habia recibido cinco talentos, grangeó con ellos, é hizo otros cinco talentos. 17 Semejantemente tambien el que [habia recibido^] dos, ganó tambien él otros dos. 18 Mas el que habia recibido uno, fué, y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos. 20 Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. 22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. 24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Señor, yo te conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no derramaste: 25 Por tanto tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí, tienes lo [que es] tuyo. 26 Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que siego donde no sembré, y que cojo donde no derramé. 27 Por tanto te convenia dar mi dinero á las banqueros, y viniendo yo, recibiera lo [que es] mio con usura. 28 Quitádle pues el talento, y dád[lo] al que tiene diez talentos. 29 Porque á cualquiera que tuviere le será dado, y tendrá más; pero al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echádle en las tinieblas de afuera: allí será el llorar, y el crujir de dientes. 31 & Cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entónces se sentará sobre el trono de su gloria. 32 Y serán juntadas delante de él todas las naciones, y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos; 33 Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda. 34 Entónces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, poseéd el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del mundo; 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: fuí extrangero, y me recogisteis: 36 Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel, y vinisteis á mí. 37 Entónces los justos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos hambriento, y [te] sustentámos? )ó sediento, y [te] dimos de beber? 38 )Cuándo te vimos extrangero, y [te] recogimos? )ó desnudo, y [te] cubrímos? 39 )O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á tí? 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto [lo] hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis. 41 & Entónces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Idos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles; 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber: 43 Fuí extrangero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y en la cárcel [estuve,] y no me visitasteis. 44 Entónces tambien ellos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó extrangero, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos? 45 Entónces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no [lo] hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis. 46 É irán estos al suplicio eterno, y los justos á la vida eterna. CAPITULO 26. Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus discípulos: 2 Sabéis que dentro de dos dias se hace la páscua; y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado. 3 Entónces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba Caifas. 4 Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesus y matar[le.] 5 Y decian: No en [el dia de] la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo. 6 & Y estando Jesus en Betania, en casa de Simon el leproso, 7 Vino á él una mujer con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado [á la mesa:] 8 Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: )Por qué se pierde esto? 9 Porque este ungüento se podia vender por gran precio, y darse á los pobres. 10 Y entendiéndo[lo] Jesus, les dijo: )Por qué dais pena á [esta] mujer? porque ha hecho buena obra para conmigo. 11 Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas á mí no siempre me tenéis. 12 Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha hecho. 13 De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho. 14 & Entónces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes, 15 Y [les] dijo: )Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entónces buscaba oportunidad para entregarle. 17 & Y el primer [dia de la fiesta] de los panes sin levadura, vinieron los discípulos á Jesus, diciéndole: )Dónde quieres que te aderecemos para comer la páscua? 18 Y él dijo: Id á la ciudad á [casa de] tal hombre, y decídle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la páscua con mis discípulos. 19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mandó, y aderezaron la páscua. 20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce. 21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. 22 Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: )Soy yo, Señor? 23 Entónces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, este me ha de entregar. 24 A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas (ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido. 25 Entónces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: )Soy yo quizá Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho. 26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y habiendo dado gracias [lo] rompió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: este es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella todos. 28 Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por muchos para remision de los pecados. 29 Y os digo, [que] desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. 30 Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas. 31 & Entónces Jesus les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas de la manada. 32 Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea. 33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo nunca seré escandalizado. 34 Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, ántes que el gallo cante, me negarás tres veces. 35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. 36 & Entónces llegó Jesus con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore. 37 Y tomando á Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse, y á angustiarse en gran manera. 38 Entónces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velad conmigo. 39 Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mio, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo quiero, mas como tú. 40 Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: (Qué! )No habéis podido velar conmigo una hora? 41 Velád y orád, para que no entréis en tentacion: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma. 42 Otra vez, fué segunda vez, y oró, diciendo: Padre mio, si no puede esta copa pasar de mí sin que [yo] la beba, hágase tu voluntad. 43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran agravados. 44 Y dejándolos, fué otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45 Entónces vino á sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. 46 Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega. 47 Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo. 48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: tenédle bien. 49 Y luego que llegó á Jesus dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó. 50 Y Jesus le dijo: )Amigo, á qué vienes? Entónces llegaron, y echaron mano á Jesus, y le prendieron. 51 Y, he aquí, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja. 52 Entónces Jesus le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán. 53 O )piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria más de doce legiones de ángeles? 54 Mas )cómo se cumplirian entónces las Escrituras, [de] que así es menester que sea hecho? 55 En aquella hora dijo Jesus á la multitud: Como á ladron habéis salido con espadas y con palos á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. 56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras^ de los profetas. Entónces todos los discípulos huyeron dejándole. 57 Y ellos, prendido Jesus, le trajeron á Caifas sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos estaban juntos. 58 Mas Pedro le seguia de léjos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin. 59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte; 60 Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo] hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos, 61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres dias. 62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: )No respondes nada? )Qué testifican estos contra tí? 63 Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. 64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho. Y aun os digo, que de aquí á poco habéis de ver al Hijo del hombre asentado á la diestra del poder [de Dios,] y viniendo sobre las nubes del cielo. 65 Entónces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha: )qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habeis oido su blasfemia. 66 )Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte. 67 Entónces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros [le] herian á puñadas, 68 Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido. 69 & Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesus el Galileo estabas. 70 Mas él negó delante de todos, diciendo; No sé lo que dices. 71 Y saliendo á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: Tambien este estaba con Jesus Nazareno, 72 Y negó otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre. 73 Y despues de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron á Pedro: Verdaderamente tambien tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto. 74 Entónces comenzó á echarse maldiciones, y á jurar, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre. Y el gallo cantó luego. 75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Ántes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente. CAPITULO 27. Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte. 2 Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente. 3 Entónces Júdas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos. 4 Diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: )Qué [se nos da] á nosotros? Viéraslo tú. 5 Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó. 6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre. 7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extrangeros. 8 Por lo cual fué llamado aquel campo: Campo de sangre, hasta el dia de hoy. 9 Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel; 10 Y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor. 11 & Y Jesus estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó, diciendo: )Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tú [lo] dices. 12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. 13 Pilato entónces le dice: )No oyes cuántas cosas testifican contra tí? 14 Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho. 15 & Y en [el dia de] la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen. 16 Y tenian entónces un preso famoso, que se llamaba Barrabas. 17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: )Cuál queréis que os suelte? )á Barrabas, ó á Jesus, que es llamado el Cristo? 18 Porque sabia que por envidia le habian entregado. 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños pos causa de él. 20 Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo, que pidiese á Barrabas, y á Jesus matase. 21 Y respondiendo el presidente, les dijo: )Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabas. 22 Pilato les dijo: )Qué pues haré de Jesus que es llamado el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado. 23 Y el presidente les dijo: Pues )qué mal ha hecho? Mas ellos alzaban más el grito, diciendo: Sea crucificado. 24 Y viendo Pilato que nada aprovechaba, ántes se hacia más alboroto, tomando agua lavó [sus] manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: véd[lo] vosotros. 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. 26 Entónces les soltó á Barrabas; y habiendo azotado á Jesus, [le] entregó para ser crucificado. 27 & Entónces los soldados del presidente llevando á Jesus al pretorio, juntaron á él toda la cuadrilla. 28 Y desnudándole, echáronle encima un manto de grana. 29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha, é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él, diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos. 30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza. 31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. 32 Y saliendo, hallaron á un Cireneo que se llamaba Simon: á este cargaron para que llevase su cruz. 33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgota, que quiere decir, el lugar de la Calavera, 34 Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo. 35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes; para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 36 Y le guardaban, sentados allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS. 38 Entónces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la izquierda. 39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas, 40 Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres dias [lo] reedificas, sálvate á tí mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decian: 42 A otros salvó, á sí no se puede salvar. Si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Confió en Dios: líbrele ahora, si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con él. 45 & Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona. 46 Y cerca de la hora de nona Jesus exclamó con gran voz, diciendo: Eli, Eli, )lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, )por qué me has desamparado? 47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndo[lo,] decian: A Elías llama éste. 48 Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y [la] hinchió de vinagre, y poniéndo[la] en una caña, le daba para que bebiese. 49 Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle. 50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu. 51 Y, he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo; y la tierra se movió, y las piedras se hendieron; 52 Y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habian dormido, se levantaron. 53 Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos. 54 Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este. 55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de léjos, las cuales habian seguido de Galilea á Jesus, sirviéndole: 56 Entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Santiago y de Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo. 57 & Y como fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual tambien era discípulo de Jesus. 58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entónces Pilato mandó que el cuerpo se [le] diese. 59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, 60 Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en la roca; y revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fué. 61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro. 62 Y el siguiente dia, que era [el dia] despues de la preparacion, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,