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Miguel de Unamuno – Al Nervión

Una vez más, Bilbao, sobre tu seno
maternal descansando mi cabeza
vuelvo a soñar la vida de esperanzas
y ensueños juveniles
que me conservas.
Esas nubes que embozan las montañas,
seto de mi primer visión del mundo,
las nubes son en que atisbé visiones
de allende el valle humano…
¿serán de lágrimas?
En las sombrías hoces de tus calles,
de la lluvia al reflejo ojos humanos
con mis ojos mejieron sus miradas,
ansiosas de alimento
de formas vivas.
¡Oh mis calles de sombra y de recuerdos,
encañadas (altro…)

Miguel de Unamuno – Al estado natural

Sucesor de Pilato, entregas Cristo
al sucesor de Anás, esto es al Papa,
porque: «La majestad civil no tapa
con su ley soñadores; no me invisto

—dices— de extraña autoridad so capa
de orden; allá la religión; malquisto
no me es el Hombre-Dios, pero resisto
que me conviertan la nación en Trapa».

La Iglesia libre en el Estado libre
y a Cristo, como a rey de mofa vendes,
juzgando así facilitar tu obra;

mas castigado vas, quien equilibre
los dos poderes no hallarás (altro…)

Miguel de Unamuno – Al Dios de España

Sólo las patrias son la gran escuela
del ideal de la hermandad humana,
pues de las patrias es de donde emana
la fe en nuestro destino, la que apela

al Dios de todos. Aunque su faz vela
del Sinaí en las nubes, Él se allana
a dar sus tablas a Moisés y arcana
antes su ley en patria se revela.

¡Oh Dios de Covadonga y Roncesvalles,
Dios de Bailén, señor de nuestra hueste,
que tu nombre por tierras y por valles

bendigan (altro…)

Miguel de Unamuno – Al destino

En inquietud ahógame el sosiego
tu secreto velándome, Destino,
no me dejes parar en mi camino,
sin inquirirte te obedezca ciego.

Ni hora me des de queja ni de ruego,
aguíjeme tu pica de contino,
y que en el mundo, insomne peregrino,
a cuestas lleve de mi hogar el fuego.

Quiero mi paz ganarme con la guerra,
conquistar quiero el sueño venturoso,
no me des ocio, el que tu entraña encierra

de esclarecer enigma tenebroso,
y cuando al seno torne de la tierra,
haz (altro…)

Miguel de Unamuno – Nubes de misterio

Al cielo soberano del Espíritu
tenue vapor se eleva desde mi alma,
en ondulantes nubes se recoge
a que el Sol increado en su luz baña,
y de mi mente en la laguna quieta
cuando se aduerme en otoñal bonanza
sin que rompa tu tersa superficie,
el viento que del mundo se levanta,
con sus nubes la bóveda celeste
a retratarse en los cristales baja
sin dejar sus alturas, de tal modo
que finge repetirse so las aguas.
A ellas desciende en plácido (altro…)

Miguel de Unamuno – Al azar de los caminos

Nudo preso al azar de los caminos
bajo el agüero de una roja estrella,
él desde el cierzo, desde el ábrego ella,
rodando a rumbo suelto peregrinos.

Al mismo arado uncieron sus destinos
y sin dejar sobre la tierra huella
se apagaron igual que una centella
de hoguera. Y se decían los vecinos:

¿De dónde acá ese par de mariposas?
¿y hacia dónde se fue? ¿cuál su ventura?
su vida, ¿para qué ? como las rosas

se ajaron sin dar fruto; ¡qué (altro…)

Miguel de Unamuno – Al amor de la lumbre

Al amor de la lumbre cuya llama
como una cresta de la mar ondea.
Se oye fuera la lluvia que gotea
sobre los chopos. Previsora el ama

supo ordenar se me temple la cama
con sahumerio. En tanto la Odisea
montes y valles de mi pecho orea
de sus ficciones con la rica trama

preparándome al sueño. Del castaño
que más de cien generaciones de hoja
criara y vio morir cabe el escaño

abrasándose el tronco con su roja
brasa me reconforta. ¡Dulce (altro…)

Miguel de Unamuno – La gran rehúsa

Al abrigo fatal de la cogulla
con que te encubres el altivo ceño
se incuba libre el ambicioso ensueño
que soledad con su silencio arrulla.

Del mundo huyendo la inocente bulla,
vuela adusto tu espíritu aguileño
en torno, no del sacrosanto leño
que con su yugo al corazón magulla,

sino del solio. Aunque la plaza huiste
la plaza llevas dentro y es la musa
con que Satán te pone el alma triste,

la que te dio la vocación confusa
por la que adiós (altro…)

Miguel de Unamuno – Aire

Las brisas que hoy sobre las mieses ruedan
enfusándoles sol a nuestros panes,
las que funden las nieves de las cumbres
y en el follaje de la selva mecen
sueños de soledad, y las que entonan
canción de cuna sobre el mar redondo
a la tierra que abrasan con sus olas,
suspiros fueron con tu pecho amante
y de sus faldas tus palabras vivas
rompieron a volar como de un nido.
Tú, la Palabra, sin el aire, muda.
Entraban de rondón en (altro…)

Miguel de Unamuno – En mi cuadragésimo sexto cumpleaños

Ahora que ya por fin gané la cumbre,
a mis ojos la niebla cubre el valle
y no distingo a dónde va la calle
de mi descenso. Con la pesadumbre

de los agüeros vuelvo hacia la lumbre
que mengua la mirada. Que se acalle
te pido esta mi ansión y que tu dalle
siegue al cabo, Señor, toda mi herrumbre.

Cuando puesto ya el sol contra mi frente
me amaguen de la noche las tinieblas,
Tú, Señor de mis años, que (altro…)

Miguel de Unamuno – Águila

Águila blanca que bebiendo lumbre
del Sol de siempre con pupilas fulgidas
nos la entregas, pelícano, en la sangre
de tus propias entrañas convertida;
Águila blanca, ¿por qué así tus ojos
vela esa negra nube, esa cimera
de nazareno? Luz nos das; antorcha
tu corazón que ardiendo nos alumbra
y nos aveza a hacer de nuestra sangre
luz de tu luz. Eres la luz, Tú, el Hombre,
que esclarece en el mundo a los mortales.
¡Luz, luz, Cristo Señor, luz que es (altro…)

Miguel de Unamuno – Agüero de luto

Cubre mi frente ya la espesa bruma
de la tarde que lanzan los regajos
de la vida; vapor es de trabajos
del sufrimiento. Al corazón abruma

con hebras de agua helada que rezuma
de su seno; con ellas los cascajos
baña de la ilusión y espumarajos
fragua donde esperanza se me esfuma.

Cuando salga mi luna no he de verla
blanca brillar sobre mi negra ruta,
del anillo del dedo de Dios perla,

que va marcando de su mano enjuta
el golpe soberano (altro…)

Miguel de Unamuno – ¡Victoria!

«¡Adelante, que es vuestra la victoria!»,
clamaba en el combate el buen caudillo
fingiendo la confianza obligatoria
mientras su pecho el poderoso trillo

de tedio laceraba, y a la gloria
sin creer en ella les llevó; el castillo
rindiose ante su empuje, y su memoria
brilla hoy de tal hazaña con el brillo.

«¿Y esto es vencer? —se dijo al verse solo—
mas ¡ea! hay que engañar a los hermanos;
vence el que cree vencer; yo que no creo

»debo engañarles; por (altro…)

Miguel de Unamuno – En la muerte de un hijo

Abrázame, mi bien, se nos ha muerto
el fruto del amor;
abrázame, el deseo está a cubierto
en surco de dolor.

Sobre la huesa de ese bien perdido,
que se fue a todo ir,
la cuna rodará del bien nacido,
del que está por venir.

Trueca en cantar los ayes de tu llanto,
la muerte dormirá;
rima en endecha tu tenaz quebranto,
la vida tornará.

Lava el sudario y dale sahumerio,
pañal de sacrificio,
pasará de un misterio a otro misterio,
llenando santo oficio.

Que no sean (altro…)

Miguel de Unamuno – A una Gazmoña

Coqueteas, hipócrita gazmoña,
con Cristo, a quien llamándote su sierva,
le tienes como a novio de reserva
por si el otro marrase. Ya bisoña

no eres en estas lides, la ponzoña
sabes sacar de la embrujada hierba
del amor y ponértela en conserva,
por si a su toque mocedad retoña.

Con todo tu recato y tu misterio
no andas sino detrás de matrimonio,
pero no espiritual y de salterio;

mas por mucho que al pobre San Antonio
le sobes con ofrenda y sahumerio
te (altro…)

Miguel de Unamuno – A reposar convidas, cual la noche

A reposar convidas, cual la noche,
sobre la almohada de tu pecho pálido
desnudo y quieto, con quietud de muerte
que es vida eterna, a nuestre frente hundida
so el peso de nublados de dolores
tempestuosos; al reposo llamas
a la congoja de que el alma vive
quemándose a esperar. Y nuestras penas
sobre tu corazón, fuente sin corte
de humanidad eternal, como en piélago
donde se mira la quietud del cielo,
adurmiéndose sueñan. Aquietado
tu corazón en sí, su luz derrama;
se anchan (altro…)

Miguel de Unamuno – A Nietzsche

Al no poder ser Cristo maldijiste
de Cristo, el sobrehombre en arquetipo,
hambre de eternidad fue todo el hipo
de tu pobre alma hasta la muerte triste.

A tu aquejado corazón le diste
la vuelta eterna, así queriendo el cipo
de ultratumba romper, ¡oh nuevo Edipo!
víctima de la Esfinge a que creíste

vencer. Sintiéndote por dentro esclavo
dominación cantaste y fue lamento
lo que a risa sonó de león bravo;

luchaste con el hado en turbulento
querer durar, para morir al cabo
libre (altro…)

Miguel de Unamuno – A mi ángel

Cúbreme con tus alas, ángel mío,
haciendo de ellas nube que no pasa;
tú proteges la mente a la que abrasa
la cara del Señor, mientras el río

del destino bajamos. Pues confío
que cuando vuelva a la paterna casa,
no ya velada la verdad, mas rasa,
contemplar pueda a todo mi albedrío.

Mira, ángel mío, que la vida es corta,
aunque muy trabajosa su carrera
y en ella no puede ir el alma absorta

de su Dios. Así espero a que (altro…)

Miguel de Unamuno – A Mercurio cristalino

¡Oh, cristiano Mercurio!, de ti impetro
una patria feliz, pues de ti Marte
dependiendo su espada ha de ofrendarte;
ese que empuñas, formidable cetro

el de tira y afloja sutil metro
rige a la tierra; sobre tu baluarte
brilla la cruz en el áureo estandarte
de esa tu religión de pacto retro.

Tú que en heroicos tiempos de alcahuete
a los dioses serviste, dios espurio,
luego los subastaste cual vil flete,

te hiciste bautizar bajo perjurio
y hecho cristiano así en un periquete
sobre (altro…)

Miguel de Unamuno – Pasado y porvenir

A la yerba que cubre tu morada
de queda y donde tu alma en su capullo
de polvo espera, arráncale un murmullo
la lluvia que del cielo derramada

la hiere. La canción es encantada
del último misterio, es el arrullo
de nuestro último amor, el dulce abrullo
de nuestra madre Tierra, ya cansada

de parir hombres que a su seno oscuro
vuelven a reposar. La pobre siente
que el pasado penar con el futuro

en su entraña se funden, y doliente
breza a (altro…)

Miguel de Unamuno – A la rima

Macizas ruedas en pesado carro,
al eje fijas, rechinante rima,
¡con qué trabajo llegas a la cima
si al piso se te pone algún guijarro!

Al tosco buey, que no al corcel bizarro,
el peso bruto de tu lanza oprima
pues al buey sólo tu chirrido anima
cuando en piedras te atascas o en el barro.

Mas en tanto no quede, sin maraña,
la selva, como el mar, toda camino,
tira, noble corcel, de ese armatoste,

pues más te vale la coyunda (altro…)

Miguel de Unamuno – Ex futuro

¿A dónde fue mi ensueño peregrino?
¿a dónde aquel mi porvenir de antaño?
¿a dónde fue a parar el dulce engaño
que hacía llevadero mi camino?

Hoy del recuerdo sólo me acompaño
—recuerdo de esperanza— y me imagino
que al fin vendrá la paz a mi destino
con el terrible olvido soterraño.

Por más terrible que la vida misma
porque esa paz es muerte en que se abisma
el loco afán de los perdidos bienes,

y en ella, desterrados de la guerra,
con (altro…)

Miguel de Unamuno – Incidentes domésticos – V- Yo quiero vivir solo

Yo quiero vivir solo
—Pepe decía—
para que no me peinen ni me laven,
y Marita al oírlo:
¿Solo? Luego te pierdes
y luego lloras.
Tal decían los niños
y pensé yo, su padre:
aquel que vive solo
se pierde, llora solo y nadie le oye;
y solo ¿quién no vive?
Solos vivimos todos,
cada cual en sí mismo,
soledad nada más es nuestra vida;
todos vamos perdidos y llorando;
nadie nos oye.

Miguel de Unamuno – Portugal

Del atlántico mar en las orillas
desgreñada y descalza una matrona
se sienta al pie de sierras que corona
triste pinar. Apoya en las rodillas

los codos y en las manos las mejillas
y clava ansiosos ojos de leona
en la puesta del sol; el mar entona
su trágico cantar de maravillas.

Dice de luengas tierras y de azares
mientras ella, sus pies en las espumas
bañando, sueña en el fatal imperio

que se le hundió en los tenebrosos mares,
y mira cómo (altro…)

Miguel de Unamuno – El sencillo Don Rafael

Sentía resbalar las horas, hueras, aéreas, deslizándose sobre el recuerdo muerto de aquel amor de antaño. Muy lejos, detrás de él, dos ojos ya sin brillo entre nieblas. Y un eco vago, como el del mar que se rompe tras la montaña, de palabras olvidadas. Y allá, por debajo del corazón, susurro de aguas soterrañas. Una vida vacía, y él sólo, enteramente sólo. Sólo con su vida.

Tenía para justificarla nada más (altro…)

Miguel de Unamuno – Morir soñando, sí, mas si se sueña – Lettura di Valerio Di Stefano

Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.

      unamuno-morisonando

Miguel de Unamuno – Yo quiero vivir solo

Yo quiero vivir solo
—Pepe decía—
para que no me peinen ni me laven,
y Marita al oírlo:
¿Solo? Luego te pierdes
y luego lloras.

Tal decían los niños
y pensé yo, su padre:
aquel que vive solo
se pierde, llora solo y nadie le oye;
y solo ¿quién no vive?
Solos vivimos todos,
cada cual en sí mismo,
soledad nada más es nuestra vida;
todos vamos perdidos y llorando;
nadie nos oye.

Miguel de Unamuno – Junto a la laguna del Cristo

Noche blanca en que el agua cristalina
duerme queda en su lecho de laguna
sobre la cual redonda llena luna
que ejército de estrellas encamina

vela, y se espeja una redonda encina
en el espejo sin rizada alguna;
noche blanca en que el agua hace de cuna
de la más alta y más honda doctrina.

Es un rasgón del cielo que abrazado
tiene en sus brazos la Naturaleza;
es un rasgón del cielo que ha posado

y en el silencio de la (altro…)

Miguel de Unamuno – Orhoit Gutaz

En la pequeña iglesia de Biriatu,  a orillas del Bidasoa, hay un mármol
funerario con la lista de los once hijos de Biriatu que murieron por
Francia en la gran guerra. En la cabecera dice: “A sus hijos que han
muerto en la guerra, el pueblo de Biriatu”. Luego, la lista de los muertos.
Y debajo: Orhoit Gutaz, esto es, “Acordaos de nosotros”

Pasasteis como pasan por el roble
las hojas que arrebata en primavera
pedrisco intempestivo;
pasasteis, hijos (altro…)

Miguel de Unamuno – La luna y la rosa

A Jules Supervielle, después de haber gustado Gravitations.

Mira que es hoy en flor la rosa llena;
cuando en otoño de su fruto rojo
será la rosa nueva…

En el silencio estrellado
la Luna daba a la rosa
y el aroma de la noche
le henchía —sedienta boca—
el paladar del espíritu,
que adurmiendo su congoja
se abría al cielo nocturno
de Dios y su Madre toda…
Toda cabellos tranquilos,
la Luna, tranquila y sola,
acariciaba a la Tierra
con sus cabellos de rosa
silvestre, blanca, (altro…)

Miguel de Unamuno – San Manuel Bueno, martire – Audiolibro MP3 – Lettura di Valerio Di Stefano – Traduzione di Gianni Ferracuti

Ora che il vescovo della diocesi di Renada, cui appartiene questo mio amato paese di Valverde di Lucerna, sta, a quanto si dice, promovendo il processo di beatificazione del nostro don Manuel, o meglio San Manuel Bueno, che vi fu parroco, voglio lasciare scritto a mo’ di confessione, e Dio solo sa, non io, con quale destino, tutto ciò che so e ricordo di quell’uomo matriarcale, che ha riempito tutta la (altro…)

Miguel de Unamuno – Es una antorcha al aire esta palmera

Es una antorcha al aire esta palmera,
verde llama que busca al sol desnudo
para beberle sangre; en cada nudo
de su tronco cuajó una primavera.

Sin bretes ni eslabones, altanera
y erguida, pisa el yermo seco y rudo;
para la miel del cielo es un embudo
la copa de sus venas, sin madera.

No se retuerce ni se quiebra al suelo;
no hay sombra en su follaje, es luz cuajada
que en ofrenda de amor se alarga al cielo,

la sangre (altro…)

Miguel de Unamuno – En un cementerio de lugar castellano

Corral de muertos, entre pobres tapias,
hechas también de barro,
pobre corral donde la hoz no siega,
sólo una cruz, en el desierto campo
señala tu destino.
Junto a esas tapias buscan el amparo
del hostigo del cierzo las ovejas
al pasar trashumantes en rebaño,
y en ellas rompen de la vana historia,
como las olas, los rumores vanos.
Como un islote en junio,
te ciñe el mar dorado
de las espigas que a la brisa ondean,
y canta sobre ti la alondra el (altro…)

Rubén Darío – A Colón

¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América,
tu india virgen y hermosa de sangre cálida,
la perla de tus sueños, es una histérica
de convulsivos nervios y frente pálida.

Un desastroso espirítu posee tu tierra:
donde la tribu unida blandió sus mazas,
hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra,
se hieren y destrozan las mismas razas.

Al ídolo de piedra reemplaza ahora
el ídolo de carne que se entroniza,
y cada día alumbra la blanca aurora
en los campos fraternos sangre y ceniza.

Desdeñando a (altro…)