ÁFRICA/CAMERUN – Espiral de violencia en las regiones de habla inglesa, los Obispos: “La vida no parece tener valor”.

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Bamenda – “Con la más profunda consternación y gran dolor nosotros, Obispos de la Provincia Eclesiástica de Bamenda, hemos recibido la espantosa noticia del brutal asesinato de Enondiale Tehuengia Carolaise, una niña de primero de primaria de la Escuela de Molyko, en Buea, alcanzada por una bala disparada por un agente de policía justo delante de la Catedral de Molyko, mientras su madre la llevaba a la escuela”. Así lo afirma un comunicado oficial emitido por los obispos de las regiones anglófonas de Camerún que lleva la firma del arzobispo de Bamenda, Mons. Andrew Nkea Fuanya, en nombre de la BAPEC y recibido en la Agencia Fides.
La Iglesia local lanza una alarma desesperada tras un nuevo y dramático episodio de asesinatos de civiles – en este caso una niña de apenas cinco años que se dirigía a la escuela en un taxi, acompañada por su madre – que aumenta día a día el recuento de los muertos, víctimas inocentes del terrible conflicto que ensangrienta la zona occidental de Camerún desde hace muchos años. “Condenamos estos asesinatos y reafirmamos la dignidad de la persona y el derecho fundamental e inalienable a la vida, que debe ser respetado en cualquier circunstancia”, se lee.
Las primeras reconstrucciones del episodio parecen ser el resultado de la total inestabilidad de esas regiones de Camerún. Según Blaise Chamango, coordinador de “Human Is Right”, una ONG activa en el campo de los derechos civiles en la zona, el taxi que llevaba a la niña a la escuela fue detenido por la policía en un puesto de control. Algunos afirman que el policía exigió dinero para permitir que el vehículo continuara. El conductor reanudó la marcha alejándose de los policías. En ese momento, “uno de los agentes abrió fuego y la chica recibió un disparo que la hirió mortalmente”, ha explicado Chamango.
El dramático episodio ha multiplicado la violencia entre la población civil, que ha reaccionado con vehemencia. “Desgraciadamente – continúa el documento de los obispos -, la violencia engendra más violencia: una multitud enfurecida ha linchado al oficial. Observando con gran consternación la creciente espiral de violencia provocada por el uso irresponsable de las armas por parte de los agentes que deberían garantizar la seguridad y por parte de los grupos armados, pedimos a todos que limiten la violencia y una adecuada orientación de la Policía y el Orden, así como un mayor sentido de la responsabilidad por parte de los ciudadanos”.
Contactado por la Agencia Fides, el Arzobispo de Bamenda, comenta el momento tan delicado que atraviesan las regiones anglófonas de Camerún: “El Obispo de Buea fue a seguir la situación en persona y nos informó, por lo que inmediatamente sentimos la urgencia de escribir un comunicado. Al margen de lo que haya podido hacer el conductor del taxi, es inaceptable que se dispare con tanta facilidad. Al mismo tiempo, la reacción de la población, que linchó al policía hasta la muerte, demuestra que la vida en nuestro país se tiene en baja estima, y eso es lo que queremos destacar y condenar: aquí todo el mundo se siente con derecho a violar la vida de los demás. La policía y el ejército deben dejar de disparar a los civiles, están ahí para protegerlos, no para matarlos o herirlos. Durante unos días hubo mucha tensión, pero por las últimas informaciones que tenemos, la situación se está regularizando. El problema es que cada cierto tiempo se producen nuevos enfrentamientos y, sobre todo, la población está harta. Es hora de detener esta espiral”.