ÁFRICA/ESWATINI – El obispo de Manzini: “es la crisis más grave que se recuerda, nadie debe esperarse respuestas rápidas”

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Manzini – El pequeño estado africano de Eswatini, conocido hasta 2018 como Suazilandia, está situado en el sur de África, en el flanco oriental de las Montañas del Dragón, y limita con Mozambique al este y con Sudáfrica al norte, oeste y sur. Habitualmente tranquila, la monarquía se ha visto sacudida en las últimas semanas por unas protestas populares sin precedentes, que han derivado en violencia con daños a personas y bienes, dejando muertos y heridos. Se han producido numerosas detenciones por parte de la policía que ha reprimido las manifestaciones, mientras se multiplican los llamamientos al diálogo para superar la crisis . Según los últimos informes de los medios de comunicación, el rey Maswati III ha nombrado un nuevo primer ministro.
La Iglesia católica está presente con una sola diócesis, sufragánea de Johannesburgo, que tiene una población de 1.046.000 habitantes y 56.000 católicos. El obispo de la única diócesis del país, que tiene su sede en Manzini, Su Exc. Monseñor José Luis Gerardo Ponce de León, IMC, ha concedido una entrevista a la Agencia Fides que le ha realiado algunas preguntas sobre la situación y la realidad eclesial.

– Excelencia, ¿cuáles son las causas que han llevado a esta crisis y qué esperanza hay para el futuro?
Creo que la respuesta a esta pregunta es precisamente la que guiará el futuro. El Consejo de Iglesias Cristianas de Suazilandia, creado en 1976 y del que somos fundadores junto con las iglesias anglicana y luterana, en su documento entregado al primer ministro nos pidió específicamente que reflexionáramos sobre lo que nos ha llevado a esta crisis.
Algunos pueden optar por culpar a un pequeño grupo de personas de generar esta violencia, otros a la crisis social provocada por Covid-19, otros al contraste entre el estilo de vida de la familia real y el del resto de la población, otros a la violencia policial o a la falta de libertad para expresar las opiniones… Hay una combinación de elementos que han llevado a esta crisis. Aunque soy obispo de Manzini desde hace siete años y medio, lo que no es mucho tiempo, entiendo que ésta es la crisis más grave que se recuerda y nadie debe esperar respuestas rápidas.
La palabra elegida para expresar el camino a seguir ha sido “Diálogo”. Desde el comienzo de la crisis, el Consejo de Iglesias Cristianas se ha reunido con diferentes grupos para entender cómo debe celebrarse este diálogo, quién debe facilitarlo, cuáles son las diferentes condiciones previas. También ha llegado una misión enviada por la SADC, pero hasta ahora no sabemos cuál es su plan de acción.

– ¿Puede hablarnos de la realidad de la Iglesia católica en Eswatini, su compromiso y su dimensión misionera?
Los primeros cuatro misioneros católicos llegaron a lo que entonces era Suazilandia en 1914. Somos una pequeña presencia de alrededor del 5% de la población con 17 parroquias y más de 100 capillas. Somos conocidos por nuestro servicio social a esta nación – con 60 escuelas, un hospital, un hospicio, 7 clínicas -, por nuestro compromiso contra la trata de personas y por ser un espacio seguro para el diálogo, entre otras iniciativas.
Cuando el Papa Francisco nos invitó a celebrar un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019, optamos por continuarlo durante todo el año, prácticamente nunca lo hemos clausurado tras la pandemia, para profundizar en la dimensión misionera de nuestra Iglesia local.
He recibido con gran alegría la invitación del Papa Francisco a escuchar a todos para preparar el Sínodo de 2023, porque es exactamente lo que necesitamos ahora. Queremos reflexionar juntos sobre cómo ser Iglesia aquí, en este contexto, donde somos la única diócesis católica de esta nación.

– ¿Qué papel puede desempeñar la Iglesia en esta crisis?
El país cuenta con tres organismos cristianos que agrupan a las Iglesias cristianas: la Liga, la Conferencia y el Consejo de Iglesias. Incluso antes de que comenzara esta crisis, el Consejo de Iglesias de Suazilandia pidió una cita con el primer ministro para presentarle nuestras preocupaciones. Temíamos que pronto se produjera la violencia. De hecho, nos reunimos con él el mismo día en que se produjeron los disturbios y nos ofrecimos a ponernos en contacto con todas las partes interesadas posibles y a ayudar al gobierno a entender lo que se necesita en estos momentos. Como Consejo, queremos seguir siendo un organismo independiente, capaz de escuchar a todos para tender puentes.
Estamos agradecidos al Papa Francisco que haya rezado por nosotros en el Ángelus del domingo 4 de julio, antes de entrar en quirófano. La nuestra es una pequeña nación entre dos grandes naciones, Sudáfrica y Mozambique, que es poco conocida. Necesitamos las oraciones de todos para poder discernir la voluntad de Dios en este tiempo de crisis nacional.