ÁFRICA/ETIOPÍA – Los salesianos: compartamos con la gente que sufre lo que somos y lo que tenemos

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Addis Abeba – “La prioridad para los desplazados es que la guerra cese y la paz prevalezca, para que puedan volver a la vida normal. Para los que han huido de sus casas, la urgencia es tener algo que comer, beber, dormir y llevar ropa para protegerse y resguardarse de las inclemencias del tiempo. Necesitan toda la ayuda humanitaria de emergencia que puedan conseguir, porque muchos de los desplazados permanecen acampados en las escuelas durante el día. Distribuimos harina y aceite o alimentos preparados para ellos. A los niños pequeños, que necesitan cuidados especiales, les damos alimentos multivitamínicos complementarios”: dice el padre Hailemariam Medhin Sdb, sacerdote de nacionalidad etíope, salesiano desde hace 25 años, y desde 2019 Superior de la Viceprovincia Salesiana de África-Etiopía-Eritrea .
En la revista “Misiones Salesianas”, editada por los salesianos en España, que dedica un enfoque a la emergencia en Etiopía, el Superior informa: “En Tigray la población está fuertemente afectada por la crisis, además de los bloqueos debidos a la pandemia. Las familias no trabajan a causa de la guerra y algunas han tenido que acoger a parientes y otros familiares desplazados que han huido en busca de seguridad. Los que no tienen ‘familia alargada’ se refugian en escuelas e instalaciones, pero carecen de las cosas más necesarias de la vida. El aislamiento de la región de Tigray del resto del país y la imposibilidad de saber cómo y dónde están los seres queridos genera un gran sufrimiento”.
“Sin embargo, en un marco de indigencia y sufrimiento generalizados – añade el religioso -, la fuerte tradición de solidaridad entre la población etíope hace posible la supervivencia: muchas personas se ayudan mutuamente, ya que comparten con los que no tienen nada lo poco que tienen. En la grave situación humanitaria, los misioneros salesianos, religiosos y laicos suministran agua de los pozos utilizando un generador, principalmente en las comunidades de Mekelle y Adua. La población ve la presencia de los salesianos como un apoyo real: recordemos que ya durante la hambruna en Etiopía en 1984 y 1985, los salesianos se ganaron la confianza de la gente. En una de nuestras comunidades de Adigrat, unas 50 familias se refugiaron en el recinto salesiano durante los intensos bombardeos de la zona. Como salesianos tratamos de dar consuelo a la gente asustada, damos esperanza a los desesperados y ayuda material y espiritual. Compartimos lo que tenemos: tiempo, comida, agua, refugio de los bombardeos”.
Desde hace más de un año, las escuelas están cerradas y la emergencia humanitaria continúa. Los religiosos están probados, pero continúan con su labor misionera, pastoral y social: “No somos una gran organización humanitaria internacional”, señala el Provincial, “y la gente que nos rodea lo sabe. Por eso los pocos recursos que tenemos los destinamos a los quemas lo necesitan. En una situación así, damos prioridad a los niños y jóvenes, a las madres con hijos pequeños. Además, hay menores no acompañados, porque sus familiares han huido. Gracias a la fuerte conexión que tenemos con la población, estos niños son atendidos por sus vecinos. Todos los profesores y el personal de apoyo de nuestros centros educativos están plenamente comprometidos con la ayuda a la población más necesitada”.
“Ahora que la comunidad internacional conoce el alcance del conflicto – concluye el padre Hailemariam Medhin Sdb – imploramos que cese la violencia y que se ponga fin a la matanza y al sufrimiento de la población. Somos sacerdotes y no hacemos política: hacemos lo posible por llevar el Evangelio, ayudando a los que sufren, como hizo Jesús”.