ÁFRICA/NIGERIA – “En Maiduguri la Iglesia se está recuperando después de la violencia de los últimos años”, dice el Director diocesano de las OMP

Roma – “Damos gracias a Dios por la situación actual en Maiduguri que ha mejorado en los últimos meses”, explica a la Agenzia Fides el padre Patrick Solomon Zaku, Director Diocesano de las OMP de Maiduguri y Coordinador Nacional de la Obra para la Propagación de la Fe en Nigeria, quien participa en el curso de formación de cara al Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019 en el Centro Internacional de Animación Misionera .

Maiduguri, capital del estado de Borno, en el norte de Nigeria, ha sido durante años el epicentro de la violencia de la secta islamista Boko Haram. Según explica el padre Solomon, “Boko Haram ha llevado a cabo varios ataques contra civiles en nuestra área durante los últimos 9 años. El pico se alcanzó entre 2014-2016 cuando más de 22 parroquias de la diócesis fueron atacadas por Boko Haram, convirtiéndose en territorios de facto controlados por la organización terrorista, mientras que decenas de miles de personas se vieron obligadas a huir a campos de refugiados. Gracias a la mejora en las condiciones de seguridad, varias familias desplazadas han podido regresar a sus hogares”. “La Iglesia inmediatamente ofreció apoyo a las personas desplazadas, también porque para muchos de ellos la parroquia fue el primer lugar donde buscaron refugio”, dice el sacerdote. “En la ciudad de Maiduguri hemos creado refugios temporales para refugiados de las aldeas vecinas, a pesar de que la mayoría de las personas desplazadas de las zonas más remotas de nuestra diócesis han sido recibidas en la diócesis de Yola, gracias a la disponibilidad del obispo local. Hay por ejemplo unas 2.000 personas en la catedral de Yola”.

El padre Solomon destaca que “solo en los últimos 9-10 años en la diócesis de Maiduguri Boko Haram, ha provocado un daño incalculable a la Iglesia católica: más de cien iglesias, parroquias y misiones fueron incendiadas y destruidas, así como numerosas escuelas y clínicas y hospitales, sin contar los numerosos sacerdotes, catequistas y fieles simples asesinados”.

Sin embargo, la violencia no ha detenido los esfuerzos misioneros de la Iglesia. “A pesar de la violencia y las amenazas, continuamos proclamando el Evangelio”, explica el padre Salomón. “A pesar de los ataques de Boko Haram, los sacerdotes de la parroquia continuaron administrando los sacramentos y asistiendo regularmente a la iglesia con los fieles para celebrar la misa. Incluso las personas desplazadas en campamentos improvisados no han perdido la fe. Yo mismo fui refugiado en 2014 porque mi parroquia fue atacada por Boko Haram y continué celebrando la misa junto a otras personas desplazadas”, concluye el sacerdote.

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da: www.fides.org
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