ÁFRICA/NIGERIA – Reconciliación con Boko Haram: para la Iglesia un paso en la justa dirección

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Maiduguri – Se llama “sulhu” y en árabe significa “reconciliación”. Es el programa secreto con el que el gobierno central nigeriano pretende convencer a los líderes de Boko Haram, la conocida formación militar yihadista activa en el país y en algunos países vecinos desde hace años, para que abandonen la lucha armada y entren en vías de reinserción en la sociedad haciéndose cargo de ello el gobierno. Quien acepta, entra en un programa de rehabilitación que, tras una primera criba sobre la sinceridad del miliciano, prevé cursos de formación sobre la legalidad, terapia psicosocial y, finalmente, un programa de rehabilitación que, aunque secreto, está despertando gran interés y un amplio debate.
Entrevistado por la Agencia Fides, el padre Donatus Tizhe, sacerdote administrador de la diócesis de Maiduguri, en el Estado de Borno, y párroco de San Hilario Polo, comenta: “El suhlu es una forma de llevar a la gente a la paz, a la reconciliación, como dice el propio término. No sabemos mucho sobre él porque es un programa secreto, pero tenemos fe en que funcionará después de tantos fracasos. En los últimos años ha habido muchos intentos fallidos de diálogo, métodos alternativos que no han funcionado y la gente sigue sufriendo durante demasiado tiempo. Creo que con oraciones y cooperación, incluso con los jóvenes de la Fuerza Civil Conjunta , las cosas pueden mejorar”.
En los últimos dos meses, se han producido numerosas deserciones entre los líderes de Boko Haram y varias facciones se han desprendido del grupo, pero la población civil está dividida: hay quienes, hartos de la guerra, ven el programa con buenos ojos, y quienes no aceptan convivir, quizá en el mismo pueblo donde se han producido las masacres, con los verdugos.
El padre Donatus Tizhe dice: “El primer objetivo debe ser poner fin a esta guerra y quizás este método sea el más eficaz. A lo largo de los años, el gobierno ha ensayado la amnistía guerrillera, que pretendía garantizar la inmunidad a quien dejara la lucha armada y una vía de integración en la vida social. Este programa, por el contrario, se dirige directamente a los líderes de los grupos terroristas, se pone en contacto con ellos y les hace comprender las ventajas de dejar la lucha armada, y luego los coloca en programas de recuperación. Por lo tanto, al hacerlo, se dirige a los líderes, que tienen un poder de persuasión mucho mayor que los soldados ordinarios. De hecho, sólo en los dos últimos meses, más de 2.000 líderes han abandonado la selva y están convenciendo a otros para que lo hagan. De este modo, Boko Haram se desmantela desde dentro”.
Una vez que se han entregado, comienza un proceso gradual de reinserción, explica el sacerdote: “Se les lleva a un centro cercano al puerto de nuestra ciudad y permanecen allí durante mucho tiempo, en un proceso de examen de sus intenciones. Luego son trasladados a las aldeas o ciudades donde se supone que van a empezar una nueva vida. Puedo decir que en los últimos meses hemos visto una disminución de los ataques. Sin embargo, por desgracia, las facciones de los terroristas están luchando entre sí, tratando de tomar la cabeza del movimiento. En cualquier caso, podría ser un punto de inflexión y confiamos en Dios que lograremos liberarnos”.