ÁFRICA/SUDÁN DEL SUR – Violencia y destrucción en el condado de Tombura: llamamiento a la paz de la Iglesia local

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Tombura Yambio – “Nadie sabe cuáles son las verdaderas razones de los enfrentamientos que se están produciendo en nuestro condado de Tombura y Ri-Yubu”, dice a la Agencia Fides Mons.
Eduardo Hijboro Kussala, Obispo de la diócesis, sobre la violencia que está alterando a toda la población.
“Dirijo mi llamamiento a la paz, en el condado y en todo Sudán del Sur. La situación es muy grave, hemos entrado en el quinto día de disturbios y violencia, de muertos, heridos y muchos niños vagan por las calles en busca de comida o refugio. Muchas personas están huyendo por miedo y hay muchos desplazados internos que están llegando a nuestras parroquias, escuelas y hospitales de la zona de Tombura desde diferentes partes del país”.
El hambre, la muerte, el sufrimiento, la destrucción, son el escenario descrito por el obispo Hijboro. “Los enfrentamientos, los conflictos, la violencia no conducen a la paz, sólo conducen a la destrucción y a la muerte. Os insto a todos, estamos dispuestos a escucharos y a tratar de resolver lo que está llevando a la violencia. Os comprendo, yo también he vivido en condiciones de guerra y violencia”, dice Mons. Hijboro con profunda preocupación.” No sabemos cuáles son las razones que llevaron a esta tragedia. Por favor, ¡no más violencia! Insto a nuestros gobernantes y a toda la sociedad civil a que intervengan para salvar a nuestra comunidad. Ayudadnos a detener la violencia en Tombura.
Tenéis las herramientas necesarias para hacer frente a esta situación. Imploro a los habitantes de la zona que permanezcan unidos, se apoyen mutuamente y no alimenten el espíritu de venganza”.
El obispo Hijboro también hace su más sincero llamamiento a los medios de comunicación social para que difundan mensajes que conduzcan a la paz y no alimenten más violencia. “Los mercados están desprovistos de todo tipo, lo poco que teníamos lo compartimos con los que no tienen nada. Necesitamos ayuda, no podemos abandonar a nuestras comunidades en medio de la muerte y la destrucción”, concluye.