ÁFRICA/TOGO – La pandemia no impide la celebración del Mes de las Misiones

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Lomé – La situación sanitaria en Togo debido a la pandemia sigue siendo compleja. Las iglesias están cerradas y no faltan las restricciones debidas al virus del Covid-19. A pesar de todo ello, el Mes de las Misiones se podrá celebrar. Las iniciativas, aunque han tenido que ser modificadas en su forma, ya están en marcha y continuarán a lo largo del mes.
“Seguimos sensibilizando sobre el tema de la misión a través de los medios disponibles, como el rezo del Santo Rosario en pequeños grupos”, dice a la Agencia Fides el padre Donald Charif-Dine Fadaz, director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Togo.
El Papa Francisco nos ha recordado a todos los bautizados del mundo que las dificultades del momento actual no deben desanimarnos ni hacernos cruzar los brazos -continúa el padre Fadaz-, sino que, por el contrario, siguiendo el ejemplo de los primeros discípulos, «no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» , como nos recuerda el tema elegido este año para la Jornada Mundial de las Misiones”.
Las herramientas utilizadas en este contexto para mantener alta la atención en el Octubre Misionero que acaba de comenzar son folletos de programas y oraciones para las misiones, boletines de información y formación enviados a través de Internet, junto con las emisiones de radio entro otras cosas.
“Dar testimonio de Cristo es una misión crucial, un auténtico deber para todos los bautizados”, ha escrito el arzobispo Nicodème Anani Barrigah-Bénissan, responsable de Misiones y para las Obras Misionales Pontificias dentro de la Conferencia Episcopal de Togo, en su carta de exhortación para la Jornada Mundial de las Misiones 2021.
El Arzobispo ha invitado a los fieles a vivir el Mes Misionero a partir de la meditación del texto del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones, además de los textos indicados por las distintas diócesis; la meditación diaria del Santo Rosario para encomendar a la Virgen María la humanidad que sufre a causa de la Covid-19 y, finalmente, la generosidad durante todo el mes, y no sólo, para apoyar económicamente las actividades misioneras de la Iglesia universal.