AMERICA/ARGENTINA – “La pobreza más atroz convive con la riqueza más inconcebible”: Semana Social 2021

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Buenos Aires – En Argentina concluyó la Semana Social 2021, evento que tradicionalmente involucra a los principales protagonistas del mundo empresarial del país junto con las realidades del mundo católico particularmente involucradas en el ámbito social. Desde el lunes 12 al jueves 15 de julio se sucedieron foros y conferencias de forma virtual, con una amplia participación. Los temas analizados en estas jornadas fueron: alimentación, economía y trabajo, conectividad y educación, compromiso y fe.
El documento final refleja el período de emergencia sanitaria que estamos viviendo. En la introducción, los participantes reconocen que la pandemia de Covid-19 no se detiene, aparecen nuevas cepas y variantes, y llevará mucho tiempo que la vacunación a escala global nos devuelva a la normalidad. La pandemia ha golpeado con fuerza en todos los sectores: sanitario, social, económico, educativo, familiar, especialmente la población más vulnerable. La desigualdad se manifiesta incluso en la distribución de vacunas. “La pobreza más atroz convive con la riqueza más inconcebible. Y esto se combina con el maato de la tierra”, reza el texto enviado a Fides. En su mensaje, los obispos subrayan que hay un gran segmento de la población con necesidades básicas insatisfechas, mientras que la alimentación al alcance de todos es “una urgencia social que debe golpearnos con fuerza”.
En cuanto a la producción de alimentos, empresarios y productores coincidieron en que la participación del Estado en la cobertura de las necesidades básicas, la educación para el empleo y la creación de oportunidades de integración en el mundo es necesaria para superar la crisis.
Para crear un país industrializado que produzca y genere empleo, combinándolo con las políticas estatales, la reforma tributaria, la atención al medio ambiente y una profunda perspectiva federal son fundamentales.
“Nos conmovió escuchar con insistencia que crear trabajo es la única forma de avanzar, cambiando el paradigma del subsidio con el paradigma laboral”, dijeron los integrantes de la Pastoral Social. Por ello pidieron volver a la dignidad del trabajo, a través de una legislación adecuada que posibilite el desarrollo, y evaluar y promover estrategias para un abordaje global de la economía popular. Los participantes creen que es necesaria una reformulación de la economía y un replanteamiento de la política para brindar respuestas y soluciones concretas.
En este sentido, la intervención del obispo de Lomas de Zamora y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social , Mons. Jorge Lugones SJ, quien presentó la reflexión final del panel sobre “Reactivación económica, esperanza y desafío”. “Para reformar la economía es necesario reformar la política”, subrayó el obispo. “Los jóvenes nos cuestionan la necesidad de un sueño colectivo”, y la inclusión social es incompatible con la excesiva concentración de riqueza y poder. La reactivación económica debe ser una esperanza y un desafío, especialmente para los problemas estructurales que provocan hambre en el 60% de los niños.

Otro punto importante fue la identificación de una nueva causa de exclusión en el acceso a internet, hoy una herramienta indispensable para acceder a contenidos educativos, de salud y de encuentro familiar. La conectividad es un derecho, por lo que es fundamental aumentar las oportunidades de acceso, especialmente en Argentina, que tiene una demografía muy diversa. Para lograr una oferta básica universal de tecnologías de la información y la comunicación para todos los sectores, especialmente los más vulnerables, es fundamental el trabajo conjunto entre el Estado y los particulares, para generar políticas en el corto y mediano plazo, simplificando las trabas burocráticas. “Debemos evitar que la brecha social sea también una brecha digital”, dijeron.

Finalmente, instaron a no desistir de todos los esfuerzos necesarios para sacar de la sociedad “odios que nos despersonalizan, mentiras y falsas noticias que impiden un sano debate, distanciamiento ideológico y continuas acusaciones que solo generan enemistad, descalificación, mediocridad. Solo así podremos construir una fraternidad para ser mejores “.