AMÉRICA/COLOMBIA – Diez años de formación y participación misionera para los laicos asociados a las Franciscanas Misioneras de María

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Bogotá – Recogiendo el sueño de María de la Pasión, nacida Hèléne de Chappotin, fundadora de las Franciscanas Misioneras de María , de implicar a los laicos en la misión evangelizadora de las Franciscanas Misioneras de María , nació en 2011 el grupo de “Laicos Asociados FMM de Colombia – Ecuador”. En esa ocasión estuvieron presentes laicos de Quito, Medellín, Cali, Bogotá, Neiva y Santa Rosa de Cabal.

La vocación laical no aparece de repente, sino que parte del crecimiento de cada persona, de su experiencia, de su trabajo, de la madurez y de la actitud ante la vida y la realidad, subraya la nota de la FMM. Por ello, los Laicos Asociados FMM buscan cumplir la voluntad de Dios haciéndola presente en la vida diaria e, inspirados en su Palabra como pueblo de Dios, llevando a cabo la misión de la Iglesia. Esta acción se basa en la presencia de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, en su carisma y en su misión, que impulsó a los laicos a comprometerse a seguir caminando como hermanos.

Hasta 2019 y durante 9 años, los laicos asociados han mantenido sus encuentros en Santa Rosa de Cabal, lugar donde encontraron acogida, cariño y la motivación necesaria para profundizar en el carisma del Instituto de las Franciscanas Misioneras de María y la espiritualidad de Francisco y Clara de Asís, la dimensión mariana del carisma, la misión Universal y la Eucaristía como centro de la vida espiritual de las FMM. “De cada encuentro salimos fortalecidos en la fe, en la espiritualidad y con la firme intención de seguir caminando por el camino del servicio, el testimonio y el amor a Dios y al prójimo”, aseguran los participantes.

En 2020 el deseo de reunirse se vio frustrado por la pandemia, pero los laicos asociados no se desanimaron y se lanzaron a la experiencia virtual con excelentes resultados. Descubrieron un nuevo dinamismo y creatividad conservando la misma profundidad en los temas tratados y mantuvieron la unidad entre las diferentes comunidades y el espíritu de hermandad a pesar de la distancia. María de la Pasión escribe a sus hermanas: “Me entrego enteramente a vosotras, a pesar de mis cruces, mi mala salud y mi miseria. ¡Pero levantaos y caminad! Por favor, caminad en el seguimiento de Jesús”. Haciendo eco de este grito invitando al seguimiento de Cristo, los laicos asociados de la FMM se comprometen a continuar este camino junto a los religiosos, a pasos más cortos, más largos, más lentos, más rápidos o más rápidos, pero siempre decididos a continuar esta peregrinación.