AMÉRICA/ECUADOR – Continua la violencia inhumana en las cárceles: “asumir compromiso social en defensa de la vida y el bien común”

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Guayaquil – “Es importante que la conciencia social de un pueblo reflexione sobre la situación y no nos conformemos con decir que el gobierno es el responsable del orden en las cárceles, si puede ser responsable pero ello no nos quita a todos, a que asumamos también como ciudadanos nuestra responsabilidad”. Así lo comenta Mons. Rafael Cob Garcia, Vicario apostólico de Puyo, tras los nuevos hechos de violencia ocurridos el fin de semana en la cárcel de Guayaquil, donde, subraya, “vuelve a repetirse la matanza entre presos de bandas que esta vez se salda con 68 muertos y 25 heridos”.
Para el obispo, todos los ciudadanos están llamados a preguntarse qué estamos haciendo para que haya menos presos en las cárceles, menos violencia en las calles y en las familias, menos drogas entre los jóvenes y los adultos, en las escuelas y en las calles, más prevención del consumo de drogas y más educación en valores para los jóvenes y los niños.
El drama de la violencia reiterada en las cárceles ha sido condenado en varias ocasiones por la Iglesia local: el Consejo Presidencial de la Conferencia Episcopal emitió un comunicado titulado “¡Cese la violencia!” tras los trágicos sucesos ocurridos en la cárcel de Guayaquil, donde el 30 de septiembre murieron 116 reclusos y otros 80 resultaron heridos en tiroteos entre bandas rivales dentro de la prisión .
Monseñor Cob denuncia “esta violencia que no acaba en las cárceles del Ecuador y concretamente la de Guayaquil, donde el control de la misma no lo tiene la policía en su interior sino los propios presos”, y la causa que todos coinciden “es el narcotráfico, que mueve a las bandas rivales existentes dentro y fuera de la cárcel”. “Violencia inhumana y sádica, – prosigue -, se apodera de las mentes de delincuentes y reos, violencia que rebasa todos los límites que el ser humano puede imaginar y la raíz de esa violencia ¿cuál es? El dios dinero que mueve los hilos de tanta gente de todos los estratos sociales, ricos y pobres. No entendemos cómo se puede llegar a estos extremos y que un gobierno no pueda hasta hoy cortar y parar esta violencia, que tanto dolor y muerte está produciendo en nuestro país”.
El Vicario apostólico de Puyo subraya en su discurso recibido en la Agencia Fides, que “cuando el ser humano ha perdido la conciencia de no respetar el primer derecho sagrado, como es la vida humana de un ser semejante a él, cuando se ve al otro como el enemigo al que hay que odiar y eliminar porque amenaza mi territorio”, en ese momento se enciende la espiral de violencia, como un fuego que parece imposible apagar. “El problema es grave para el gobierno y para todo el país” reitera el obispo, pidiendo la aplicación de políticas estatales “con urgencia y prioridad por encima de otros problemas económicos o sociales, la vida y la paz es lo primero para la vida de un pueblo”.
“Nadie dijo que era fácil luchar contra el mal, y más cuando este mal está envuelto por la coraza del narcotráfico” señala el Obispo, que invita a la gente a pensar en las consignas gritadas en las marchas y protestas, para que no se queden “gritos al aire”. Cita por ejemplo el eslogan “¡el pueblo unido jamás será vencido!” porque de ello debe nacer el compromiso “de cuidarnos unos a otros, diciéndonos los peligros que corremos cuando nos metemos por caminos que llevan a la violencia y a la muerte”, no permitiendo el soborno y la corrupción y denunciando cuando son violadas las leyes en contra del abuso y los derechos de los más vulnerables. “Que Dios, que nos juzgará a todos si le hemos amado en el prójimo – concluye -, nos de la sabiduría y la fortaleza para no pasar indiferente ante el que sufre violencia. Eso es asumir compromiso social en defensa de la vida y el bien común”.