AMÉRICA – “Iglesia sinodal, Iglesia misionera”: diócesis del continente unidas en el inicio del camino sinodal

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Roma – Los días 16 y 17 de octubre, en las catedrales y parroquias de la mayoría de las naciones de América, se han realizado las celebraciones para dar inicio a la etapa diocesana de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, convocada por el Papa Francisco para octubre de 2023.
La Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana ha publicado un mensaje en el que expresa su alegría por la convocatoria del Papa Francisco e invita “a los miembros del pueblo de Dios así como a las personas de buena voluntad, para que desde nuestras propias diócesis con sus comunidades, abramos nuestras mentes y corazones para participar activamente en este proceso sinodal”. Los Obispos señalan que el Sínodo, “particularmente en nuestra nación, tan golpeada por la crisis que ha ido minando la esperanza de no pocos hermanos, es un signo concreto de la gracia divina, para seguir anunciando el Evangelio y construir el Reino de Dios, la justicia, la paz, la libertad y el amor en Venezuela”.
El domingo 17 de octubre también se ha celebrado una solemne eucaristía en las diócesis de Nicaragua con motivo de la inauguración de la fase diocesana del Sínodo, en comunión con el Papa Francisco. En la Catedral Metropolitana de Managua, el rito ha sido presidido por Monseñor Carlos Avilés, Vicario General, en representación del Cardenal Leopoldo José Brenes, que sigue convaleciente por el Covid-19. La Arquidiócesis sigue rezando intensamente por toda la Iglesia, por el Sínodo 2021-2023, por el Mes de las Misiones, por los enfermos de Covid-19, por el personal sanitario y por los fallecidos a causa de esta pandemia.
Por su parte, el arzobispo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, se ha dirigido a los sacerdotes de todo el país invitándolos a vivir este acontecimiento eclesial como un tiempo de gracia y bendición, unidos a todo el pueblo de Dios que tienen la misión de guiar. El Arzobispo ha señalado que, en todos los puntos cardinales de Colombia, la Iglesia constituye “una red de servidores de Cristo Jesús, ungidos, amados y enviados a evangelizar” por lo que “ahora tenemos el kairos del Sínodo con el que el Espíritu Santo, a través del Papa Francisco, nos invita a ponernos en marcha y esto renovará nuestra vida sacerdotal”.
La solemne Eucaristía de inicio del camino sinodal de la Iglesia de Sucre, Bolivia, se ha celebrado en la Catedral Metropolitana, presidida por el Arzobispo Ricardo Centellas, quien recordó que “todos somos parte de la Iglesia de Sucre y todos estamos involucrados en su tarea misionera”. En su homilía, el Arzobispo ha invitado a invocar al Espíritu Santo en este camino sinodal: “No aportamos lo que pensamos, sino que compartimos lo que el Espíritu Santo nos inspira, descubriendo así lo que debe ser la Iglesia en este tiempo”. Al final de la misa, el arzobispo ha bendecido la jarra con agua, el estandarte, las sandalias y el bastón, todos ellos signos “misioneros” que acompañarán este tiempo sinodal.
Todas las diócesis y parroquias de Chile han celebrado el inicio del camino sinodal reuniéndose en sus iglesias junto a sus párrocos. La mañana del sábado 16 de octubre, en la Catedral de la diócesis de San José de Melipilla, se realizó una liturgia presidida por el Obispo Cristián Contreras Villarroel, quien se dirigió a los distintos representantes de la comunidad, destacando: “Ser discípulos y ser Iglesia en salida nos lleva a pensar en el camino, a acelerar nuestros pasos. Esta es la invitación del Papa. Hablamos de una Iglesia sinodal, expresión que significa ‘caminar juntos’. Somos el Pueblo de Dios, con variedad de carismas, ministerios, servicios, enraizados en una misma vocación y para una única misión: ¡evangelizar!”
La celebración eucarística presidida por Mons. Álvaro Beyra Luarca abrió el proceso sinodal en la diócesis cubana de Bayamo-Manzanillo. El Obispo invitó a todos a abrir el corazón al Espíritu, a aprender a caminar juntos como Pueblo de Dios, a través de la escucha y la participación de todos, contagiando a los hombres y mujeres de nuestro tiempo la alegría y la esperanza que brotan del Evangelio. “El Señor Jesús -dijo en su homilía- prometió que enviaría su Espíritu, el Consolador, para decirnos lo que debemos hacer en todo momento. Y esa presencia no ha faltado a lo largo de la historia de la Iglesia. Siempre ha estado ahí. Cuando hemos actuado mal, es porque no hemos escuchado su voz”.