AMÉRICA/MÉXICO – “¡México puede cambiar para bien!” aprendiendo a ser “una Iglesia abierta, sinodal, samaritana y en salida”

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Ciudad del México – “Queremos expresar nuestra cercanía de pastores, con el pueblo de México, especialmente, por las afectaciones padecidas a causa de la pandemia, de los desastres naturales, de los lamentables accidentes, de los efectos de la violencia y de la inseguridad. Deseamos caminar con las familias y sus historias de vida, para aprender a ser una Iglesia abierta, sinodal, samaritana y en salida”. Así lo han expresado los obispos mexicanos, en su Mensaje al Pueblo de Dios publicado al final de la Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano , que ha tenido lugar del 8 al 10 de noviembre.
Según explican en el mensaje, recibido en la Agencia Fides, los objetivos de la reunión han sido evaluar los compromisos que hay que asumir, como Obispos y como Iglesia, para “para ofrecer respuestas pastorales, reales y eficaces, a tanta necesidad y a tan repetidos sufrimientos”. En particular, los obispos piensan “en los que han experimentado los estragos de la muerte de amigos y familiares; los que siguen cayendo en la pobreza, los que han perdido su seguridad social, laboral y alimenticia, los migrantes forzados, los desaparecidos y los seducidos y atrapados por el crimen”.
Esta situación exige un cambio de mentalidad, una forma de vida diferente “¡México puede cambiar para bien! ¡México es un pueblo creyente y de grandes valores!” exhortan los obispos, invitando a “ponernos en camino, responsabilizándonos unos de otros en ese caminar unidos. No debemos dejarnos arrastrar por el individualismo, la codicia y el egoísmo. La respuesta a situaciones comunes es caminar juntos; involucrarnos todos, aportando cada quién su propia visión y su propio esfuerzo”. Caminar juntos en comunión y unidad significa superar la fragmentación, la división y la polarización política.
“Unidos podemos aprender unos de otros, calentar corazones, inspirar nuestras mentes y dar nueva fuerza a nuestras manos. Todos nos necesitamos en esta aventura común” reitera el mensaje. Los obispos exhortan por ello a recorrer un camino sinodal, para abrirse a un diálogo sincero y enriquecedor, lleno de verdad y de escucha atenta, y por último a escoger “los caminos adecuados, haciendo a un lado la indiferencia, la exclusión y el rechazo del otro”.
Ante esta situación crítica, los obispos hacen un llamamiento a la esperanza. “Cristo nos asegura su presencia y su victoria. Él nos acompaña hasta el fin de los tiempos. Él camina con nosotros, como lo hizo con los desalentados discípulos de Emaús”. Por ello, invitan al pueblo de Dios a revivir los valores cristianos del Evangelio, mirando a Santa María de Guadalupe, que “ha caminado con México durante Cinco Siglos. Ella nos ha acompañado en todos los momentos importantes de nuestra historia, como pueblo mexicano. Ella nos enseña a enraizar la cultura del encuentro y de la unidad, y nos reafirma su amor y presencia maternal”.