ASIA/BANGLADESH – La comunidad católica se ofrece en el cuidado de los enfermos de Covid y señala el sacrificio del primer sacerdote católico

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Dhaka – El P. Boniface Murmu, párroco de 66 años de Lohanipara, en la diócesis de Dinajpur, es el primer sacerdote católico fallecido el 10 de julio a causa del Covid-19, que ha golpeado duramente a Bangladesh. Todos lo recuerdan como “un sacerdote santo, de profunda espiritualidad”. Este hombre, que se entregó al prójimo en la oración y la caridad, se ha convertido en un símbolo en la lucha contra el Covid, que ve a la pequeña comunidad católica, en todas las diócesis, plenamente comprometida, con un impulso evangélico de solidaridad y cercanía al que sufre, contribuyendo al cuidado de los enfermos, poniendo a disposición de los mismos todos sus recursos e instalaciones.
“El padre Boniface era un sacerdote cuya vida y espiritualidad atraían a los fieles. Lloramos su pérdida y rezamos por su alma”, dice a la Agencia Fides el P. Samson Marandy, párroco de Mariampur, en la misma diócesis de Dinajpur.
Nacido en 1955 en la diócesis de Rajshahi, el padre Boniface fue ordenado sacerdote por el papa Juan Pablo II en 1986, durante su visita pastoral a Bangladesh.
Entre los miembros de la Iglesia de Bangladesh hay otras víctimas: en 2020 la Iglesia perdió al arzobispo de Chittagong, Moses M. Costa, a la hermana Mary Arpita, de la Congregación de María Reina de los Apóstoles, y al padre Robi Theodore Purification, de los Hermanos de la Santa Cruz, a causa del Covid, así como al menos 50 católicos laicos fallecidos debido a la enfermedad.
La comunidad de bautizados está viviendo una emergencia nacional ante las crecientes cifras de la pandemia y está contribuyendo a ayudar sin descanso. Aunque muchos centros católicos se han convertido en “hospitales Covid”, los médicos católicos también ayudan con la telemedicina. Nelson Francis Palma, secretario de la Asociación de Médicos Católicos de Bangladesh, dice a la Agencia Fides: “Estamos ayudando a las personas que necesitan tratamiento a través de la telemedicina, asistiendo a muchas familias, de todas las etnias y religiones, por teléfono”.
Muchas personas no pueden ir al hospital, especialmente si viven en lugares remotos, debido a la falta de transporte público. No pueden acudir al hospital, sobre todo si viven en lugares remotos, debido a la falta de transporte público. “Ofrecemos atención gratuita gracias al trabajo de siete equipos de médicos católicos, entre ellos una religiosa, que siguen a los pacientes en sus casas con tratamiento domiciliario y también proporcionan apoyo psicológico y espiritual”, informa el médico.
El 25 de julio, 228 personas han fallecido en Bangladesh a causa del Covi-19, y se han producido 11.291 nuevos pacientes positivos. El número de muertos en el país ha superado los 19.000 y el número total de casos 1,1 millones. Bangladesh notificó sus tres primeros casos de Covid el 8 de marzo del año pasado. La tasa de contagio se sitúa hoy en el 15,62% de los test realizados, mientras que, según los últimos datos, la tasa de curación es del 85,77% y la de mortalidad del 1,65%.
Según informan los responsables de la Iglesia local, mientras que en la primera fase el virus se propagó sólo entre la gente de la ciudad de Dhaka o de las grandes ciudades, ahora la gente de los pueblos también lo está sufriendo, mientras que los hospitales informan de una amplia propagación de la “variante delta”, de la escasez de oxígeno y de camas en comparación con las necesidades de los enfermos. Desde el 23 de julio, Bangladesh observa un estricto bloqueo de dos semanas y sólo permanecen abiertos bancos, hospitales, tiendas de comestibles y puntos de Internet.