ASIA/COREA DEL SUR – La cruz de alambre espinado, símbolo de paz y reconciliación

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Roma – “Esta es la cruz más bella del mundo”, ha declarado el presidente coreano Moon Jae-In, en la inauguración de la exposición “El alambre espinado convertido en símbolo de Paz”, organizada por el Ministerio de Unificación de la República de Corea, abierta al público desde el 29 de octubre hasta el 7 de noviembre en la Iglesia de San Ignacio de Loyola en Roma. La exposición consta de 136 cruces realizadas por el escultor Kwon Daehun, profesor de escultura de la Universidad Nacional de Seúl, que ha querido utilizar el alambre de espino que marcaba la frontera entre Corea del Sur y del Norte. Utilizando este alambre, lo ha fundido para crear una obra artística llamada “Cruz de la Paz”. “La cruz expresa el ardiente deseo del pueblo coreano de poner fin a la guerra y alcanzar la paz”, ha señalado el presidente Moon, que es católico, citando el pasaje bíblico “Forjarán sus espadas en rejas de arado, sus lanzas en hoces” .
La exposición está formada por 136 cruces hechas con material de las empalizadas levantadas para delimitar la ‘Zona Desmilitarizada de Corea’ y ha sido bendecida y consagrada hace unos días por el cardenal Andrew Yeom Soo-jung, arzobispo emérito de Seúl. La iniciativa pretende tener un significado simbólico y una finalidad cultural y política: despertar el interés de todo el mundo, tratando de concienciar sobre la necesidad de lograr una paz duradera en la península coreana, según ha explicado el ministro de Unificación Lee In-Young, que también ha estado presente en la inauguración. “Al lanzar un mensaje de paz y reconciliación a través de una obra de carácter espiritual – ha dicho el Ministro Lee a la Agencia Fides -, el gobierno coreano ha querido reconocer la contribución de la Iglesia católica que siempre ha trabajado por la paz, el amor, la justicia, la democracia y los derechos humanos. En esta etapa, en la que necesitamos volver a dialogar y cooperar para llevar la unidad y la prosperidad a nuestra península, esperamos mucho del papel de la Iglesia católica en este sentido”.
El escultor Kwon Daehun, presente en la ceremonia, ha comentado: “La obra encierra el sufrimiento de los cristianos coreanos y sus aspiraciones de paz. Mientras la realizaba, he sentido una profunda compasión”.