ASIA/INDIA – Visitar a los enfermos y amar a los pobres en el nombre de Jesús

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Goa – Visitar a los enfermos, llevar consuelo a los que sufren y alivio a los pobres en el nombre de Jesús: es la misión de un grupo de enfermeros de Goa que, como voluntarios, van a orfanatos, residencias de ancianos, aldeas de pobres y necesitados llevando el anuncio de esperanza, consuelo y salvación del Evangelio.
Selma Barreto, presidenta del “Goa Catholic Nurses’ Guild”, una asociación de enfermeros que realizan este trabajo voluntario, dice a la Agencia Fides: “Ser enfermera es una vocación: cuidamos a los pacientes en su dolor, ansiedad y miedo. Nuestra misión es ayudarles y consolar a sus familiares. Les leemos la Palabra de Dios para darles esperanza y valor en los momentos de desesperación. Es nuestra manera de llegar a los demás con el mensaje de Jesús”.
Los enfermeros -que normalmente trabajan en clínicas y hospitales y promueven esta actividad caritativa y misionera en su tiempo libre- rezan con los pacientes y sus familiares normalmente por la noche. Además de proporcionar una Biblia en hindi , marathi y konkani para rezar y leer, distribuyen Biblias entre los familiares de los pacientes.
En el Goa Medical College, un hospital conocido por su eficacia y disponibilidad de médicos especializados, los enfermeros organizan sesiones de control médico para grupos de personas pobres y ancianas, y cuando van a los hogares de ancianos, proporcionan comida y ropa a los presentes. Durante el periodo de bloqueo provocado por el Covid-19, se pusieron en contacto con la tribu Vanamare de Nirancal, un pueblo cercano a Goa. “Allí organizamos un campamento médico para niños para comprobar la salud de los niños desnutridos. Les proporcionamos raciones de arroz y harina de trigo”, explica Barreto.
En la sesión especial de revisión e intervención dental para madres y niños, impartieron charlas sobre higiene y medidas sanitarias, mientras que en el campamento organizado para los niños de la escuela Don Bosco de la aldea de Tuvem, hubo controles médicos sobre otorrinolaringología y dermatología. Los enfermeros proporcionaron a los niños y jóvenes pasta de dientes, jabón y un cepillo de dientes.
Barreto explica: “Dedicarse a esas obras de misericordia sólo es posible por el amor de Cristo que reina en nuestros corazones. Experimentamos una felicidad diferente cuando estamos al servicio de Cristo presente en los pobres: es una alegría que el mundo no puede ofrecer”. Estos encuentros, añade, “son también oportunidades para compartir un testimonio de fe y pueden dar fruto”. “Vemos mucho sufrimiento en el hospital. Lo que ganamos lo compartimos con los pobres y necesitados. Mis compañeros de enfermería están encantados de ser voluntarios. Queremos utilizar nuestros dones y talentos para llevar alivio y esperanza al pueblo de Dios”, señala.
De hecho, la asistencia sanitaria se combina con la labor humanitaria y caritativa: “Todos los meses proporcionamos arroz, legumbres, aceite, harina de trigo y galletas a 25 familias del pueblo de Siolim. Si alguien necesita medicamentos, hacemos todo lo posible por proporcionárselos”, añade Barreto.
Esta buena labor sigue atrayendo a nuevos voluntarios y donantes: “Al compartir las fotos de nuestra misión en las distintas aldeas, otras personas piden unirse a este servicio o hacer su contribución mediante un donativo. El Señor nos ayuda a recoger la ayuda necesaria para las personas que visitamos cada mes. Le damos las gracias porque, en su Providencia, no deja que nos falte nada”.