ASIA/IRAK – Kurdistán iraquí, pasos adelante en la lucha contra las expropiaciones ilegales que sufren los propietarios cristianos

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Dohuk – En la región autónoma del Kurdistán iraquí continúa la recopilación de documentos e informes sobre la expropiación ilegal de bienes inmuebles – casas y terrenos – que han sufrido los propietarios cristianos en los últimos años. Los comités locales han iniciado procedimientos para realizar un mapeo detallado de las propiedades expropiadas ilegalmente y para adquirir información sobre los títulos de propiedad de los legítimos propietarios y las circunstancias concretas en las que se produjeron las expropiaciones ilegales. El miércoles 17 de noviembre, Reber Ahmed, Ministro del Interior del gobierno de la región autónoma, dio una rueda de prensa sobre los resultados de la visita que realizó a la gobernación de Dohuk para verificar sobre el terreno los procedimientos de recogida de datos iniciados por la Comisión creada ad hoc, el pasado mes de abril, a instancias del gobierno regional con la intención de contrarrestar el fenómeno del acaparamiento ilegal de bienes inmuebles pertenecientes en su mayoría a miembros de comunidades étnicas y confesiones minoritarias, empezando por los cristianos . El ministro confirmó a los medios de comunicación que había recibido información alentadora sobre la adquisición de reclamaciones y materiales adquiridos en esta fase preliminar por parte de los comités creados sobre el terreno, y en las reuniones mantenidas con representantes de las administraciones locales -incluidas las de la gobernación de Dohuk y la ciudad de Zakho- y confirmó la firme intención del gobierno regional de proceder a la plena restitución legal de los derechos de propiedad violados en las últimas décadas en detrimento de los ciudadanos cristianos y otros grupos minoritarios.
El material recogido por los comités locales se presentará a la comisión gubernamental competente, que seguidamente definirá los procedimientos concretos para devolver a los legítimos propietarios las tierras y viviendas expropiadas ilegalmente antes y después de la caída del régimen de Sadam Husein.
La creación de una comisión gubernamental ad hoc para verificar y frenar las sistemáticas expropiaciones ilegales que han sufrido los propietarios cristianos en el Kurdistán iraquí en los últimos años, se ha realizado gracias a una petición realizada por el gobierno de la región autónoma en agosto de 2020. La tarea encomendada a la Comisión es la de recopilar documentación, escuchando también las peticiones y justificaciones de las partes implicadas, para elaborar un mapa real de las propiedades cristianas sometidas a expropiaciones abusivas en los años en los que toda la zona norte iraquí vivió la dramática experiencia relacionada con las conquistas de las milicias yihadistas del Daesh y la creación del autoproclamado Estado Islámico.
Las expropiaciones a gran escala de tierras y propiedades pertenecientes a familias sirias, asirias y caldeas cristianas en la región del Kurdistán iraquí, como informó a su tiempo Fides, fueron denunciadas con especial vehemencia en 2016 . Según los informes, las expropiaciones ilegales fueron llevadas a cabo por ciudadanos kurdos, ya sea individualmente o en coordinación con otros miembros de su clan tribal. Ya en aquella época, el Dr. Michael Benjamin, director del Centro de Estudios de Nínive, informó de que sólo en la gobernación de Dohuk había una lista de 56 pueblos en los que la superficie de tierra arrebatada ilegalmente a las familias cristianas ascendía a 47.000 acres.
El 13 de abril de 2016, varios centenares de cristianos sirios, caldeos y asirios de la región de Nahla organizaron una manifestación frente al Parlamento de la región autónoma del Kurdistán iraquí para protestar contra la expropiación ilegal de sus propiedades por parte de influyentes notables kurdos en años anteriores, que ya había sido denunciada sin éxito ante los tribunales competentes en varias ocasiones.
En los últimos años, las expropiaciones ilegales se han centrado principalmente en las tierras y casas de los cristianos que abandonaron la zona, sobre todo desde la década de 1980, para huir de los conflictos regionales y de la violencia sectaria y tribal, que estalló con mayor virulencia tras las intervenciones militares de las coaliciones internacionales.