ASIA/JAPÓN – Durante los Juegos Olímpicos marcados por la pandemia, la urgencia es “cuidarse”

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Tokio – “La actitud más extendida entre la población de Japón ha sido la petición de cancelar o posponer las Olimpiadas, a causa de la pandemia, por temor a un aumento de los contagios. La situación que estamos viviendo no es fácil. El criterio más importante que nos inspira hoy es el de preocuparnos y ocuparnos del prójimo, protegiendo la salud y el bien común, con espíritu de fraternidad”. Así lo dice a la Agencia Fides, el padre Russel Becker, OFM Misionero estadounidense en Tokio, párroco de la “Capilla Franciscana” en la capital japonesa, mientras se celebran los Juegos Olímpicos en el país, y la nación es azotada por la emergencia de la pandemia. El franciscano, señalando las dificultades que experimentan las comunidades cristianas en su labor pastoral y social, explica que “en una línea general los organizadores podrían haber aplazado o cancelado los Juegos para dar al país la oportunidad de organizarlos cuando las condiciones fueran mejores que las actuales. Los católicos de Japón comparten esta opinión: los Juegos ‘blindados’, celebrados en un clima de miedo en la sociedad, han perdido parte de su espíritu festivo de fraternidad universal e incluso para los católicos es ya imposible verlos y vivirlos como una oportunidad de evangelización”.
El P. Becker señala que “las Iglesias de Japón siguen proclamando el Evangelio del amor”, incluso en medio de las limitaciones y restricciones impuestas por la pandemia. “Siempre hay esperanza, estamos llamados a anunciarla en este tiempo en el que a algunos les cuesta verla: es Cristo Jesús. Lo señalamos y animamos a la gente a ser optimista: el enfoque de la fe hoy es de cuidado y preocupación por los demás, es el mandamiento evangélico del amor que supera el propio egoísmo”. Y añade: “Somos parte del mundo, tenemos que cuidarnos unos a otros, es lo que nos enseña nuestra fe. Vivimos como personas que se preocupan por los demás con una actitud de fraternidad: acogemos a los fieles en la iglesia con un número limitado de plazas y reservas durante la misa, promovemos encuentros bíblicos y cursos prematrimoniales en línea, con el máximo cuidado. Rezamos para que un día podamos salir de la pandemia y encontrar formas evangélicas de vivir con los retos que esta pandemia nos ha planteado a todos”.
Al final del Ángelus del domingo 25 de julio, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco ha querido recordar los 32º Juegos Olímpicos que se inauguraron en Tokio el 23 de julio. “En esta pandemia”, ha dicho, “que los Juegos sean un signo de esperanza, un signo de hermandad universal bajo la bandera de la sana competencia”. Añadiendo “Que Dios bendiga a los organizadores, a los atletas y a todos los que colaboran en esta gran fiesta del deporte”.