ASIA/KAZAKISTÁN – El obispo de Almaty: “Estaremos encantados de recibir a Francisco, veinte años después de la visita de Juan Pablo II”.

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Almaty – “Agradecemos al gobierno de Kazajstán que haya invitado al Papa Francisco al próximo Congreso de líderes de las religiones mundiales y tradicionales. Todavía no sabemos si el Pontífice podrá asistir, pero la mera posibilidad nos llena de entusiasmo: veinte años después de la visita de Juan Pablo II a Kazajstán, estaríamos dispuestos a acoger al Papa y mostrarle la belleza de la comunidad católica de este país. Las condiciones para que esto ocurra son buenas: en primer lugar, hay una gran cercanía entre los valores del diálogo promovidos por Francisco y por el Congreso. También sabemos lo atento que está el Santo Padre con las Iglesias de la periferia, como la nuestra”. Así lo ha declarado a la Agencia Fides Mons. José Luis Mumbiela Sierra, Obispo de la Santísima Trinidad de Almaty y presidente de la Conferencia Episcopal de Kazajistán.
El 6 de noviembre, durante una audiencia con el Papa Francisco en el Vaticano, el Presidente del Senado de Kazajistán, Maulen Ashimbayev, invitó al Papa Francisco a participar en el próximo Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales, que se celebrará en Nursultán en octubre de 2022. El Presidente del Senado agradeció a la Santa Sede el apoyo que ya ha mostrado a la iniciativa en años anteriores. El Papa Francisco, según dijo el propio Ashimbayev al margen de la audiencia, subrayó la importancia de esta iniciativa y señaló el papel fundamental de Kazajstán en la promoción del diálogo interreligioso en Asia y en el mundo.
El Primer Congreso de Religiones Tradicionales Mundiales y Nacionales fue convocado por el ex presidente Nazarbayev en Astana los días 23 y 24 de septiembre de 2003. En esta ocasión, delegados enviados por 17 organizaciones e instituciones religiosas y confesionales de todo el mundo se reunieron con el objetivo de relanzar los temas del diálogo y la libertad religiosa desde el corazón de Asia Central, una zona cercana al epicentro de los conflictos étnico-religiosos que siguieron al 11 de septiembre de 2001.
Este Congreso, desde las declaraciones del programa de los organizadores, tuvo como modelo la “Jornada de Oración por la Paz” en el mundo convocada en Asís por Juan Pablo II el 24 de enero de 2002, para reafirmar la contribución positiva de las diferentes tradiciones religiosas al diálogo y la armonía entre los pueblos y las naciones.
El objetivo del próximo Congreso es debatir el papel de los líderes de las religiones mundiales y tradicionales en el desarrollo social y espiritual de la humanidad en el periodo post-pandémico. Según Maulen Ashimbaev, los líderes religiosos pueden contribuir de forma decisiva a comprender las lecciones de la pandemia y a combatir sus consecuencias.