ASIA/MYANMAR – Consuelo espiritual para los fieles en medio del conflicto y la pandemia

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Loikaw – La vida no es fácil en los distintos territorios de Myanmar, marcados por la pandemia y el conflicto que continúa entre el ejército regular y las fuerzas de resistencia , surgidas por todo el país para oponerse al régimen militar. Los ciudadanos, y entre ellos los fieles cristianos, se encuentran en la pobreza, carecen de medios de subsistencia y a menudo se esconden por miedo a quedar atrapados en el fuego cruzado. El padre Celso Ba Shwe, administrador apostólico de Loikaw, en el estado de Kayah, al este del país, explica a la Agencia Fides: “Además de la pandemia, la actual crisis política ha empeorado la situación de vida de nuestro pueblo. La gente vive con miedo e inseguridad. Podemos esperar que caigan bombas, escuchar disparos en cualquier momento. Pueden llegar inesperadamente hombres armados a los hogares y detener a adultos, jóvenes y adolescentes acusándolos de tener alguna conexión con grupos o asociaciones ilegales. Pueden detener a la gente en la calle revisando sus teléfonos móviles. Los combates tienen lugar en las afueras de la ciudad y en las parroquias vecinas. Ante esta situación de crisis y el creciente número de desplazados internos, hemos acogido a más de 300 personas desplazadas en nuestro recinto de la Catedral desde mayo”.
El sacerdote continua señalando: “A partir de la segunda semana de julio, la tercera ola de Covid-19 golpeó el estado de Kayah. Muchos de mis feligreses están contagiados y algunos han muerto de Covid. En las últimas semanas, más de 50 evacuados que se alojan con nosotros han dado positivo y hemos tenido que hacer una cuarentena, cerrando totalmente nuestra iglesia a otros feligreses. En estas situaciones la gente tiene hambre y sed, no sólo de comida sino también de alimento espiritual. Intentamos por todos los medios posibles llegar a la gente, para llevar consuelo y esperanza. Así que iniciamos una procesión eucarística en los distintos barrios, distribuyendo hojas de oración y reflexiones sobre el Evangelio. A menudo también celebramos la misa y distribuimos la Santa Comunión: esto significa mucho para ellos, les reconforta mucho. Muchos otros siguen la misa a través de la transmisión en directo desde la Catedral”.
Los fieles han acogido con alegría la presencia del sacerdote, apreciando su valentía y cercanía, dándole las gracias porque, “como un Buen Pastor, viene a darnos consuelo espiritual, arriesgando su vida”, afirman.
El Administrador Apostólico continua diciendo: “En nuestra diócesis, en la parroquia de la ciudad de Daungankha, hay más de cien personas desplazadas, alojadas en una casa de las Hermanas Reparadoras del Sagrado Corazón, mientras que todos los feligreses han huido a lugares más seguros. Entre ellos hay algunos enfermos de Covid. La iglesia parroquial de la Reina de la Paz fue golpeada el pasado mes de mayo. Hay mucho miedo. Nuestro equipo de emergencia humanitaria ha conseguido llevar a siete religiosas ancianas y enfermas a Loikaw para que reciban una atención adecuada”.
Entre las obras de misericordia llevadas a cabo por la Iglesia local de Loikaw se encuentra la “Clínica de la Compasión”, gestionada por la comunidad católica local, que sigue acogiendo y atendiendo a los heridos y enfermos, sin distinción de etnia, religión o condición social. Religiosos, religiosas, enfermeras y voluntarios laicos trabajan allí, ofreciendo sus servicios para aliviar el dolor de los pacientes, en un momento de gran tormento para la nación.