ASIA/SIRIA – El patriarcado ortodoxo de Antioquía cuenta con el apoyo ruso para reconstruir iglesias destruidas durante el conflicto

Damasco – Los cristianos ortodoxos en Siria cuentan con el apoyo ruso en la reconstrucción de iglesias y monasterios que fueron destruidos por los terroristas durante años de guerra en el país. Así lo explica el archimandrita Alexi Chehadeh, director general del Departamento para el desarrollo de las relaciones ecuménicas del Patriarcado greco-ortodoxo de Antioquía y de todo el Oriente. En una entrevista con la agencia gubernamental rusa Sputnik, el representante de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía, -dirigida por el Patriarca Yohanna X-, con sede en Damasco, expresó su gratitud a “la Iglesia Ortodoxa Rusa y al gobierno ruso, que prometieron ayudarnos para reparar y reconstruir nuestras iglesias, monasterios y escuelas. Esperamos que esta ayuda llegue pronto”. El archimandrita greco-ortodoxo definió como “muy importante” el apoyo ruso, teniendo en cuenta que las organizaciones humanitarias internacionales “no han tenido en cuenta entre sus prioridades la reconstrucción de iglesias y monasterios”.

En los últimos meses se han intensificado las visitas a Siria de las delegaciones rusas, sean de políticos o de religiosos, interesadas en ver por sí mismas la devastación sufrida por los lugares de culto cristianos durante el conflicto. A finales de enero, según recogía la Agencia Fides , el Patriarca greco-ortodoxo de Antioquía, Yohanna X, hizo un viaje a Rusia, ocasión en la que expresó públicamente su agradecimiento por la contribución proporcionada por Rusia también a la lucha contra los grupos armados yihadistas.

Hasta ahora, la contribución más importante de Rusia a la restauración y reconstrucción de lugares de culto cristiano en Siria ha sido la operada en el monasterio ortodoxo de Santa Tekla, en la ciudad siria de Maalula , que reabrió durante algunos meses incluso a las visitas de peregrinos y turistas. El pueblo de Maalula fue invadido por las milicias islamistas anti-Assad, en una de las fases más intensas del conflicto sirio, entre septiembre de 2013 y marzo de 2014. El grave daño perpetrado en el lugar de culto durante ese tiempo fue resuelto gracias al apoyo ofrecido por la Asociación de veteranos rusos “Boevoe Bratstvo” .
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