ASIA/VIETNAM – En el Mes de las Misiones se reanudan las actividades litúrgicas y pastorales

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Ciudad Ho Chi Minh – Con la situación de la pandemia controlada en muchas partes de Vietnam, y según las nuevas disposiciones del gobierno central, desde el 1 de octubre, coincidiendo con el inicio del Mes de las Misiones, muchas diócesis católicas han reabierto sus iglesias para los fieles, aunque con una asistencia limitada y controlada. Las actividades manufactureras y comerciales también se han reanudado gradualmente y muchas personas están volviendo al trabajo y a la vida normal. Los fieles vietnamitas están contentos de poder volver a participar directamente en las celebraciones eucarísticas, tras más de cuatro meses de ausencia: “Por fin podemos saciar nuestra hambre de pan eucarístico”, dicen.
Como recuerda la carta pastoral de Mons. Joseph Nguyen Nang, arzobispo de la archidiócesis de Ho Chi Minh: “Para los católicos, la misa es esencial, tanto en la dimensión personal del encuentro con Dios a través del sacramento de la comunión, como en la dimensión comunitaria, reunida en torno a un sacerdote. La misa en línea no sustituye a la asistencia en persona, pero, en caso de dificultad, alimenta la fe de quienes no pueden ir a la iglesia, especialmente los enfermos, los ancianos y los niños”.
A principios de octubre, que es el Mes de las Misiones y también el Mes del Rosario, en las comunidades católicas resuena el canto mariano y se reza el Rosario. Incluso en las ciudades pequeñas, las comunidades de fieles se reúnen cada noche en pequeños grupos de unas 20 personas en diferentes barrios o parroquias. Además de ofrecer oraciones a la Virgen María, para que alivie el sufrimiento de tantas personas durante la pandemia, el rezo del Rosario recitado en comunidad, en las calles, pretende dar testimonio de la fe y del Reino de Dios a los no cristianos.
Mons. Alfonso Nguyen Huu Long, obispo de la Diócesis de Vinh, en su Carta Pastoral emitida con motivo del Octubre Misionero y enviada a la Agencia Fides, dice: “Con la Jornada Mundial de las Misiones, todo el mes de octubre está dedicado a la oración y a la evangelización. La Iglesia está siempre en movimiento: todos los fieles bautizados, el obispo, los sacerdotes, los religiosos, los seminaristas y los jóvenes deben ser conscientes de que están llamados a la misión, a dar testimonio de Jesucristo a los que no lo conocen”.
“Esto debe animarnos a rezar, vivir y difundir aún más la Buena Noticia, para que cada católico pueda dar el amor de Dios a los que le rodean, en primer lugar a los amigos, compañeros y vecinos, rezando y viviendo con caridad, según un estilo de vida humilde marcado por el amor sincero a los demás”.
Y concluye: “En medio de los trágicos acontecimientos y los efectos negativos de la pandemia, hay una gran necesidad de generosidad, benevolencia y servicio. Para cada católico esta es una preciosa oportunidad de cumplir la misión de ayudar y amar al prójimo, compartiendo la Buena Noticia del Reino de Dios a los que le rodean”.