ASIA/VIETNAM – En el Mes Misionero, el don de nuevos sacerdotes listos para la misión

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Ho Chi Minh City – En el Mes Misionero, con la reanudación de las actividades pastorales después de que la pandemia de Covid también afectara el ritmo de la vida eclesial, florecen en todo Vietnam los frutos de las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada. Como recoge la Agencia Fides, se han celebrado varias ceremonias sencillas o con poca gente, llenas de amor y alegría en la que fueron acogidos 46 nuevos sacerdotes en sus respectivas comunidades y 8 nuevos diáconos, dispuestos todos a entregarse a la labor pastoral y misionera.

“El sacerdote es una persona que crea una relación especial con todas las personas que lo rodean”, señaló el arzobispo Joseph Nguyen Nang, que presidió la misa de ordenación sacerdotal de 19 diáconos del Seminario de San José en Ho Chi Minh City, la mañana del 16 de octubre. En su homilía, el prelado recordó que “el Sacramento del Orden transforma al hombre común en Pastor de Dios. El sacerdote está vinculado a las personas que lo rodean con una relación especial, ya que guía a la comunidad del Pueblo de Dios y comunica, a través de los sacramentos, Jesucristo mismo”.

También en Ho Chi Minh, el obispo Joseph Dinh Duc Dao, ex obispo de la diócesis de Xuan Loc, ordenó a ocho nuevos sacerdotes pertenecientes a la Congregación del Santísimo Redentor y confirió la ordenación diaconal a otros 8 religiosos Redentoristas. Debido a la pandemia de Covid-19, la misa se celebró solo con los miembros de la congregación, sin familiares y amigos de los candidatos. El obispo recordó a los candidatos al sacerdocio que “han sido elegidos para servir a Dios ya su pueblo”. Monseñor Dao también invitó a los candidatos a “estar vinculados a Dios para vivir la Palabra del Evangelio y servir con entusiasmo al pueblo de Dios, como lo hizo Jesús”.

El 13 de octubre de 2021, el obispo Peter Nguyen Van Vien, administrador apostólico de la diócesis de Hung Hoa en Vietnam del Norte, presidió la celebración de la ordenación sacerdotal de 11 diáconos, incluido uno de la etnia hmong, habitantes de las montañas en los altiplanos del Norte de Vietnam. El padre Joseph Ma A Ca es el primer sacerdote entre las personas de esta minoría étnica. Para el nuevo sacerdote hmong, “su prioridad es evangelizar y llevar la Buena Nueva a este pueblo indígena, educar a los jóvenes y apoyarlos en la preservación de su cultura, tradición e idioma”.

Mucha gente cree que la ordenación sacerdotal del padre Joseph Ca será un impulso para difundir la Palabra del Evangelio entre los pueblos indígenas de las zonas montañosas remotas donde viven los hmong, en condiciones de pobreza, en zonas donde es difícil llegar y llevar la semilla de la fe. La presencia del primer sacerdote podría ser un ejemplo para que los jóvenes hmong respondan a la llamada de la vocación y sirvan a sus comunidades indígenas.

“Desde el principio el Señor me amó y me eligió entre los demás. Y ahora subo al altar con gozo. Ofrezco a nuestro Señor mi alma y mi cuerpo, que son tan blancos como la luz resplandeciente. Comparto la Buena Nueva con todos para salvar a personas de todas las naciones”, rezaban los textos de los ritos introductorios cantados al comienzo de la misa de ordenación sacerdotal de los seis diáconos celebrada el 18 de octubre en la iglesia parroquial de Tra Kieu, conocida popularmente como el Centro de peregrinación de la beata Virgen María, en la diócesis de Danang, en el centro de Vietnam.

“Los seis nuevos sacerdotes pertenecen al Señor y caminarán siguiendo las huellas que recorrió Jesús. Comenzaron a vivir una nueva vida consagrada en el espíritu de servicio, amor y perdón, para traer la oveja descarriada al Padre y acercar a los que necesitan la misericordia de Dios”, indicó el obispo Joseph Ngan.

Al dirigirse a los presentes, el prelado destacó el papel del sacerdocio en la vida social actual, recordando a los nuevos sacerdotes que deben vivir “como la levadura que fermenta la vida y como la luz que brilla en la tierra”. En concreto, los sacerdotes deben “fortalecer su fidelidad para seguir a Cristo en las pruebas de nuestros tiempos”. “Sin amor, todo se vuelve trivial. Solo aquellos que están llenos de amor y gracia pueden compartir ese amor con los demás y servir a los demás, sacrificándose para ayudar a los demás, como lo hizo nuestro Señor Jesús”, concluyó.