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Corona de Aragón

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Corona de Aragón
Bandera
Bandera
1164 — 1707
Flag Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de {{{nombre_común}}}
Capital Zaragoza
Idioma oficial Catalán-valenciano, aragonés, castellano, napolitano, latín, siciliano, occitano y griego
Religión Católica
Gobierno Monarquía
Rey
 • 1164 - 1196 Alfonso II
 • 1700 - 1746 Felipe IV (V de Castilla)
Historia
 • Establecido 1164
 • Disolución 1707
Superficie
 • 1443 250.000 km2
Población
 • 1443 est. 300.000 
     Densidad 1,2/km²

La Corona de Aragón englobaba al conjunto de territorios que estuvieron sometidos a la jurisdicción del rey de Aragón, de 1164 a 1707. El nombre se aplica históricamente a partir de la unión dinástica entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona y sus territorios asociados. El 13 de noviembre de 1137, Ramiro II el Monje, rey de Aragón, depositó en su yerno el reino (aunque no la dignidad de rey), firmando este en adelante como Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón. Más tarde, en 1162, Alfonso II de Aragón heredaría el patrimonio conjunto y más tarde, por conquistas de nuevos territorios y matrimonio, esta unión de reino y condado en una sola corona, ampliaría sus territorios del Aragón y Cataluña históricas hasta incluir otros dominios: fundamentalmente los reinos de Mallorca, Valencia, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Nápoles, así como, durante breve tiempo, los ducados de Atenas y Neopatria.

En las Cortes de Monzón de 1289, el conjunto de los territorios era designado con nombres como "Corona Real", "Patrimonio Real" o "Corona de Aragón y de Cataluña". A partir del siglo XIV se simplificó a "Corona de Aragón", "Reinos de Aragón" o simplemente "Aragón". Petronila tomó el título de "Reina de Aragón" y Ramón Berenguer tomó el nombre de príncipe y dominador de Aragón al hacerse el matrimonio bajo la forma de Matrimonio en Casa (esto supone que, al no haber heredero varón, el esposo cumple la función de gobierno, pero no la de cabeza de la casa, que solo se otorgará al heredero).

La numeración de los monarcas varía, en función del territorio al que se hace referencia. De ahí que algunos historiadores actuales prefieran hacer uso de los alias para hacer referencia a ellos: Pedro el Católico (Pedro II de Aragón), Pedro el Ceremonioso (Pedro IV), Alfonso el Magnánimo (Alfonso V). Sin embargo, el ordinal remite al título real principal, que era el de Aragón, como declara incluso el citado Pedro IV:

...y como quiera que los reyes de Aragón están obligados a recibir la unción en la ciudad de Zaragoza, que es la cabeza del Reino de Aragón, el cual reino es nuestra principal designación, [—esto es, apellido— (N. del A.)] y título, consideramos conveniente y razonable que, del mismo modo, en ella reciban los reyes de Aragón el honor de la coronación y las demás insignias reales, igual que vimos a los emperadores recibir la corona en la ciudad de Roma, cabeza de su imperio.

Apud Domingo J. Buesa Conde, El rey de Aragón, Zaragoza, CAI, 2000, págs. 57-59. ISBN 84-95306-44-1.

Por otra parte, existe un sector de la historiografía que considera la estructura territorial de la Corona de Aragón equivalente a la de una confederación actual.[1] Sin embargo, esta concepción que aplica conceptos políticos actuales a estructuras políticas del pasado está discutida. También se debate sobre si es correcto referirse a la Corona de Aragón como corona catalano-aragonesa,[2] puesto que esta denominación surge a partir de la obra de la renaixença, y fue establecida en el siglo XIX en obras como la monografía de Antonio de Bofarull y Broca, La confederación catalano-aragonesa (Barcelona, Luis Tasso, 1872).[3]

Tabla de contenidos

La formación de la Corona de Aragón

La formación de la Corona tiene su origen en la unión dinástica entre el reino de Aragón y el condado de Barcelona.

Anales de la Corona de Aragón, de Jerónimo Zurita
Anales de la Corona de Aragón, de Jerónimo Zurita

Tras la muerte sin descendencia de Alfonso el Batallador el año 1134, durante el sitio de Fraga, su testamento cedía sus reinos a las órdenes militares del Santo Sepulcro, del Hospital de Jerusalén y del Temple. Ante este hecho insólito, los habitantes de Navarra, que en aquel momento formaba parte de las posesiones del rey de Aragón, proclamaron rey a García V Ramírez y se separaron definitivamente de Aragón. En este contexto, los nobles aragoneses tampoco aceptaron el testamento y nombraron nuevo rey a Ramiro II el Monje, que era entonces obispo de Roda-Barbastro. Ante esta situación, Alfonso VII de Castilla aprovechó para reclamar derechos sucesorios sobre el trono de Aragón, mientras que García V manifestaba sus aspiraciones y el Papa exigía el cumplimiento del testamento.

Las pretensiones de Castilla creaban un problema para el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, pues coincidían con la rivalidad entre el condado y el reino de Aragón por la conquista de las tierras musulmanas de la taifa de Lérida. El rey de Castilla Alfonso VII dejó claras sus intenciones cuando en diciembre de 1134 penetró con una audaz expedición en Zaragoza e hizo huir a Ramiro. Sin embargo, esos hechos no acabaron siendo favorables a las aspiraciones del rey castellano, quien finalmente habría de renunciar a sus pretensiones sobre el reino aragonés. Por su parte, Ramiro II, a pesar de su condición de eclesiástico, obtuvo una dispensa y se casó con Inés de Poitiers, matrimonio del que tuvieron una hija, Petronila, en 1136. Ello obligaba a planear el futuro matrimonio de la niña, lo que suponía elegir entre la dinastía castellana o la barcelonesa.

El condado de Barcelona, en aquella época, estaba en manos de Ramón Berenguer IV. Anteriormente, ya había consolidado su supremacía sobre otros condados catalanes como Pallars, Cerdaña, Besalú, Peralada, etc. Al mismo tiempo, se había puesto de manifiesto la potencialidad de la flota catalana, con hechos como la conquista momentánea de Mallorca (1114) o las expediciones llevadas a cabo por los condes barceloneses en tierras moras de Valencia, siendo frustradas sus intenciones por la intervención de Castilla, personificada por Alfonso VI y el Cid (derrota de Berenguer Ramón el Fraticida en Tevar). Al mismo tiempo, se iniciaba una política de alianzas ultrapirenaicas que culminarían en la unión de Barcelona y Provenza por el casamiento de Ramón Berenguer III con Dulce de Provenza.

Alfonso VII presentó la candidatura de su hijo Sancho, futuro Sancho III de Castilla, pero la nobleza aragonesa acabó eligiendo a la Casa de Barcelona, con la que se negociaron detalladamente los términos del acuerdo, por los cuales Ramón Berenguer IV recibiría el título de "príncipe" y "dominador" de Aragón. Se especificaba que si muriese la reina Petronila antes que Berenguer, el reino no quedaría en manos del conde hasta después de la muerte de Ramiro. Además, el Reino sí iría a manos de Berenguer si Petronila moría sin descendencia, o tenía sólo hijas, o hijos varones pero estos morían sin descendencia.

Ramón Berenguer pacta con el rey aragonés Ramiro Y yo el rey Ramiro sea rey, señor y padre en mi reino de Aragón y en todos tus condados mientras me plazca, entregando a la Corona de Aragón todos sus dominios como "dominador" o "princeps" para ejercer la «potestas» real, pero no cedió ni el título de Rey ni la dignidad ni el apellido o linaje. En 1162, el hijo de Ramón Berenguer y Petronila, Alfonso II de Aragón se convertiría el primer rey de la Corona y tanto él, como sus sucesores, heredarían los títulos de "rey de Aragón" y de "conde de Barcelona". Ramiro expresó por escrito que los títulos debían estar en ese orden.

La entidad resultante fue una mera unión dinástica, pues ambos territorios mantuvieron sin modificaciones sus propias instituciones políticas. Del mismo modo, los territorios anexionados posteriormente por la política expansionista de la Corona, crearían y mantendrían separadas sus propias instituciones. Sin embargo, con el paso del tiempo sería cada vez conocido como "Corona de Aragón", no porque ello obedeciera a una hegemonía de un territorio sobre el otro, sino por el orden jerárquico de los títulos nobiliarios, según el cual el de "rey" precede al de "conde", y ese orden favorecería la forma final de su denominación. A pesar de la incorporación de nuevos reinos, el título de "rey de Aragón" siempre ocuparía el primer lugar.

Los territorios de la nueva Corona

Los territorios que pasaron a formar parte de la Corona de Aragón fueron los siguientes:

Indicando que Bigorre y Cominges si eran vasallos de alguien, lo eran de la corona inglesa; por lo que los únicos homenajes dados al rey de Aragón se debían a los señoríos que poseían en territorio de las Provincias de España. Así mismo el Pallars también ofreció homenaje a la corona de Navarra, según su conveniencia. El vizcondado de Carcassonne era vasallo del condado de Toulouse. El condado de Razés desapareció a mediados del siglo XI, siendo repartido entre dos ramas de la misma familia: los Couserans y los Foix. El condado de Foix buscó la protección del rey de Aragón frente a la alianza de los condes de Cominges y Urgel, por lo que sí se puede afirmar que en cierta medida era feudatario de la Corona.

En el único momento en que los señores del Medidodía Frances fueron vasallos del rey de Aragón fue precisamente cuando fueron excomulgados y desposeidos de sus Estados. Buscaron protección con Pedro II ofreciéndole homenaje en enero de 1213 a cambio de su protección. tras la Batalla de Muret el 13 de septiembre del mismo año, la situación volvió a ser la misma: Béarn y Bigorre bajo la soberanía del monarca inglés, mientras que Cominges y Foix vasallos de la corona francesa.

La expansión de la Corona de Aragón

Armas de Aragón y Sicilia
Armas de Aragón y Sicilia

Durante el gobierno de Ramón Berenguer IV y Petronila, fueron conquistadas las ciudades de Tortosa, Lérida, Fraga, Mequinenza, además de la sierra de Prades, Siurana, Miravet... Más tarde, bajo el reinado de Alfonso II de Aragón, fueron conquistadas más tierras hacia el sur llegando hasta Teruel, y con los tratados de Tudilén (1151) y Cazorla (1179), la Corona fijaba su línea de expansión peninsular sobre los reinos musulmanes de Valencia y Denia.

Durante el reinado de Jaime I, tuvo lugar la conquista de Mallorca y del reino de Valencia, a lo largo de la primera mitad del siglo XIII. Culminada la conquista del antiguo reino de Denia hasta Biar, límite acordado en el tratado de Cazorla, las tierras levantinas no fueron incorporadas a Cataluña o Aragón, sino que constituyeron un nuevo reino, el de Valencia, que adquiriría Cortes propias, fuero propio (los Fueros de Valencia) y mantendría una dualidad lingüística entre los territorios más cercanos a la costa (habla catalana en su variante valenciana) y los del interior (habla aragonesa en su variante valenciana). Asimismo, tras la muerte del Conquistador, su testamento daría lugar al reino de Mallorca, que heredaba su hijo Jaime y que incluía las islas Baleares, los condados de Rosellón y Cerdaña y el señorío de Montpellier. Este reino de Mallorca resultaría políticamente muy inestable y seria finalmente anexionado nueva y definitivamente a la Corona por Pedro el Ceremonioso.

Desde finales del siglo XIII se inicia también la expansión de la Corona sobre el Mediterráneo. Jaime II retuvo el dominio conseguido por Pedro III de Aragón de la corona de Sicilia, aunque hasta el siglo XV se mantendría bajo el dominio de una rama secundaria de la dinastía. También Jaime II recibió la investidura de Cerdeña, que conquistaría en 1324 y supondría un duro esfuerzo de dominio a lo largo de los años siguientes. Asimismo, prolongó hacia el sur los límites del reino de Valencia, que mediante la Sentencia Arbitral de Torrellas (1304) alcanzarían los límites definitivos.

Se crea el Llibre del Consolat de Mar, un código de costumbres marítimas. Además, se fundan diversas compañías marítimas, como las grandes compañías catalano-aragonesas (Magnas Societas Cathalanorum), gracias a las cuales, en 1380 se conquistarían territorios como los ducados de Atenas y Neopatria, que quedarían bajo la soberanía de Pedro el Ceremonioso durante cierto tiempo.

Del cambio de dinastía a la unión dinástica con Castilla

Tras la muerte de Martín el Humano, la Corona se vio abocada a un periodo de interregno, pues falleció sin haber nombrado sucesor. En ese contexto aparecieron cuatro candidatos al trono: el infante Federico, Luís de Anjou, Jaime de Urgel y Fernando de Antequera. La dificultad de las instancias dirigentes de Aragón, Cataluña y Valencia para ponerse de acuerdo evidenció una grave división en el seno de la Corona, que evolucionaría de manera favorable a Fernando de Antequera, representante de la dinastía castellana de los Trastámara, casado con "la rica hembra" lo que le permitió tener una gran renta con la que comprar el voto[cita requerida] de los compromisarios de Caspe. Ayudaron a ello la riqueza del candidato, su habilidad política y la actuación del papa Benedicto XIII, que en pleno Cisma de Occidente optó por promover al candidato castellano para asegurarse el apoyo de la Corona de Aragón y de Castilla. De este modo, mediante el Compromiso de Caspe de 1412, Fernando fue nombrado monarca de la Corona. La nueva dinastía persistiría en la política expansionista, de manera que su sucesor, Alfonso V, conquistaría el reino de Nápoles en 1443.

La boda entre Fernando el Católico e Isabel la Católica, celebrada en 1469, en Valladolid, y la alianza consiguiente permitió que los castellanos apoyasen la política expansionista de Aragón en el Mediterráneo, al tener una política exterior común. El duque de Alba anexó el reino de Navarra a la corona de Aragón en 1512. Sin embargo en 1515 Navarra fue cedida a Castilla.

A pesar del matrimonio de los Reyes Católicos de 1469, ambos reinos conservaron sus instituciones políticas y se mantuvieron las cortes, las leyes, las administraciones públicas y la moneda, aunque unificaron la política exterior, la hacienda real y el ejército. Reservaron para la Corona los temas políticos, y actuaron conjuntamente en política interior. La unión efectiva de los reinos de Castilla, Aragón y Navarra se hizo bajo el reinado de Carlos I, que fue el primero en adoptar, junto a su madre Juana. el título abreviado de Rey de las Españas y de las Indias.

Los territorios de la Corona de Aragón en la Edad Moderna

La integración de los territorios de la Corona en la nueva monarquía estuvo marcada por el poder hegemónico de Castilla en el interior de la Corona. Su articulación tuvo lugar fundamentalmente a través de dos instituciones: el Consejo de Aragón y el virrey. El Consejo Supremo de Aragón era un órgano consultivo de la corona creado en 1494, a raíz de una reforma en la Cancillería Real realizada por Fernando el Católico, que desde 1522 estaría integrada por un vicecanciller y seis regentes, dos para el reino de Aragón, dos para el reino de Valencia y dos para el Principado de Cataluña, Mallorca y Cerdeña. Por su parte, los virreyes asumieron funciones militares, administrativas, judiciales y financieras.

Los conflictos se sucedieron a lo largo de los siglos modernos, hasta la Guerra de Sucesión. En 1521 tenían lugar las Germanías, un movimiento surgido en Valencia entre la incipiente burguesía, que se extendió hasta 1523. En Mallorca tuvo lugar en los mismo años otro movimiento similar, dirigido por Joanot Colom. La derrota final de los agermanados supuso una fuerte represión y la reafirmación del dominio señorial. Ya durante el reinado de Felipe II, tuvo lugar la prohibición a los súbditos de la Corona de Aragón de estudiar en el extranjero, frente al riesgo de contagio calvinista (1568). Asimismo, en 1569, todos los diputados de la Generalidad de Cataluña eran encarcelados bajo la acusación de herejía, en el marco de la disputa por el pago del impuesto del excusado. En 1591, tuvieron lugar las "turbaciones de Aragón", generadas cuando el ex secretario del rey, Antonio Pérez, condenado por la muerte del secretario de don Juan de Austria, se refugió en Aragón y el monarca transgredió todas los privilegios aragoneses para apresarlo e incluso hizo ejecutar al Justicia Mayor de Aragón.

Durante el siglo XVII, las tensiones fueron bastante mayores. Las necesidades financieras de los monarcas les condujeron a intentar aumentar por todos los medios la presión fiscal sobre los territorios de la Corona de Aragón, cuyas constituciones garantizaban importantes protecciones frente a ellas. Tras entrar en guerra la corona con Francia en 1635, el despliegue de los tercios sobre Cataluña generó graves conflictos que desencadenaron en la Guerra de los Segadores en 1640. Así, la Generalidad de Cataluña, planteando primero la formación de una República catalana, acabó por reconocer a Luis XIII de Francia como conde de Barcelona. El conflicto fue finalmente superado con la Paz de los Pirineos (1659), por la cual el condado del Rosellón y la mitad norte del condado de la Cerdaña pasaban para siempre a dominio francés y Francia devuelve a España el condado de Barcelona. A finales del siglo, en 1693 estallaría también en Valencia la Segunda Germanía, un alzamiento campesino y antiseñorial, en torno a la partición de las cosechas.

La Corona de Aragón y la colonización de las Indias

Pese a que la historia liga tanto el descubrimiento como la conquista de la Indias a la Corona de Castilla, la influencia de la Corona de Aragón, aunque mucho menor, no fue despreciable.

Aragón y el descubrimiento

La intervención aragonesa en el descubrimiento de América no fue insignificante, sino, al contrario, decisiva.[4]

El valenciano Luis de Santángel, escribano de ración de Aragón e íntimo del rey Fernando, abogó ante los reyes en favor de la causa de Colón, y además, aportó 1.400.000 maravedíes de los 2.000.000 que costó organizar el primer viaje.[4]

Otros dos aragoneses, próximos a Don Fernando, apoyaron la causa de Colón ante los reyes. Fueron Juan Cabrero, camarero del rey y Gabriel Sanchez, Tesorero real de Aragón. Y también fue otro aragonés el que negoció con Colón las Capitulaciones de Santa Fe, el secretario Juan de Coloma.[4]

Exploradores, conquistadores y fundadores

  • El jefe militar del segundo viaje de Colón fue Pedro de Margarit, ampurdanés.[5] , y le acompañaban varios súbditos de la Corona de Aragón, que participaron activamente en la conquista de la isla Española. Entre ellos se encontraba el Padre Boyl, benedictino de Montserrat, que fue nombrado por el Papa primer Vicario apostólico de las tierras descubiertas. Tanto Margarit como Boyl volvieron a España debido a sus desavenencias con los Colón. En este viaje se bautizó a una de las islas descubiertas con el nombre de Montserrat.
  • El 26 de Julio de 1527 Johan d´Ampiés, zaragozano, funda Coro (Venezuela).
  • Luis de Zaragoza y Martín Díez de Aux acompañan a Hernán Cortés en la conquista de México.
  • Jaime Rasquin, valenciano, fue uno de los conquistadores del Rio de la Plata. A finales de 1557 firma capitulaciones con el rey para una nueva expedición en la que se compromete a fundar cuatro pueblos en el Rio de la Plata.
  • Jerónimo Ortal, de Zaragoza, explora en 1531 las cuencas del Orinoco y de los ríos Huyaparí y Meta.[1]
  • En 1638 el conquistador catalán nacido en Piera, Barcelona, Joan Orpí funda Nueva Barcelona en el estado de Anzoategui, en la actual Venezuela.
  • El valenciano Diego Ramírez de Arellano participó entre 1618 a 1619 en la expedición de los hermanos García Nodal al Estrecho de Magallanes, siendo el descubridor de la llamadas en su honor Islas Diego Ramírez. En 1620 es nombrado piloto mayor de la Casa de Contratación de Sevilla.
  • Pedro Porter y Casanate, (Zaragoza 1610, Chile 1662) explora la Baja California entre 1643 y 1651, y fallece en el sur de Chile luchando contra los araucanos.[2]
  • Félix de Azara, (Barbuñales (Huesca) 1741,... ) fue técnico de la Comisión de Límites de la frontera hispano-portuguesa en Paraguay.
  • Juan Antonio Artigas «El Viejo», de la Puebla de Albortón (Zaragoza), fue uno de los fundadores y primeros pobladores de Montevideo. Era abuelo del libertador de Uruguay, José Gervasio Artigas.

Políticos

Religiosos

  • El franciscano Fray Francisco Hermenegildo Garcés (Morata del Conde (actualmente Morata de Jalón) 1738. Arizona 1781) recorrió los territorios de suroeste norteamericano en la región del río Gila y Nuevo México y descubrió Nevada. Fundó misiones en el río Colorado y murió a manos de los indios en 1781. Muchos franciscanos aragoneses siguieron sus huellas en las misiones de Nueva España y en el suroeste norteamericano.
  • Juan de Palafox y Mendoza fue Fiscal de Indias en tiempos de Felipe III (IV de Castilla). Se ordenó sacerdote, pero siguió ocupando cargos políticos, hasta que en 1640 es designado obispo de Puebla de los Ángeles, en Nueva España.
  • En 1768 los mallorquines fray Junípero Serra y fray Francisco Palou exploran y evangelizan la Alta California
  • El catalán Marià Martí i Estadella (1719-1792) fue Obispo de Caracas.[3]

La exclusión de la Corona de Aragón en el comercio con las Indias

Este es un tema bastante controvertido ya que existen referencias contradictorias. Uno de los puntos que crean la confusión es el testamento de Isabel la Católica. Otro, el hecho de que hasta Carlos III, solo la Casa de Contratación, establecida primero en Sevilla y luego en Cádiz, centralizaba el comercio con América, obligando a todos los buques a salir de esos puertos andaluces, y por tanto, castellanos.

En su testamento[6] , escrito en Medina del Campo, en noviembre de 1504, la reina dice:

esta mandado que las alcaydías e tenençias e gouernaçión de las çibdades e villas e lugares e ofiçios que tienen añexa jurisdiçión alguna, en qualquier manera, e los ofiçios de la hasienda e de la casa e corte, e los ofiçios mayores del reyno, e los ofiçios de las çibdades e villas e lugares del, no se den a estrangeros

A veces se interpreta la expresión estrangeros como no pertenecientes a la Corona de Castilla. Otros opinan que se refiere a lo que hoy consideramos extranjeros, para evitar que los próximos a Felipe el Hermoso ocupasen puestos de responsabilidad.

OTROSÍ, por quanto las Yslas e Tierra Firme del Mar Oçéano, e Yslas de Canaria, fueron descubiertas e conquistadas a costa destos mis reynos e con los naturales dellos, e por esto es rasón quel trato e prouecho dellas se aya e trate e negoçie destos mis reynos de Castilla e León, e en ellos e a ellos venga todo lo que de allá se traxiere.
Por ende, ordeno e mando que así se cunpla, así en las que fasta aquí son descubiertas, como en las que se descubrieren de aquí adelante e no en otra parte alguna.

No obstante, unos párrafos más adelante, cede el 50% de los beneficios a su esposo:

...le sean dados e pagados cada año, para toda su vida, para sustentaçión de su estado real, la mitad de lo que rentaren las Islas e Tierra Firme del Mar Oçéano, que fasta agora son descubiertas, e de los prouechos e derechos justos que en ellas ouiere, sacadas las costas e gastos que en ellas se hizieren...

Según la Enciclopedia Aragonesa, pese a estas disposiciones, desde el fallecimiento de la reina en 1504, hasta que Felipe III concede el libre acceso a Indias a todos los súbditos de su monarquía, según los datos de la Casa de Contratación, hay súbditos de la Corona de Aragón que participan en la conquista y colonización de las Indias.

Otras fuentes dicen que, en 1511, Fernando el Católico otorga el libre acceso a las Indias de todos los naturales de sus reinos sin pedirles información.[7]

Y otras que fue en 1526 cuando el rey permite el libre comercio con Indias.siendo revocada para los súbditos no castellanos por Felipe II en 1573 al establecer la escolta de galeones para la carrera de Indias.[8]

Y otras más dicen

La denominada Carrera de Indias incluía todo el comercio y navegación de España con sus colonias, y se fue configurando en la primera mitad del siglo XVI, hasta lograr su definitiva organización hacia 1561. Desde los viajes de Colón, la Corona había manifestado que el derecho a comerciar con las Indias debía estar reservado únicamente a los súbditos de la monarquía española.


Pese a todas estas interpretaciones, el hecho es que, prácticamente desde el descubrimiento, hubo súbditos de la Corona de Aragón entre los navegantes, conquistadores, políticos, religiosos, comerciantes, administradores de la Casa de Contratación y colonizadores de América. Pero no se puede negar que su participación es muy inferior a la de los súbditos de la Corona de Castilla. Si bien es necesario señalar que la población de la Corona de Aragón era inferior a la de la Corona de Castilla, y que su comercio se concentraba más con el Mediterráneo por evidentes razones geográficas.

El comercio entre la Corona de Aragón y las Islas y Tierra firme

En 1502 el rey autoriza al zaragozano Juan Sánchez para que flete con Alonso Bravo cinco naves para comerciar con La Española].

La existencia de la Casa de Contratación y la obligación de participar en la Flota de Indias que solo podía zarpar desde Cádiz o Sevilla para comerciar con América, obligó a muchos comerciantes a establecerse en dichas ciudades.

Así podemos ver que los comerciantes forasteros establecidos en Cádiz ya a mediados del XVI y probablemente ligados a la Carrera de Indias son 5 castellanos (4 de Burgos), seis catalanes, 1 gallego, 6 vascos, 1 valenciano, 1 aragonés, un cordobés y varios toledanos. Además hay 40 comerciantes extranjeros. Martínez Shaw opina que, en el primer tercio del siglo XVII, Cádiz se consolida como desembocadura de la exportación catalana, mercado de artículos coloniales con destino al Principado y plataforma única para la empresa americana y considera que juega un papel similar para la burguesía mercantil valenciana.[9]

La extinción de la Corona de Aragón: la guerra de Sucesión

Real Cédula de Carlos III (1768)
Real Cédula de Carlos III (1768)

A pesar de la gravedad del conflicto de los Segadores, Cataluña y el resto de territorios de la Corona preservaron sus fueros, instituciones propias, y autonomía política. Sin embargo, los sucesos posteriores a la proclamación de Felipe V como heredero de Carlos II marcarían el final del modelo institucional que los había caracterizado desde el siglo XII.

Cuando Carlos II murió y dejó finalmente como heredero a Felipe de Anjou, Felipe V, se formó en Europa la Gran Alianza de la Haya, entre Inglaterra, las Provincias Unidas y Austria, que no aceptaba la instauración de la monarquía borbónica en España y apoyaron las aspiraciones de otro aspirante, el archiduque Carlos de Austria. Jurado inicialmente como rey por las cortes catalanas (1701-1702) y aragonesas, en 1705, la fuerza de los partidarios del archiduque y los conflictos con el virrey Fernández de Velasco supusieron un nuevo alzamiento en armas de los catalanes, que apoyados por una flota inglesa, permitieron la entrada triunfal de aquel en Valencia y Barcelona. El año siguiente, el 1706, Carlos era proclamado rey en Zaragoza y en el reino de Mallorca. Sin embargo, los aliados no se vieron apoyados en su avances sobre Castilla, que les llevó a retirarse al reino de Valencia. La reacción bélica de Felipe V en el año siguiente supuso la conquista del reino de Valencia, tras la batalla de Almansa (25 de abril de 1707). Lo mismo sucedió con Zaragoza y el reino de Aragón, que fueron tomadas rápidamente. Tras ello, Felipe de Anjou firmó los Decretos de Nueva Planta con los que suprime los fueros, el derecho civil, y las fronteras arancelarias de dichos reinos. Una nueva penetración de los aliados en Castilla en 1710, a pesar de su entrada en Zaragoza y Madrid, no le sirvió tampoco para consolidar sus posiciones y les obligó a abandonar Aragón. En septiembre el archiduque se marchó de Barcelona y mediante el tratado de Utrecht de 1713, las tropas aliadas dejaron progresivamente Cataluña. El 11 de septiembre de 1714 fue tomada Barcelona y en 1715 la isla de Mallorca.

El triunfo borbónico fue seguido de una radical remodelación del sistema político de los reinos de la corona, asimilándolos al régimen de Castilla mediante los Decretos de Nueva Planta. Se situó al frente del territorio a un capitán general, un sucesor del antigo virrey que ya no se sometería a las leyes propias. Los intendentes pasaron a controlar el sistema finaciero y hacendistico, donde se aglutinaron los tradicionales ingresos de la Corona, los antiguos impuestos de las diputaciones del general y los nuevos impuestos aplicados para equiparar la carga fiscal de los territorios conquistados a la de los castellanos. La Nueva Planta trajo también la supresión de las autonomías municipales, de todo tipo de asamblea municipal, la designación de todos los cargos por autoridad real y la sustitución de las unidades administrativas por corregimientos. El castellano pasó a ser el único idioma oficial de todo el reino, resultando ser un importante perjuicio para el catalán, ya que hasta entonces era oficial en Valencia, Cataluña, y Mallorca. Todo este conjunto de reformas suponía la homogenización de Castilla y Aragón en el marco de un nuevo estado absoluto casi centralizado (sólo el Valle de Arán, las provincias vascongadas y Navarra, partidarios de Felipe de Anjou, mantendrían sus particularidades).

Los reyes de la casa de Borbón siguen empleando en sus títulos, entre muchos otros, los de rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, Conde de Barcelona, Señor de Molina, etc. y, al igual que los Austrias, la forma abreviada de Rey de las Españas y de las Indias.

Soberanos de la Corona de Aragón

Casa Real Entronques Aragón Condado de Barcelona Valencia Mallorca Cerdeña Sicilia Nápoles
Casa de Aragón Casa de Aragón-Barcelona Ramón Berenguer IV el Santo y Petronila de Aragón (1137-1164)
Alfonso II el Casto o el Trovador (1164-96)
Pedro II el Católico (1196-1213)
Jaime I el Conquistador (1213-76)
Pedro III el Grande (1276-85) Jaime II de Mallorca (1276-1285)  
Alfonso III el Franco (o el Liberal) (1285-91) Jaime el Justo (1243-1311)
Jaime II el Justo (1285-1327) (1285-1295)    
Jaime II de Mallorca (1295-1311) Federico III de Sicilia (1296-1336)
Sancho I de Mallorca (1311-1324)
Alfonso IV el Benigno (1327-36) Jaime III de Mallorca (1295-1311)  
Pedro IV el Ceremonioso (1336-87) Pedro II de Sicilia (1337-1342)
Luis de Sicilia (1355-1377)
María de Sicilia (13771401)
Juan I el Cazador (1387-96)
Martín el Joven (1395-1409)
Martín I el Humano (o el Eclesiástico) (1396-1410)
Interregno - Compromiso de Caspe
Casa de Aragón Casa de Aragón-Trastámara Fernando I de Antequera (1412-1416)
Alfonso V el Magnánimo (1416-1458)
Juan II (1458 - 1479) Fernando I de Nápoles (1458-1494)
Fernando II el Católico (1479-1516)
Fernando II de Nápoles, o el Fernandito (1495-1496)
Federico IV de Nápoles (1496-1501)
 
(15041516)
Casa de Austria Carlos I de Aragón (1516-1556)
Felipe I de Aragón (1556-1598)
Felipe II de Aragón (1598-1621)
Felipe III de Aragón (1621-1665)
Carlos II de Aragón (1665-1700)
Desaparición de la Corona de Aragón Guerra de Sucesión entre Felipe de Anjou y el Archiduque Carlos de Austria (1702-1715)
Felipe IV de Aragón (1700-1746).
Los territorios de la Corona de Aragón, pierden sus fueros y privilegios por los Decretos de Nueva Planta y pasan a regirse por la leyes de Castilla.
Emperador Carlos VI (en Cerdeña hasta 1720, Sicilia hasta 1734, y Nápoles hasta 1735)

Referencias

  1. Marqués de Lozoya, "Tomo Segundo de Historia de España", Salvat, edición de 1952, página 60: "El Reino de Aragón, el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca, constituyen una confederación de Estados".
  2. Sobre la estructura territorial de la Corona de Aragón:
  3. Antonio Bofarull y Broca, La Confederación Catalano-Aragonesa, realizada en el periodo más notable del gobierno soberano del conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV: estudio histórico, crítico y documentado por D. Antonio de Bofarull y Broca, premiado por unanimidad en el Certamen abierto en 15 de diciembre de 1869 por el Ateneo Catalán, Barcelona, Casa Editorial de D. Luis Tasso, 1872.
  4. a b c Enciclopedia General del Mar, Barcelona, Garriga, 1957.
  5. El Capitán Margarit en le monumento a Colón en Barcelona
  6. Testamento de Isabel la Católica
  7. La Inquisición en América
  8. La Escuela de Salamanca y la enseñanza agustina de la cosmografía en la Nueva España. Armando Barrañón Cedillo, de la Universidad de México
  9. Manuel Bustos, Cádiz, los siglos decisivos, ISBN 84-7737-031-1.

Bibliografía especializada

  • Isabel Beceiro Pita (2006), Libros, lectores y bibliotecas en la España medieval, Nausícaä. ISBN 978-84-96633-21-6.

Véase también

Enlaces externos