EUROPA/ITALIA – El padre Gigi Maccalli sigue secuestrado: “Testimonio obstinado del Evangelio entre los más pobres”

Feriole – “Cada vez que leo en la torre de nuestra casa de la Sociedad de Misiones Africanas en Génova o frente a nuestra casa en Feriole “Liberad al Padre Gig”’, me hago a mí mismo y a nuestra comunidad esta pregunta: “¿Qué hacemos para seguir adelante con su elección?”. Es lo que cuenta a la Agencia Fides el padre Lionello Melchiori, misionero de SMA de Feriole, con motivo del próximo aniversario del secuestro del padre Gigi Maccalli de su misión en Bomoanga, en Níger, el 18 de septiembre de 2018.
“El 18 de junio serán nueve meses desde ese trágico día. El padre Gigi está siempre en mis pensamientos como en los de muchas personas cercanas a él, que lo conocen, aprecian su elección misionera, su deseo de quedarse y ayudar a los más pobres, los de Níger, entre los países más pobres del mundo”.

El padre Melchiori recuerda: “Terco como le recuerdo, a la manera de los primeros apóstoles y los primeros misioneros de la SMA, enamorados de Jesús y su Evangelio, hizo esta elección a pesar de la perplejidad que su propuesta suscitó en la comunidad: los padres italianos de la SMA sentimos que éramos un grupo pequeño y tuvimos la tentación de reagruparnos en ciertas zonas donde comenzaron nuestros primeros hermanos. ¡Pero él ganó!”

“El padre Gigi fue el primer italiano en irse justo donde había una mayor necesidad de este tipo de presencia misionera”, explica el sacerdote. “Quería vivir cerca de los pobres, tratando de ayudarlos en su precaria existencia y así abrió una nueva misión, que luego fue aceptada por toda la comunidad italiana de SMA”, señala.

“A menudo pienso en su forma de ser misionero, de hacer misión. Ahora, lo aprecio como “testigo de los más pobres y más abandonados”, como nos enseñó nuestro Fundador, monseñor De Brésillac, con sus opciones de vida y sus escritos. El padre Maccalli sigue siendo un ejemplo de la coherencia de una elección misionera, que se ha convertido, a pesar de sí mismo, en un emblema para nosotros, los padres de la SMA, en una guía de lo que debe ser y siempre será nuestra elección misionera, especialmente en el año 2019, el año en el que hemos reflexionado sobre las opciones misioneras para responder a las necesidades de nuestra sociedad y las áreas de África donde operamos”.

“A menudo sucede que pienso y veo al padre Gigi como a Jesús en el huerto de olivos, dejado solo, en su sufrimiento, y tentado a desistir de su elección”, reflexiona el padre Melchiori. “Siguiendo el ejemplo de Jesús, siento que el padre Gigi hace suyas estas palabras: ¡Padre, aparta de mí este cáliz! Entonces un ángel se le apareció del cielo para consolarlo ”.

El misionero continúa: “Su inesperado secuestro me afectó en lo más profundo, literalmente cambió mi vida. Para mí también fue “un misionero” quien me hizo descubrir la Palabra de Dios que no conocía bien, “la paciencia en las pruebas, la alegría en los reveses, el amor por los pobres y los que sufren”, como decimos todos los días en oración por África. Cuando tengo la tentación de quejarme de vida, de mis problemas de salud, de los inevitables malentendidos en las relaciones con la comunidad, pienso en él. Lo veo como Jesús. Solo, sin consuelo, misionero silencioso, testigo de amor y perdón, sobre todo para aquellos que “no saben lo que están haciendo””.

“En mi oración, junto con la de tantas personas que piden su liberación, le suplico a nuestra Santa Madre María con el rosario, a nuestros santos misioneros, su querida partida, especialmente a aquellos que han estado con él, pero especialmente a su Ángel de la guarda. Y le decimos que estamos con nuestros corazones cerca de él”, concluye el misionero.

da: www.fides.org
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