EUROPA/ITALIA – Los mártires vietnamitas, fuente de estímulo para las comunidades católicas

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Roma – Celebrar con fe y devoción la fiesta de los Santos Mártires Vietnamitas, canonizados en 1988 por el Papa San Juan Pablo II: con este espíritu, en la víspera de la fiesta de Cristo Rey, más de doscientos miembros de la “Asociación de religiosos y laicos vietnamitas”, que estudian, viven y realizan sus diversas misiones en Roma, se reunieron junto a varios grupos de peregrinos de Estados Unidos y Europa, en el Santuario de Santa Maria delle Grazie alle Fornaci, cerca de la Basílica de San Pedro.
“Sanguis Martyrum, semen Christianorum” – “La sangre de los mártires, es semilla de nuevos cristianos”. Las palabras del apologista Tertuliano fueron reiteradas en la asamblea litúrgica como un recordatorio y un desafío por Mons. Tran Manh Duyet, vicepostulador de la causa de canonización de los santos mártires vietnamitas, que presidió la solemne misa de conmemoración, celebrada con vistas a la fiesta litúrgica de esos mártires, fijada en el calendario litúrgico para el 24 de noviembre.
El 19 de junio de 1988, en la Plaza de San Pedro, el Papa San Juan Pablo II canonizó a 117 vietnamitas que derramaron su sangre para dar testimonio del Evangelio de Dios entre 1745 y 1862, entre ellos 21 misioneros de España y Francia, junto con 96 vietnamitas. Sin embargo, esta cifra sólo es representativa de los más de 100.000 mártires que hubo en Vietnam durante el periodo comprendido entre los siglos XVII y XIX.
“La canonización de un grupo tan numeroso es un acontecimiento sin precedentes”, ha dicho el obispo Tran. “El proceso de preparación fue un verdadero reto, ya que una de las condiciones esenciales para la canonización de un santo es que haya al menos un milagro. Pero un milagro para todos en el grupo era casi imposible. Gracias a Dios, el Santo Papa Juan Pablo II reconoció, por su bondadosa voluntad, un milagro innegable: el desarrollo milagroso de la Iglesia en Vietnam a través de una larga historia de persecución. Partiendo de cero, el número de católicos en ese tiempo ha crecido hasta casi 6 millones. Esta evolución no puede explicarse al margen de la voluntad de Dios”
“Celebrar y revivir los ejemplos heroicos de la vida y la fe de los santos antepasados – han señalado los fieles presentes -, es una importante fuente de estímulo para las comunidades católicas vietnamitas, especialmente en la difícil situación de la pandemia”. Pertenecientes a un pequeño pueblo que ha sobrevivido a tanto sufrimiento por la guerra y el odio, los católicos vietnamitas sacan de sus orígenes una fuerza inagotable para seguir avanzando hacia un futuro mejor.