EUROPA/POLONIA – Los animadores de las OMP son “las manos, el corazón y la mente del Papa”: Escuela de Animadores Misioneros 2021

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Varsovia – 70 personas participaron en el primer curso de la Escuela online para animadores misioneros promovida, según una larga tradición, por la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Polonia. Los participantes eran de 33 diócesis y entre ellos había 5 sacerdotes y 6 religiosas. El resto eran laicos.
La misa de apertura, según la nota enviada a la Agencia Fides por la Dirección Nacional de las OMP, se celebró en la capilla de la oficina de las OMP, presidida por el padre Maciej Będziński, Director Nacional, quien de joven había participado en este curso. Durante la homilía, recordó que la tradición de la Escuela de Animadores Misioneros en Polonia tiene casi un cuarto de siglo: “Seguimos necesitando personas formadas y comprometidas con la animación misionera”.
A continuación, subrayó que las OMP son las manos, la mente y el corazón del Papa: “Manos que ayudan con el corazón, para que las OMP vivan la naturaleza misionera de la Iglesia, y con la mente, las iniciativas y proyectos deben estar siempre en línea con las iniciativas de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos”. Agradeciendo la presencia de los participantes, subrayó la importancia de los animadores misioneros: “Tenemos gran necesidad de vuestra colaboración. Cristo llama a cada uno de vosotros como animador: catequista, padre, sacerdote o religiosa”.
La primera conferencia, a cargo del padre Maciej Będzinski, trató sobre la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Al final, los que tienen experiencia en la animación misionera, compartieron sus conocimientos e ideas. La Coronilla a la Divina Misericordia, dirigida por la hermana Monika Juszka RMI, secretaria nacional de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera, abrió los trabajos de la segunda parte de la jornada, en la que intervino el padre Simeón Stacher, OFM, misionero en Marruecos y director nacional de las OMP, que compartió su amplia experiencia de trabajo misionero. “Cuando surgen oportunidades para ampliar la experiencia misionera, siempre hay que aprovecharlas. Las misiones son una gran sinfonía, y hay que utilizar todos los instrumentos”, dijo animando a los participantes.
La tarde estuvo dedicada al tema “Juventud y Misión”. El orador invitado fue Mons. Tomasz Atłas, Director Nacional en Polonia de 2010 a 2020, que actualmente trabaja en la Secretaría General de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, en Roma. “Esta reunión de hoy es la base para organizar el trabajo de animación para todo el año. Sin hombres concretos que vivan el espíritu de las OMP, no habrá actividades concretas”, subrayó. La mesa redonda “Jóvenes para las misiones” estuvo marcada por el tema de la implicación de los jóvenes en la labor misionera a través del voluntariado misionero, que adopta diferentes formas, como atestiguan algunas experiencias de jóvenes implicados.
El segundo día de la Escuela comenzó con la presentación de los miembros del equipo de la Dirección Nacional de las OMP y los proyectos futuros. A continuación, la hermana Monika Juszka RMI, presentó la Obra Pontificia de la Infancia Misionera, de la que es secretaria nacional, ilustrando su historia, actividades y material disponible. La hermana Monika también presentó el Sínodo Misionero de los Niños previsto para septiembre de 2022. A continuación, el Padre Luca Bovio IMC, Secretario Nacional de la Pontificia Unión Misionera , explicó la naturaleza y el objetivo de la PUM.
Los talleres son una parte permanente de la Escuela de Animadores Misioneros. Este año, Karolina y Karol Fromont hablaron sobre los métodos de evangelización. El padre Marcin Zaguła, de los Misioneros de África, durante mucho tiempo en Burkina Faso, compartió su rica experiencia.
El último momento de la Escuela de Animadores Misioneros 2021 fue el acto de entrega de todos los participantes y de todos los animadores misioneros a la Virgen, y su envío misionero, durante la oración celebrada en la capilla de los Misioneros de la Consolata en Kiełpin.