Manuel Machado – Abel

El campo y el crepúsculo. Una hoguera,
cuyo humo lentamente al cielo sube.
En la pálida esfera
no hay una sola nube.

La tristeza infinita
efluye de la humilde
hierba del suelo. Invita
a llorar el rumor de la arboleda…

Se va el día, y se queda
la tristeza infinita.

Junto de la corriente,
desnudo y muerto, yace
Abel… Y la primera
sangre vertida seca el sol poniente.

El humo al cielo sube,
callado, de la hoguera…
Y baja como un duelo soberano
la noche a la pradera…
«¡Caín! ¡Caín! ¿Qué has hecho de tu hermano?»

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