Gustavo Adolfo Bécquer – En la imponente nave

En la imponente nave
del templo bizantino,
vi la gótica tumba a la indecisa
luz que temblaba en los pintados vidrios.

Las manos sobre el pecho,
y en las manos un libro,
una mujer hermosa reposaba
sobre la urna, del cincel prodigio.

Del cuerpo abandonado,
al dulce peso hundido,
cual si de blanda pluma y raso fuera
se plegaba su lecho de granito.

De la sonrisa última
el resplandor divino
guardaba el rostro, como el cielo guarda
del sol que muere el rayo fugitivo.

Del cabezal de (altro…)

Gustavo Adolfo Bécquer – Dos rojas lenguas de fuego

Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan y, al besarse,
forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.

Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho  de plata.

Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y, al juntarse allá en el cielo,
forman una nube blanca.

Dos ideas que al par (altro…)

Gustavo Adolfo Bécquer – Cerraron sus ojos

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

—¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

    (altro…)

Juan Boscan – Soy como aquel que vive en el desierto

Soy como aquel que vive en el desierto,
del mundo y de sus cosas olvidado,
y a descuido veis donde le ha llegado
un gran amigo, al cual tuvo por muerto.

Teme luego de un caso tan incierto;
pero, después que bien se ha asegurado,
comienza a holgar pensando en lo pasado,
con nuevos sentimientos muy despierto.

Mas cuando ya este amigo se le parte,
al cual partirse presto le conviene,
la soledad empieza a selle nueva;

con las yerbas del monte (altro…)

Juan Boscan – Nunca de amor estuve tan contento

Nunca de amor estuve tan contento,
que en su loor mis versos ocupase:
ni a nadie consejé que se engañase
buscando en el amor contentamiento.

Esto siempre juzgó mi entendimiento,
que deste mal todo hombre se guardase;
y así porque esta ley se conservase,
holgué de ser a todos escarmiento.

¡Oh! vosotros que andáis tras mis escritos,
gustando de leer tormentos tristes,
según que por amar son infinitos;

mis versos son deciros: «¡Oh! benditos
los que de Dios tan gran merced hubistes,
que del (altro…)

Juan Boscan – Soneto LXXXV

Quien dice que la ausencia causa olvido
merece ser de todos olvidado.
El verdadero y firme enamorado
está, cuando está ausente, más perdido.

Aviva la memoria su sentido;
la soledad levanta su cuidado;
hallarse de su bien tan apartado
hace su desear más encendido.

No sanan las heridas en él dadas,
aunque cese el mirar que las causó,
si quedan en el alma confirmadas,

que si uno está con muchas cuchilladas,
porque huya de quien lo acuchilló
no por eso serán mejor curadas.

Juan Boscan – A la tristeza

Tristeza, pues yo soy tuyo,
tú no dejes de ser mía;
mira bien que me destruyo
sólo en ver que el alegría
presume de hacerme suyo.

¡Oh, tristeza!
que apartarme de contigo
es la más alta crueza
que puedes usar conmigo.
No huyas ni seas tal
que me apartes de tu pena;
soy tu tierra natural,
no me dejes por la ajena
do quizá te querrán mal.

Pero, di:
ya que estó en tu compañía,
¿cómo gozaré de ti,
que no goce de alegría?
Que el placer de verte (altro…)

Gonzalo de Berceo – La imagen respetada por el incendio

San Miguel de la Tumba   es un grand monesterio,
el mar lo cerca todo,   elli yaze en medio,
el logar perigloso   do sufren grand lazerio
los monges que ý viven   en essi ciminterio.

En esti monesterio   que avemos nomnado,
avié de buenos monges   buen convento provado,
altar de la Gloriosa   rico e muy onrrado,
en él rica imagen   de precio muy granado.

Estava la imagen   en su trono posada,
so fijo (altro…)

Gonzalo de Berceo – Introduccion a los Milagros de nuestra Senora

Amigos e vassallos   de Dios omnipotent,
si vos me escuchássedes   por vuestro consiment,
querríavos contar   un buen aveniment:
terrédeslo en cabo   por bueno verament.

Yo maestro Gonçalvo   de Verceo nomnado,
yendo en romería   caeçí en un prado,
verde e bien sençido,   de flores bien poblado,
logar cobdiçiaduero   pora omne cansado.

Davan olor sovejo   las flores bien olientes,
refrescavan en omne   las [carnes] e las mientes,
manavan cada canto   fuentes claras (altro…)

Gonzalo de Berceo – El pobre caritativo

Era un omne pobre   que vivié de raziones,
non avié otras rendas   nin otras furcïones
fuera quanto lavrava,   esto poccas sazones:
tenié en su alzado   bien poccos pepïones.

Por ganar la Gloriosa   que él mucho amava,
partiélo con los pobres   todo quanto ganava;
en esto contendié   e en esto punnava,
por aver la su gracia   su mengua oblidava.

Quando ovo est pobre   d’est mundo a passar,
la Madre glorïosa   vínolo (altro…)

Gonzalo de Berceo – El clérigo y la flor

Leemos de un clérigo   que era tiestherido,
ennos vicios seglares   ferament embevido;
peroque era locco,   avié un buen sentido,
amava la Gloriosa   de corazón complido.

Comoquiere que era   en ál malcostumnado,
en saludar a ella   era bien acordado;
nin irié a la eglesia   nin a ningún mandado,
que el su nomne ante   non fuesse aclamado.

Dezir no lo sabría   sobre quál ocasión
ca nos no lo sabemos   si lo buscó (altro…)

Gonzalo de Berceo – El clérigo simple

Era un simple clérigo   pobre de clerecía
dicié cutiano missa   de la Sancta María;
non sabié decir otra,   diciéla cada día,
más la sabié por uso   que por sabiduría.

Fo est missacantano   al bispo acusado,
que era idïota,   mal clérigo provado;
Salve Sancta Parens   sólo tenié usado,
non sabié otra missa   el torpe embargado.

Fo durament movido   el Obispo a sanna,
dicié: «Nunqua de preste   oí atal hazanna.»
Disso: «Diçit al (altro…)

Gonzalo de Berceo – Cantica

¡Eya, velar! ¡Eya, velar! ¡Eya, velar!

Velat, aljama de los judíos,
¡eya, velar!,
que non vos furten al Fijo de Díos.
¡Eya, velar!
Ca furtárvoslo querrán,
¡eya, velar!,
Andrés e Peidro et Johán.
¡Eya, velar!
Non sabedes  tanto descanto,
¡eya, velar!,
que salgades de so encanto.
¡Eya, velar!
Todos son ladronciellos,
¡eya, velar!,
que assechan por los pestiellos.
¡Eya, velar!
Vuestra lengua tan palabrera,
¡eya, velar!,
havos dado mala carrera.
¡Eya, velar!
Todos son omnes plegadizos,
¡eya, velar!,
rioaduchos mescladizos.
¡Eya, velar!
Vuestra lengua sin recabdo,
¡eya, velar!,
por mal cabo vos ha echado.
¡Eya, velar!
Non sabedes tant de (altro…)

Edgar Allan Poe – A Descent in to the Malestroem

WE had now reached the summit of the loftiest crag. For some minutes the old man seemed too much exhausted to speak.

“Not long ago,” said he at length, “and I could have guided you on this route as well as the youngest of my sons; but, about three years past, there happened to me an event such as never happened to mortal man—or at least such as no man ever survived (altro…)

Edgar Allan Poe – The Tousand-and-Second Tale of Sheherazade

HAVING had occasion, lately, in the course of some Oriental investigations, to consult the Tellmenow Isitsoornot, a work which (like the Zohar of Simeon Jochaides) is scarcely known at all, even in Europe; and which has never been quoted, to my knowledge, by any American—if we except, perhaps, the author of the “Curiosities of American Literature”;—having had occasion, I say, to turn over some pages of the first—mentioned very remarkable work, (altro…)

Edgar Allan Poe – The Mistery of Marie Roget

  Es giebt eine Reihe idealischer Begebenheiten, die der Wirklichkeit
  parallel lauft. Selten fallen sie zusammen. Menschen und zufalle
  modifieiren gewohulich die idealische Begebenheit, so dass sie
  unvollkommen erscheint, und ihre Folgen gleichfalls unvollkommen
  sind. So bei der Reformation; statt des Protestantismus kam das
  Lutherthum hervor.

  There are ideal series of events which run parallel with the real
  ones. They rarely coincide. Men (altro…)

Michelangelo Buonarroti – Come può esser ch’io non sia più mio?

Come può esser ch’io non sia più mio?
O Dio, o Dio, o Dio,
chi m’ha tolto a me stesso,
c’a me fusse più presso
o più di me potessi che poss’io?
O Dio, o Dio, o Dio,
come mi passa el core
chi non par che mi tocchi?
Che cosa è questo, Amore,
c’al core entra per gli occhi,
per poco spazio dentro par che cresca?
E s’avvien che trabocchi?

Michelangelo Buonarroti – Signor, se vero è alcun proverbio antico

Signor, se vero è alcun proverbio antico,
questo è ben quel, che chi può mai non vuole.
Tu hai creduto a favole e parole
e premiato chi è del ver nimico.
I’ sono e fui già tuo buon servo antico,
a te son dato come e’ raggi al sole,
e del mie tempo non ti incresce o dole,
e men ti piaccio se più m’affatico.
Già sperai ascender per la tua altezza,
e ‘l giusto peso e la potente spada
fussi (altro…)

Michelangelo Buonarroti – I’ ho già fatto un gozzo in questo stento

I’ ho già fatto un gozzo in questo stento,
coma fa l’acqua a’ gatti in Lombardia
o ver d’altro paese che si sia,
c’a forza ‘l ventre appicca sotto ‘l mento.
La barba al cielo, e la memoria sento
in sullo scrigno, e ‘l petto fo d’arpia,
e ‘l pennel sopra ‘l viso tuttavia
mel fa, gocciando, un ricco pavimento.
E’ lombi entrati mi son nella peccia,
e fo del cul per contrapeso groppa,
e ‘ passi senza gli occhi muovo (altro…)

Michelangelo Buonarroti – Quanto si gode lieta e ben contesta

Quanto si gode, lieta e ben contesta
di fior sopra ‘ crin d’or d’una, grillanda,
che l’altro inanzi l’uno all’altro manda,
come ch’il primo sia a baciar la testa!
Contenta è tutto il giorno quella vesta
che serra ‘l petto e poi par che si spanda,
e quel c’oro filato si domanda
le guanci’ e ‘l collo di toccar non resta.
Ma più lieto quel nastro par che goda,
dorato in punta, con sì fatte tempre
che preme e tocca il (altro…)

Michelangelo Buonarroti – Grato e felice a’ tuoi feroci mali

Grato e felice, a’ tuo feroci mali
ostare e vincer mi fu già concesso;
or lasso, il petto vo bagnando spesso
contr’a mie voglia, e so quante tu vali.
E se i dannosi e preteriti strali
al segno del mie cor non fur ma’ presso,
or puoi a colpi vendicar te stesso
di que’ begli occhi, e fien tutti mortali.
Da quanti lacci ancor, da quante rete
vago uccelletto per maligna sorte
campa molt’anni per morir po’ peggio,
tal di me, donne, (altro…)

Camillo Boito – Quattr’ore al lido

L’acqua era tiepida, il mare uno specchio. Nuotando ora lesto, ora tardo, m’ero allontanato bene dalla riva, sicché la barca di salvamento mi veniva dietro, e i barcaiuoli gridavano che gli Avvisi proibiscono di scostarsi troppo dai Bagni. Uomo avvisato, mezzo salvato. Vedendo che non davo retta alla legge, i barcaiuoli se ne tornarono indietro, e mi lasciarono solo. Nell’acqua profonda sentivo di quando in quando una corrente fresca, e mi (altro…)

Camillo Boito – Il colore a Venezia

(Queste annotazioni sono tolte dall’albo di un artista pedante)

Il cortiletto di un’osteria sulle Zattere al ponte della Calcina, ombreggiato appena con qualche foglia di vite, e dal quale si vede il largo specchio dell’acqua verdognola, che riflette le tristi case della Giudecca, era lo scorso autunno sull’ora del mezzodì pieno zeppo di pittori francesi, tedeschi, spagnuoli, che mangiavano senza badare al tondo e bevevano senza badare al bicchiere, come trasognati in (altro…)

Angiolo Silvio Novaro – Il commiato

—Un racconto che m’è costato sangue,—egli disse.—Ogni parola, una goccia di sangue.

Io lo guardai, con un moto istintivo di repugnanza; ed ebbi ancora la stessa penosa impressione di un’ora prima; quando ci eravam messi a tavola, e Giuseppe era entrato ad accendere il gas. Allora m’avevan colpito le occhiaie incavate e livide, e quello splendore insolito degli occhi che contrastava sinistramente col gran pallore del volto consunto e l’aria stanca e (altro…)

Johannes Brahms – Allegretto dalla Sinfonia n. 2 – Sokoloff – Cleveland Orchestra – 1924

Recorded in Oct. 1924 (Brunswick 50053-A). Cleveland Orchestra.
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Ludwig van Beethoven – Egmont – Ouverture – Wilhelm Furtwaengler – Berliner Philarmoniker – 1930

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Richard Wagner – Lohengrin – Preludio Atto III – Sokoloff – Cleveland Orchestra – 1924

Recorded in October, 1924 (Brunswick 15090 A). Cleveland Orchestra.
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RAdio Tre: La Calabria e’ il mondo – di Anna Mazzone e Flavia Piccinni

Dall’antichissimo Santuario della Madonna di Polsi, dove la tradizione mafiosa vuole che la ‘ndrangheta fin dagli anni Sessanta si riunisca nei giorni della grande festa di settembre per decidere i suoi capi e le sue strategie, fino ad arrivare al luogo apparentemente più sicuro di tutta la provincia di Reggio Calabria: la stanza del Procuratore Generale Salvatore di Landro, vittima di due attentati e tutt’oggi costretto a vivere sotto scorta. 

 

A “Piazza Verdi”, su Radio Tre, “La perdita dell’innocenza”

 Alla radio si alza il sipario su musica, teatro, danza, cinema, arte ed altro ancora. Tutto rigorosamente dal vivo.  Questo sabato La perdita dell’innocenza.

 

Dal testo di Alan Bennett la pièce The History Boys per la regia di Ferdinamdo Bruni ed Elio De Capitani ospiti con il cast al completo composto da Ida Marinelli, Gabriele Calindri, Marco Cacciola, Giuseppe Amato, Marco Bonadei, Angelo Di Genio, Loris Fabiani, Andrea Germani, Andrea Macchi, Alessandro Rugnone (altro…)

Wikiradio comincia su RadioTre con Loretta Napoleoni

Da lunedì 24 ottobre il palinsesto di RADIO3 si arricchisce di un nuovo programma, Wikiradio .

 

Dalle 14 alle 14 e 30, dal lunedì al venerdì un appuntamento quotidiano per raccontare le storie, i luoghi, i personaggi che hanno contraddistinto il nostro tempo. 

Wikiradio intende costruire giorno per giorno una libera enciclopedia di voci narranti, nel tentativo di aggiornare la conoscenza di quella rete di episodi intorno ai quali si struttura la nostra (altro…)

Emilio Salgari – La croce di Salomone

Alla quarta novella di mastro Catrame, nessun uomo dell’equipaggio si fece vivo. Tutti avevano paura delle funebri leggende di quel vecchio, tremavano ad ogni rumore che si udiva nel fondo della stiva, paventando la comparsa dei fantasmi del Caronte; impallidivano se una nave qualunque passasse all’orizzonte, nel pensiero che fosse quella dell’olandese maledetto, e trasalivano ogni volta che le onde muggivano più forte contro i fianchi del vascello, credendo di udire (altro…)

Emilio Salgari – La campana dell’inglese

Anche durante la terza giornata papà Catrame non comparve in coperta. Voleva essere solo per frugare nei vecchi ricordi, onde prepararci una delle sue funebri leggende, o l’età gli pesava troppo sul groppone? Chi può dirlo?

Quando però alla sera lasciò la cala e salì sul ponte, mi parve che fosse di cattivo umore. Non salutò nessuno, non guardò né il mare, né l’alberatura, e non chiese se fosse accaduto alcunché di (altro…)

Emilio Salgari – Il passaggio della linea

Per tutto il giorno seguente papà Catrame non comparve sul ponte della nave. Rintanato nella cala, aveva dormito come un ghiro, russando come una trottola d’Allemagna. Svegliatosi, sorseggiò ciò che era rimasto nella bottiglia e divorò con un appetito da pescecane la razione recatagli dai mozzi.

Del resto, la sua presenza in coperta non era necessaria, poiché il tempo si manteneva tranquillo, l’oceano era liscio come uno specchio, e il vento debole.

Quando (altro…)

We are not Charlie and we will never be.