Política del “billete a vida feliz” de matrimonios indios en contexto de violencia por la dote

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“Hay que reformar el sistema matrimonial imperante”

Vismaya Nair, Screenshot from the YouTube Channel Self Tag. Fair use.

Vismaya Nair, captura de pantalla del canal de YouTube de Self Tag. Uso legítimo.

La muerte de Vismaya Nair, estudiante de medicina de 24 años, en el estado indio de Kerala ha generado amplia indignación y renovado los debates por las dotes y la violencia doméstica en India. A pesar de ser ilegales, se considera que las dotes son fuente de orgullo y posición entre las familias de ambas partes. El oscuro punto débil de la práctica incluye discriminación a niñas, feminicidios, abuso y violencia interminable contra las novias en el país. La muerte de Vismaya renovó el clamor de una solución permanente que pondría fin a la dañina práctica.

Dote en India

No es fácil desentrañar los oscuros orígenes de la dote en India. Las dotes son esencialmente un pago que hace la familia de la novia en efectivo o bienes a cambio del matrimonio. Se espera que las mujeres deben renunciar a sus derechos de herencia o propiedad a cambio de una dote, que muchas mujeres están obligadas a aceptar por lealtad familiar y temor a disputas. A menudo, las mujeres que se niegan a ofrecer una dote no pueden casarse y pueden quedar totalmente distanciadas de sus familiares.

Por lo general, el monto de la dote depende de diversos factores, como religión, casta, lugar, educación, identidad de clase, prestigio y aspiraciones sociales, y son un poder de imposición reservado únicamente para el novio y su familia. Buscar una dote es ilegal en India desde 1961, pero la práctica persiste. Aplicar la ley ha sido un desafío. Datos de 40 000 matrimonios celebrados entre 1960 y 2008 en India rural revelaron que más del 95 % de los matrimonios revisados incluían alguna forma de dote.

Las dote se suelen intercambiar con el pretexto de ser un regalo voluntario para evitar consecuencias legales y se explican como necesarias para garantizar la comodidad de su hija en su nuevo hogar, por lo que es difícil de regular.

Evidencia anecdótica y cuantitativa confirma que para una gran parte de mujeres en India, el acceso a recursos y libertad obtenida a través de la educación desaparecen cuando se casan. Se esperar que las mujeres trabajen invisiblemente, que asuman múltiples roles y dejar de lado as opciones personales pro el matrimonio, a menudo con apoyo de su familia. En años recientes, la dote ha llegado a las comunidades donde antes la práctica no existía.

La dote cobra vidas

En un día a mediados de 1979, a Tarvinder Kaur, recién casada de 24 años, su suegra roció con kerosene y quemó viva por no haber contribuido con una gran dote. Grandes llamas consumieron a Tarvinder y la convirtieron en cenizas. Su hermano, H.S. Bhandari, consumido por el dolor y la desolación, dijo a India Today: ‘Si nos hubiéramos dado cuenta de los grave que era la situación. Pensamos que era solo otro caso de ajuste conyugal y que en pocos días todo volvería a la normalidad. En verdad, Tarvinder estaba desesperada y quería volver a casa’.

Surgieron protestas y grupos de derechos de la mujer tomaron las calles, pedían enérgicamente un juicio imparcial y reparaciones justas. La historia de Tarvinder fijó los parámetros del movimiento de la década de 1980 contra la dote y la violencia de género, lo que llevó a importantes leyes contra la dote en India. Esta legislación emergió de una recién evolucionada conciencia feminista, y fijaron un fuerte camino formulado por medio de una visión centrada en la sobrevivencia. Independientemente de eso, la dote y la violencia relacionada con la dote continuó, y llevó a desilusión, rabia y sufrimiento.

¿Qué le sucedió a Vismaya?

Cuarenta y dos años después, el 21 de junio de 2021, encontraron muerta a Vismaya, estudiante de medicina que estuvo casada apenas un año con el trabajador estatal Kiran Kumar en su casa de Kerala, ciudad costera al sur de India. Su dote incluía cien soberanos de oro, un acre de tierra y un auto valorado en un millón de rupias indias (cerca de 13 000 dólares). Vismaya enfrentó brutal abuso emocional y físico de Kiran por no cumplir con sus expectativas de dote, que conocían los padres y suegros de Vismaya.

Aparentemente, Vismaya sintió la necesidad de intentar y que funcionara, le preocupaban los comentarios de la gente y no tenía medios para dar forma a su vida. Atrapada entre una familia que quería que se comprometiera y una casa en la que la violencia se había normalizado, una acongojada Vismaya se cansó de luchar para sobrevivir. Se inició una investigación, Kiran fue arrestado y le negaron la fianza.

A lo largo de los años, innumerables historias como las de Vismaya y Tarvinder se han contado en toda India. Los datos de 2019 de la Oficina de Registro Nacional de la Delincuencia de India presenta una imagen sombría. Los números revelan que esos atroces crímenes aumentaron en 7.3 % de 2018 a 2019. Quienes provienen de entornos de pobreza y marginados enfrentan  desproporcionadamente mayores incidentes de violencia.

Reacciones generalizadas

La muerte de Vismaya avivó la rabia y el debate en medios sociales, muchos exigen terminar con las ilegales prácticas de dote. Muchos usuarios también especularon sobre las razones detrás de la perpetuación de las prácticas de dote. La abogada y activista Radhika Roy opinó:

Cuando una mujer es nada más que una esposa: la muerte de Vismaya señala nuestra culpa compartida, escribe Sowmya Rajen.

A Vismaya la defraudó el hombre con el que se casó, pero también la defraudó la sociedad que condiciona a las mujeres a creer que el matrimonio es su destino.
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Esto es muy trágico. Gran parte de esto se deriva del recargo que se pone en el matrimonio como el fin supremo de la existencia de una mujer, que sin esposo, no importa lo cruel que sea, la vida de una mujer equivale a nada.

El público también exploró las causas de la violencia de género, como desigualdad, patriarcado y otras formas de opresión. Algunos afirmaron que descolonizar el trauma, el género y el poder, y reconocer que las familias pueden ser lugares de violencia eran fundamentales para el cambio.

La periodista Shepali Bhat reflexionó sobre un hilo amplio en Twitter sobre el trauma intergeneracional que enfrentó de niña, cuando veía a su madre sufrir violencia doméstica y explicó por que las mujeres maatadas no se pueden:

Cuando una mujer es nada más que una esposa: la muerte de Vismaya señala nuestra culpa compartida, escribe Sowmya Rajen.

A Vismaya la defraudó el hombre con el que se casó, pero también la defraudó la sociedad que condiciona a las mujeres a creer que el matrimonio es su destino.
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Un terapeuta de trauma me dijo una vez que nuestra mente reprime recuerdos de un trauma, el cuerpo los guarda. Cuando algo desencadena ese trauma, nuestro cuerpo revive el horror. Leer esto desencadenó el trauma de niñez de ver a mi madre sufrir violencia doméstica. Hablaré de eso hoy.

Rogan_doh dice en Reddit,

I might sound insensitive, but the girl's parents deserve blame as well. In spite of a history of abuse (one occasion even in front of the father) they did not take any steps to keep her away from the environment. It's sad that in our country “log kya kahenge”  [what will people tell] and oh God, my daughter might end up a divorcee who overcomes the need to protect the physical and mental well being of their child.”

Puedo sonar insensible, pero los padres de la niña merecen la culpa también. A pesar de un historial de abuso (una vez incluso delante del padre) no tomaron medidas para sacarla de ese ambiente. Es triste que en nuestro país, “log kya kahenge” [qué va a decir la gente] y, oh Dios, mi hija puede terminar divorciada que est+a sobre la necesidad de proteger el bienestar físico y mental de su hija”.

Pinarayi Vijayan, mnistro jefe de Kerala, tuiteó en solidaridad y prometió una serie de mdidas:

Como sociedad, necesitamos reformar el actual sistema de matrimonio. El matrimonio no debe ser una pomposa muestra de la condición social y riqueza de una familia. Los padres deben darse cuenta de que el bárbaro sistema de la dote degrada a nuestras hijas como si fueran bienes. Debemos tratarlas mejor, como seres humanos

Sin embargo, registros antiguos muestran que los departamentos y Gobiernos locales no lo han logrado. El acceso a apoyo médico y de salud mental sigue esquivo para muchos. La cultura pop y películas regionales reiteradamente glorifican la violencia de pareja como efecto secundario del amor y centra temas como honor familiar, acoso, violación marital, control y abuso doméstico. Más importante, generaciones enteras de jóvenes siguen pidiendo dotes sin vergüenza alguna, pese a profesar valores modernos. Solo un movimiento de defensoría de bases tiene el potencial de renovar completamente el sistema y restaurar la justicia.