¿Por qué los partidos de oposición no pueden ganar en Japón?

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Observadores sugieren que votantes japoneses solo quieren una economía fuerte

Japan Communist Party election poster

«Mayores expectativas de calidad de vida. Trabajando juntos para desbloquear el futuro». Afiche electoral de 2019 del Partido Comunista de Japón. Fotografía de Nevin Thompson (CC BY 3.0)

A pesar de un Gobierno con problemas, nóminas estancadas y un despunte de casos de COVID-19 a mediados del año, el actual gobierno en coalición de Japón, en el poder desde septiembre de 2012, obtuvo una sólida victoria en las elecciones generales del país del 31 de octubre. Los partidos de oposición, incluso después de un esfuerzo por coordinar sus actividades de campaña, volvieron a fracasar en su intento de captar votantes.

En las elecciones estaban disponibles 465 escaños de la Cámara de Representantes, la cámara baja del Parlamento bicameral japonés, o Dieta Nacional. El gobernante Partido Liberal Democrático (LDP) superó los 233 escaños necesarios para gobernar, y se aseguró un total de 261. El partido Kōmeitō, su longevo socio político, consiguió 32 escaños adicionales que le dio a la coalición una cómoda mayoría.

Al Partido Democrático Constitucional (CDP), que se formó en las últimas generales de 2017, y aún así era el partido de oposición más importante en número de escaños conseguidos antes de las votaciones del 31 de octubre, no le fue tan bien. Aunque colaboró con otros partidos opositores para no competir por los escaños, el CDP tan solo consiguió 96 escaños. Su mayor socio en las elecciones, el Partido Comunista de Japón (JCP) acabó por perder escaños, por lo que algunos observadores electorales sugirieron que la decisión de evitar competir entre candidatos en algunos distritos electorales puede haber jugado en su contra.

Derek Wesseman vive en Tokio y ha trabajado como ayudante parlamentario en la Dieta Nacional. Observó que el CDP, al contrario que su socio electoral o incluso sus oponentes políticos, no tiene vínculos locales ni en la calle con sus votantes. En su intento por no dividir los votos, el JCP, con su fuerte conexión con el pueblo, no compitió algunos escaños que podría haber tenido opciones de ganar.

Tan solo 45 mujeres, dos menos que en los anteriores comicios, fueron elegidas en 2021, ocupando menos del 10 % de los 465 escaños de la cámara baja de Japón.

Antes de las elecciones, algunos observadores políticos predijeron que el resultado sería más apretado de lo acostumbrado. Con el reemplazo del impopular primer ministro Suga Yoshihide por Fumio Kishida a principios de octubre, la coalición gobernante parecía partir en desventaja antes de las elecciones, y intentó frenéticamente mantener votos ante una oposición revitalizada.

Los principales partidos opositores intentaron atraer votos centrados en la pandemia de COVID-19, con la autorización a los matrimonios de adoptar apellidos diferentes, el reconocimiento de matrimonios homosexuales, y revitalización de una economía de bajos sueldos estancada.

No obstante, algunos observadores sugirieron que los votantes japoneses tan solo se preocupan por una economía fuerte, que es en lo que basa su campaña el actual gobierno. Hay evidencias de que la gestión económica, y no los asuntos sociales, como la igualdad en el matrimonio, interesan más a los votantes jóvenes, que tendían a votar al gobernante Partido Liberal Democrático.

Nojo Momoko, activista que se centra en promover la participación electoral entre la juventud japonesa, hizo referencia a una encuesta del día de las elecciones que ilustraba qué temas importaban más a los votantes de diferentes franjas de edad:

この結果が与野党の両方に良いメッセージとなれば嬉しいな〜〜〜 どんな政権であれ、ジェンダー平等・人権への取り組みは大事だと思うし… 「ジェンダー平等推進を最も重視すると答えた割合は、10代は8.3%、20代は6.5%、30代は2.5%、40代1.5%、70代以上は0.6%」

El porcentaje de encuestados que tienen como prioridad la pormoción de igualdad de género es de 8,3 % de adolescentes; 6,5 % para veinteañeros; 2,5 % para personas de 40 años; y 0,6 % para gente de 70 años en adelante.

Comentando el tuit de Nojo, el bloguero Hikosaemon sugirió que los partidos opositores de Japón que basan su campaña en una plataforma progresista con equidad de género y matrimonial, se encontraban con actitudes profundamente arraigadas en la sociedad japonesa:

Espero que este resultado sea un buen mensaje para el partido gobernante y para la oposición.
Creo que es importante para cualquier gobierno trabajar por la igualdad de género y los derechos humanos.

«El porcentaje de encuestados que concede la máxima prioridad a la promoción de la igualdad de género es del 8,3 % para adolescentes, el 6,5 ;% para veinteañeros, el 2,5 % para los de 30, el 1,5 % para los de 40 y el 0,6 % para las personas de 70 años o más».
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He aquí la triste verdad: es fácil culpar la paupérrima igualdad de género en Japón a que el LPD es intocable, pero lo cierto es que hay muy poco interés en el tema en todos los grupos de edad y género, pero particularmente entre los mayores. Al final, el problema es societal.

Como para enfatizar la supuesta amenaza que suponía la unión de los partidos de oposición para el Gobierno, algunos políticos intentaron poner en marcha una táctica de «temor rojo», y advirtieron la ruina que supondría que el Partido Comunista de Japón llegara al Gobierno.

Los más importantes partidos de centro-izquierda, por su parte, cooperaron durante la campaña. Por ejemplo, Yamamoto Taro, cabeza del pequeño partido opositor Reiwa Shinsengumi, hizo campaña en favor de Ikeuchi Saori, candidata del JCP, y activista LGTBQ+ que buscaba ser reelegida en un distrito electoral de Tokio:

Vota por Ikeuchi Saori.

Un mensaje de Yamamoto Taro, del Reiwa Shinsengumi:

¡Vota por esta candidata y envía un mensaje de diversidad! Enorgullécete de mandar a una candidata como esta a la Dieta, que luchará por ti! ¡Ayudémosla a que la elijan!

A pesar de la ayuda de Yamamoto en la campaña, y del supuesto impulso que tenían los partidos opositores, Ikeuchi no fue reelegida. Es más, su partido perdió dos escaños y su socio en campaña, el CDP, también tuvo malos resultados, quizá sin sorpresa, ya que la participación electoral fue apenas de 55,79 %.

Hubo quejas de que, con la reducción de puntos de votación que ha habido en los últimos 20 años, es cada vez más difícil votar en Japón. Desde el año 2000, hay 7000 puntos de votación menos en todo el país, un descenso del 13 %. Pero otros dicen que el proceso de votación es más fácil. en general.

Igual de confuso para los votantes es que tanto el el Partido Democrático Constitucional como su rival, el Partido Democrático, utilicen la misma abreviación en japonés, pero el motivo por el que los partidos de oposición no parecen poder ganar elecciones puede estar más relacionado con la agitación y fragmentación que han experimentado durante los últimos cuatro años.