¿Una película premiada de animación sobre una mujer checa en Kabul cambiará cómo los checos perciben a Afganistán?

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Captura de pantalla del avance del video de YouTube de “My sunny Maad”

Una película de animación checa ha ganado un importante premio por su descripción de una historia poco común, inspirada en hechos reales, de una mujer checa y un hombre afgano. Pero ¿puede esta película cambiar las percepciones sobre Afganistán? En la política checa, esta percepción se reduce principalmente a una fuente de terrorismo y refugiados, ahora que los últimos soldados checos acaban de salir de Kabul

El 19 de junio, el largometraje animado checo “My Sunny Maad” (en checo, la animación se llama “Moje slunce Mad”, que significa literalmente “Mi hijo Mad”), ganó el primer premio del jurado en el Festival de Animación de Annecy, uno de los festivales más prestigiosos de esta categoría de películas que se celebra cada año en Francia.

La animación, que mezcla diálogos y narración en checo y dari, es una adaptación del libro “Frišta”, escrito por una de las principales periodistas checas, Petra Procházokova. El libro describe la historia de amor entre una estudiante rusa y un estudiante afgano que se conocieron en Moscú. La propia Procházokova ha informado sobre Afganistán extensamente y está casada con un afgano. En gran medida, su novela “Frišta” se inspira en su propia experiencia de vivir en Afganistán y en la cultura afgana.

La película, coproducida por Michaela Pavlátová con socios eslovacos y franceses, describe la vida de una joven checa llamada Helena que se enamora del estudiante afgano Nazir en Praga, se casa con él y se muda a Kabul. La animación está llena de escenas humorísticas y retrata situaciones transculturales con colores alegres, como se puede ver en su avance:

Pero ¿mejorará el premio, el primero para una película checa, las opiniones que la mayoría de los checos tienen sobre Afganistán? Cuando la Unión Soviética invadió Afganistán en 1979, la entonces Checoslovaquia socialista apoyó oficialmente la política de Moscú y acogió a una primera ola de estudiantes afganos. Afganistán se mostró en los medios de comunicación como un país hermano en su camino hacia el socialismo.

En 2002 se abrió un nuevo capítulo en las relaciones checo-afganas, cuando soldados checos se unieron a las operaciones militares de la OTAN. Desde entonces, cerca de 12 000 soldados checos han servido en Afganistán, pero como otras misiones, abandonaron el país a finales de junio, después de 19 años de presencia. Varias familias afganas también se trasladarían a la República Checa, ya que sus vidas estarían en riesgo si se quedaban en Afganistán, puesto que algunos de sus  miembros trabajaban para el contingente checo de las fuerzas de la OTAN.

Durante este período, Afganistán fue presentado como una fuente de terrorismo y extremismo religioso. Esta imagen negativa se vio reforzada por las declaraciones del actual presidente checo, Miloš Zeman, cuyo gobierno se ha negado repetidamente a acoger a refugiados de países musulmanes, en violación de las obligaciones de la Unión Europea. El propio Zeman ha multiplicado las declaraciones contra los musulmanas y contra los inmigrantes a lo largo de los años, y por ejemplo en 2016 dijo que los “musulmanes no quieren trabajar, les gusta reclamar beneficios sociales”.

A principios de 2015, también declaró:

Obávám se, aby žili ze sociálních dávek, a nikoliv aby pracovali – tak tu zemi vracíte zpátky do propasti chudoby. Dá se pravdivě říci, že uprchlíci škodí své vlastní zemi.

Me preocupa que (los refugiados) vivan de las prestaciones sociales y no del trabajo. Esto empuja a su propio país a la pobreza. En realidad, los migrantes dañan su propio país.

Irónicamente, Zeman aceptó a más de 4000 refugiados musulmanes de Kosovo en 1999 cuando se desempeñaba como primer ministro.

Una encuesta de 2019 indica que la primera fuente de amenaza que identifican los checos es el “islam y los refugiados”. Mientras el país se prepara para las elecciones legislativas que se llevarán a cabo el 8 y 9 de octubre, varios partidos están utilizando la retórica contra los musulmanes para atraer los votos de los conservadores.

Dado que los cines permanecen prácticamente vacíos debido a la pandemia de COVID-19 y proyectan muy pocas películas, parece que hay pocas posibilidades de que los espectadores checos puedan ver “My sunny Maad”, y para que algunos cambiar sus opiniones sobre la cultura afgana.