VATICANO – Una asamblea histórica para mirar hacia el futuro partiendo de las raíces

di | 05/19/2022

Vaticano – “Una asamblea histórica”, así ha definido la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias, en curso en Lyon, el arzobispo Dal Toso, presidente de las OMP, en su introducción con al que se han abierto los trabajos este lunes por la tarde. El definir la Asamblea como histórica se basa en varios motivos: el 200 aniversario de la fundación de la primera Obra; el centenario de la elevación de las tres primeras Obras al rango de Pontificias; la beatificación de Pauline Marie Jaricot en Lyon, su ciudad natal. “Me siento – y creo que puedo decirlo en nombre de todos los que estamos aquí reunidos – privilegiado de poder asistir a este momento, porque somos herederos del gran carisma de Pauline que tanto bien ha hecho a la Iglesia a lo largo de dos siglos”, ha explicado monseñor Dal Toso, subrayando que, más allá de la ayuda material a las Iglesias en tierras de misión, “la contribución de las OMP a la Iglesia ha sido sobre todo de orden espiritual, porque fueron concebidas como un gran movimiento misionero espiritual para ofrecer a los fieles la posibilidad de vivir más plenamente su fe”.
La reflexión del presidente de las OMP se ha desarrollado siguiendo tres puntos: las enseñanzas aprendidas en los últimos años, el sentido de la presencia en Lyon, el programa de la Asamblea con la invitación realizada a Mons. Juan Ignacio Arrieta, secretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, para reflexionar sobre los estatutos y reglamentos de las Direcciones Nacionales.
En cuanto a lo que nos ha enseñado la experiencia reciente, aparte de los aspectos negativos relacionados con la disminución de las ofrendas, el Arzobispo se ha centrado en lo que ha surgido de positivo, de cara al futuro, gracias a la capacidad de adaptación de las distintas Direcciones Nacionales. “En lo concreto, hemos aprendido a utilizar más y mejor los diferentes medios que ofrecen las nuevas tecnologías”, ha subrayado el arzobispo Dal Toso, instando a seguir este camino ya emprendido antes de la pandemia y a continuar las iniciativas de algunas Direcciones Nacionales para poner en marcha proyectos con la Infancia Misionera. Otro ejemplo mencionado por el prelado es el retiro de tres días realizado en una plataforma digital por las direcciones de América. “El uso de los medios de comunicación debe motivarnos también a nuevas formas de recaudación”, ha explicado el presidente, señalando la dificultad de los fieles para asistir a misa y la difusión cada vez mayor de nuevos medios de pago que desacostumbran a la gente a utilizar la moneda en metálico. Desde esta perspectiva, el uso de Internet no contradice el carisma, sino que le permite llegar al segmento más joven de la población. Los medios de comunicación local, como radio y televisión, han sido ayudados con subsidios de las OMP para llegar al mayor número posible de fieles, y el Arzobispo ha expresado un gran aprecio por la intensificación de la colaboración entre las direcciones nacionales, citando en este contexto la comisión de fundraising agradeciendo el trabajo del diácono Martín Brunner, que ha llegado al final de su mandato, y el trabajo de preparación del Congreso Americano Misionero , fruto de la colaboración entre los directores de las Américas, la Dirección Nacional y la Conferencia Episcopal de Puerto Rico. Mons. Dal Toso ha mencionado, entre las iniciativas de los últimos años, la aplicación a los proyectos de la normativa sobre el abuso de menores establecida por las respectivas conferencias episcopales, agradeciendo a los directores nacionales que han impulsado la cuestión y a la hermana Roberta Tremarelli, que ha asumido la tarea de realizar el objetivo.
Por último, el presidente de las OMP ha recordado algunas actividades de la Pontificia Unión Misional, además de dar la bienvenida a su Secretario, el padre Nguyen, en su primera Asamblea General presencial: la preparación de un volumen sobre los textos bíblicos sobre la misión; la publicación en inglés de las 4 intervenciones más fundamentales del Congreso de 2019 sobre la Maximum Illud, por lo que ha agradecido la colaboración de monseñor Kieran Harrington; la publicación de un texto sobre la misión en la tradición oriental. Esta última publicación había sido iniciada por el Padre Meroni, a quien el obispo ha agradecido su contribución como Secretario General de PUM y Director de Fides y CIAM.
En cuanto al segundo punto, el sentido de la presencia de la Asamblea General en Lyon tiene una intención precisa: “Creo que el punto de partida para nosotros es redescubrir el carisma de las Obras: sin conocer, estudiar, vivir el carisma recibido por Pauline Jaricot, no podemos pensar en renovarnos”, ha subrayado monseñor Dal Toso, relanzando la invitación del papa Francisco a renovar ciertos aspectos de las OMP: “debemos volver a partir, con convicción, de lo que somos si queremos dar una contribución efectiva a la Iglesia de hoy”. Sobre todo porque “no podemos pensar en contribuir a la vida de la Iglesia al margen de lo que somos, sino que podemos contribuir exactamente por lo que somos. Por tanto, se trata de sumergirnos, incluso físicamente, ya que vivimos en el espacio y en el tiempo, en el carisma del que procedemos”, como atestigua la frase publicada en la página web sobre los aniversarios: “el futuro en las raíces”. El motivo de celebrar la asamblea en Lyon, según el Arzobispo, “la verdadera razón, a la que se suma la beatificación, es que estando aquí podemos beber del carisma fundacional, conocer los lugares, las historias, las personas que están en el origen de las Obras Misionales Pontificias. No podemos promover las Obras sin saber qué querían y quiénes eran sus fundadores”.
Expresando el deseo de una difusión cada vez mayor del culto a la futura beata, el arzobispo Dal Toso ha destacado sus características: “Pauline es una cristiana ejemplar también hoy por su intensa vida de oración, por su creatividad, por su amor a la evangelización del mundo, incluso del mundo entonces más alejado de la Iglesia, por su caridad, por su resistencia y paciencia En cuanto a la tarea de las OMP, el Presidente, refiriéndose al decreto conciliar Ad gentes, ha subrayado: “Creo que estamos llamados a fortalecer las Iglesias locales para que puedan anunciar el Evangelio. Esto se aplica a las Iglesias de todas las latitudes: fortalecer la Iglesia con la animación y la ayuda material, para que la Iglesia encuentre fuerza y motivación para anunciar el Evangelio. Cuando me refiero a la Iglesia, lo hago como comunidad de creyentes. En este sentido, la nueva Constitución Apostólica sobre la Curia Romana señala a las OMP como un instrumento para mantener vivo el espíritu misionero en los fieles. En otras ocasiones también he dicho que nuestra tarea es ayudar a los fieles a vivir su fe en su característica misionera y universal”, y ha recordado tres conceptos de identidad que suele destacar: fe, misión y universalidad. En cuanto a la fe, “sin fe no se puede hablar de misión, porque la misión es la madurez de la fe. El compromiso misionero de las OMP nace de esta conciencia: sin una mirada iluminada por la relación con Cristo, la misión se convierte en una estrategia, o en una ideología, o en un humanitarismo. En cambio, la misión pretende suscitar la fe”, y citando la frase de la Redemptoris missio “La fe se fortalece donándola”, el arzobispo ha subrayado: “Comprometerse en la misión profundiza la fe. Esto ocurre a través de la oración, el interés por la vida de la Iglesia y el ofrecimiento de los propios sufrimientos. También creo que la ofrenda en dinero es un signo de implicación personal en la difusión de la fe y puede ser un estímulo para descubrir la obra de la Iglesia, que en Cristo desea ayudar a toda persona”. En cuanto a la misión, Mons. Dal Toso, recordando el Mensaje para la Jornada Misionera 2022 y la vigencia de la missio ad gentes reafirmada en el mismo, ha destacado un importante desafío: “mantener vivo este espíritu misionero en la Iglesia, precisamente en el sentido de un anuncio del Evangelio que nunca debe considerarse como realizado definitivamente”. La Iglesia nunca puede contentarse consigo misma, sino que debe ir siempre más allá de sí misma y, en este sentido, ser misionera con los que no conocen a Cristo. Precisamente por nuestro carisma, nuestra tarea es mantener viva la inquietud misionera que Cristo confió a sus discípulos. Recuperar el entusiasmo por este impulso misionero a través de la animación misionera es un reto que toca profundamente a las Obras y ayuda a la Iglesia local a mantener viva la dinámica de la misión”.
Por último, con respecto a la universalidad, citando al beato Paolo Manna, monseñor Dal Toso ha subrayado: “La apertura universal, es decir, la mirada sin fronteras hacia el mundo entero y hacia todas las personas que esperan el don de la fe, es una característica de las OMP, que se nos da para el bien de todos. Las OMP pueden ayudar a las Iglesias locales a abrirse a lo que realmente son, Iglesias particulares dentro de la Iglesia universal, en un intercambio mutuo. Porque nadie puede vivir solo su fe”. Precisamente en referencia a la universalidad, el arzobispo ha destacado el significado de la colecta: “Ciertamente, en la promoción se suele motivar vinculando la donación a un proyecto, porque hoy el donante quiere ver a dónde va su dinero. Pero el dar sin saber pone de relieve un aspecto importante del dar en el sentido cristiano: la gratuidad, es decir, el dar sin condiciones, sin contrapartida personal, sin ataduras, simplemente porque el don vale la pena por sí mismo. Se trata de un elemento que no debe pasarse por alto para mantener vivo el espíritu cristiano de dar. Junto con el donativo de dinero, la oración y la información son las formas concretas en que se expresa nuestra presencia”.

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